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miércoles, 4 de marzo de 2026

"Una incoherencia inspirada".


Clara Wieck: Variaciones sobre un tema de R. Schumann

Variaciones Fantasma

Desde el fondo del libro siempre emerge un tesoro.
Mayores son las gemas que, como un manantial, surgen del piano.
Y diluvios y géiseres de oro brotan desde la orquesta.
La música es la única palabra 
que desmiente la inefabilidad.
La música es aljibe escanciando sonidos.
Me hablan tus ojos como solo el viento puede hablarle a un cíclope.
El pentagrama es el mapa de Jhon Silver cuando navega por los mares íntimos orientado por las lecturas de Jean Paul.
Entonces los sargazos son talismanes y púrpura encendida.
(Clara me está mirando desde su bello amor).
Fácil es que nos amen. Lo difícil es lograr que nos sigan amando.
Destruye ese artilugio que enhechiza tus dedos.
No conviertas tu mente en una partitura.
Yo seré las dos manos de tus composiciones.
140 lieders en un año bien merecen que te dedique yo toda mi vida.
No vuelvas a rogarme que ame a Brahms.
El Réquiem Alemán te pertenece. Es más un himno que una elegía.
A estas horas de la muerte la vida no sirve para nada.
Cuando te abrazo abarco el universo y traduzco tus miembros en acordes.
La sombra de un demiurgo te persigue.
En esta habitación dos años ya sin verte más que en las partituras que ahogaste en la nocturna sed del Rhin.
Cuando pulso el teclado penetro en tus entrañas.
Tienes el cuerpo exacto de mis sueños.
En este rincón triste aún escucho El carnaval y La Renana.
No hay transfiguración que te convierta en música 
Se repite la tiranía del tiránico Wieck.
El mundo me prohíbe seguir siendo tu musa.
La sociedad convierte al hombre en un misántropo.
Montes, prados, rocosas soledades. 
Metáforas ardientes de la vida.
Ya que la vida no tiene sentido todo poema debiera otorgárselo.
A este lado del mundo o de la vida los ángeles son fuegos acordados.
Este abrasivo DO neuronea lentamente mi vida.
Qué lástima que Dios no sea una sonata / sinfonía. 
Y no obstante parece una batuta errónea / equivocada:
Un insomne amanuense que no sabe escribir.
No conviertas tu lucidez en lúcida locura.
"Una incoherencia inspirada".


Semejante a Marcial



Semejante a Marcial

A ti, lector audaz de mis poemas,
si encuentras un defecto entre sus versos
piensa que es un error de los copistas, 
puesto que soy tan diestro en la escritura 
que mi obra es un jardín y sus palabras 
rosas nacidas son de mil auroras.
Y si acaso persistes en creer 
que mis versos son malos, cállate 
porque los tuyos son peores y 
llevo años callándolo.

martes, 3 de marzo de 2026

Solo el sexo mitiga la existencia

Mozart: C piano 21

Si la palabra fuese voz exacta


Vivimos preguntando qué es la vida,
como si la respuesta fuese a darnos
claro conocimiento de la muerte.
Al otro lado solo hay otro lado,
que es tan inescrutable como este.
¿Es la existencia un rayo que deslumbra?
¿Sortilegio que viene de otro mundo
para arrasarnos y transfigurarnos?
El hombre y la mujer -y el animal-,
sentidores de Eros y de Tánatos,
saben secretamente  y tristemente
que la vida es un cuento que se acaba.
Solo el amor mitiga la existencia.
Por eso, desnudando cuerpo y alma,
se invisten de erotismo piel a piel 
y persiguen con fiero amor la paz
que el choque de los cuerpos les regala
suavemente y frenéticos a un tiempo.
Los abrazos carnales dejan paso
a fieros estertores. Manos, bocas 
y lenguas se devoran, se entrelazan
y succionan en lenta satiriasis
de carne deslumbrada, por menhires 
y védijas que elevan a los astros
desde el ígneo seísmo que provocan.
El pedernal humano es una música
incesante y feroz. Es un castillo
de llamas y de estrellas
que transmutan el músculo y el ánima.
Solo el sexo mitiga la existencia.


lunes, 2 de marzo de 2026

Hablar para no entenderse

Los antiguos trovadores, juglares, minnesingers y etcéteras ... solían empezar sus cuentos así: "Estaban hechos -los protagonistas- el uno para el otro, y para siempre..."; y acababan sus trovas: ...: "... fueron los más felices de las Europas, Asias, Áfricas..."

Así debería empezar este cuentísimo ... salvo por una cosa, que es la más extraordinaria y, sin embargo, la más común del mundo: pasaban de la conversación a la discusión y de esta a la disputa en un tris, tres, cuatro. Se interrumpían el uno al otro y por tanto nunca exponían su pensamiento completo porque el afán ansioso de intervenir cortaba en breves trozos el diálogo, de modo que quedaban pequeñas salchichas crudas de la larga longaniza oral que parecía asomar por las fauces ... también se enviaban medio beso cada uno para que el otro lo completara y formase uno entero...

Anselma y Anselmo eran así, señores. Y es este comportamiento tan verdadero que me han contagiado su asaz veraz manera de comunicarse -incomunicarse-. Y no puedo sino mostrárselo callándome aquí mismo y dejándoles con la misma insatisfacción que ellos quedaban y quedarán...


domingo, 1 de marzo de 2026

Un cuento de terror

                                                Dostoyevski: Crimen y castigo

Un cuento de terror

Se quejaba un poeta porque no encontraba en sus versos algo que lo dignificara y convirtiera en un autor necesario en la memoria de los hombres: 

Triste de mí, pues queriendo ser alguien seré nadie. Mi esfuerzo por saber no me ha enseñado la estrategia de la perennidad, y cuanto he aprendido solo me sirve para ser más sensible a mi derrota.

Invadido por la melancolía, se asomó a una ventana por la que vio un fragmento del presente y, por ello, del futuro. En él solo existían  Catálogos de Acrónimos y Academias de la Frivolidad. Las calles estaban adoquinadas con lo que él conocía con el nombre de libros.

sábado, 28 de febrero de 2026

Don Quijote Cervantes Saavedra

                                R Strauss: Don Quijote


Don Quijote Cervantes Saavedra


Dícese que la experiencia da la sabiduría. Tal vez por eso algunas grandes obras han sido creadas por hombres sazonados por la edad, como lo muestran Dostoieski, Defoe, Rembrant o Bach. Cervantes es un nombre tan universal como los citados y, por eso, además del genio imprescindible para la creación, tal vez sea Don Quijote una de las obras más reconocidas -y menos conocidas del lector común- por los talentos de la Historia.

Realmente, poco importa la edad a la que se escribe un libro, si este significa un hito para la humanidad. Ahí tenemos La Celestina, al parecer escrita por un joven que sabía tanto del vivir como cualquier hombre maduro. Lo que sí interesa es lo que una obra descubre sobre el ser humano y sus circunstancias, y cuánto aporta a la experiencia colectiva al dotar a sus contenidos, personajes o ideas tanta vida, y de mayor enjundia, como la de quien lee, de tal modo que, cuando acaba la lectura, el lector ha cumplido intelectualmente varias décadas más. Y esto es lo que ocurre con la ficción real de Alonso Quijano El Bueno: las disquisiciones cervantinas en torno a los hechos de su alterego hacen que, como se dice en el “Prólogo”, quien las conoce salga más rico, pues “el melancólico se mueve a risa, el risueño la acrecienta, el simple no se enfada, el discreto se admira de la invención, el grave no la desprecia, ni el prudente deja de alabarla”; de tal manera que el tesoro encontrado en esas páginas es el mayor que pueda hallarse en una de esas pequeñas grandes islas que llamamos libro y que salva de tanto naufragio a cuantos a ellas se dirigen. 

Fue Cervantes tan admirable que consiguió convertir en utopías las desventuras que sufrió. Su clarividencia y acierto consisten en constatar el más diestro método de conocimiento: el de mostrar mediante el humor la tragedia de la existencia: que el mayor sueño del hombre, que es establecer la justicia, es imposible; y que quien no sueña muere sin haber vivido de verdad. ¿Cuál era el sueño, o la “locura” de Don Quijote? ¿Por qué lo sufría todo con paciencia? Seguramente en ningún episodio se ve tan claro el destino que quiere para sí mismo como cuando, pensando simplemente en un mundo en paz, dice: “Dichosa edad y siglos dichosos aquellos en los que todo era de todos y no existían las palabras “tuyo” y “mío”. Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia. No existía la maldad. Pero olvidóse el bien y vinieron los males. Y por eso yo soy defensor del inocente” (I, 11).

Como todo ser humano, Don Quijote tampoco pudo vencer al Caballero de la Muerte; y murió. Pero antes soñó y practicó su sueño: y es ese soñador actuante el que lleva vivo cuatrocientos años. Como esta, muchas interpretaciones pueden hacerse de Don Quijote: en un extremo está la del hombre que inventa un mundo para sustituir la realidad que no le agrada; en otro, el hombre que lucha por el hombre sin importarle lo que los hombres piensen. Pero incluso esos extremos se tocan para complementarse en el núcleo temático de la generosa solidaridad universal.

Suele decirse que Cervantes es el más genial novelista. Tampoco importa si lo proclaman sólo los españoles o también los extranjeros. Lo que sí importa es que El Quijote es una de esas obras fundamentales que ayudan a comprender la cuestión más difícil para el hombre: la existencia. ¿Cuántos hombres han sido determinados por la obra de un solo hombre? La cantidad de músicos, dramaturgos, cineastas, pintores, dibujantes y escritores es innumerable. No se equivocaba Stendhal cuando afirmó que “el descubrimiento de este libro fue el acontecimiento más importante en mi vida”, afirmación aplicable a tantos otros. ¿Pues qué mayor solidaridad para con la vida de cualquier hombre que ofrecerle cuanto hemos aprendido de la nuestra?

En un breve quijote apócrifo del siglo pasado, apenas conocido por inédito, pero del que se citan algunos fragmentos, leemos comentarios que pretenden homenajear a su creador. He aquí tres. Dice Sancho Panza: “Que piensen lo que quieran de mi amo. Yo compartí sus días y puedo afirmar que no ha habido, hubo ni habrá hombre más cuerdo y más honesto que mi señor Don Quijote”. Y Dulcinea: “Era yo la más de las tristes triste; y puedo decir ahora que soy la más afortunada entre las mujeres, pues nadie fue tan amada como yo por alguien tan amante como Don Alonso”. Y el mismísimo Cervantes: “Unos dejan dinero y haciendas a sus hijos. Yo he creído que no hay mejor herencia que mostrar la bondad incluso en un mundo que la desprecia para no reconocer que es egoísta. Llamadme Don Quijote”. 

viernes, 27 de febrero de 2026

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 Mientras mi vida fluye hacia la muerte // antonio gracia

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