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viernes, 14 de agosto de 2026

El amor es un pájaro enjaulado (5).


Glazunov: Las estaciones

  6.La identidad contradictoria.- 
Contradicción como certeza, duda como pesadumbre, entrega y desencuentro, satisfacción y sufrimiento, dolor, placer, esquizofrenia... viene a sentir Lope de Vega: porque amor es egoísmo y es altruismo, es pasión desatada y atadura del otro y por el otro. Olvidamos en medio del amor que somos contingentes y cambiantes, que somos en el tiempo, que somos temporales, que sentimos y que dejamos de sentir, que nace y se nos muere el sentimiento como la vida nos nace y se nos muere, arrebatadamente y sin explicaciones que nos satisfagan. Lope aclara lo que confuden los amantes, tejiéndole un error de temporalidad a lo que en esencia es efimeridad: A lo que es temporal llaman eterno: que el amor se termina es sustancial como lo es su inicio y su transcurso. Pero el acabamiento nadie lo persigue y pocos lo superan sin disfrazarlo en otra historia, la misma en otro cuerpo, otro beso, otro nombre. Pues no se acepta que lo que es deje de ser, que nos está esperando otro sendero del camino, que nos estamos esperando para ser lo que debemos ser y no podemos si no abandonamos lo que somos y sentimos. Cuando el amor se muere, el corazón se estremece, porque cuando dejan de amarnos, de repente cumplimos muchos años, por la misma razón que, cuando amamos, el corazón se llena de juvenilidad. Y el corazón popular lo entiende bien.Salvador Rueda lo recoge en su "Romance del tango": 
               Al Cristo que hay en mi cuarto 
               le referí mi dolor: 
               qué penas no le diría 
               que el Cristo se estremeció ... 
               Mi corazón dice, dice, 
               que se muere, que se muere, 
               y yo le digo, le digo 
               que se espere, que se espere”.                            
       La dualidad dolor-placer la conocían otros amadores: Celestina sabe que el corazón de Melibea es devorado por serpientes, porque su “enfermedad” es “Amor dulce”: y 
       es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso               veneno, una dulce amargura, una delectable dolencia, un 
    alegre tormento, una dulce y fiera herida, una blanda muerte
Pero, como toda enfermedad, sabe sabiamente que hay que sanarla entre sábanas. Las contradicciones del amor, su jánico esplendor y tragedia, su bisagra hacia el dolor y los celos, explica las transformaciones a las que puede inducir al amador. El amor cambia a quien ama. Ennoblece al que es noble y, a veces, incluso al que es protervo. Y el desamor, sin duda, entristece y aumenta la protervidad. La ternura y el júbilo, la crueldad y el rencor son sendas hijas suyas. “El collar de la paloma” defiende el amor como bienhechor e inteligenciador de los amantes.Quevedo insiste en la identidad contradictoria (soy un fue y un será y un es cansado) del amor:
               Es hielo abrasador, es fuego helado, 
               es herida que duele y no se siente, 
               es un soñado bien, un mal presente, 
               es un breve descanso muy cansado. 
               Es un descuido que nos da cuidado, 
               un cobarde con nombre de valiente, 
               un andar solitario entre la gente, 
               un amar solamente ser amado. 
               Es una libertad encarcelada 
               que dura hasta el postrero paroxismo, 
               enfermedad que crece si es curada. 
               Este es el niño amor, este es su abismo: 
               mirad cuál amistad tendrá con nada 
               el que en todo es contrario de sí mismo.
          Efectos varios, complementarios y suplementarios, cara y cruz de la moneda. Igualmente conocemos el dolor y la rabia de Vulcano (de todos cuantos sufren el amor) por boca de Quevedo:Nadie le llame dios a Amor, que es gran locura: / que más son de verdugo sus tormentos;  Perdí mi libertad y mi tesoro; / ¡Triste de mí, que mi verdugo adoro!, grita bajo su égida. 
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El amor es un pájaro enjaulado (1)


jueves, 13 de agosto de 2026

Elogio de la isla

 

Elogio de la isla


Porque quiero entender al hombre, vivo 

muy lejos de los hombres. Cada día

cultivo la templanza en los jardines

de la amorosa soledad.

Aprendo juventud de los rosales,

y la encina 

me habla de la vejez. El agua fluye

como un río de tiempo por los campos.

Los pájaros anidan en la luz,

y la floresta verde me acompaña.

Leo, a veces. Evoco algún recuerdo 

o los combato. Escribo

sobre la noche. Miro las estrellas 

y contemplo la lluvia. Lo demás

pertenece a este mundo. 


miércoles, 12 de agosto de 2026

La majestad interior

 La majestad interior


Cuando ya nada tengas que decir 
oye el silencio de la soledad 
y siente que no hay música más pura 
que la del soliloquio estremecido 
para escuchar en ti lo que hay de todos 
y lo que puedes darle 
a todos desde ti.
La palabra es un número inconcluso
cuya ecuación siempre es indefinida. 
Solo quien entra dentro de sí mismo 
vislumbra la verdad del universo.
El sufrimiento es ley inexorable
y la felicidad una conquista.

lunes, 10 de agosto de 2026

domingo, 9 de agosto de 2026

Terapia de pareja.

PurcellDido y Eneas. Lamento.

- Fue entonces cuando le dije: Creo que ha llegado el momento de separarnos.
- ¿Separarnos? Naturalmente, si es para estar mejor que juntos; igual que cuando nos unimos fue porque estábamos mejor juntos que separados. 
- No es fácil convivir. Hay que hacer compatibles los gustos propios y ajenos. Hay que compartir los derechos y deberes, aceptar las diferencias de carácter, sacrificar los egoísmos, limar las asperezas del individualismo, ser generosos, hallar y dar satisfacción sensitiva, sensual, sexual, intelectual..., superar el desencanto inevitable, hacer que cada día nos necesite más la otra persona ... No  se puede empezar una convivencia irresponsablemente, ni abandonarse sin haber luchado por mantenerla viva.
- Sí. Hay que preguntarse algunas cosas: ¿Cómo estaba yo antes de nuestra unión, cómo estaré después, qué hubiera sido de mí sin él, o sin ella? ¿Quién era yo, qué tenía yo cuando empezamos, qué tengo ahora? ¿Qué voy -qué vamos- a ganar y perder con la separación? 
- Y también: ¿Espero a dar cuando ya me han dado o doy para que me den? ¿Convivir es una lotería o un esfuerzo cuyo resultado es la alegría de vivir?
- Convivir es igual que construir una casa: ladrillo a ladrillo y día a día, a partes iguales, sin forzar ni desesperar, procurando admitir que la felicidad es un mito y que lo que hay que conseguir es un bienestar conjunto, una dicha recíproca... 
Y una vez disuelta la relación, ¿vendrán de nuevo las decepciones, los problemas... con la nueva pareja?
- Pero también es cierto que si ya no hay amor...
- ¿Y después de Equis años no sabes superar el enamoramiento inicial para reconocer que amar no es permanecer en un cuento de hadas? El amor empieza cuando se acaba el enamoramiento. Qué esperas sino que se haya muerto el romanticismo y se imponga la realidad, la prosa cotidiana, la mutua aceptación de un hombre y una mujer que vencen las dificultades diarias a fuerza de voluntad y afecto... porque otra cosa es que haya surgido algún resentimiento, odio...
- Vivir es fácil mientras estás solo: tienes mucha libertad y solo responsabilidad contigo mismo. Cuando empiezas a convivir es cuando todo resulta difícil si no posees comprensión, tolerancia, inteligencia para las estrategias del día a día.
- Todo fracaso de uno es el fracaso de dos.
- ¡Qué tragedia!
- ¡Qué comedia!
- !Qué belleza vivir sabiéndose vivido!
- ¡Escuchad!: 
(Leer original)

Canción de la Bienamada

Qué glorificación de los sentidos
saber que soy amada, que alguien sueña
con una vida plena porque existo.
Todo exige una causa y todo tiene
su consecuencia: ¿y yo
inspiro amor, el gozo más sublime?
¿Cuál es el sortilegio, el milagroso
tañer de las campanas que me dice
que un corazón sonríe porque ve
a través de mí el cosmos?
¿Y qué merecimiento tengo sino
preferir el asombro de la vida,
el esplendor a la fugacidad,
y cantar el fulgor de las criaturas?
Acaso todo es sueño y esos ojos
que se llenan de júbilo al mirarme
me inventan; y tal vez,
cuando yo amo, embellezco a la criatura
por la que siento que la vida tiene
al fin sentido, dicha plena, luz.
¿Mas por qué hacer preguntas que destruyen
el sentimiento, si es mejor vivirlo,
y tendrían respuestas imperfectas?
Me quedo con lo exacto: ¡Qué
dulce satisfacción de los sentidos
saber que solamente por amar
alguien errante encuentra
el íntimo lugar del regocijo!
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sábado, 8 de agosto de 2026

Poemas en Akra Leuka (XVIII) - Francisco Mas-Magro y Magro

 


leDesalojada la escritura de su vida para dedicarse a la medicina, Francisco Mas-Magro Magro pronto se propuso recuperar el tiempo perdido para la poesía; y, sustituyendo el termómetro y el bisturí por la pluma, se lanzó -recientemente- al poema y a la publicación. La hilvanación del pasado, el amor a la música y ahora el planteamiento culturalista parecen empujarlo al homenaje a sí mismo -recuerdos y anhelos- y a las lecturas que bullen por sus ojos y encabezan sus textos.

Hijo de esa recuperación del tiempo proustiano a la que todos nos vemos sometidos, he aquí una leve exposición entre elegíaca y retratística, biografía de su presente y su pasado, rasgo que define sus libros. Recuento e insinuación de acompañamientos sicológicos es este texto inédito, perteneciente a su próximo libro Obstinada memoria . 

Gusta el autor de esparcir sus palabras por el espacio de la página, como si pretendiera dibujar su contenido o fueran hojas de un libro, o gaviotas en la tarde, o gotas de una lluvia que rezuma su interior: 

 

HAY LIBROS SOBRE LA MESA


                   (La memoria me lleva a Andréiev

                    o quizás a Guadalupe Grande)


Porque hay libros sobre la mesa.

(oh, Dios, ¿será por eso?)

he visto salir volando

                                    algunos.

Como abrirse, como elevarse con sus hojas

repletas de palabras.

                                    ¿Los he visto volar?

Volar 

y percibir un llanto de gotas,

                                            líquido ennegrecido,

como tinta,

                     tal que lágrimas 

                                                 de discursos,

relatos rodando desde su corazón de pasta. 

Gotas saladas que mueren, al cabo, 

                                                sobre una mesa sorprendida.

¿Son mis fantasmas aún ávidos de lo imposible?

Sí, mis fantasmas.

¿O es Juan Larrea, 

                                  suspicaz,

                                                  regresando del  Celeste?

(Guadalupe, recién huida, corriendo hacia el pasado).

O ese espíritu, que es mi madre

con la voluntad  de mujer fuerte,

                                                      poeta sometida a las costumbres.

Quizás Chejov jugando con mi padre.

Y jugando con mi hermana, ignorante de su estado.

Poemas en Akra Leuka (XII) Mariano Sánchez Sor

Poemas en Akra Leuka (XIII) - Consuelo Jiménez de Cisneros

Poemas en Akra Leuka (XIV) - Carmelo S. García

viernes, 7 de agosto de 2026

En Nolylandia


Wagner: El corno solitario

En Nolylandia 

Suena en la noche el corno solitario.
La bacanal del corazón engasta
los túneles que buscan en la luz 
crisoles para la clarividencia.
Tiene la soledad buscada paraísos
que los hombres ignoran.
Me he retirado al yermo, busco el pálpito
sereno y escondido de las cosas.
Recuerdo tu fulgor
y el aroma del tiempo
vivido entre tus brazos.
Goza el presente para que el mañana
se lleve solamente tu cadáver.
Todo aquello que sueña el corazón
existe en algún sitio
o acaba por crearse.
No hay otra luz más clara que el amor.
Te quiero entre verdades. 
                                                Ven.
                                                             Aquí
conocerás el orbe melodioso.


jueves, 6 de agosto de 2026

Premonición

  Unos versos finales


Tal vez ya no te escriba más poemas 
porque mi corazón no puede más
y quiere convertir en una espada
mi pluma para hundírmela en el pecho.
Tal vez digan de mí quienes me lean
que la vida no es solo una palabra,
y que no es tiempo ya de compararte
a las rosas, y menos ofrecerte
un racimo de versos,
porque murió ese mundo, aunque perduren
en mi mente y mi pluma sus jardines.
Tal vez debí morir sílaba a sílaba
en vez de convertirme en mausoleo.
Pero tú, que conoces cuanto he escrito,
sabes bien por qué vivo y por qué muero.

martes, 4 de agosto de 2026

El poema mejor, el relato mejor...


Shostakovich: Cuarteto 8, I

Todos los grandes textos tienen un factor común: hablan de lo esencial del hombre sin olvidarse de aliñarlo, para mejor saborearlo, con lo circunstancial, pero con la prevención de que esto último no desplace lo anterior, no canse con su prolijidad, sino que sea el justo condimento para hilar lo sustancial. Y lo esencial humano ha sido lo que es: el amor, el dolor, la existencia, la muerte; y sus intersecciones y sus variaciones: pasión, celos, poder, melancolía, redención, venganza, crimen... Sentimientos esquivos del sentimentalismo y troquelados por la reflexión sin desmesura. 
     ¿De qué nos hablan Los Karamazov, Hamlet... las grandes obras? Condensan en unas páginas el tiempo y el espacio, los caracteres, los comportamientos del espíritu y el cuerpo, los movimientos colectivos, las múltiples historias de la historia en una historia en la que se nos expone todo cuanto un hombre es o puede ser, sin que el anecdotario o el intelectualismo asfixien el tema. Esos temas tejen las vidas de los hombres, cultos e incultos, corteses y vulgares. Y nadie ama más a otro que a sí mismo, por muchos amores que tuviere. De modo que todos queremos vernos como somos y, mejor, como creemos que somos, visión que siempre resulta ser una imagen hermoseada de la que nos retrataría. 
     Por lo tanto: solo quien tiene un espejo ante sí puede reconocerse. Por eso toda escritura y arte constituyen una autobiografía síquica en la que los demás pueden reconocerse.
     Y en resolución: quien consigue fabricar el espejo adecuado hallará muchos que deseen contemplarse en él. 
     Ahora bien: Para vender espejos, ¿es lícito falsificarles su reflejo? 
     Hay que mostrar el rostro: la identidad. El lector solo es una perspectiva.

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domingo, 2 de agosto de 2026

Poemas en Akra Leuka, II - Esther Abellán

 

O. Esplá: Sinfonía Aitana

Autora de varios libros de poemas, Esther Abellán Rodes es animadora cultural, actriz, radiofonista, antóloga...  
He aquí un poema rupturista con los suyos anteriores, escrito sin contemplaciones para el lector, atento a su contundencia esencial y endecasílaba: como un contrarosario de anhelos y desengaños, el poema se desgrana desde una irracionalidad que va anexando los versos procedentes de un abismo confesional y palimpséstico del yo, una sucesión de imágenes de índole visionaria.
Si el poema de Maricarmen Sacristán (Pulsar) integraba en un amanecer unos haces de luz robados a las sombras, para cantar la existencia, este poema se disgrega en rayos hacinados desde la oscuridad, dando fe de la sombría naturaleza humana y esperando confluir en un retrato redentor. Aquel afrontaba el presente con determinación; este se enfrenta a él para disiparlo.


Desde la oscuridad
I
Un suicidio que nace transparente,
almíbar de siluetas y de carne,
huesos y piel desnuda, ser, no ser;
deidades que penetran en los ojos
y Zeus presente, cuerpo atropellado.
¡Yo no sé en qué nos hemos convertido!
Cúpula del futuro, la tormenta,
un paraíso roto por el hombre,
las pupilas que sangran el destierro.
Los cráneos emergen entre sombras
y otro mundo llega al amanecer.
II
La mañana sostiene un cuerpo lacio
entre jazmines ya recién cortados.
Por el paisaje reptan las serpientes 
y surgen las extrañas pesadillas
sobre los muros con su piel suave.
Nada despierta ya en el horizonte,
nada próximo a los acantilados.
Los cuerpos embalsaman las palabras 
y ahora todo gira sobre el mar,
deshabitada cúspide, pasado
de un hogar que intentó ser la semilla
en un suelo de amor tenebris lleno.
III
El futuro nos cierra los perímetros.
Los muros reverdecen en la arena
mientras crecen las balas y su impacto
en esta playa con su luz antigua. 
Tras un regusto ácido, el pasado
se esconde entre las sombras delirantes,
entre rostros sin nombre que se van
lejos de cincelados monumentos.
Yo pienso en un camino luminoso,
en insólitos sueños que recitan 
bajo la triste luz de las farolas.
Todo tiene el color de otro paisaje,
mis lágrimas esconden las historias 
que ya, distantes, no me pertenecen.


(de “Pasado en la boca” )

VER>>>

Poemas en Akra Leuka (M. Carmen Sacristán)

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Un ciudadano observa la política.


Malher: Sinfonía II, Resurrección (final)

Un estudiante observa a los políticos y no le gusta lo que ve; incluso algunos le parecen enemigos de la sociedad que representan. Mira a su alrededor y se pregunta: ¿Por qué, si todo el mundo quiere la riqueza, que es fruto de la educación, esta está tan descuidada? ¿Hay políticos justos y con perspectiva? 
     Se contesta que, desde luego, es necesario un sistema que nos obligue a convivir en paz, que ampare al bueno y que encarcele al malo, inexorablemente. También es cierto que tal sistema precisa unos gobernantes, y que quien quiere gobernar necesita mucha dedicación y mucho altruismo. 
     Y es aquí donde encuentra el primer fallo: porque la abnegación no es muy común. El hambre de poder es la peor de las enfermedades contagiosas, y el poder es de aquellos que prometen paraísos, pues todos los anhelan. Por eso advirtió Napoleón: ¿qué es un líder sino “un comerciante de esperanzas”? Y Heródoto escribió, aludiendo a la corrupción: “dadle el poder a un hombre virtuoso y pecará”. En tal sentido, Valèry anotó: “política es el arte de evitar que el ciudadano se preocupe de lo que le importa verdaderamente”. Y es que el poderoso, inmerso ya en su castillo, olvida las palabras de Montaigne: “Aunque subas al trono más alzado sobre tus posaderas seguirás sentado”. 
     ¿Cuándo será posible contradecir a Rousseau, que condena a la tribu social como asesina del instinto de solidaridad, y a Plauto, en aquello de que "el hombre es lobo para el hombre"? No parece tan difícil, teniendo en cuenta que en el llamado Siglo de Pericles existía apenas el uno por mil de nuestra población mundial de hoy, y aquellos hombres consiguieron una democracia cuya divisa se resume así: “puede participar cualquier persona que nos ayude a mejorarnos todos”.
     Tal vez siguiendo tal ejemplo, y contraviniendo la opinión platónica -que exiliaba del Estado a los soñadores y poetas-, Kennedy denunciaba en la política su creciente deshumanización: “si hubiera más políticos amantes de la utopía y más poetas políticos, lograríamos un lugar mejor para vivir”. 
     Solo encumbra la muchedumbre, y hoy, igual que siempre, triunfa la apariencia: el que hace más creíble su espectáculo, el político digno de los óscar. Hemos creado un mundo de disfraces, de corrupciones de la integridad. Y todo está perdido cuando el malo empieza a ser tomado como ejemplo y el bueno es una especie en extinción.

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sábado, 1 de agosto de 2026

La canonización del poetastro.,



Prokofiev: C piano. 3



Nacido en cualquier lugar y cualquier tiempo, el autor que traigo hoy existe también en Akra Leuka, con imnúmeros nombres de todos conocidos, incluso si los callan.
Y como la mejor publicidad que puede hacérsele a los impostores es el silencio, póngales nombre aquel que así lo quiera:

Oda a un falso poeta

Estupra los conceptos, ludibria la belleza,

regurgita palabros y rebuzna cadáveres:
necrofágiate en versos de prosa cotidiana.

Jamás te sinestesies, pronúnciate liróforo.

Ignora que realmente eres un ignorante.
Aprende la liturgia del aplauso sin méritos.

Arrímate a los ciegos, que son los que demuestran

su solidaridad con lo mediocre y frívolo,
virtudes esenciales de la gran multitud.

Sé digno de su herrumbre y agrúpate con ellos:

te seleccionarán para una antología
si has sabido esquivar la dignidad.

Si no, no existirás hasta que te hayas muerto

y los hijos de quienes preterieron tu nombre
prefieran preterir al que no se les rinda.

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El síndrome de Sancho.

Becket: Esperando a Godot

          He dejado de hablar con una persona emocionalmente muy allegada a mí. La razón es tan común como increíble que lo sea: cada tres palabras me interrumpe para farfullar lo que pasa por su mente; de manera que contesta, completa, digresiona, etcétera, a lo que y sobre lo que aún no he dicho pero cree que voy a decir. O sea: corta con insertos verbales lo que teme que va a oír pero no he dicho. Es decir: habla sola,  a ráfagas, como una metralleta; nuestra conversación, antaño tan amena y agradable, se ha convertido en un monólogo de décadas sobre dos o tres temas cíclicamente repetidos que acaban en disentería verborreica, disputa y semanas de enfadoso silencio. (Me pregunto si yo seré  también emisor y no solo receptor de tal marasmo). El diálogo resulta imposible y la crispación surge cada vez más a menudo, pareciendo odio, en vez de afecto, lo que existe entre ambos. Sin embargo, antes disfrutábamos hablando porque la palabra nos aproximaba en vez de alejarnos, nos unía y hacía inteligible o llevadera nuestra condición de seres humanos en medio del fragor de la existecia. 
          ¿Por qué ese cambio? Si cada uno ya conocemos lo que pensamos, ¿por qué no dejar que el otro nos complete lo que piensa para contrastar nuestros pareceres y enriquecernos con la distinta perspectiva? ¿Nos vamos aproximando a una persona porque nos gusta su carácter y luego intentamos cambiarla, convertirla en otra persona? 
          Ya Isabel la Católica se lamentaba -quizá influida por las enseñanzas de Beatriz Galindo- del mal hablar de los españoles, que no sabían expresarse a fuerza de excederse en su expresión continuada y enredosa. Y bien se representa ese tipo hablador, parlanchín y antidialogante en la figura de Sancho Panza, a quien Don Quijote amonesta más de una vez por decidor en demasía y sin porqué.
          Aunque creo que es la prisa, la enervación de la vida actual, la que impide el sosiego íntimo y, por ello, el reposo gestual y verbal. Es el desconcierto interior el que se traduce en desacierto exterior. Ya no se guarda turno de intervención: ni en la tele ni en las reuniones de amigos, ni en la intimidad. La ansiedad ha instalado un mecanismo de urgencia que nos autoriza a comportarnos con mala educación y sin respeto a quien nos habla. 
          ¿Cómo no sentirse incomunicado y solo si cuando se está acompañado se habla atropelladamente y cada uno impide al otro gozar de la mutua compañía, la recíproca comprensión? ¿Por qué terminamos gritando sobre lo que nos separa en vez de hablando de aquello que nos une? 
          La consecuencia es que, finalmente, solo nos une una distancia que ya no deseamos recorrer.

jueves, 30 de julio de 2026

Siquiera un poco de paz

 

Murmullos en el bosque


Cuando anhelas morir porque la muerte
es el más eficaz medicamento
y la vida es vivir para sufrir.
Cuando el dolor es la única aventura
que volvemos a descubrir un día
tras otro para hallar la misma herida.
Cuando Dios es tan solo una palabra, 
una elegía sin himno...
Cuando nada se espera de la vida
algo debe esperarse de la muerte.