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sábado, 19 de septiembre de 2026

La seducción.


Borodin: Nocturno

Probablemente, la seducción más seductora es la de quien no sabe que seduce. Su desconocimiento de que hechiza embruja más porque no hay teatralidad, sino espontáneo fulgor en la fascinación que emana sin propósito.
Ningún beso contiene más amor que el del amor que impulsa a besar. 
Quien no sabe que ama es quien más amor siente y entrega.

domingo, 13 de septiembre de 2026

Una carta encontrada



(Amazon)

 Querida Mía:  
Evoco nuestra historia. 
Nos vimos pocas veces, hace tiempo, en la noche. 
Un día yo te dije que eres la más hermosa. 
El brillo de tus ojos esplendió entre dos sombras. 
Tu corazón y el mío rompieron sus fronteras. 
Y luego nos amamos. 
Y pasó un tiempo azul. 
Y acabó nuestro amor. 
        Apareces ahora, de nuevo, como un rito. 
Continúas fulgente. 
He escuchado tu voz, tus palabras de ayer 
resonando un instante en mi memoria. 
Y el cielo ha desbordado su lluvia sobre mí. 
Has vuelto, como entonces. Y soy ya nada más 
lo que siento, lo que me haces sentir.     
          Amo tus ojos hechos de miel y de tristeza. 
Amo tu boca de coral sangrante. 
Tus labios parecen estallar desde la púrpura. 
Tienes la piel del ámbar 
y la sensualidad de las panteras. 
Tu cabello es el sol que ilumina mi noche. 
Cuando te miro siento que el corazón galopa 
hacia tu abismo, donde 
quiero perderme. 
Amo tus ojos como el firmamento 
y tu boca con la medida exacta 
del beso más añil, 
y tus pechos con la precisa forma 
del metal seducido. Amo 
tu cintura de abrazo y tus muslos de fuego 
y tus piernas de nardo 
y tus manos 
que me arrastran al vértigo. 
Eres una gacela y un puma en solo un cuerpo. 
Amo cuando susurras y amo cuando jadeas 
y amo cuando me muerdes y amo cuando me sorbes 
hasta tu misma entraña. Tienes 
el tacto de las rosas y el color de las cúpulas 
y el sabor de las fieras envueltas en la bruma. 
Eres el arcoiris nacido en mi tormenta 
y si desapareces la tristeza por siempre 
lloverá sobre mí. 
Moriré si te alejas más allá de tres besos, 
más de cuatro palabras, 
más de cinco sonrisas.    
            Miro tu corazón y te sorprendo. 
Adivino tu entraña vencida hacia el deseo, 
y tus ingles sedientas. 
Y tu pubis se extiende por mis sueños 
como una enredadera anudando mi vida, 
abrazando mis ansias. 
¡Qué júbilo tu cuerpo acuñado en la brisa, 
y tus labios de néctar, y tu tez de coral 
amasado entre pétalos, 
tu cabello resuelto a ser de oro!     
               A veces estás triste. 
Parece que la luz te abandona, de pronto. 
Quisiera ser tu bálsamo, cuidar de tus heridas, 
lavar esa tristeza que asoma en tus pupilas 
y que escondes, celosa de tus párpados, 
como una honestidad de la alegría 
que hay en tu corazón, 
allí donde tú eres más tú 
y no te dejas ver. 
Descúbrete a mis ojos: sé que tú también sueñas.
               Ya no podré ser solo el que soy ni el que era. 
He descubierto el mundo. Tú me lo has enseñado. 
Tu mirada me ha abierto el amor por la vida. 
Eres tú la dulzura transparentada en vértigo. 
Y tú ahí, sin saber 
que eres como la lluvia con que riego mis sueños. 
Solo quien ama mucho recibe mucho amor. 
Si es así, me amarás 
con la fuerza que emergen las montañas, 
los volcanes, el día. 
Tu rostro es una estrella que alumbra mi esperanza. 
El amor es tu fuerza y mi atributo.
               Aquí te dejo un beso. Pon tu boca sobre él. 
A tus labios me entrego y a tu cuerpo me doy 
sabiendo que sabrás hacer de mí 
lo que tu justo corazón te dicte.
               Recuerda que te amo.

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viernes, 14 de agosto de 2026

El amor es un pájaro enjaulado (5).


Glazunov: Las estaciones

  6.- La identidad contradictoria.- 
Contradicción como certeza, duda como pesadumbre, entrega y desencuentro, satisfacción y sufrimiento, dolor, placer, esquizofrenia... viene a sentir Lope de Vega: porque amor es egoísmo y es altruismo, es pasión desatada y atadura del otro y por el otro. Olvidamos en medio del amor que somos contingentes y cambiantes, que somos en el tiempo, que somos temporales, que sentimos y que dejamos de sentir, que nace y se nos muere el sentimiento como la vida nos nace y se nos muere, arrebatadamente y sin explicaciones que nos satisfagan. Lope aclara lo que confuden los amantes, tejiéndole un error de temporalidad a lo que en esencia es efimeridad: A lo que es temporal llaman eterno: que el amor se termina es sustancial como lo es su inicio y su transcurso. Pero el acabamiento nadie lo persigue y pocos lo superan sin disfrazarlo en otra historia, la misma en otro cuerpo, otro beso, otro nombre. Pues no se acepta que lo que es deje de ser, que nos está esperando otro sendero del camino, que nos estamos esperando para ser lo que debemos ser y no podemos si no abandonamos lo que somos y sentimos. Cuando el amor se muere, el corazón se estremece, porque cuando dejan de amarnos, de repente cumplimos muchos años, por la misma razón que, cuando amamos, el corazón se llena de juvenilidad. Y el corazón popular lo entiende bien.Salvador Rueda lo recoge en su "Romance del tango": 
               Al Cristo que hay en mi cuarto 
               le referí mi dolor: 
               qué penas no le diría 
               que el Cristo se estremeció ... 
               Mi corazón dice, dice, 
               que se muere, que se muere, 
               y yo le digo, le digo 
               que se espere, que se espere”.                            
       La dualidad dolor-placer la conocían otros amadores: Celestina sabe que el corazón de Melibea es devorado por serpientes, porque su “enfermedad” es “Amor dulce”: y 
       es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso               veneno, una dulce amargura, una delectable dolencia, un 
    alegre tormento, una dulce y fiera herida, una blanda muerte. 
Pero, como toda enfermedad, sabe sabiamente que hay que sanarla entre sábanas. Las contradicciones del amor, su jánico esplendor y tragedia, su bisagra hacia el dolor y los celos, explica las transformaciones a las que puede inducir al amador. El amor cambia a quien ama. Ennoblece al que es noble y, a veces, incluso al que es protervo. Y el desamor, sin duda, entristece y aumenta la protervidad. La ternura y el júbilo, la crueldad y el rencor son sendas hijas suyas. “El collar de la paloma” defiende el amor como bienhechor e inteligenciador de los amantes.Quevedo insiste en la identidad contradictoria (soy un fue y un será y un es cansado) del amor:
               Es hielo abrasador, es fuego helado, 
               es herida que duele y no se siente, 
               es un soñado bien, un mal presente, 
               es un breve descanso muy cansado. 
               Es un descuido que nos da cuidado, 
               un cobarde con nombre de valiente, 
               un andar solitario entre la gente, 
               un amar solamente ser amado. 
               Es una libertad encarcelada 
               que dura hasta el postrero paroxismo, 
               enfermedad que crece si es curada. 
               Este es el niño amor, este es su abismo: 
               mirad cuál amistad tendrá con nada 
               el que en todo es contrario de sí mismo.
          Efectos varios, complementarios y suplementarios, cara y cruz de la moneda. Igualmente conocemos el dolor y la rabia de Vulcano (de todos cuantos sufren el amor) por boca de Quevedo:Nadie le llame dios a Amor, que es gran locura: / que más son de verdugo sus tormentos;  Perdí mi libertad y mi tesoro; / ¡Triste de mí, que mi verdugo adoro!, grita bajo su égida. 
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El amor es un pájaro enjaulado (1)


martes, 14 de julio de 2026

La simpasión


Puesto que todo en nuestros genes tiende a la consecución del placer y a la negación del dolor, el más sabio es el que utiliza su sabiduría para conseguir el sosiego, el equilibrio entre el malestar y el bienestar, la armonía, la dicha: la felicidad.
Y como lo que más conturba al ser humano es la insatisfacción de su sensualidad, los mayores enemigos del hombre -y la mujer- son aquellos que castran la compulsión del erotismo en todas sus variantes.
Satisfecha la carne, el espíritu es libre; constreñida, confuso.
Bien lo muestra el poema:

La simpasión

Como si dos desconocidos
tristes y solitarios se encontraran
en mitad de la noche y decidiesen
mutuamente ayudarse
a seguir el camino,
nos entregamos a la paz del alma
tras la cópula loca.
Con qué clarividencia vimos luego
todo cuanto antes era un laberinto.

(J. Cantero: Poemas amorosos)


El autor, desairando la estrategia lírica, afirma una verdad natural pocas veces aceptada por la sociedad, siempre represora de la carnalidad. El tono sentencioso y lejos de retóricas apenas atiende a la exposición, no a las moralidades: que hay que matar la lujuria con la práctica de la sexualidad; y que tal acción es un deber solidario. Saciar la lascivia porque su represión es la causa del malestar íntimo y, por tanto, de todos. Saciarla como un acto de buenamor por los semejantes. Cómo se haga es cosa de cada uno -de cada dos-. No se trata de "amor libre", o libertinaje, sino de hedonismo ataráxico liberador de cualquier turbación que impida "ver". 

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viernes, 26 de junio de 2026

Vivir, amar, convivir.


Para vivir nos basta con haber nacido y seguir unas normas sociales.
     Amar es otra cosa: es una fiera que de pronto nos topa el corazón y nos muerde la carne.
     Convivir sí es difícil. Primero hay que vencer al egoísta que hay en nuestro interior, hacerle comprender que las masas no cuentan, que lo que importa es la solidaridad de dos que se completan y toleran, que mantienen su individualidad sin interferir en la del otro y al mismo tiempo forman una unidad de dos interdependencias. Es preciso haber vencido a la fiera del amor que nos enfebreció, domarla, domesticarla, convertirla en animal de compañía, quitarle su agresividad, meternos en su piel como en un traje cómodo que nos ayuda a vivir con alegría y también sin cupidos, ni hadas, príncipes o princesas. Volver a enamorarnos, sí: enamorarnos de lo cotidiano, de la dicha del sosiego.
     No es difícil conseguir que nos amen; lo difícil es lograr que nos sigan amando.
     Decididamente: no es fácil convivir. Sobre todo cuando se espera que sea el otro, la otra, quien lo dé todo.

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sábado, 11 de abril de 2026

La aventura del desamador.


Wagner: Muerte de amor

Érase un individuo que creía en el Amor, pero no en encontrarlo, pues -pensaba él- nadie concretaría en un solo cuerpo y alma la alta imagen que regía su existencia (lo cual a punto estuvo de llevarle a odiar misóginamente a la mujer, puesto que es esta la escalinata para ascender al gran amor). Pero su escepticismo le empujó a acumular amoríos simultáneos -porque algo hay que hacer mientras la muerte llega-. Y así, su vida era como un vaso irrellenable que debía llenar continuamente para demostrarse que merecía ser amado sin ni siquiera dar amor. Tal vez iba de isla en isla afectiva con la oculta esperanza de hallar un continente en el que hallarse a sí mismo. Fue descubriendo en sus diferentes edades que cada edad ofrece sus desengaños y también sus felicidades. Pero lo que importa, en fin, es que llegó el momento en el que abandonó esa carrera de desamador amante y, aunque ya no buscaba damiselas con las que apaciguar sus ansias de infinito, siempre surgían nuevas historias a las que no sabía negarse.
     Un día tropezó con una dama y sintió que un imán le atraía y que no podía evitar mirarla, aunque naufragase. Sin embargo, no se acercaba a ella para no desilusionarse y, también, ciertamente, por temor al naufragio total … 
     La casualidad hizo que ambos se encontraran y, entre bromas y veras, él le contó la historia que acabo de bocetar, por lo que … 
     Pero el lector ya sabe qué ocurrió. Y si no, no ha vivido lo suficientemente.

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jueves, 25 de diciembre de 2025

No dejarás de amar.

                            The Shadows: Sonámbulos

Los únicos que nunca nos abandonan son aquellos que jamás nos han acompañado. También quienes nos aman de verdad. Pero estos no existen. 
     Quienes tachen de derrotismo esta afirmación lean, sin más, el capítulo de 1984, de Orwell, en el que El Gran Hermano tortura a Winston en la habitación 101 y este acaba, para evitar su horror, deseándoselo a su amada Julia. 
     Tal vez, como excepción, sean los padres quienes siempre acompañan, aunque suelen morir antes que nosotros. Y, además, esa incomparable compañía no es suficiente para acallar el grito de la íntima soledad.
     Tal vez por eso todos buscamos ser alguien para alguien, y nos invade la melancolía cuando nos sentimos nadie para todos. 
     Tal vez, también por eso, el Amor de quien nada nos debe -y no nos necesitaba antes de amarnos- es la más codiciada de las criaturas de este mundo. Cuando somos amados sentimos que el universo entero nos está gritando: También tú existes; yo sin ti no existiría. Tu existencia me otorga identidad.
     Tal vez por eso, incluso quien se ve obligado a odiar, no puede dejar de amar.
   Por eso, y sin tal vez, Dante termina su Commedia afirmando que es el amor el que mueve las estrellas.



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sábado, 13 de diciembre de 2025

Solo quien sabe amar se transfigura.

(Dedicated to who I love)

Satie, 1

En el Ágora se oían estas voces:

- Amar quiere decir amarse menos a sí mismo que a quien se dice amar. 
- Por lo tanto, jamás preferir el propio bien al bienestar ajeno. 
- Y, por lo mismo, nunca decidir nada sin acuerdo del otro. 
- Es decir: actuar siempre de modo que ambos amantes sean los beneficiados. 
- Lo que viene a significar que nunca uno de los dos elegirá solo por sí mismo, ni siquiera por creer que su elección es la mejor para el otro y los dos. 
- Y también: que todos los sentimientos pasarán por el filtro de la razón.
- Que imperará la realidad tangible sobre el "romanticismo" ad libitum. 
- Que nada hay más constructivo para el enamoramiento que las promesas eufóricas.
- Y nada más destructivo para el auténtico amor que las promesas incumplibles.
- Que el enamoramiento es un fanatismo invisible al que hay que esculpirle un rostro razonable.
- En resumen: que amar es responsabilizarse del propio corazón y del ajeno -incluso más de este-. 
- O sea: el amor es una democracia de dos en la que mandan dos y nunca uno. 
- (Y sin embargo, ¡ay! : cuántas veces la tiranía del uno sobre el otro -por confundir amor con amor propio y egotismo con egolatría o egoísmo- rompe la dulce democracia de esos dos que quisieron ser uno).

¡Solo quien sabe amar se transfigura!



sábado, 10 de mayo de 2025

lunes, 7 de abril de 2025

Istorias de Hamor

Purcell: Lamento de Dido



¿Historias de Amor?


En Radio Clásica -que ya no es lo que era porque la frivolidad todo lo arrasa- se preguntan cuál es la historia de amor más amorosa. 

Sin duda, la que cada uno ha vivido. 

Pero ahí están Dafnis y Cloe,  Héctor y Andrómaca, Penélope y Ulises, Dido y Eneas, Cleopatra y Marco Antonio, Eloísa y Abelardo, Ximena y Rodrigo, Beatriz y Dante, Laura y Petrarca, Isabel y Garcilaso, Eros y Psique, Narciso y su Espejo, Calixto y Melibea, Romeo y Julieta, Marta y Lope, Tristán e Isolda, La Dama Oscura y Shakespeare, Clara y Roberto, Los amantes de Teruel, Quevedo y La Mujer, Beethoven y La Amada lejana, Chopin y Aurora, Oscar y Douglas, Jane y Tarzán, Cyrano y Roxane, Teluria y Trovadorius, María y José, Torito y Pasifae, Platero y JRJ, Konfaldas y Haloloco ... sin olvidar a Caperucita y el Lobo ... y tantos otros que olvidar pretendo...

¿Qué tienen casi todas en común sino su tragicismo?



miércoles, 26 de marzo de 2025

Para que el amor perdure.


Clara Wieck: Variaciones sobre un tema de R. Schumann

Cartas a ..:

No creas que el enamoramiento tiene que ver con el amor; todo lo contrario. Nada cuesta enamorarse: el enamoramiento es una "actividad" pasiva, una fascinación. No todos saben convertir ese espejismo en amor. Amar es una actividad voluntariosa. Y solo cuando dejas de gozar el enamoramiento estás en condiciones de amar. Enamorarse es inventar al otro; amar, reconocerlo como ser real y digno.

Demuéstrale tu amor, pero díselo también. En el amor, la palabra es la mejor caricia.

La mejor arma del que ama es hacer ver que la dicha del otro es causa de la propia.

Confía en que cuanto te dice es para tu bien, como lo que le dices es para el suyo.

Dale todo cuanto esperas que te dé y serás el más rico de los dos.

Procura una satisfacción recíproca.

Si te esfuerzas en hacer feliz el instante, el tiempo parecerá solo un instante.

Si quieres que te comprenda, empieza por comprender.

Si aconsejas más de dos veces para mejorar cualquier virtud, la tercera convertirá la virtud en un defecto y a ti en un criticón.

Tiende puentes para acercarte y para que el otro pase; pero no te excedas porque se entenderán tus puentes como acosos.

Primero debes saber exactamente qué es lo que quieres, y luego qué estás dispuesto a hacer para conseguirlo.

Todas las historias de amor empiezan y terminan. Lo importante es que no las mate uno de los dos.

Por muy importante o urgente que sea algo, la prisa por resolverlo transformará la conversación en disputa.

Todos tenemos un espacio interior -y a veces físico- incompartible. Respétalo.

Sé tolerante o estarás predicando que no te toleren.

Si destruís algo hoy, reconstruidlo antes de que anochezca.

Es falso que no se pueda convivir hasta la muerte. Lo que es cierto es que nadie puede vivir con otro si antes no ha aprendido a vivir consigo mismo.

Antes de decidir algo definitivo piensa que el único viaje que importa es el viaje interior: allí es donde te estás esperando cada día. Y no es bueno hacerlo siempre en soledad.
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El amor es un pájaro enjaulado (1)



sábado, 4 de enero de 2025

Una carta encontrada

 

                                    Rimski: Sherezade, III

Querida Mía:  

Evoco nuestra historia. Nos vimos pocas veces, hace tiempo, en la noche. Un día yo te dije que eres la más hermosa. El brillo de tus ojos esplendió entre dos sombras. Tu corazón y el mío rompieron sus fronteras. Y luego nos amamos. Y pasó un tiempo azul. Y acabó nuestro amor. Apareces ahora, de nuevo, como un rito. Continúas fulgente. He escuchado tu voz, tus palabras de ayer en mi memoria. Y el cielo ha desbordado su lluvia sobre mí. Has vuelto, como entonces. Y soy ya nada más que lo que siento, lo que me haces sentir.     

          Amo tus ojos hechos de miel y de tristeza. Amo tu boca de coral sangrante. Tus labios parecen estallar desde la púrpura. Tienes la piel del ámbar y la sensualidad de las panteras. Tu cabello es el sol que ilumina mi noche. Cuando te miro siento que el corazón galopa hacia tu abismo, donde quiero perderme. Amo tus ojos como el firmamento y tu boca con la exacta medida del beso más añil, y tus pechos con la forma precisa del metal seducido. Amo tu cintura de abrazo y tus muslos de fuego y tus piernas de nardo y tus manos que me arrastran al vértigo. Eres una gacela y un puma en solo un cuerpo. Amo cuando susurras y amo cuando jadeas y amo cuando me muerdes y amo cuando me sorbes hasta tu misma entraña. Tienes el tacto de las rosas y el color de las cúpulas y el sabor de las fieras envueltas en la bruma. Eres el arcoiris nacido en mi tormenta y si desapareces la tristeza por siempre lloverá sobre mí. Moriré si te alejas más allá de tres besos, más de cuatro palabras, más de cinco sonrisas.    

            Miro tu corazón y te sorprendo. Adivino tu entraña vencida hacia el deseo, y tus ingles sedientas. Y tu pubis se extiende por mis sueños como una enredadera anudando mi vida, abrazando mis ansias. ¡Qué júbilo tu cuerpo acuñado en la brisa, y tus labios de néctar, y tu tez de coral amasado entre pétalos, tu cabello resuelto a ser de oro!     

               A veces estás triste. Parece que la luz te abandona, de pronto. Quisiera ser tu bálsamo, cuidar de tus heridas, lavar esa tristeza que asoma en tus pupilas y que escondes, celosa de tus párpados, como una honestidad de la alegría que hay en tu corazón, allí donde tú eres más tú y no te dejas ver. Descúbrete a mis ojos: sé que tú también sueñas.

               Ya no podré ser solo el que soy ni el que era. He descubierto el mundo. Tú me lo has enseñado. Tu mirada me ha abierto el amor por la vida. Eres tú la dulzura transparentada en vértigo. Y tú ahí, sin saber que eres como la lluvia con que riego mis sueños. Solo quien ama mucho recibe mucho amor. Si es así, me amarás con la fuerza que emergen las montañas, los volcanes, el día. Tu rostro es una estrella que alumbra mi esperanza. El amor es tu fuerza y mi atributo.

               Aquí te dejo un beso. Pon tu boca sobre él. A tus labios me entrego y a tu cuerpo me doy sabiendo que sabrás hacer de mí lo que tu justo corazón te dicte.

               Recuerda que te amo.