Visitas

Seguidores

lunes, 13 de abril de 2026

Lumínica



Lumínica

Cuántas veces, mirando las estrellas,
he visto el rostro de la eternidad
y ha venido el cadáver de la luna
a recordarme que la plenitud
solo existe en las ansias de mis sueños.
Envuelto en fantasmal melancolía
siempre caigo en la sombra como un astro 
herido en su materia constelada.
En ese instante llegas tú, Lumínica,
y me abrazas, me sorbes, me das vida,
me devuelves al alto firmamento.
Tal es el sortilegio que me otorga
la invasión de mi cuerpo sobre el tuyo.

4216

domingo, 12 de abril de 2026

Cine: La huella



Dos excelentes actores en un duelo interpretativo, un adulterio, una venganza entre juegos y la búsqueda de un crimen perfecto.

CINE CLÁSICO EN ESPAÑOL: Pasión que Redime (1947) | Película Completa

Dánae



 Dánae

Mística, lujuriosa, y extasiada
en la contemplación del oro ardiente,
delirios bebe Dánae, que siente
sobre su piel la lluvia eyaculada.

Siente mil veces que una roja espada,
presa de una pasión incandescente,
atraviesa su carne transparente
y, al hacerlo, también el orbe horada.

Vorágines de esperma y de ceniza
sacuden sus entrañas, mientras suena
la furia de un celeste cataclismo.

Un resplandor el cosmos fertiliza
con música y estrellas; y se ordena
todo según la ley del erotismo.

                                               (De Bajo el signo de Eros)

sábado, 11 de abril de 2026

La aventura del desamador.


Wagner: Muerte de amor

Érase un individuo que creía en el Amor, pero no en encontrarlo, pues -pensaba él- nadie concretaría en un solo cuerpo y alma la alta imagen que regía su existencia (lo cual a punto estuvo de llevarle a odiar misóginamente a la mujer, puesto que es esta la escalinata para ascender al gran amor). Pero su escepticismo le empujó a acumular amoríos simultáneos -porque algo hay que hacer mientras la muerte llega-. Y así, su vida era como un vaso irrellenable que debía llenar continuamente para demostrarse que merecía ser amado sin ni siquiera dar amor. Tal vez iba de isla en isla afectiva con la oculta esperanza de hallar un continente en el que hallarse a sí mismo. Fue descubriendo en sus diferentes edades que cada edad ofrece sus desengaños y también sus felicidades. Pero lo que importa, en fin, es que llegó el momento en el que abandonó esa carrera de desamador amante y, aunque ya no buscaba damiselas con las que apaciguar sus ansias de infinito, siempre surgían nuevas historias a las que no sabía negarse.
     Un día tropezó con una dama y sintió que un imán le atraía y que no podía evitar mirarla, aunque naufragase. Sin embargo, no se acercaba a ella para no desilusionarse y, también, ciertamente, por temor al naufragio total … 
     La casualidad hizo que ambos se encontraran y, entre bromas y veras, él le contó la historia que acabo de bocetar, por lo que … 
     Pero el lector ya sabe qué ocurrió. Y si no, no ha vivido lo suficientemente.

301022

viernes, 10 de abril de 2026

La sombra luminosa


Canteloube: Cantos de Auvernia

1.-
La nítida oscuridad 
de los jardines del alma 
me desvela los secretos 
de la secreta armonía. 
La sombra acosa a la luz 
irreductible. La noche 
brilla y lanza su fulgor 
como un diamante encendido 
y sus esfinges de fuego 
anuncian la claridad. 
Amanece entre tinieblas 
un corazón cuyo júbilo 
es el latido del cosmos. 

2.-
Bajo el hueso de la frente 
hay un abismo de sueños. 
La carne anhela elevarse 
como un ciprés infinito, 
y llegar al hontanar 
del que fluye el universo. 
Atravesar las estrellas, 
entregarle al corazón 
la luz del entendimiento. 
Pero el talismán se aleja 
de la prisión de su cuerpo. 
Solo quedan el dolor 
del animal indefenso 
y una esfinge ensimismada 
en descifrar su secreto.

jueves, 9 de abril de 2026

La música callada


Canteloube: Cantos de Auvernia

La música callada

Con solo mis recuerdos y unas flores 
cultivo la templanza en mi retiro 
y, aunque a veces, nostálgico, suspiro, 
aprendo de mi vida y mis errores. 

Ya no ambiciono fama ni favores 
del mundanal bullicio. Solo aspiro 
a encontrar la verdad en cuanto miro 
y a enfrentarme (*) a mí mismo sin temores. 

Los pájaros desgranan su alegría 
mientras dejan las aguas rumorosas 
en los sembrados su ágil melodía. 

Todo nace y conduce a la armonía
en este renacer donde las cosas 
tienen la claridad del primer día.
 
(*) Verso octavo: en otras ediciones, 
y a afrontarme a mí mismo sin temores.