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sábado, 19 de septiembre de 2026

La seducción.


Borodin: Nocturno

Probablemente, la seducción más seductora es la de quien no sabe que seduce. Su desconocimiento de que hechiza embruja más porque no hay teatralidad, sino espontáneo fulgor en la fascinación que emana sin propósito.
Ningún beso contiene más amor que el del amor que impulsa a besar. 
Quien no sabe que ama es quien más amor siente y entrega.

viernes, 18 de septiembre de 2026

¿Por qué no empezar hoy mismo?


Grieg: Amanecer

Primero: Hay que desmitificar la felicidad, darle su dimensión real en la vida cotidiana, que es el sosiego íntimo. Si no, quienes propenden a las ilusiones desmedidas se convierten en ilusos.
     Segundo: Nunca serás feliz si piensas que puedes serlo al margen de lo que ocurra a tu alrededor. Tú no eres tú sin tu alrededor, y este acaba hiriendo tu íntimo yo y sustituyéndolo, si te sientes culpable ante algo. Por lo tanto: ocúpate de los demás, aunque los resumas solamente en uno: cuanto hagas por él lo haces por todos.
     Tercero: Tú eres lo que crees ser, lo que los demás creen que eres y el que en realidad eres, cosa esta que jamás acabarás de saber. De manera que debes intervenir en lo que alcanza tu voluntad: mejorando al que crees ser y al que los demás creen que eres. El otro que hay en ti, y que te definiría, es indefinible.
     Cuarto: Puesto que la conciencia nos persigue si no nos comportamos dignamente, y siempre acaba alcanzándonos, ¿por qué no actuamos voluntariamente con dignidad y no por temor al castigo moral o a la ley?
     Quinto: ¿Por qué no empezar hoy mismo...?

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jueves, 17 de septiembre de 2026

El sinsentido

 

El sinsentido

Subimos la montaña y el halcón
ondeaba los árboles, los riscos 
y los cielos. De pronto un ciervo herido 
tiñó tu blanca túnica y me vi
rodeado de siervos flechadores;
y un ballestero insomne -que era yo- 
sedujo por su estampa medieval
el paisaje con su brumosa lluvia,
injertando aristócratas juglares
en la noche del tiempo o de mis ojos.
La música y la guerra entremezclaron
sus mágicas liturgias y tú y yo
somos protagonistas de esta historia
que leo en este códice inextenso.
La biblioteca del castillo endulza
los ojos y los siglos con extremas
miniaturas danzantes. Un copista
moja la noble péñola en tu sangre.
Y la epopeya anónima pervive.

Mozart: C piano 21

miércoles, 16 de septiembre de 2026

En El Toboso: la invención de la realidad.

El sueño imposible (de El hombre de la Mancha)

¡Todo es tan limpio y sencillo!: soñamos durante décadas sin saber de ese sueño sino que en él hallamos la dicha, El Gran Sosiego. 
Sientes que aquellos libros mágicos que leíste cuando eras muy poco más que un niño, y que te transportaban a un breve paraíso, se abrirán de repente y la vida será como el libro feliz del que saldrás para entrar en sus páginas, hechas ahora realidad y pálpito. 
Caminas por las calles: y Aldonza es Dulcinea y Alonso es don Quijote: y la noche se llena de estrellas que te llueven el rostro. 
Todo se transfigura. 
Y se ha cumplido Oniria.
Estás en otro tiempo y otro espacio y no existen la prisa, ni el miedo, ni el furor, en ese ahora en el que existes y que nunca existió: que todo era cadencia y es sigilo. Temes cerrar los ojos por si acaso, al abrirlos, no encuentras el Toboso y todo ha sido el sueño que soñaste soñar que se cumplía.

El sueño imposible  
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lunes, 14 de septiembre de 2026

La plenitud

 

La originalidad

Un poeta soñó que su palabra 
daría fe y consolación al mundo.
Un músico, un pintor, un hombre bueno 
soñaron que su magia los alzaban
a la más alta cumbre.
Todo se convertía en perfección. 
Y tejieron innúmeros vestidos 
para investirse de felicidad.
Pero cuando quisieron entallarse 
el uniforme de la plenitud 
hallaron que eran ellos 
quienes debían darle con su empeño 
la forma personal definitiva.
Que no existen milagros, sino esfuerzos.

EL BUCLE

 

Pulsar para escuchar a

Vicente Luengo


El bucle

Ella era el licor, la carne y el pescado.
Cada uno era el plato preferido del otro.
Celebraban su amor en la mesa del lecho
y el fulgor del deseo alumbraba sus noches.
Como aljibes saciaban su sed, la convertían
en nuevo manantial, dádiva y fruto
de una hermosa liturgia de sed y saciedad.
El alba sorprendía sus cuerpos y otorgaba
suficiente descanso para iniciar el rito
un día tras de otro.

Poema

domingo, 13 de septiembre de 2026

Una carta encontrada



(Amazon)

 Querida Mía:  
Evoco nuestra historia. 
Nos vimos pocas veces, hace tiempo, en la noche. 
Un día yo te dije que eres la más hermosa. 
El brillo de tus ojos esplendió entre dos sombras. 
Tu corazón y el mío rompieron sus fronteras. 
Y luego nos amamos. 
Y pasó un tiempo azul. 
Y acabó nuestro amor. 
        Apareces ahora, de nuevo, como un rito. 
Continúas fulgente. 
He escuchado tu voz, tus palabras de ayer 
resonando un instante en mi memoria. 
Y el cielo ha desbordado su lluvia sobre mí. 
Has vuelto, como entonces. Y soy ya nada más 
lo que siento, lo que me haces sentir.     
          Amo tus ojos hechos de miel y de tristeza. 
Amo tu boca de coral sangrante. 
Tus labios parecen estallar desde la púrpura. 
Tienes la piel del ámbar 
y la sensualidad de las panteras. 
Tu cabello es el sol que ilumina mi noche. 
Cuando te miro siento que el corazón galopa 
hacia tu abismo, donde 
quiero perderme. 
Amo tus ojos como el firmamento 
y tu boca con la medida exacta 
del beso más añil, 
y tus pechos con la precisa forma 
del metal seducido. Amo 
tu cintura de abrazo y tus muslos de fuego 
y tus piernas de nardo 
y tus manos 
que me arrastran al vértigo. 
Eres una gacela y un puma en solo un cuerpo. 
Amo cuando susurras y amo cuando jadeas 
y amo cuando me muerdes y amo cuando me sorbes 
hasta tu misma entraña. Tienes 
el tacto de las rosas y el color de las cúpulas 
y el sabor de las fieras envueltas en la bruma. 
Eres el arcoiris nacido en mi tormenta 
y si desapareces la tristeza por siempre 
lloverá sobre mí. 
Moriré si te alejas más allá de tres besos, 
más de cuatro palabras, 
más de cinco sonrisas.    
            Miro tu corazón y te sorprendo. 
Adivino tu entraña vencida hacia el deseo, 
y tus ingles sedientas. 
Y tu pubis se extiende por mis sueños 
como una enredadera anudando mi vida, 
abrazando mis ansias. 
¡Qué júbilo tu cuerpo acuñado en la brisa, 
y tus labios de néctar, y tu tez de coral 
amasado entre pétalos, 
tu cabello resuelto a ser de oro!     
               A veces estás triste. 
Parece que la luz te abandona, de pronto. 
Quisiera ser tu bálsamo, cuidar de tus heridas, 
lavar esa tristeza que asoma en tus pupilas 
y que escondes, celosa de tus párpados, 
como una honestidad de la alegría 
que hay en tu corazón, 
allí donde tú eres más tú 
y no te dejas ver. 
Descúbrete a mis ojos: sé que tú también sueñas.
               Ya no podré ser solo el que soy ni el que era. 
He descubierto el mundo. Tú me lo has enseñado. 
Tu mirada me ha abierto el amor por la vida. 
Eres tú la dulzura transparentada en vértigo. 
Y tú ahí, sin saber 
que eres como la lluvia con que riego mis sueños. 
Solo quien ama mucho recibe mucho amor. 
Si es así, me amarás 
con la fuerza que emergen las montañas, 
los volcanes, el día. 
Tu rostro es una estrella que alumbra mi esperanza. 
El amor es tu fuerza y mi atributo.
               Aquí te dejo un beso. Pon tu boca sobre él. 
A tus labios me entrego y a tu cuerpo me doy 
sabiendo que sabrás hacer de mí 
lo que tu justo corazón te dicte.
               Recuerda que te amo.

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