Visitas

Seguidores

jueves, 14 de noviembre de 2019

Oración del que anhela

  El Íntimo Alienígena


Yo no sé qué decirte. Nunca he creído en ti.
No es fácil aceptar un Creador Infalible
que otorga a sus criaturas la ténebre conciencia
de su mortalidad como un fiero castigo.
¿Quién crearía un mundo fieramente implacable 
en el que toda vida conduce hacia la muerte?
Si esa es tu identidad, ¿qué esperabas de mí
sino cólera, y odio, y vergüenza de ser
hijo de los sadismos en ti confabulados?
Y si tu esencia es otra, ¿cómo amar un misterio 
que engendra en quien intenta descifrarlo
dolor, duda muriente, laberinto inconcluso?
¿Quién me clavó la daga del sufrimiento estéril
entre el ser y no ser del liviano estilete
para que una respuesta finalmente encontrada
no exigiera una vez y otra vez más preguntas?
Ya que todo lo puedes, si eres quien dices ser,
siente y piensa tan solo como un hombre cualquiera:
y verás que no hay hombre al que no le repugne
tu omnipotencia ignota, tu ilógica materia.

Tal vez eres tan solo la invención de mis ansias
y, como hijo de un hombre, te he creado confuso,
invisible y eterno para que ni los ojos
ni la razón consigan darte límite y forma,
único modo de que lo imposible
se pueda concebir como probable
y llamar a ese sueño perfección.

Soy frágil: necesito creer en la existencia
de un ser que garantice que mi dolor, un día,
cesará para siempre y será compensado
con el hallazgo de una explicación
a tanto sinsentido inexpugnable 
a los combates de la inteligencia.
Eso te pido, Artífice 
del caos y del orden,
del sosiego y de los desasosiegos:
un solo instante de clarividencia
que me permita perdonar 
tu enigma y tu estrategia contumaces.

Tú dices ser mi origen y destino, mi padre
y mi útero futuro: rememoro mi infancia
y me veo en la gruta huyendo de los hielos,
dibujando bisontes y exorcismos,
caminando senderos en busca de un gigante
que me ayude contras las hecatombes 
de la naturaleza: tal vez así forjé 
tu sustancia: con sueños y temores.
Y si es así, no existes y soy yo
quien te ha dado la fuerza que no tienes ni tengo:
soy mi propio enemigo y redentor,
mi víctima y verdugo, mi eternidad mortal.

¿Qué puedo hacer sino seguir creyendo
que existes en algún lugar remoto 
                                                        inal-
canzable por mi mente, y que tú, desde allí,
posees el poder de darme paz?
¿O aceptaré que eres la cósmica existencia?

Ya ves: he terminado por rendirme
igual que un siervo a su señor feudad.
Y me pregunto: ¿qué,
qué haces con tanto ejército de hombres humillados,
tanto cadáver yerto perfumando 
con su fétida nada tu trono soberbioso? 

Si tú fueras un hombre y yo tu sueño
acaso no querría que despertases nunca
para no avergonzarme de mí mismo en ti. 
Pero esto, Milord, solo 
son las devastaciones de mis sueños.




miércoles, 13 de noviembre de 2019

Un ciudadano observa la política...

Malher: Sinfonía II, Resurrección (final)



Un estudiante observa a los políticos y no le gusta lo que ve; incluso algunos le parecen enemigos de la sociedad que representan. Mira a su alrededor y se pregunta: ¿Por qué, si todo el mundo quiere la riqueza, que es fruto de la educación, esta está tan descuidada? ¿Hay políticos justos y con perspectiva? 
     Se contesta que, desde luego, es necesario un sistema que nos obligue a convivir en paz, que ampare al bueno y que encarcele al malo, inexorablemente. También es cierto que tal sistema precisa unos gobernantes, y que quien quiere gobernar necesita mucha dedicación y mucho altruismo. 
     Y es aquí donde encuentra el primer fallo: porque la abnegación no es muy común. El hambre de poder es la peor de las enfermedades contagiosas, y el poder es de aquellos que prometen paraísos, pues todos los anhelan. Por eso advirtió Napoleón: ¿qué es un líder sino “un comerciante de esperanzas”? Y Heródoto escribió, aludiendo a la corrupción: “dadle el poder a un hombre virtuoso y pecará”. En tal sentido, Valèry anotó: “política es el arte de evitar que el ciudadano se preocupe de lo que le importa verdaderamente”. Y es que el poderoso, inmerso ya en su castillo, olvida las palabras de Montaigne: “Aunque subas al trono más alzado sobre tus posaderas seguirás sentado”. 
     ¿Cuándo será posible contradecir a Rousseau, que condena a la tribu social como asesina del instinto de solidaridad, y a Plauto, en aquello de que "el hombre es lobo para el hombre"? No parece tan difícil, teniendo en cuenta que en el llamado Siglo de Pericles existía apenas el uno por mil de nuestra población mundial de hoy, y aquellos hombres consiguieron una democracia cuya divisa se resume así: “puede participar cualquier persona que nos ayude a mejorarnos todos”.
     Tal vez siguiendo tal ejemplo, y contraviniendo la opinión platónica -que exiliaba del Estado a los soñadores y poetas-, Kennedy denunciaba en la política su creciente deshumanización: “si hubiera más políticos amantes de la utopía y más poetas políticos, lograríamos un lugar mejor para vivir”. 
     Solo encumbra la muchedumbre, y hoy, igual que siempre, triunfa la apariencia: el que hace más creíble su espectáculo, el político digno de los óscar. Hemos creado un mundo de disfraces, de corrupciones de la integridad. Y todo está perdido cuando el malo empieza a ser tomado como ejemplo y el bueno es una especie en extinción.

martes, 12 de noviembre de 2019

El abrazo en la roca.




"Estoy triste. Pero siempre estoy triste", me decía yo, nerudianamente, ayer. Y me fui a recorrer la belleza del día bajo el alegre sol de la mañana. 
     Y como suele suceder, encontré que lo grandioso está tanto más cerca cuanto más lejos lo buscamos. 
     Porque de pronto todo era claridad, horizonte, hermosura tallada por el tiempo en la alta roca.
     Había pasado en unos minutos del bullicio callejero al llano  enhiesto del hermoso castillo.
     Trepaban las gaviotas por el aire y pensé: "Se contentan con lo que les da la naturaleza: lo que necesitan para sentir la dicha. Quién pudiera bastarse sin preguntas que no tienen respuesta, o que producen más desasosiego; quién fuera tan sencillo y se guiase por el sedoso vuelo de los pájaros, sin temer que de pronto acabase toda su maravilla". 
     Hoy he vuelto a subir. Aquí estoy. Y quien me acompaña, como bella pantera surgida del misterio, me mira y parece que me ama sin comprender por qué; y no le importa: porque siente la vida, no la desazón de intentar comprenderla.

lunes, 11 de noviembre de 2019

El mal ejemplo.


Webern: Bagatelas

Siempre fui un mal estudiante. Ansioso de saber y ajeno a cualquier obediencia. El día anterior al examen, por la noche, solía colocarme ante el libro de texto y fotografiar cada página con un flax de los ojos; durante el ejercicio me ensimismaba en un viaje interior y buscaba con el escáner de la mente el lugar del libro donde estaba la respuesta. Era una buena “chuleta”, e invisible. Siempre me decía cínicamente a mí mismo, para justificar el hastío -que otros llamarían vagancia-, que ningún mérito tenía aprobar estudiando. Además: en lugar de perder el tiempo con aquel material huero que de poco servía, me dedicaba a leer la fuente del saber: libros y libros, y más libros. 

El método daba tan buen resultado que seguí practicándolo en el palacio de Anaya salmantino: cuando me cansaba de molestar a mis compañeros, bromeándoles sin gracia en la biblioteca, empezaba la sesión fotográfica. Seguí dedicando mis días a luchar contra mis demonios y a leer las obras sobre las que los manuales teorizaban. Si algo aprendí en la Universidad fue que si quieres aprender algo tienes que aprenderlo por ti mismo. 
Ahora creo que lo voy olvidando todo lentamente. La vida, como la memoria, es también un fraude. Solo por ser pasado se convierten en nostalgia las cosas. Hay tantas cosas convertidas en recuerdos que si no olvidásemos nos convertiríamos en galaxias que acabarían estallando. De modo que es como si la muerte, generosa, quisiera mitigar con el olvido el sufrimiento de la despedida. 


Heilbucth: El estudiante

domingo, 10 de noviembre de 2019

Nuria está leyendo "Cántico erótico".



Nuria está leyendo Cántico erótico


Pulsar para>>> Pedir libro en Agapea

                                   o en

                      >>>   80 Mundos


CANTICO EROTICO, ANTONIO GRACIA


sábado, 9 de noviembre de 2019