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martes, 9 de diciembre de 2025

Letrilla del desamor


Milán: Pavanas

Letrilla del desamor

Desde que ya no me quieres

voy por caminos de espliego
solitario y andariego, 
y el corazón hecho fuego. 

¿C
ómo huiré de este dolor,
si por caminos de fuego
voy desque ya no me quieres?

¿Dónde esconderé el amor

de mi corazón de espliego
ahora que ya no me quieres?

¿Cómo dejar de quererte?

¿No es preferible la muerte
a entrar en mi corazón 
y sentir que no me quieres?

Solitario y andariego, 

desde que ya no me quieres
va por caminos de fuego
mi corazón sin sosiego.

9920

martes, 23 de septiembre de 2025

El triunfo del adiós

Ravel: Pavana

Aún

Oigo el ruido del cielo al caer: como una cripta
sobre la noche inmensa de tus ojos; 
y arde en mi corazón un dolor frío
que todo lo convierte en muerte y ruinas.
La bruma oculta tu silueta, el índigo 
color de las estrellas armoniosas 
dibuja una pantera en la montaña
y el mar tributa un oleaje al vértigo
mientras el sol entona un madrigal.
Una rosa se embriaga de erotismo.
La majestad del llanto y sus arcanos
me empujan hacia el fin de la esperanza.
Todo fulgor desaparecerá.
Pero escucho tu risa y vuelve el canto.

jueves, 5 de junio de 2025

El amante vencido


Albinoni - L. Fabian: Adagio

El amante vencido 


Amor mío, amor mío: 

han pasado los años y te amo 

con la misma lujuria que hace treinta. 

Mis besos aún mantienen su esplendor; 

pero mi carne ya no me obedece 

y no logra saciar nuestro arrebato.

Tú sabes que te amo, y sé que me amas; 

pero la ley de la existencia ordena 

que el Cuerpo sea más frágil que el Espíritu; 

tal vez debiera comprender que el tiempo 

es el que manda sobre la existencia;

aunque temo que aquel amor furioso 

solo fuera expresión apasionada 

del ansia de vivir y este de ahora, 

tan silencioso y breve, sea la muerte 

la que me lo concede como una 

despedida o un acostumbramiento 

a los sepulcros de la eternidad. 

Perdóname si no puedo elevarte 

con mi fuego a la hoguera del placer.

Te quiero; pero el Dios está celoso

y castra mi pasión para que no haya

quien compita con él, pues te desea.

Envidio su potencia inextinguible

y maldigo su eterno priapismo.


sábado, 4 de enero de 2025

viernes, 22 de noviembre de 2024

Origen

Schubert: Adagio D, 956

Origen


Déjame que te llame con el nombre
de la rosa y el mar, la estrella, el vértigo,
la alegría y la luz, aunque no hay agua
ni tierra que no lleve el nombre tuyo.

Todo en el mundo me recuerda a ti
y eres la imagen de cuanto deseo.
No necesito más que tu presencia
para sentir la dicha del instante.

Los pájaros anidan en tus ojos,
rosas rojas crepitan en tus labios
y la música danza en tu sonrisa.

Desde que te conozco eres el dios
que rige mi existencia. Eres el nombre:
el nombre conseguido de los nombres.