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jueves, 9 de abril de 2026

La música callada


Canteloube: Cantos de Auvernia

La música callada

Con solo mis recuerdos y unas flores 
cultivo la templanza en mi retiro 
y, aunque a veces, nostálgico, suspiro, 
aprendo de mi vida y mis errores. 

Ya no ambiciono fama ni favores 
del mundanal bullicio. Solo aspiro 
a encontrar la verdad en cuanto miro 
y a enfrentarme (*) a mí mismo sin temores. 

Los pájaros desgranan su alegría 
mientras dejan las aguas rumorosas 
en los sembrados su ágil melodía. 

Todo nace y conduce a la armonía
en este renacer donde las cosas 
tienen la claridad del primer día.
 
(*) Verso octavo: en otras ediciones, 
y a afrontarme a mí mismo sin temores.

miércoles, 8 de abril de 2026

80 Laconismos


Bartók: Microcosmos


/ por Antonio Gracia /

36.- Ya que la vida no tiene sentido, todo poema debiera otorgárselo.

40.- La poesía es un yo que se confiesa para encontrar el rostro verdadero.

49.- La literatura solo se justifica cuando crea, enriquece o perfecciona paradigmas.

55.- Pocos poemas son elocuentes. Solo cuando el silencio es más doloroso que las palabras debe escribirse.

58.- Leer bien es un deber de todos; escribir, un derecho que muy pocos debieran concederse.

60.- En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle sentido a la existencia.

67.- La cultura es un derecho que todos tenemos y pocos ejercitamos como un deber.

69.- Si el artista, además de nacer, se hace es porque deshace y rehace continuamente su obra.

70.- El mejor poema es aquel que consigue la idoneidad entre lo expresable y lo expresado.

79.- La civilización es, cada vez más, alérgica a la cultura. Y esta, un viaje sin retorno a la frivolidad.

81.- Afortunadamente los clásicos siguen leyéndose; y tienen la fortuna de no poder leer las obras actuales.

88.- Puesto que el factor común de la humanidad es la normalidad -la mediocridad-, todo triunfador social es un mediocre.

90.- La nueva poesía siempre es la que envejece con mayor decrepitud: cree que hay que inventar; y sí, hay que renovar: remozar, acrisolar: actualizar la tradición.

94.- Nunca un hombre está más solo frente a sí mismo que cuando intenta hallar su rostro en la página en blanco, con la pluma en la mano.

98.- Toda antología de coetáneos debe ser más una premisa para extraer conclusiones que un juicio de valor definitivo.

107.- Solo en la escritura —en la creación— somos nuestro único demiurgo.

112.- Toda elegía es un himno por la vida que quisiéramos vivir, puesto que lo es por la vida que quisimos que otros disfrutaran.

127.- El poema perfecto es el que sincroniza en su expresión sentimiento y pensamiento: el resultado del sentipensamiento.

135.- Si alguna duda hubiese sobre la importancia de la poesía basta con repasar los pasajes gloriosos anclados en la memoria de los hombres: aquellos en los que prevalece la inmersión en las emociones, territorio, por antonomasia, de la lírica.

144.- La poesía es la filosofía liberada del silogismo: la ideología sicológica del corazón.

157.- Si trazamos una bisectriz a lo largo de la Historia de la poesía veremos que, fundamentalmente, es la misma que la de la Historia del hombre: un corazón puesto a pensar sobre sí mismo. De donde se deduce que un poema pretende ser tanto un autorretrato metafísico como un retrato del hombre universal.

237.- Nada vale el poema que no alumbra el corazón y la existencia. Nada vale el poeta que escribe para los poetas y no para los hombres. Nada vale el artista que no crea para el hombre que hay en el artista. Nada vale el poema que no tiene como finalidad la superación o consuelo de la condición mortal.

270.- La magia de los libros que son mágicos consiste en que transforman al lector, y, cuando el libro acaba, este es un ser renacido, con una visión nueva que le hace comprender mejor el mundo. Un libro es bueno cuando quien inicia su lectura la termina sintiéndose más digno, más noble, más consciente, más sabio. Un lector es malo cuando, tras leer tres o cuatro pasajes, no se da cuenta de que lo que lee no debiera haber sido escrito. El mejor libro es aquel que nos convierte en otro: el que nos hace ver quien fuimos y quién podemos ser.

292.- Dedicatoria emblemática: «Para ti, que no sé quién eres, de mí, que no sé quién soy».

393.-La sabia poesía es aquella que consigue hallarle al propio corazón la sustancia verbal que permite a los demás auscultarlo como si fuera el suyo.

208.- El autor no es más que una circunstancia de su obra. Y el lector una errante perspectiva.

235.- Nada me gusta más que la carne humana encuadernada. El hombre convertido en libro es el animal que mejor alimenta al hombre.

240.- Hay un instante en el creador en el que todo lo ve concentrado en un signo; y si logra escribirlo para que lo sientan todos como propio, consigue el poema, la música, el rostro universal. La absoluta solidaridad. Todo autor es un viaje hacia el hallazgo de una obra señera a través de tentativas que pocas veces son logros. Incluso los poetas más excelsos son autores de unos pocos poemas dignos de una selección universal. Por eso las obras completas constituyen más una manera de encubrir sus virtudes que de mostrarlas.

262.- La Poesía, la Música y la Pintura nos dicen qué siente el hombre; la Historia nos cuenta la biografía del tiempo; la Filosofía y Sicología nos dicen cómo mejorar la biografía íntima y universal; las Ciencias cómo vivir mejor físicamente…

287.- Si hubiera de salvar algunas obras porque se avecinara una catástrofe universal que acabase con el ser humano, no salvaría aquellas que suponen un hito artístico, sino las que potencian el conocimiento del hombre y ensalzan la bondad, generosidad y autosupervivencia del ser humano: porque esos son los rasgos que las hicieron posibles y los que podrían hacer de este mundo renacido una estancia mejor.

298.- Leo historia y novela para conocer lo que, probablemente, fue; y literatura de ficción y ensayo para entender lo que, posiblemente, será. Solo la poesía me enseña lo que es. La razón es evidente: todas las artes, menos la lírica, tienen más de estrategia que de autorretrato inexorable.

300.- Nostalgiar el pasado y utopizar futuros son signos del fracaso del presente. Decir ayer, mañana, es pronunciar ceniza.Y el hoy solo es su fuego fugitivo.

316.- Todas las grandes obras del hombre son consecuencia de la conjunción de homo sapiens, homo habilis y homo ludens: sabiduría, estrategia y satisfacción emocional.

343.- Todos los clásicos fueron vanguardistas, de una u otra manera, porque lo que pretendían expresar les exigía un lenguaje nuevo.

447.- La originalidad consiste en apropiarse de la tradición y renovarla. No consiste en ser distinto, sino en poseer rasgos distintivos .

351.- Grandes autores son aquellos que dicen lo que quisiéramos haber dicho.

360.- La única conquista del Progreso es que ha convertido el dolor metafísico en un dolor común. Eso significa que el Arte desaparecerá.

370- Hoy hay más muchedumbre escribiendo que escritores leyendo. El Parnaso se ha sustituido por el Vociferio; y los vociferantes apuestan por la caligrafía de lo estólido.

379.- Los únicos hombres que no mueren son aquellos que se han convertido armoniosamente en libros, cuadros, músicas.

380.- Nada puede la muerte contra el arte.

385.- Todos somos hijos de los libros. Sin ellos no existiríamos. Por ellos el cerebro es la mayor biblioteca del universo.

392.- El historial de la escritura y de todas las artes consiste en la engañosa relación entre esencia y circunstancia.

393.- La patria de la Humanidad es el libro: el hombre. Y el nombre definitivo del hombre es el de Cultura.

398.- Todos somos como libros desconocidos de los que nada sabemos hasta que abrimos sus páginas: entonces seguimos leyendo o abandonamos la lectura.

415.- Si lo que dignifica al hombre frente a los demás animales es la adquisición del lenguaje verbal, no hay duda de que la Literatura es la más admirable de sus manifestaciones y el mejor autorretrato de la Humanidad.

417.- El artista creador tiene un constante interlocutor: su obra, que absorbe su conversación, monólogo que lega a los demás y que lo encadena a la solitariedad.

419.- Toda escritura y arte deben ser una autobiografía síquica en la que los demás pueden reconocerse como si se hubiesen autobiografiado. Hay que mostrar el rostro: la identidad.

430.- Todo autor es una búsqueda del hito expresivo cuyo hallazgo consigue a veces en unos pocos textos; el resto son esbozos preparatorios o cenizas del fuego encontrado.

456.- La originalidad y el plagio son fronterizos y limítrofes.

464.- Cada vez que utilizamos una palabra, esta no surge virgen del diccionario denotativo sino que arrastra todos los significados reverberantes de cuantos la han utilizado.

470.- El poema, la pintura, la música, la gran obra de arte nace de la conciliación de contrarios convertidos en complementarios: el eclecticismo; hay que sensibilizar el pensamiento e inteligenciar el sentimiento.

492.- Salvar cuanto podamos mediante la palabra es la única manera de salvarnos a nosotros mismos.

509.- La introspección es la mejor fuente de erudición.

522.- Escribir es la prueba definitiva de que vivir no basta.

558.- Los primeros títulos de un creador son aprendizajes y premoniciones, y los últimos reiteraciones y autoplagios.

610.- La escritura, cada vez más, es solo literatura.

615.- El sentimiento nos une. El pensamiento nos separa. Tan solo la poesía nos concordia.

616.- Increíble, pero cierto: en un concurso en el que se premiaba el peor libro de versos ganaron todos.

623.- La muerte de la cultura es una profecía cumplida hace ya mucho tiempo.

624.- No pienses: es malo para la filosofía.

634.- Lo que da validez a la escritura es que en lo propio se reconozca lo ajeno; que en lo particular esté lo universal; que desde el yo emerja el todos: que la literatura no sea un acto de egolatría sino de solidaridad interminable.

625.- Todos tenemos un techo intelectual; pero no todos distinguimos su estatura ni aceptamos que no podemos sobrepasarlo.

629.- La obra imprescindible es la que puede prescindir de sus circunstancias y permanecer vigente.

632.- Toda poesía es autobiografía íntima, no anecdótica.

635.- Los experimentalismos son un medio, no un fin. El ingenio es más un obstáculo que un camino hacia la genialidad.

638.- La escritura -el arte- es la huella dactilar del ser humano.

640.- Sin duda: el mundo es mejor porque el arte dignifica la existencia.

643.- En arte no hay democracia, sino individuo.

660.- El amor es la magia que nos permite creer -demasiado efímeramente- que algunos seres humanos son dioses: la amada, el padre, el hijo, el héroe.

667.- El corazón es el más hermoso de los egoístas: está diciendo siempre «¡Quiéreme!» .

678.- El amor propio ha matado más amores que el odio.

744.- El corazón siempre es más grande que cualquier filosofía.

751.- Cuando dejan de amarnos, de repente cumplimos muchos años, por la misma razón que, cuando amamos, el corazón se llena de juvenilidad.

790.- Ojalá alguien nos quiera como nos queremos a nosotros mismos.

796.- La castidad es una perversión.

793.- La música es la única palabra que desmiente la inefabilidad.

795.- Los dioses mueren cuando el hombre piensa.

796.- Los laberintos existen para que aprendamos a encontrarnos.

798.- El suicidio es el único acto de libertad que existe. Y también la única batalla contra nosotros mismos que no debiéramos perder.

799.- Abandonar la vida sin haberla dejado más hermosa que cuando la encontramos bien merece morir de mala muerte o no haber existido.

800.- No es difícil conseguir que nos amen; lo difícil es lograr que nos sigan amando.

801.- Quien no sueña con mejorar el mundo merece su desprecio.

803.- Yo no soy escritor. No escribo para publicar, aunque publique algo de lo que escribo. Soy un hombre cuyo detective es la palabra y cuya misión es conocerse.

862.- Todas las obras del hombre son fragmentos de una gran construcción por siempre inacabada y en continuo perfeccionamiento. Una carrera de relevos hacia un fin que no tiene final.

865.- Al final de la luz siempre hay más luz.



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Ochenta laconismos


por El Cuaderno

Aforismos de Antonio Gracia.

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El Cuaderno | abril, 2022 a las 8:00 am | Etiquetas: Antonio Gracia, Featured | Categorías: Filosofía | URL: https://wp.me/p8BKjo-kwD


martes, 7 de abril de 2026

Generación de la preguerra

Generación de la preguerra


Éramos inconclusos y quisimos 
concluirnos a imagen de los sueños,
de los libros y la Naturaleza.
La pluma era nuestra arma: en sus arcanos 
bullían las palabras aprendidas 
en miles de poemas, 
en cien mil desengaños, en cien mil 
preguntas sin respuesta. Todos éramos 
inocentes, culpables, 
satánicos luzbeles, 
escultores de la belleza exacta: 
una inmortalidad sin vida, un pálpito. 
Leviatanes y magias se aferraron
como esqueletos en nuestra conciencia
y convirtieron nuestras voluntades 
en demiurgias del ansia, en estaturas
de íntima infinitud. 
Éramos un diálogo constante
con el inconformismo, y nos sedujo 
la heterodoxia para hallar verdades.
Éramos erotismo y misticismo
en batalla interior irresoluble:
la pintura, la música, la lírica.
Éramos visionarios de la nada,
el laberinto, el éxtasis, la furia;
jinetes del dolor y el sufrimiento,
fugitivos de la melancolía.
Éramos buscadores de otros mundos,
el veneno y la triaca, el resplandor,
los juglares de una hímnica elegía.
Éramos Schumann y Van Gog, y Oniria.
(*) Yo era Sansatanás en los infiernos
predicando liturgias del suicidio.
Y fuimos lo que huíamos de ser.

(*)
PULSAR para escuchar la lectura del autor


https://antoniograciaoniria.blogspot.com/2023/06/iconografia-del-infierno-el-autor-en.html

lunes, 6 de abril de 2026

Por el desfiladero del Frakaso

                                           

                                                            Katchaturiam: Adagio de Spartacus

En la ciudad de Muylejos vivía una Dama de aterciopelados ojos y ensoñaciones múltiples. 

Vino a enamorarse de ella un trovador con más lógicas que versos. Vivía este en la ciudad de Muycerca. 

Un día que se encontraron preguntaron al Destino si era este más fuerte que la Voluntad, pues parecían querer compartir la existencia pero esta nunca los llevaba a la ciudad de Muyjuntos. 

Llegaron a un paraje en el que el camino se bifurcaba en dos senderos. La inercia de sus vidas  los empujó a seguir adelante y a adentrarse en uno de ellos. 

El que habían desechado -desconocido por ellos, como el otro- lucía un letrero en el que se leía "Konfianza". En  el letrero del escogido leyeron "Deskonfianza. Hacia el desfiladero del Frakaso".

Cine




domingo, 5 de abril de 2026

La mística lujuria (Poemas comentados).

La fuente en la ceniza

Voz: Manuela García

Dos pulsiones rigen la existencia: eros y tánatos. El instinto de supervivencia nos lleva hacia el coito continuo para que la vida no se extinga. Contrariamente, la muerte elimina inexorablemente a los nacidos, con lo que la lucha entre eros y tánatos se convierte en la violencia más sostenida, e inextinguible, de la Naturaleza. 
    Por razones de convivencia social, cuando uno entre los muchos animales de La Tierra empezó a gobernarse por la conciencia, se castraron las libertades naturales del sexo y se reglamentaron sus instintos, ya que difícilmente podría el recién nacido ser cuidado por sus padres si estos, mediante el emparejamiento o matrimoniación, no se aseguraban de tal paternidad. La sexualidad cinegética (coitamos porque lo exige nuestro instinto) pasó a ser controlada; y su descontrol, perseguido por la sociedad. 


    Sin embargo, igual que la vegetación exuberante es imparable en el Amazonas, el sexo es un río amazónico en la selva social. De manera que los lances amorosos, los extramatrimonialismos y erotismos liberales o libertinos se han ido sucediendo y excomulgando desde el origen de las civilizaciones para detener su erotómano flujo. Lo cual no ha evitado que siempre haya habido un guadiánico río en la vida y, por tanto, en las artes, que han dado fe del vigor y vigencia de tal condición humana y animal.
    Ovidio, Petrarca, Sade … con metáforas y otros escondites, o sin ellos, lo han resaltado, como tantos otros, saltándose el tabú en que se había convertido. La castración de la sexualidad produce monstruos, o visiones arcangélicas. Aberraciones y paramisticismos. Porque la energía siempre se transforma en algo tangencial a sí misma si se le impide su espontánea combustión. 
Leamos el siguiente poema:
La fuente en la ceniza

Amo el temblor rosado de tu boca
y el crepúsculo azul de tu mirada.
Amo la luz carnal que te ilumina
cuando te arrojas como un puma alegre
sobre mi cuerpo ansioso de tu cuerpo.
Amo el sudor de miel que nos lubrica
y la erosión constante de la piel.
Amo tu desenfreno y mi arrebato
cuando, tendida, te abres como un libro
y esplendes como un saurio.
Amo tu lasitud y mi abandono
tras el fulgor robado a las estrellas.
Amo la ardiente búsqueda infinita
que late en nuestros sexos.

La exaltación erótica del poema es evidente. Pertenece al libro Bajo el signo de Eros.

El poema nos presenta dos cuerpos en lujuriosa conversación apasionada. Nada procaz. Tal vez algún lector eche de menos, en estos tiempos de bocazas, la ausencia de un lenguaje abrupto, burdas expresiones, léxico vulgar y tabernario... acordes con el tema de la lascivia tratada por la poesía prostituida y prostituta ¿Es por esteticismo…? Veamos de nuevo el poema:
La fuente en la ceniza

Amo el temblor rosado de tu boca
y el crepúsculo azul de tu mirada.
Amo la luz carnal que te ilumina
cuando te arrojas como un puma alegre
sobre mi cuerpo ansioso de tu cuerpo.
Amo el sudor de miel que nos lubrica
y la erosión constante de la piel.
Amo tu desenfreno y mi arrebato
cuando, tendida, te abres como un libro
y esplendes como un saurio.
Amo tu lasitud y mi abandono
tras el fulgor robado a las estrellas.
Amo la ardiente búsqueda infinita
que late en nuestros sexos.


    El amo, con su yo implícito, repetido anafóricamente 8 veces en sendas oraciones paralelas por él encabezadas, arrastra buena parte del vocabulario hacia ese combate sin violencia bélica que llamamos coito. El rojo carnal de amo asimila o contagia semánticamente buena parte del entorno léxico que le sigue.
     Las expresiones “carnal”, “puma”, “cuerpo ansioso”, “sudor que lubrica”, “erosión de la piel”, “desenfreno”, “arrebato”, “te abres como un libro”, "nuestros sexos"… dibujan la imagen explícita de la fricción de la carne, la devoción por la salacidad, la voraz devoración mutua de la carnalidad… 
    Todo el mundo sabe que semántica viene de semen: y ese fluido impregna los cuerpos como un sudor erótico provocado por las incontinentes embestidas lujuriosas del ariete en que se ha convertido amo. De modo que la sensualidad sexual parece ser el único arbotante del poema. Helo aquí, enrojecido en tal acepción:
La fuente en la ceniza

Amo el temblor rosado de tu boca
y el crepúsculo azul de tu mirada.
Amo la luz carnal que te ilumina
cuando te arrojas como un puma alegre
sobre mi cuerpo ansioso de tu cuerpo.
Amo el sudor de miel que nos lubrica
y la erosión constante de la piel.
Amo tu desenfreno y mi arrebato
cuando, tendida, te abres como un libro
y esplendes como un saurio.
Amo tu lasitud y mi abandono
tras el fulgor robado a las estrellas.
Amo la ardiente búsqueda infinita
que late en nuestros sexos.

Sin embargo, acabado el trasiego lujurioso, lúbrico, libidinoso, lascivo, salaz, rijoso y etcétera, los versos 11 y 12, plenos de lasitud posorgásmica tras el príapo y mesalino esfuerzo, desembocan en un final que también explicita que la estridente cópula que se nos describe es la puerta para otra realidad intangible, sublime e “infinita” a la que conduce el acto sexual. Hay quienes sienten un destello irracional paradisíaco ante el mar, al contemplar el firmamento, al extasiarse ante un dios... y también hay quienes se asoman a esa solemne y oscura claridad cuando la carne reclama toda su materia e identidad, que no es solo carnal (Don Quijote sintiendo a Dulcinea, por ejemplo, Amiel ante sus sublimaciones innominadas…). 

Si nos fijamos ahora, desde esta perspectiva, vemos que muchas palabras abandonan su significado sexual o lo transfieren, o lo enriquecen, con una más alta concupiscencia. El amo no es una mera invasión retórica, sino vislumbre de transfiguración. De la luz carnal hemos obviado su identidad de oxímoron, que sintetiza lo aparente o ancestralmente antitético: cuerpo / espíritu; la materia corpórea y carnal es realmente una luz que hemos pasado por alto y que ilumina otros elementos.  El puma devorador es ahora un saurio esplendente. La luminosidad del piafar de los cuerpos se yergue hacia otra dimensión cósmica, como indican el fulgor robado a las estrellas y la búsqueda infinita. 


    De manera que bien puede decirse que el poema no se reduce a ser una exaltación de la carne y sus placeres, sino una invocación y celebración de lo que hay tras ella o en ella. El amo ya no es solo un mecanismo de insistencia, sino también de gradación: desde la pura materia carnal hasta una sensualidad que trasciende la carnalidad, pasando por la sublimación, el paramisticismo (*) y otros matices del caleidoscópico ente -invisible, inefable y otro largo etcétera- que hemos dado en llamar -aunque los nombres pocas veces nombran, definen e identifican- Amor.
Cobra sentido así el dístico del autor: Sobre tu cuerpo escribo con mi cuerpo / el gran poema de la identidad. Y el final de otro poema: Mañana será amor lo que hoy es sexo.
La fuente en la ceniza

Amo el temblor rosado de tu boca
y el crepúsculo azul de tu mirada.
Amo la luz carnal que te ilumina
cuando te arrojas como un puma alegre
sobre mi cuerpo ansioso de tu cuerpo.
Amo el sudor de miel que nos lubrica
y la erosión constante de la piel.
Amo tu desenfreno y mi arrebato
cuando, tendida, te abres como un libro
esplendes como un saurio.
Amo tu lasitud y mi abandono
tras el fulgor robado a las estrellas.
Amo la ardiente búsqueda infinita
que late en nuestros sexos.

    Como he dicho, este poema pertenece al libro Bajo el signo de Eros; y pudiera decirse que si no es central sí es nuclear del resto de poemas. Una primera parte acoge figuras en el tiempo y en movimiento, como breves cuentecillos tocados por la lujuria, el sarcasmo o el divertimento. Pero el libro deriva en estampas de otras figuras escorzadas y pulidas por una creciente desolación. Tal vez sea tal sucesión y ambiguedad polisémica la que da templanza a la configuración del poema. Desde la mitología a la Historia, el arte o la escritura, se suceden leves sonrisas y graves pesadumbres. Eros y tánatos en una continua y desigual batalla en la que es el autor el que más pierde. En algún momento lo resumí así:

Siempre he sido esclavo de la pluma: necesitaba su confesionalismo para liberarme de mí y abandonarme en el folio. En los últimos tiempos parecía que un gran océano acumulado por la voluntad y los libros escritos apaciguaba mi infierno. Por primera vez no necesitaba escribir. Era dueño de la pluma. Me puse a jugar con ella, con la obtusa intención de esbozar algunas fabulaciones, como un divertimento. Pero me equivoqué: pronto la pluma reclamó su origen y fue olvidando su ludismo y recobrando su entidad de verdugo consolador: se lanzó a trazar un conjunto en el que la tragedia triunfaba sobre cualquier sensualidad.

    Bajo el signo de eros y tánatos, pues. Sirva La Celestina para ilustrar ambas pulsiones: en la cita nocturna, Calixto cachea amorosamente a Melibea, quien, aparentemente recatada pero más hija de nuestro tiempo, pregunta, falsamente melindrosa, qué hace su enamorado con tanto estiramiento de sus ropas; y Calixto, bajo el signo de Eros, le dice: “Señora, quien quiere comer el ave primero le quita las plumas”. Finalmente, cuando, muerto Calixto, Melibea no encuentra razón sin él para vivir, se suicida arrojándose desde la torre; y su padre, Pleberio, bajo el signo de tánatos, grita: “¿Para quién fabriqué navíos? (léase futuros)”.
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(*) Parece evidente que cuando Teresa de Jesús describe su éxtasis como un ángel penetrándole el corazón con un dardo de oro no es ese órgano el  tan concupiscentemente penetrado.
ir a

Do ut des


Beethoven / Liszt / Gould: Sinfonía Pastoral

Do ut des


Qué hermosa paz la de quien ama y sabe 

que es amado: se sienta con un libro 

ante el suave horizonte, rememora

los pasos de su vida y llega al fin 

a creer que ha devuelto al mundo todo 

cuanto el mundo le dio.