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domingo, 12 de julio de 2026

80 Laconismos.


Bartók: Microcosmos


/ por Antonio Gracia /

36.- Ya que la vida no tiene sentido, todo poema debiera otorgárselo.

40.- La poesía es un yo que se confiesa para encontrar el rostro verdadero.

49.- La literatura solo se justifica cuando crea, enriquece o perfecciona paradigmas.

55.- Pocos poemas son elocuentes. Solo cuando el silencio es más doloroso que las palabras debe escribirse.

58.- Leer bien es un deber de todos; escribir, un derecho que muy pocos debieran concederse.

60.- En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle sentido a la existencia.

67.- La cultura es un derecho que todos tenemos y pocos ejercitamos como un deber.

69.- Si el artista, además de nacer, se hace es porque deshace y rehace continuamente su obra.

70.- El mejor poema es aquel que consigue la idoneidad entre lo expresable y lo expresado.

79.- La civilización es, cada vez más, alérgica a la cultura. Y esta, un viaje sin retorno a la frivolidad.

81.- Afortunadamente los clásicos siguen leyéndose; y tienen la fortuna de no poder leer las obras actuales.

88.- Puesto que el factor común de la humanidad es la normalidad -la mediocridad-, todo triunfador social es un mediocre.

90.- La nueva poesía siempre es la que envejece con mayor decrepitud: cree que hay que inventar; y sí, hay que renovar: remozar, acrisolar: actualizar la tradición.

94.- Nunca un hombre está más solo frente a sí mismo que cuando intenta hallar su rostro en la página en blanco, con la pluma en la mano.

98.- Toda antología de coetáneos debe ser más una premisa para extraer conclusiones que un juicio de valor definitivo.

107.- Solo en la escritura —en la creación— somos nuestro único demiurgo.

112.- Toda elegía es un himno por la vida que quisiéramos vivir, puesto que lo es por la vida que quisimos que otros disfrutaran.

127.- El poema perfecto es el que sincroniza en su expresión sentimiento y pensamiento: el resultado del sentipensamiento.

135.- Si alguna duda hubiese sobre la importancia de la poesía basta con repasar los pasajes gloriosos anclados en la memoria de los hombres: aquellos en los que prevalece la inmersión en las emociones, territorio, por antonomasia, de la lírica.

144.- La poesía es la filosofía liberada del silogismo: la ideología sicológica del corazón.

157.- Si trazamos una bisectriz a lo largo de la Historia de la poesía veremos que, fundamentalmente, es la misma que la de la Historia del hombre: un corazón puesto a pensar sobre sí mismo. De donde se deduce que un poema pretende ser tanto un autorretrato metafísico como un retrato del hombre universal.

237.- Nada vale el poema que no alumbra el corazón y la existencia. Nada vale el poeta que escribe para los poetas y no para los hombres. Nada vale el artista que no crea para el hombre que hay en el artista. Nada vale el poema que no tiene como finalidad la superación o consuelo de la condición mortal.

270.- La magia de los libros que son mágicos consiste en que transforman al lector, y, cuando el libro acaba, este es un ser renacido, con una visión nueva que le hace comprender mejor el mundo. Un libro es bueno cuando quien inicia su lectura la termina sintiéndose más digno, más noble, más consciente, más sabio. Un lector es malo cuando, tras leer tres o cuatro pasajes, no se da cuenta de que lo que lee no debiera haber sido escrito. El mejor libro es aquel que nos convierte en otro: el que nos hace ver quien fuimos y quién podemos ser.

292.- Dedicatoria emblemática: «Para ti, que no sé quién eres, de mí, que no sé quién soy».

393.-La sabia poesía es aquella que consigue hallarle al propio corazón la sustancia verbal que permite a los demás auscultarlo como si fuera el suyo.

208.- El autor no es más que una circunstancia de su obra. Y el lector una errante perspectiva.

235.- Nada me gusta más que la carne humana encuadernada. El hombre convertido en libro es el animal que mejor alimenta al hombre.

240.- Hay un instante en el creador en el que todo lo ve concentrado en un signo; y si logra escribirlo para que lo sientan todos como propio, consigue el poema, la música, el rostro universal. La absoluta solidaridad. Todo autor es un viaje hacia el hallazgo de una obra señera a través de tentativas que pocas veces son logros. Incluso los poetas más excelsos son autores de unos pocos poemas dignos de una selección universal. Por eso las obras completas constituyen más una manera de encubrir sus virtudes que de mostrarlas.

262.- La Poesía, la Música y la Pintura nos dicen qué siente el hombre; la Historia nos cuenta la biografía del tiempo; la Filosofía y Sicología nos dicen cómo mejorar la biografía íntima y universal; las Ciencias cómo vivir mejor físicamente…

287.- Si hubiera de salvar algunas obras porque se avecinara una catástrofe universal que acabase con el ser humano, no salvaría aquellas que suponen un hito artístico, sino las que potencian el conocimiento del hombre y ensalzan la bondad, generosidad y autosupervivencia del ser humano: porque esos son los rasgos que las hicieron posibles y los que podrían hacer de este mundo renacido una estancia mejor.

298.- Leo historia y novela para conocer lo que, probablemente, fue; y literatura de ficción y ensayo para entender lo que, posiblemente, será. Solo la poesía me enseña lo que es. La razón es evidente: todas las artes, menos la lírica, tienen más de estrategia que de autorretrato inexorable.

300.- Nostalgiar el pasado y utopizar futuros son signos del fracaso del presente. Decir ayer, mañana, es pronunciar ceniza.Y el hoy solo es su fuego fugitivo.

316.- Todas las grandes obras del hombre son consecuencia de la conjunción de homo sapiens, homo habilis y homo ludens: sabiduría, estrategia y satisfacción emocional.

343.- Todos los clásicos fueron vanguardistas, de una u otra manera, porque lo que pretendían expresar les exigía un lenguaje nuevo.

447.- La originalidad consiste en apropiarse de la tradición y renovarla. No consiste en ser distinto, sino en poseer rasgos distintivos .

351.- Grandes autores son aquellos que dicen lo que quisiéramos haber dicho.

360.- La única conquista del Progreso es que ha convertido el dolor metafísico en un dolor común. Eso significa que el Arte desaparecerá.

370- Hoy hay más muchedumbre escribiendo que escritores leyendo. El Parnaso se ha sustituido por el Vociferio; y los vociferantes apuestan por la caligrafía de lo estólido.

379.- Los únicos hombres que no mueren son aquellos que se han convertido armoniosamente en libros, cuadros, músicas.

380.- Nada puede la muerte contra el arte.

385.- Todos somos hijos de los libros. Sin ellos no existiríamos. Por ellos el cerebro es la mayor biblioteca del universo.

392.- El historial de la escritura y de todas las artes consiste en la engañosa relación entre esencia y circunstancia.

393.- La patria de la Humanidad es el libro: el hombre. Y el nombre definitivo del hombre es el de Cultura.

398.- Todos somos como libros desconocidos de los que nada sabemos hasta que abrimos sus páginas: entonces seguimos leyendo o abandonamos la lectura.

415.- Si lo que dignifica al hombre frente a los demás animales es la adquisición del lenguaje verbal, no hay duda de que la Literatura es la más admirable de sus manifestaciones y el mejor autorretrato de la Humanidad.

417.- El artista creador tiene un constante interlocutor: su obra, que absorbe su conversación, monólogo que lega a los demás y que lo encadena a la solitariedad.

419.- Toda escritura y arte deben ser una autobiografía síquica en la que los demás pueden reconocerse como si se hubiesen autobiografiado. Hay que mostrar el rostro: la identidad.

430.- Todo autor es una búsqueda del hito expresivo cuyo hallazgo consigue a veces en unos pocos textos; el resto son esbozos preparatorios o cenizas del fuego encontrado.

456.- La originalidad y el plagio son fronterizos y limítrofes.

464.- Cada vez que utilizamos una palabra, esta no surge virgen del diccionario denotativo sino que arrastra todos los significados reverberantes de cuantos la han utilizado.

470.- El poema, la pintura, la música, la gran obra de arte nace de la conciliación de contrarios convertidos en complementarios: el eclecticismo; hay que sensibilizar el pensamiento e inteligenciar el sentimiento.

492.- Salvar cuanto podamos mediante la palabra es la única manera de salvarnos a nosotros mismos.

509.- La introspección es la mejor fuente de erudición.

522.- Escribir es la prueba definitiva de que vivir no basta.

558.- Los primeros títulos de un creador son aprendizajes y premoniciones, y los últimos reiteraciones y autoplagios.

610.- La escritura, cada vez más, es solo literatura.

615.- El sentimiento nos une. El pensamiento nos separa. Tan solo la poesía nos concordia.

616.- Increíble, pero cierto: en un concurso en el que se premiaba el peor libro de versos ganaron todos.

623.- La muerte de la cultura es una profecía cumplida hace ya mucho tiempo.

624.- No pienses: es malo para la filosofía.

634.- Lo que da validez a la escritura es que en lo propio se reconozca lo ajeno; que en lo particular esté lo universal; que desde el yo emerja el todos: que la literatura no sea un acto de egolatría sino de solidaridad interminable.

625.- Todos tenemos un techo intelectual; pero no todos distinguimos su estatura ni aceptamos que no podemos sobrepasarlo.

629.- La obra imprescindible es la que puede prescindir de sus circunstancias y permanecer vigente.

632.- Toda poesía es autobiografía íntima, no anecdótica.

635.- Los experimentalismos son un medio, no un fin. El ingenio es más un obstáculo que un camino hacia la genialidad.

638.- La escritura -el arte- es la huella dactilar del ser humano.

640.- Sin duda: el mundo es mejor porque el arte dignifica la existencia.

643.- En arte no hay democracia, sino individuo.

660.- El amor es la magia que nos permite creer -demasiado efímeramente- que algunos seres humanos son dioses: la amada, el padre, el hijo, el héroe.

667.- El corazón es el más hermoso de los egoístas: está diciendo siempre «¡Quiéreme!» .

678.- El amor propio ha matado más amores que el odio.

744.- El corazón siempre es más grande que cualquier filosofía.

751.- Cuando dejan de amarnos, de repente cumplimos muchos años, por la misma razón que, cuando amamos, el corazón se llena de juvenilidad.

790.- Ojalá alguien nos quiera como nos queremos a nosotros mismos.

796.- La castidad es una perversión.

793.- La música es la única palabra que desmiente la inefabilidad.

795.- Los dioses mueren cuando el hombre piensa.

796.- Los laberintos existen para que aprendamos a encontrarnos.

798.- El suicidio es el único acto de libertad que existe. Y también la única batalla contra nosotros mismos que no debiéramos perder.

799.- Abandonar la vida sin haberla dejado más hermosa que cuando la encontramos bien merece morir de mala muerte o no haber existido.

800.- No es difícil conseguir que nos amen; lo difícil es lograr que nos sigan amando.

801.- Quien no sueña con mejorar el mundo merece su desprecio.

803.- Yo no soy escritor. No escribo para publicar, aunque publique algo de lo que escribo. Soy un hombre cuyo detective es la palabra y cuya misión es conocerse.

862.- Todas las obras del hombre son fragmentos de una gran construcción por siempre inacabada y en continuo perfeccionamiento. Una carrera de relevos hacia un fin que no tiene final.

865.- Al final de la luz siempre hay más luz.



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Ochenta laconismos


por El Cuaderno

Aforismos de Antonio Gracia.

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El Cuaderno | abril, 2022 a las 8:00 am | Etiquetas: Antonio Gracia, Featured | Categorías: Filosofía | URL: https://wp.me/p8BKjo-kwD


sábado, 11 de julio de 2026

La diáspora cósmica

 
                        BARTOK: Música para cuerdas...

El mundo avanza tan deprisa que el hombre no puede alcanzarlo.
Actúa según unos criterios que han quedado obsoletos al día siguiente.
Lo que aprende hoy apenas le sirve para mañana.
La tecnocracia, hija de la ciencia, ha suplantado al pensamiento del que nació.
El cromañón desterró al neardental y a este el sapiens, y a este lo está sustituyendo el homo cíborg.
Este es una trepanación de sentimientos y un injerto de criterios.
Yo no sé si esto es progresar ni si este progreso es bueno, pero es así. 
La cabalgata de la cultura hacia el precipicio y la estampida de las artes parece inevitable.
El mundo es ya una diáspora de principios erráticos.
¿Para qué -por ejemplo yo- voy a escribir siguiendo la tradición lírica si en unas décadas nadie sabrá quién es Homero ni Virgilio ni Dante ni Shakespeare ni Dostoiewski...?
¿O me ocultaré en la caverna de mi mente y me obstinaré en tatuar Altamiras y legajos?
Así, mi próximo renglón sería consecuencia del antepasado del futuro que ya emerge en mí.

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viernes, 10 de julio de 2026

Francisca Aguirre - Poemas en Akra Leuka (XXVIII)


Francisca Aguirre es una autora que, como la mayoría de los poetas que transitaron los años de la Dictadura y la "poesía social", escoge la expresión popular -el "tranquilamente hablando" conversacional- como seña de identidad poética. 

El poema "Frontera", fugitivo de esa estética del "escribo como hablo", paralelo del "idioma cotidiano", se sustenta en los dos versos últimos, complementarios y antitéticos-, como una sentencia válida más allá de este texto, y se muestra como una estructura anafórica del "yo, que", expositora de una experiencia inicial desconocida por el lector, al que se le van, amplificadamente, otorgando indicios que concluyen en un "don Antonio era viejo", poco importa si reconocible o secreta tal destilación del contenido.
 
Sin mucha duda, pero vaiveneando, esos indicios o pistas acaban poniendo rostro a la "historia" que se intuye: la autora lamenta no haber podido llegar a estrecharse con Antonio Machado en la frontera francesa, cuando ambos, separados por muchos años de edad el mismo año -1939- y en igual instante, la cruzaron hacia el exilio, ella una "niña" y él un "viejo", ambos con "sueño". De modo que, además de una anécdota, esta sirve de fragmento autobiográfico y de crítica de una España miserable: "don Antonio" es también ella, y ella también es él, surcadora y surcador ambos de exilios y miserias de la España incivil y posbélica.

Los versos endecasílabos desencorsetados en otras medidas -todos alfombrando la llegada al sentencioso final-, reiteran además del "yo, que", otras expresiones ("tiempo", "Señor"...) reforzadas con el juglaresco "oídlo", "sabedlo" y el irracional y semilúdico "que no supe nacer en el cuarenta y cinco", y confieren al texto la emoción que hace del asombro titubeante, la melancolía y el desengaño su acertijo doliente.

Frontera

Frontera

Yo, que llegué a la vida demasiado pronto,
que fui —que soy— la que se anticipó,
la que acudió a la cita antes de tiempo
y tuvo que esperar en la consigna
viendo pasar el equipaje de la vida
desde el banco neutral de la deshora.

Yo, que nací en el treinta, cuando es cierto
—como todos sabéis— que nunca debí hacerlo,
que hubiera yo debido meditarlo antes,
tener un poco de paciencia y tino
y no ingresar en ese tiempo loco
que cobra su alquiler en monedas de espanto.

Yo, que vengo pagando mi imprudencia,
que le debo a mi prisa mi miseria,
que hube de trocear mi corazón en mil pedazos
para pagar mi puesto en el desierto,
yo, sabedlo, llegué tarde una vez a la frontera.

Yo, que tanto me había anticipado,
no supe anticiparme un poco más
(al fin y al cabo para pagar
en monedas de sangre y de desdicha
qué pueden importar algunos años).
Yo, que no supe nacer en el cuarenta y cinco,
cometí el desafuero, oídlo,
de llegar tarde a la frontera.

Llegué con los ojos cegados de la infancia
y el corazón en blanco, sin historia.
Llegué (Señor, qué imperdonable)
con nueve años solamente.
Llegué tal vez al mismo tiempo que él
pero en distinto tiempo.
                                            No lo supe.
(Oh tiempo miserable e injusto).
Estuve allí —quizá lo vi—
pero era tarde.
                            Yo era pequeña
y tenía sueño.
                            Don Antonio era viejo
y también tenía sueño.
(Señor, qué imperdonable:
haber nacido demasiado pronto

y haber llegado demasiado tarde).

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Poemas en Akra Leuka (I) M. Carmen Sacristán 

Poemas en Akra Leuka (II) Esther Abellán

Poemas en Akra Leuka (III) - Vicente Valls

Poemas en Akra Leuka (IV). Carlos Sahagún

Poemas en Akra Leuka (V) - Manuel Molina

Poemas en Akra Leuka (VI) - Luis T. Bonmatí

Poemas en Akra Leuka (VII) - Angélica Sevilla

Poemas en Akra Leuka (VIII) - Miguel Ruiz Martínez

Poemas en Akra Leuka (IX) José Luis Zerón

Poemas en Akra Leuka (X) - Tina Pastor

Poemas en Akra Leuka (XI) - José María de Mena

Poemas en Akra Leuka (XII) Mariano Sánchez Soler

Poemas en Akra Leuka (XIII) - Consuelo Jiménez de Cisneros

Poemas en Akra Leuka (XIV) - Carmelo S. García

Poemas en Akra Leuka (XV) - Diane Boucher

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Miguel Ruiz Martínez (1957 - 2009) 

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Helena Vilella Bas

Poemas en Akra Leuka (XVII) - Pedro Ramírez

Poemas en Akra Leuka (XVIII) - Francisco Mas-Magro y Magro

Poemas en Akra Leuka (XIX) - Clemencia Miró

Poemas en Akra Leuka (XX) - Josemanuel Ferrández Verdú

Poemas en Akra Leuka (XXI) - Pilar Duet André

Poemas en Akra Leuka (XXII) - Ángel Luis Prieto de Paula

Poemas en Akra Leuka (XXIII) - Diego Torres

jueves, 9 de julio de 2026

Igual que un cuervo mágico

 Igual que un cuervo mágico

He subido a tu cuerpo igual que un grajo
dispuesto a devorarte ansiosamente 
como un sátiro hambriento de tu carne.
Y la miel de tus pechos ha saciado
mi corazón sediento. Luego he vuelto 
hasta mi laberinto libre y solo.
Pero encerrado en esa libertad
que construí lejos del turbio mundo,
despierto cada día deseando
abandonar mi estancia solitaria 
y regresar a ti, no solamente
porque me instigue tu carnalidad,
sino porque bebí en ella una magia
desconocida que me tiene preso
dulcemente, y que anhelo compartir
laberínticamente, amantemente.
Tú, dulce estatua, hija de los dioses 
en los que no creí, me das la vida
y ruego que me aceptes como un astro
que necesita un sol inextinguible
para sentirse de oro.

miércoles, 8 de julio de 2026

Discurso de las armas o las letras.


Shostakovich: Sinfonía nº 7

Salió a buscar cualquier libro que le dijese algo que aún no conociera. Hay tantas cosas que desconocemos. No pensaba en erudiciones científicas o artísticas, sino en esas pequeñas o grandes cuestiones que, al comprenderlas, nos ayudan a aceptar la vida, el sinsentido de existir. 

Desde un balcón de mármoles y flores lo miraba un mirón enriquecido, mientras en la otra parte de la calle sollozaba un mendigo esperando una dádiva.

¿Está la vida en los libros o es esta inapresable en un cuadro, una música, un poema?

Camino de la librería oyó los aullidos de una procesión de ciudadanos exigiendo derechos, con voces menos moduladas y más estentóreas que las que teje una pluma sobre un libro. 

Allí, en medio de la manifestación, había sangre latiendo y carne de vida, y aquel río en desorden era manantial de existencia, ruido de muchas hambres, sed de evitar sufrimiento cotidiano, no solamente abstracto o metafísico.

¿Qué hacer? ¿Pertenecía él al rango de los contemplativos desde su íntima azotea, al de los mendicantes de respuestas o al de los que se convierten en preguntas y respuestas vivas? ¿Seguiría su camino rumiando las palabras que buscaban transformarse en un poema apresador de existencia?
La existencia es un bucle interminablemente inacabable...

Entró en la muchedumbre y anudó su mano a las que se aferraban a una de las pancartas de estruendosa caligrafía.


martes, 7 de julio de 2026

Se fueron nuestros cuerpos.



Amar en otro cuerpo

Se fueron nuestros cuerpos, cada uno
buscando a cada uno en otro cuerpo
para encontrar consuelo y olvidarnos.
"Es ley de vida separarse, irse
por el propio camino", nos decíamos.
Pero no era verdad, nunca es verdad
que dos cuerpos que se aman con el alma
puedan hallar su alma en otros cuerpos.
Pueden clamar pasión, pero no amor.
No lo olvides jamás:
cuando te unes con el otro cuerpo
te estás uniendo al mío, como yo
sigo uniéndome al tuyo en otro cuerpo. 

51218

lunes, 6 de julio de 2026

Poemas en Akra Leuka (XXXII) - Juan Ramón Torregrosa

Bach: El clave bien temperado 

Recojo dos poemas de los dos penúltimos libros de Juan Ramón Torregrosa.


1) El baile
Tal vez el lector, llevado por el juego verbal y versal, considere este primer poema frívolo y lo deseche como un coqueteo circunstancial; sin embargo, me parece que atañe a todos los lectores, puesto que el tratamiento del tema lo deviene esencial: de cómo el amor, esa música interior, perdura, física y memorialmente, transustanciado en el tiempo, melodía esta -el tiempo- que mata o resucita.
Los endecasílabos blancos, repartidos en cinco estrofas de cuatro, cuyos últimos versos asonantan en a-o, lirifican una estampa de amor en la que el recordador baila desde el "recuerdo vivo" de la música, que fue de uno y otro de los amantes tanto como de la presencia-ausencia (del "tuyo" y "mío", y "nuestra") emocional y rítmica, del beso que bailó y se fue de una boca hacia otra, hacia el ritmo de la disolución e independencia, hasta sonar para sí misma solamente (Hernández: "beso soy, sombra con sombra"), sin que nadie la baile porque el tiempo heridor separa cuerpos, alza murallas, deja nostalgia y miembros ya pulsados, mientras sigue el juego labial jugando a la siembra del verbo y recogida de los fragmentos de identidad del beso, en hábil trenza de enumeración caótica que ordena el clavecín bien temperado del ágil movimiento sensorial, de manera que el ritmo oncesílabo, el anaforismo, la paronomasia y la repetición, como un oleaje vaivenístico -digno del Barroco-, parecen sustituir la rima más tímbrica, de la que se prescinde por innecesaria o redundante. "Suena mía, la música.../  suena nuestra.../ suena..."). Al margen, o como lejana síntesis, el "Hoy estoy besando un beso", tal vez: el tañido de Salinas. 


EL BAILE 
                                        
Suena mía la música, si tuya, 
lejana y muda en el recuerdo vivo,
sílabas o saliva que humedecen
labios que dicen sí, que son besados.
Suena nuestra la música que mueve
tu cintura y mis manos interpretan,
cáliz tus labios, cálidos los huesos
por mí prendidos sin cesar girando.
Suena, no tuya, solo mía y muda,
la música lejana que mis dedos,
alas al aire tuyo aún prendidas,
un día en tu cintura interpretaron.
Suena no la saliva, sí las sílabas, 
la música que fue, los besos mudos,
suenan sordos los huesos, la cintura
huida, mis labios solos, no besados.
Suena ida sin ti, sin mí, la música,
suenan sílabas cálidas, aladas,
suenan labios, cintura, besos, huesos
enmudecidos, sin mi voz sonando.

2)
ALTAS, dueñas del cielo, las cigüeñas
contemplan impasibles las vencidas
casas deshabitadas y las vidas
que fluyen, angustiadas o risueñas,
por hondas calles. 
                                 Vienen desde lueñas
tierras y nos parecen, tan erguidas
en lo más alto y siempre en sí sumidas,
luz de las espadañas y las peñas.
¿Sueñan tal vez en sus celestes nidos
con regresar a tierras más al norte,
o son ya del paisaje y los tejados
permanente ornamento? 
                                           En sombra hundidos,
sin que a ellas poco o mucho les importe,
son otros los que emigran desolados.


INTRODUCCIÓN - Poemas en Akra Leuka

Poemas en Akra Leuka (I) M. Carmen Ramírez 

Poemas en Akra Leuka (II) Esther Abellán

Poemas en Akra Leuka (III) - Vicente Valls

Poemas en Akra Leuka (IV). Carlos Sahagún

Poemas en Akra Leuka (V) - Manuel Molina

Poemas en Akra Leuka (VI) - Luis T. Bonmatí

Poemas en Akra Leuka (VII) - Angélica Sevilla

Poemas en Akra Leuka (VIII) - Miguel Ruiz Martínez

Poemas en Akra Leuka (IX) José Luis Zerón

Poemas en Akra Leuka (X) - Tina Pastor

Poemas en Akra Leuka (XI) - José María de Mena

Poemas en Akra Leuka (XII) Mariano Sánchez Soler

Poemas en Akra Leuka (XIII) - Consuelo Jiménez de Cisneros

Poemas en Akra Leuka (XIV) - Carmelo S. García

Poemas en Akra Leuka (XV) - Diane Boucher

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Miguel Ruiz Martínez (1957 - 2009) 

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Helena Vilella Bas

Poemas en Akra Leuka (XVII) - Pedro Ramírez

Poemas en Akra Leuka (XVIII) - Francisco Mas-Magro y Magro

Poemas en Akra Leuka (XIX) - Clemencia Miró

Poemas en Akra Leuka (XX) - Josemanuel Ferrández Verdú

Poemas en Akra Leuka (XXI) - Pilar Duet André

Poemas en Akra Leuka (XXII) - Ángel Luis Prieto de Paula

Poemas en Akra Leuka (XXIII) - Diego Torres