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lunes, 17 de agosto de 2026

Ceniza sideral

 

Ceniza sideral



Cansado cuerpo mío: acabarás 

matándome, enterrando

el cadáver de mi alma en tu sepulcro

de carne fracasada. Este clamor 

de eternidad que soy irá cediendo

su luz ante tu sombra, y las cenizas

no albergarán más fuego. Mientras tanto,

escucho el palpitar de tu existencia

tan próxima a la mía; admiro el frágil

armazón que me sirve de camino

hacia el color y el tacto: el mundo

sabe de mí porque lo abrazas; yo

lo reconozco porque en tu retina

se refugia el azul y vuela el pájaro

y duermen los crepúsculos.

Pronto me dejarás, cuerpo cansado;

cesarán tu fulgor y tu promesa;

mi ceguera será

                              definitiva.


domingo, 16 de agosto de 2026

Poemas en Akra Leuka (XXII) - Ángel Luis Prieto de Paula.

Sexteto

Shoenberg: Noche transfigurada

Orquesta


Cuando leí una selección del lucreciano "De Rerum Natura", traducida en endecasílabos por A. L. Prieto de Paula, me dije que era una lástima que su dedicación a la ensayística crítica hubiese desplazado al poeta. Ahora lo invito y fuerzo a que me envíe unos poemas y el lector comprobará enseguida que es mejor poeta que la mayoría de los que estudia y antologa. Tienen, sus poemas, equilibrio, que es lo que le falta a los demás.

1)

En el primer texto, el relator poético, tras repasar, insomne, su jornada anterior y vislumbrar su futuro, se dirige en plena madrugada a sus quehaceres estudiosos; y sus pasos peldañean hasta otro él, el de su adolescencia, en el que, también adormilado pero en duermevela, sintió la visita madrugadora y tierna de su padre, quien, tras vigilar su sueño, se dirige, como él ahora, hacia su noche. El yo recordador se desdobla y el referidor de la experiencia adquiere la penumbra del adolescente, difuminadora de lo que fue.

Mesura, meditativismo, melancolía y exaltación paterna contribuyen a que el recuerdo sea una elegía a la vez que un himno cuya versatividad melódica y endecasílaba, de claro y llano decir, diafaniza la nostalgia de cuanto se dice, y se constituye en un mágico recuento condensado de una adolescencia en la que la magia del edén empieza a diluirse para ser una asunción de realidad difusa. 

El corazón y la mente son unas antenas que sintonizan con la emisora de la lírica al margen de su material, aunque, como toda circunstancia, influya este en la esencia. Los creadores -las obras- que permanecen son los que consiguen que las esencias humanas sean el rasgo distintivo de cualquier poema. ¿Hay algo más identificativo que la memoria, cambiante espectro del tiempo, algo más "eterno" que la filialidad y la paternidad? Por eso el relator lírico, pudiendo detenerse en cualquiera de los asuntos que enumera, se ha detenido en la habitación del dormidor amado.

Y de ahí las alusiones a Atlas ("sostuviese / el frágil equilibrio de los astros"), sostenedor del orbe, y al martirio de san Lorenzo ("mi cuerpo en la parrilla / enojosa del lecho"), porque su lecho es más quebrantador que descansador, y que orientan sobre la vocación y oficio de la paternidad: amar al hijo. La noche de quien escribe, reinante en el poema, sirve de nexo síquico entre un pasado que se expone, el futuro de quien vigila el sueño juvenil y un presente que otea el durmiente, sobresaliendo, en fin, la ternura de quien admira en el recuerdo la del padre, que se retira hacia "su noche" tras vigilar el alba de su hijo, demiurgando, al cerrar el postigo, el equilibrio de los astros, invasores hermosos de los sueños. 

2)

El segundo poema sustituye el canto a la vida y el himno al pasado del anterior por la muerte del presente -la existencia como un tramo de un camino que el propio camino mata- concretado en el pulvis ... reverteris de otro poeta estudioso (Ángel Herrero) empeñado en ponerle idioma al "decir numeroso" e innumerable de quienes no pueden pronunciar el verbo. En dos estrofas -de 12 y 13 versos- los endecasílabos son quebrados en su término por un heptasílabo abrupto y cortante que, al reiterarse y amplificarse en la segunda,  engarza y unifica las dos partes en vez de separarlas. 

Así, la elegía vuelve a convertirse en himno, puesto que no "se canta lo que se pierde", sino el instante en el que el buscador, tras el esfuerzo, oficializa sus hallazgos y los lega para siempre. No hay planto solamente, pues. No hay mejor homenaje: porque se preserva el acto de conquista humana.


1) 
EL EQUILIBRIO DE LOS ASTROS



Luego de muchas vueltas en la cama
tratando en vano de abrazar el sueño;
desempolvando algún recuerdo triste
que me acompaña y me acompañará
hasta que la vejez me desconecte
de mi propio pasado; percibiendo
oscuramente algún dolor difuso
que empieza poco a poco a concretarse;
pensando todo lo que pudo ser
pero no pudo ser; atribuyendo
una admirable biografía a esa
mujer que me he cruzado por la calle;
oteando el futuro mientras doy
media vuelta a mi cuerpo en la parrilla
enojosa del lecho..., finalmente
me levanto aturdido. Todos duermen
en la casa. La noche es aún muy noche,
y yo subo despacio los peldaños
hacia el estudio. Sobre el suelo brilla
un gran charco de luz. Por la combada
claraboya del techo veo la luna
helada del invierno, que me lleva
hasta otro invierno gélido y remoto.
Mi padre entra en el cuarto y se reclina
sobre la cama para ver si duermo,
con el esmero de quien sostuviese
el frágil equilibrio de los astros.
Quizás musita una palabra, porque
un vaho se desprende de su boca. 
Un momento después, cierra el postigo
por donde entra el claror que me desvela,
antes de retirarse hacia su noche.


                                                              

2) 
EL DECIR NUMEROSO
                                                                        Ángel Herrero.
                                                                        In memoriam.

En claustros de granito, entre melismas
que atinó a embalsamar Guido d’Arezzo,
en talleres o en eras fatigadas
de lluvia mansa y luz crepuscular,
en campos de cebada a la que peina
el viento del oeste, en un jardín
o en los tejados donde el barro quiso
apostarse por ver de cerca el cielo,
en las espumas sucias de este mar
asfixiado entre plásticos y herrumbres,
en el marjal, el muladar, la nieve,
el ejido y la tundra, tú dictabas
el decir numeroso.

El decir numeroso tú dictabas
con una voz que conocía el óxido
-pero también el tamo y su caricia-,
pregonabas el verbo, y con las manos
hacías signos de interrogación,
tendías puentes, dibujabas nubes
sin más que levantar los dedos índices,
desde el orto al ocaso fecundabas
de sentido las cosas de la tierra.
Cuando, al caer el sol, te retraías
hacia el eremitorio de la noche,
musitabas, en un silencio añil,
una salmodia allí donde ya nadie
alcanzaba a seguirte.

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Poemas en Akra Leuka (I) M. Carmen Sacristán 

Poemas en Akra Leuka (II) Esther Abellán

Poemas en Akra Leuka (III) - Vicente Valls

Poemas en Akra Leuka (IV). Carlos Sahagún

Poemas en Akra Leuka (V) - Manuel Molina

Poemas en Akra Leuka (VI) - Luis T. Bonmatí

Poemas en Akra Leuka (VII) - Angélica Sevilla

Poemas en Akra Leuka (VIII) - Miguel Ruiz Martínez

Poemas en Akra Leuka (IX) José Luis Zerón

Poemas en Akra Leuka (X) - Tina Pastor

Poemas en Akra Leuka (XI) - José María de Mena

Poemas en Akra Leuka (XII) Mariano Sánchez Soler

Poemas en Akra Leuka (XIII) - Consuelo Jiménez de Cisneros

Poemas en Akra Leuka (XIV) - Carmelo S. García

Poemas en Akra Leuka (XV) - Diane Boucher

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Helena Vilella Bas

Poemas en Akra Leuka (XVII) - Pedro Ramírez

Poemas en Akra Leuka (XVIII) - Francisco Mas-Magro y Magro

Poemas en Akra Leuka (XIX) - Clemencia Miró

Poemas en Akra Leuka (XX) - Josemanuel Ferrández Verdú

Poemas en Akra Leuka (XXI) - Pilar Duet André

19421

viernes, 14 de agosto de 2026

El amor es un pájaro enjaulado (5).


Glazunov: Las estaciones

  6.La identidad contradictoria.- 
Contradicción como certeza, duda como pesadumbre, entrega y desencuentro, satisfacción y sufrimiento, dolor, placer, esquizofrenia... viene a sentir Lope de Vega: porque amor es egoísmo y es altruismo, es pasión desatada y atadura del otro y por el otro. Olvidamos en medio del amor que somos contingentes y cambiantes, que somos en el tiempo, que somos temporales, que sentimos y que dejamos de sentir, que nace y se nos muere el sentimiento como la vida nos nace y se nos muere, arrebatadamente y sin explicaciones que nos satisfagan. Lope aclara lo que confuden los amantes, tejiéndole un error de temporalidad a lo que en esencia es efimeridad: A lo que es temporal llaman eterno: que el amor se termina es sustancial como lo es su inicio y su transcurso. Pero el acabamiento nadie lo persigue y pocos lo superan sin disfrazarlo en otra historia, la misma en otro cuerpo, otro beso, otro nombre. Pues no se acepta que lo que es deje de ser, que nos está esperando otro sendero del camino, que nos estamos esperando para ser lo que debemos ser y no podemos si no abandonamos lo que somos y sentimos. Cuando el amor se muere, el corazón se estremece, porque cuando dejan de amarnos, de repente cumplimos muchos años, por la misma razón que, cuando amamos, el corazón se llena de juvenilidad. Y el corazón popular lo entiende bien.Salvador Rueda lo recoge en su "Romance del tango": 
               Al Cristo que hay en mi cuarto 
               le referí mi dolor: 
               qué penas no le diría 
               que el Cristo se estremeció ... 
               Mi corazón dice, dice, 
               que se muere, que se muere, 
               y yo le digo, le digo 
               que se espere, que se espere”.                            
       La dualidad dolor-placer la conocían otros amadores: Celestina sabe que el corazón de Melibea es devorado por serpientes, porque su “enfermedad” es “Amor dulce”: y 
       es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso               veneno, una dulce amargura, una delectable dolencia, un 
    alegre tormento, una dulce y fiera herida, una blanda muerte
Pero, como toda enfermedad, sabe sabiamente que hay que sanarla entre sábanas. Las contradicciones del amor, su jánico esplendor y tragedia, su bisagra hacia el dolor y los celos, explica las transformaciones a las que puede inducir al amador. El amor cambia a quien ama. Ennoblece al que es noble y, a veces, incluso al que es protervo. Y el desamor, sin duda, entristece y aumenta la protervidad. La ternura y el júbilo, la crueldad y el rencor son sendas hijas suyas. “El collar de la paloma” defiende el amor como bienhechor e inteligenciador de los amantes.Quevedo insiste en la identidad contradictoria (soy un fue y un será y un es cansado) del amor:
               Es hielo abrasador, es fuego helado, 
               es herida que duele y no se siente, 
               es un soñado bien, un mal presente, 
               es un breve descanso muy cansado. 
               Es un descuido que nos da cuidado, 
               un cobarde con nombre de valiente, 
               un andar solitario entre la gente, 
               un amar solamente ser amado. 
               Es una libertad encarcelada 
               que dura hasta el postrero paroxismo, 
               enfermedad que crece si es curada. 
               Este es el niño amor, este es su abismo: 
               mirad cuál amistad tendrá con nada 
               el que en todo es contrario de sí mismo.
          Efectos varios, complementarios y suplementarios, cara y cruz de la moneda. Igualmente conocemos el dolor y la rabia de Vulcano (de todos cuantos sufren el amor) por boca de Quevedo:Nadie le llame dios a Amor, que es gran locura: / que más son de verdugo sus tormentos;  Perdí mi libertad y mi tesoro; / ¡Triste de mí, que mi verdugo adoro!, grita bajo su égida. 
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El amor es un pájaro enjaulado (1)


jueves, 13 de agosto de 2026

Elogio de la isla

 

Elogio de la isla


Porque quiero entender al hombre, vivo 

muy lejos de los hombres. Cada día

cultivo la templanza en los jardines

de la amorosa soledad.

Aprendo juventud de los rosales,

y la encina 

me habla de la vejez. El agua fluye

como un río de tiempo por los campos.

Los pájaros anidan en la luz,

y la floresta verde me acompaña.

Leo, a veces. Evoco algún recuerdo 

o los combato. Escribo

sobre la noche. Miro las estrellas 

y contemplo la lluvia. Lo demás

pertenece a este mundo. 


miércoles, 12 de agosto de 2026

La majestad interior

 La majestad interior


Cuando ya nada tengas que decir 
oye el silencio de la soledad 
y siente que no hay música más pura 
que la del soliloquio estremecido 
para escuchar en ti lo que hay de todos 
y lo que puedes darle 
a todos desde ti.
La palabra es un número inconcluso
cuya ecuación siempre es indefinida. 
Solo quien entra dentro de sí mismo 
vislumbra la verdad del universo.
El sufrimiento es ley inexorable
y la felicidad una conquista.

lunes, 10 de agosto de 2026

domingo, 9 de agosto de 2026

Terapia de pareja.

PurcellDido y Eneas. Lamento.

- Fue entonces cuando le dije: Creo que ha llegado el momento de separarnos.
- ¿Separarnos? Naturalmente, si es para estar mejor que juntos; igual que cuando nos unimos fue porque estábamos mejor juntos que separados. 
- No es fácil convivir. Hay que hacer compatibles los gustos propios y ajenos. Hay que compartir los derechos y deberes, aceptar las diferencias de carácter, sacrificar los egoísmos, limar las asperezas del individualismo, ser generosos, hallar y dar satisfacción sensitiva, sensual, sexual, intelectual..., superar el desencanto inevitable, hacer que cada día nos necesite más la otra persona ... No  se puede empezar una convivencia irresponsablemente, ni abandonarse sin haber luchado por mantenerla viva.
- Sí. Hay que preguntarse algunas cosas: ¿Cómo estaba yo antes de nuestra unión, cómo estaré después, qué hubiera sido de mí sin él, o sin ella? ¿Quién era yo, qué tenía yo cuando empezamos, qué tengo ahora? ¿Qué voy -qué vamos- a ganar y perder con la separación? 
- Y también: ¿Espero a dar cuando ya me han dado o doy para que me den? ¿Convivir es una lotería o un esfuerzo cuyo resultado es la alegría de vivir?
- Convivir es igual que construir una casa: ladrillo a ladrillo y día a día, a partes iguales, sin forzar ni desesperar, procurando admitir que la felicidad es un mito y que lo que hay que conseguir es un bienestar conjunto, una dicha recíproca... 
Y una vez disuelta la relación, ¿vendrán de nuevo las decepciones, los problemas... con la nueva pareja?
- Pero también es cierto que si ya no hay amor...
- ¿Y después de Equis años no sabes superar el enamoramiento inicial para reconocer que amar no es permanecer en un cuento de hadas? El amor empieza cuando se acaba el enamoramiento. Qué esperas sino que se haya muerto el romanticismo y se imponga la realidad, la prosa cotidiana, la mutua aceptación de un hombre y una mujer que vencen las dificultades diarias a fuerza de voluntad y afecto... porque otra cosa es que haya surgido algún resentimiento, odio...
- Vivir es fácil mientras estás solo: tienes mucha libertad y solo responsabilidad contigo mismo. Cuando empiezas a convivir es cuando todo resulta difícil si no posees comprensión, tolerancia, inteligencia para las estrategias del día a día.
- Todo fracaso de uno es el fracaso de dos.
- ¡Qué tragedia!
- ¡Qué comedia!
- !Qué belleza vivir sabiéndose vivido!
- ¡Escuchad!: 
(Leer original)

Canción de la Bienamada

Qué glorificación de los sentidos
saber que soy amada, que alguien sueña
con una vida plena porque existo.
Todo exige una causa y todo tiene
su consecuencia: ¿y yo
inspiro amor, el gozo más sublime?
¿Cuál es el sortilegio, el milagroso
tañer de las campanas que me dice
que un corazón sonríe porque ve
a través de mí el cosmos?
¿Y qué merecimiento tengo sino
preferir el asombro de la vida,
el esplendor a la fugacidad,
y cantar el fulgor de las criaturas?
Acaso todo es sueño y esos ojos
que se llenan de júbilo al mirarme
me inventan; y tal vez,
cuando yo amo, embellezco a la criatura
por la que siento que la vida tiene
al fin sentido, dicha plena, luz.
¿Mas por qué hacer preguntas que destruyen
el sentimiento, si es mejor vivirlo,
y tendrían respuestas imperfectas?
Me quedo con lo exacto: ¡Qué
dulce satisfacción de los sentidos
saber que solamente por amar
alguien errante encuentra
el íntimo lugar del regocijo!
31319

sábado, 8 de agosto de 2026

Poemas en Akra Leuka (XVIII) - Francisco Mas-Magro y Magro

 


leDesalojada la escritura de su vida para dedicarse a la medicina, Francisco Mas-Magro Magro pronto se propuso recuperar el tiempo perdido para la poesía; y, sustituyendo el termómetro y el bisturí por la pluma, se lanzó -recientemente- al poema y a la publicación. La hilvanación del pasado, el amor a la música y ahora el planteamiento culturalista parecen empujarlo al homenaje a sí mismo -recuerdos y anhelos- y a las lecturas que bullen por sus ojos y encabezan sus textos.

Hijo de esa recuperación del tiempo proustiano a la que todos nos vemos sometidos, he aquí una leve exposición entre elegíaca y retratística, biografía de su presente y su pasado, rasgo que define sus libros. Recuento e insinuación de acompañamientos sicológicos es este texto inédito, perteneciente a su próximo libro Obstinada memoria . 

Gusta el autor de esparcir sus palabras por el espacio de la página, como si pretendiera dibujar su contenido o fueran hojas de un libro, o gaviotas en la tarde, o gotas de una lluvia que rezuma su interior: 

 

HAY LIBROS SOBRE LA MESA


                   (La memoria me lleva a Andréiev

                    o quizás a Guadalupe Grande)


Porque hay libros sobre la mesa.

(oh, Dios, ¿será por eso?)

he visto salir volando

                                    algunos.

Como abrirse, como elevarse con sus hojas

repletas de palabras.

                                    ¿Los he visto volar?

Volar 

y percibir un llanto de gotas,

                                            líquido ennegrecido,

como tinta,

                     tal que lágrimas 

                                                 de discursos,

relatos rodando desde su corazón de pasta. 

Gotas saladas que mueren, al cabo, 

                                                sobre una mesa sorprendida.

¿Son mis fantasmas aún ávidos de lo imposible?

Sí, mis fantasmas.

¿O es Juan Larrea, 

                                  suspicaz,

                                                  regresando del  Celeste?

(Guadalupe, recién huida, corriendo hacia el pasado).

O ese espíritu, que es mi madre

con la voluntad  de mujer fuerte,

                                                      poeta sometida a las costumbres.

Quizás Chejov jugando con mi padre.

Y jugando con mi hermana, ignorante de su estado.

Poemas en Akra Leuka (XII) Mariano Sánchez Sor

Poemas en Akra Leuka (XIII) - Consuelo Jiménez de Cisneros

Poemas en Akra Leuka (XIV) - Carmelo S. García

viernes, 7 de agosto de 2026

En Nolylandia


Wagner: El corno solitario

En Nolylandia 

Suena en la noche el corno solitario.
La bacanal del corazón engasta
los túneles que buscan en la luz 
crisoles para la clarividencia.
Tiene la soledad buscada paraísos
que los hombres ignoran.
Me he retirado al yermo, busco el pálpito
sereno y escondido de las cosas.
Recuerdo tu fulgor
y el aroma del tiempo
vivido entre tus brazos.
Goza el presente para que el mañana
se lleve solamente tu cadáver.
Todo aquello que sueña el corazón
existe en algún sitio
o acaba por crearse.
No hay otra luz más clara que el amor.
Te quiero entre verdades. 
                                                Ven.
                                                             Aquí
conocerás el orbe melodioso.