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jueves, 19 de febrero de 2026

Obras maestras a granel

                            Mendelssohn: Overture 'The Hebrides' 



Sincronía diacrónica

Dice Lucio que está leyendo un libro 
que es el más novamás de la escritura.
Quién tuviera la suerte de encontrar 
siempre libros que fuesen novamases. 
Me criticáis porque yo nunca alabo 
novelas o poemas, u otras letras.
Como si yo quisiera horrorizarme 
ante cada creación con la que topo. 
Le rezaría yo a todos los dioses 
si tropezase con obras maestras 
como las que alabàis. O acaso sea 
que yo sufro de anedonía; o que el mundo 
ve montañas en donde hay precipicios; 
o que el hambre nos lleva a ver jamones 
allí donde no hay cerdos que plantar... 
Y aún hay otra razón que echa por tierra 
la acusación de que soy criticón 
solo de autores vivos. Por ejemplo: 
¿es que no viven con salud creciente 
los que siguen leyéndose tras siglos 
-y esos sí son bestsellers en la historia?-. 
Y además: ¿cuál es el factor común 
de la humana entidad, la inteligencia 
cultísima o el fácil conformismo?


Redescubriendo a los clásicos

                        Redescubriendo a los clásicos

Dvorak: La rueca de oro
Miro mis bibliotecas, los recintos que han mantenido viva mi existencia, los refugios en donde consolaba mi indefensión y ... 
    Tocar un libro, aspirar su fulgor, era apropiarme del talismán, el manantial donde las almas perdidas satisfacían su sed de infinitud.
     Siento tristeza al ver esta hogaza de libros: porque si el progreso los hizo posibles para ennoblecer la mente, también es el progreso el que va a convertirlos en humo del pasado.
     Faltos de perspectiva, nos preocupamos de los nuevos títulos que los reseñistas profesionales vocean por doquiera. Como si los “clásicos” no fuesen más nuevos, vigentes testigos del presente y enunciadores del porvenir. Creemos haberlos leído y en realidad solo los leímos hace mucho: volver a ellos es descubrir que la pluma sabia se ennoblece con el tiempo.
    Ahora nos asalta la pantalla internética con títulos ineptos. Hemos cambiado el mundo porque el mundo nos cambia. Y al revés del revés.

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El arte de Sarima


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El arte de Sarima

La pesadilla 

La pluma planta esquejes de poemas 
sobre tus ojos y tu corazón. 
Se traducen en fuegos abrasivos.
Y la verdumbre enamorada prende 
como creciente llama, inacabable. 
El crepitar de todas las  estrellas
crea un infierno celestial de amor, 
y luzbeles y arcángeles disputan 
la potestad de ese dolor gozoso 
que da la vida mientras da la muerte.
Así tú, amada mía, hipnotizaste
mi amanecer, mi anochecer, mis días. 
Y cuando el ascua de tu cuerpo y alma 
ardió como una brasa en mi existencia 
te sumergiste igual que un mar de olvido 
en las estigias.
Tu cuerpo se alejaba y yo sentía
tu ausencia. Quizás otro te esperaba:  
y el infierno se apoderó de mí.
Grité liturgias, fabulé caminos
por los que uno hacia el otro vaiveníamos
el sendero de la felicidad.
Pero al fin me dejabas junto al mar 
y te abrazabas al Neptuno aquel,
como un navío anclado a su destino.
Enloquecí y le disparé un arpón
trizando su cabeza de medusa.
Aquí te espero, junto al arrecife.

miércoles, 18 de febrero de 2026

El acoso

                                        Holst: Los Planetas, Saturno

Mirar en el diamante el barro humano
y en la rosa fugacidad tan solo
porque el tiempo es también solo una rosa
que se abre en un jardín llamado muerte.
Distinguir en la muerte inexpugnable 
el puñal que nos salva del dolor,
y en el dolor el manantial oscuro
que nos hace saber que estamos vivos.
Escribir para eternizar el alma
y sentir que no hay dioses sino hombres
aceptando el destino que ellos forjan
con sus preguntas o con su silencio.
Errar de una esperanza a otra esperanza
sin nada que esperar más que un final
semejante a un principio inescrutable
que la conciencia obliga a recordar. 
Columpiarse entre cunas y entre tumbas,
la frente coronada de jazmines, 
y el sol, como azagaya penumbrosa,
domeñando los cíngulos: morir.


martes, 17 de febrero de 2026

En el aula del librepensamiento


Homenaje


Durante casi dos horas, por la tarde, los alumnos que así lo han decidido -casi todos- han visto El planeta de los simios, la gran película especulativa de Schaefner / Heston basada en el épico-lírico libro de Pierre Boulle. Este dato lo recuerda, al día siguiente, Andrés. Y añade:
- La moderna versión trata de monos, y esta de hombres. 
- Profesor: Gran diferencia. ¿O no? 
- Andrés: Esta te hace pensar, siguiendo el libro. La otra te invita a que no pienses, como, según mi padre, hacen los políticos. 
- María: Lo que más me ha llamado la atención es la frase que dice el protagonista: que estaría dispuesto a lanzarse a un volcán en erupción si eso le asegurase que iba a comprender algo nuevo.
- Profesor: Sin duda es una exageración; pero no tanto. En realidad casi todos cuantos han pretendido ir más allá del saber establecido  en su tiempo han dado su vida por ese nuevo aprendizaje. 
     ***
El profesor apunta que el mundo podría dividirse en dos grupos: los que piensan y los que se esclavizan al pensamiento de los demás: los que biempiensan hacia el futuro y los que malpiensan desde el pasado: los progresistas y los retrógados. Y que la Historia es una alternancia de unos y otros. Lo cual ha producido que la Historia sea, también, una sucesión de guerras separadas por treguas.
- Es difícil desacomodarse de una forma de vivir a la que te has acostumbrado: tienes que cambiar tus principios, costumbres, leyes... y resulta más fácil continuar sin cambios: sobre todo cuando nos excusamos pensando que todo es un error y cualquier cambio no cambiará nada.

Se apagan las luces: Lo que ahora ven, durante cinco minutos, los estudiantes es un fragmento de La herencia del viento, de Stanley Kramer, sobre lo que se llamó el "Juicio del mono", que tambaleó la sociedad americana porque se prohibían las enseñanzas de la Teoría de la Evolución. En el film Spencer Tracy defiende la libertad de aprendizaje. 

- Profesor: En la anterior película hemos visto una distopía (Pepa lee en el Diccionario: visión catastrófica del futuro, contrautopía): un mundo en el que se le ha dado la vuelta a nuestro presente: el hombre procede del mono y está esclavizado por él. Si cualquier cambio en vuestra rutina os enfurece, imaginaos aquellos que atañen a los principios de una sociedad que hasta hace un siglo se creía dueña del universo, protegida por un Ser Superior llamado Dios: le decís de repente que es hija de un animal y vive sobre una piedra lanzada al azar -entre otras miles de millones- por no se sabe qué gigante estelar y juguetón que hace malabarismos con ellas o tiene un plan secreto. ¿Quién no se conmocionaría ante esa teoría o realidad, cuando incluso la ficción del cine aterroriza? ¿Cómo no van a ser perseguidos los renovadores del pensamiento, si el mismo Sócrates fue “asesinado” por el noble hecho de enseñar a pensar? 

- María: ¿Y tú qué piensas, profe?

- Profesor: Lo que yo piense no es más que otra opinión, no una creencia infalible. El pensamiento se renueva cuando se actualiza la información. ¿Quién podía prever que el fuego, la rueda, o Marx, cambiarían la sociedad? Pero fijaos en estos cuatro hechos o premisas, y sacad conclusiones sobre el camino hacia la libertad:

1) Se deduce de Copérnico: si la Tierra no es el centro del universo, tampoco el hombre vive en el centro del cosmos; y, por lo mismo, Dios no es el eje universal que vertebra cualquier infinitud y eternidad, sino un Alienígena más.
2) Viene a decir Darwin: si el hombre es hijo del mono, el Gran Padre Dios también es El Gran Simio.
3) Dice Freud: el hombre no es plenamente dueño de su mente, sino que su voluntad está determinada por el Gran Inconsciente, el árbitro arbitrario del vivir.
4) Ahora el Papa, al decidirse a abandonar su cargo, del que solo la muerte puede -podía- liberarlo, está proclamando que es posible desobedecer a cualquier Divinidad porque no existe la infalibilidad del Gran Dios, o el Gran Simio, o el Alienígena, o la Iglesia. ¿No es el definitivo hachazo a las milenarias dictaduras, si todas las dictaduras tienen su fundamento en la inefable infalibilidad del dictador?
    ¿No acaba el Papa de partir en dos la Historia? Hasta hoy hemos vivido la prehistoria del Hombre (la dictadura teocrática); desde hoy solo queda que el ser humano sepa convertirse en un Gran Hombre: para sí mismo y para los demás. Y eso no os lo dará más que un libre y responsable aprendizaje, forjador de vuestro criterio independiente. De vosotros depende ser padres o hijastros de ese Porvenir.

   






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