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Mientras mi vida fluye hacia la muerte // antonio gracia
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domingo, 17 de mayo de 2026
Dieta intelectual del ciudadano
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sábado, 16 de mayo de 2026
En el aula del librepensamiento


Fracaso de la poesía
Fracaso de la poesía
Se esfuerza el hombre por hacer hermoso
el mundo y hallar paz en la existencia:
esclarece las sombras con su ciencia
y vuelve de la luz más luminoso.
En su afán sostenido y herrumbroso
encuentra modos de supervivencia:
mentiras de coral contra la ausencia;
para el dolor, un estro melodioso.
Fingimiento, palabra rutilante
con que oculta su oscura identidad
de ser precipitado hacia la muerte.
El tiempo siembra muerte en cada instante
y es la muerte la única verdad.
Y ningún verso detendrá la muerte.
viernes, 15 de mayo de 2026
Esta noche he soñado con mañana
acaricia palmeras y gaviotas,
gira en los arrecifes, canta céfiros.
espumosas, galantes, esperando
que sus violines te agitasen y
te lanzaras al tráfago del mar.
El sol, como un venablo, te bruñía
la frente coronada
de irisaciones. Yo llegué y el rapto
de Europa se produjo, súbito,
buscar la melodía más hermosa
con la esperanza de que exista un mundo
jueves, 14 de mayo de 2026
Historia de una mujer (Manifiesto. Monólogo)
- Soy la mujer, la mulier sapiens, aunque hayan ocultado mi apellido los muchos necios que en el mundo han sido. Quiero contar mi historia para entender el mundo y aceptar la vida. Nací en la Edad Dorada, esa de la que habla Don Quijote. Mi compañero de edén me respetaba y éramos felices en aquel paraíso. Sin embargo, de pronto, un día, una lluvia de víboras me envió una serpiente luciferina y tuvimos que huir bajo lluvias y herrumbres. Y empecé a no entender. Una babel de desentendimientos comenzó a levantarse y separar a unos nómadas de otros, cainitas todos ellos. En los caminos y aldeas lo que brotaba como fraternidad y solidaridad fue tornándose impunidad ante la ley. Gobernaba el más torpe y más fuerte en soberbia. Así, se me empezó a tratar como un objeto tan solamente útil para el trabajo, dar hijos y limpiar la caverna. Como era él quien salía a cazar y nos nutría -a mí y a nuestros hijos- empezó a considerarse el fuerte y dueño, y a mí su débil esclava.
(Se aleja hacia el lateral izquierdo y se viste con otra túnica similar, pero distinta)
- Soy Leonor de Aquitania. La primera mujer que unió espada y verso, puesto que participé en las cruzadas y conjunté en la corte juglares y trovadores, engendrando el "amor cortés", que tantos y bellos textos llevarían hasta el "dolce stil novo", dantes, petrarcas y garcilasos. Primera feminista tal vez soy, que no se olvide. Sin mí no existirían las Wolstonekraf ni las Beauvoir, que son las que se llevan los honores.
(Se aleja hacia el lateral derecho y se viste con otra túnica similar, pero distinta)
(Se aleja hacia el lateral izquierdo y se viste con otra túnica similar, pero distinta)
Yo soy la inesperada y no obstante la creada por un hombre: Dulcinea; es decir: la perfección de la mujer soñada como espíritu inasible. Por mí tal caballero se esforzó en mejorar el mundo sin desesperar un solo día ni un instante. Como yo ha habido muchas que solo han conseguido ser metáforas de sueños. Pero también regalos de la inteligencia y perseguidoras de las igualdades. ¿Queréis algunos nombres? Ahí tenéis a Hipatia, a Juana de Arco, a Curie... por ejemplo...
(Se aleja hacia el lateral derecho, o al fondo y se viste con otra túnica similar, pero distinta)
- ¿Alguien ha escuchado "La marcha nupcial" del ilustre Mendelshon? Pues yo soy su hermana Fany, tan ilustre como él, al que ayudé en sus composiciones aunque se me acalló por ser mujer. Por ahí anda la hermosa Clara Vieck, más conocida como Clara Schumann, esposa de Robert -con quien tuvo ocho hijos-, compositora como él, y la mejor concertista de la Historia hasta entonces, según el mismo Liszt o Brahms, a quien se negó durante décadas por dedicarse a difundir la música de su marido, por amor y vasallaje machista.
(Se aleja hacia el primer plano y se viste con otra túnica similar, pero distinta)
miércoles, 13 de mayo de 2026
El abrazo dulcífugo (Tratado)
Tal vez por eso, a Andrea le aterraba pensar que lo que aún no poseía desapareciese cuando ya lo poseyera, y que cuando la poseyeran se desencantarían. Temía el desengaño propio y ajeno. Su vida era una continua renuncia. Nunca había sentido la posesión y la pérdida reales. Existir era soñar y temer la existencia.



