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martes, 5 de mayo de 2026

El abrazo imposible

Holts: Saturno

Ella y Él se conocían desde hacía años y mantenían una relación amorosa y vital; es decir: con aproximaciones y alejamientos característicos de los cambios de edad y de necesidades físicas y psíquicas. Alguno de los dos -o ambos- había decidido unirse al otro para convivir y convertir sus vidas en una sola. "Convertir la aventura de la supervivencia en convivencia". (Con intervalos de alejamiento)

Sin embargo las rutinas, las costumbres, las circunstancias modifican las esencias y la personalidad va alterándose. Así que a veces se preguntaban a sí mismos, y el uno al otro, si se mantendrían juntos o no podrían eliminar sus individualidades, sus soledades de acompañados. 

En ocasiones se daban plazos de tiempo para abandonar todo aquello que les impedía estar juntos; y aunque se afirmaban en ese deseo, el tal deseo tardaba demasiado en cumplirse, quizá porque la esencia de sus personalidades estaba ya demasiado invadida y acostumbrada a la soledad buscada -sin pensar que los años acaban imponiéndola físicamente-. 

Así que un día -más fuertes que nunca en proyectos- se dijeron todas las verdades; y estas eran que por mucho que intentaban convencerse a sí mismos de que no podrían vivir sin el otro también sabían que jamás abandonarían sus diferentes ciudades, entornos y rutinas; de que la distancia y la circunstancia terminan siendo una piel más gruesa que las rocas y la muerte.

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Bartók, Sz 106

               

                                               Bartók: Music for Strings, Percussion and Celesta 


                                      Bartók, Sz 106 



Silencioso, el color desencadena

un frenesí de aromas en el viento,

y el pentagrama pone en movimiento

cólera ciega y suavidad amena.


Se estremecen la alondra, la azucena

y la cúpula azul del firmamento

cuando turba el torrente turbulento

con su angustiosa paz, la paz serena.


La celesta percute la armonía

de la desolación transfigurada

en estridente sombra luminosa.


La partitura junta noche y día,

infierno y paraíso. Y, acabada,

en sosiego el espíritu reposa.

lunes, 4 de mayo de 2026

Cuando vuelve el ayer.

Permítanme vuesas mercedes que rescate (o tempora, o mores) un fragmento del tiempo no contaminado.

Grabación prehistórica

Estoy mirando tu sonrisa triste
y escuchando mi voz jacarandeada:
Si el clamor de la vida y la alegría
tuviesen una efigie y un sonido
las llamaría con tu nombre: el aire
que se convierte en agua, en fuego, en tierra,
en el origen de las certidumbres:
tú vienes de la nada, yo a ella voy;
¿por qué, si yo fui tú, tú no eres yo?
Veneno es la nostalgia de las ruinas.

domingo, 3 de mayo de 2026

El último "carpe diem"


The Shadows: Sleepwalk

El último carpe diem


En los últimos meses estás triste. 
Dices que ya ha pasado el tiempo dulce
y que nadie se libra de los años
en los que solo existe la nostalgia.
Olvidas que si ayer fuiste una rosa
hoy todavía aromas mi existencia.
Vives en una gran mentira, amada.
No somos quienes fuimos, pero somos 
como aún queremos ser. La turbia muerte
solo nos mata el cuerpo, no el espíritu,
y es este tan carnal como la carne,
hasta que la agonía lo marchite
definitivamente. 
No te rindas ante quien solo es joven
pero no sabe serlo al cumplir años.
El tiempo pasa inexorablemente
y es su corcel el que nos alza al cielo
con el galope de su carpe diem.
No creas ser infiel a tu recuerdo
-el que conserva todos tus amores-
porque sigues amando en tu presente.
¿Qué has perdido? ¿La voluntad, la fuerza,
el vigor, el deseo? ¿O es temor 
a que nada sea igual a como fue? 
¿Qué nos impide prolongar la dicha?
Si podemos tener uno en el otro
la fuerza de dos almas encendidas,
¿por qué no arder en ellas y dejar 
que las ascuas se apaguen como leños 
que convierten sus brasas en ceniza?
Nuestros cuerpos ya no son cuarzos, pero
aún guardan el fulgor de los diamantes:
porque el amor es como un astro eterno
que brilla cada día si los ojos 
saben ver cómo y dónde hay que mirar.
Tan solo el erotismo trascendido
prolonga la existencia. 
Así que ama la sombra
como una nueva luz desconocida.
¿Qué dirás si la muerte nos pregunta
"qué hiciste con tu cuerpo, vuestro cuerpo"?
Morir no es entregarse a la agonía,
sino cantar mientras la luz perdura.
Eso es lo que pretendo al convertir
el llanto en canto: sonreír, tallar 
el corazón a imagen de la luz.

sábado, 2 de mayo de 2026

El paraíso perdido

  

El paraíso perdido

Conocí a una mujer de cabello leonado.
Sus ojos parecían dos hogueras radiantes, 
y a veces eran dos cataratas de luz.
Por su pelo trepaban gladiolos a su frente,
y bajaban arándanos al pecho.
A veces yo quería amarla y que me amase, 
y otras veces sentía que viviera 
en aquella ciudad levítica y dolosa
que le robó en su infancia la inocencia
Su mundo la enseñaba a huir de los fracasos,
pero no a superar los miedos que provocan. 
Y es horrible quedarse ciego y triste 
por estar maniatado desde niño 
a ritos y costumbres que torturan la mente. 
Luego pasan los años y la íntima belleza 
queda oculta y sin luz bajo férreos arietes 
con los que, sin saberlo, defendemos
la oscura identidad que nos forjaron.
Entonces -cuando amas- te preguntas 
por qué el cuerpo y el alma sufren tanto 
que no saben siquiera por qué sufren, 
y no obstante pudieron -si no hubieran tenido 
astillado y sangrante el corazón-
ser felices amando y siendo amados. 
Pero el corcel del llanto ya trota por su espíritu.
Con el tiempo soñé que son los sueños 
las profecías de la realidad.
Y busqué entre las sombras sus lirios encendidos.
Aunque cuando logré hallarlos un día
y empecé a construir un palacio celeste
albergador de nuestros corazones,
la serpiente de Eva silbó desde el Edén:
Aspira el alma a conquistar la dicha;
pero el hombre es un ser que se define
como un camino hacia ningún lugar.

viernes, 1 de mayo de 2026

Agradecidamente ... (Un vídeo homenajeador)


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           Vídeo HOMENAJE: ESCRIBIVIR

Gracias a cuantos diseñaron, dirigieron, imprimieron, intervinieron... y asistieron... un centenar de gracias -según me dicen-. Sin ellos no hubiera habido acto; sin cuantos, en mi adolescencia y juventud y madurez me persiguieron por su identidad levítica, tampoco: porque yo tal vez hubiera terminado siendo como ellos.

miércoles, 29 de abril de 2026

El canon

    

                                                           Pachelbel: Canon

 Para un amante de la verdad lírica pocos azares o determinaciones hay más tristes que los que llevan a hojear las antologías que durante años se han considerado definitivas y nucleares de lo que es la poesía y el poeta. Percibir que lo que ha sido enarbolado como bandera de la gran poesía -o música o pintura... - solo fue un criterio temporal que la ceguera ha elevado a la categoría de intemporal. Y, así, los libros, poemas, cuadros... y autores que habíamos tenido como mentores de la vida no son más que fragmentos de una identidad que no debimos admitir y debemos apresurarnos a delimitar. Todo canon es temporal. Seguir una estética y no admitir su temporalidad solamente es corroborar que nuestras percepciones son antojadizas y no definitivas. (En realidad las artes siguen el devenir de la ciencia, que progresa negando o constatando los anteriores cientifismos).

Cuando revisamos un libro que contiene autores de décadas o siglos concluimos que hay un tema principal que siempre renace como un Guadiana eterno. Y ese tema es el del hombre como sujeto de la historia: su aspiración a lo más elevado de su espíritu en el tiempo, en la vida, en cualquier vida. El hombre como predeterminador y demiurgo de su vida y el hombre como esclavo de la existencia. Esto es lo que permanece aunque se disuelva en diferentes metros, ritmos, estéticas, bellecismos, feísmos etc. Hay que revisar los cánones teniendo en cuenta que también el hombre es objeto de la historia y que quienes la establecen son ojeadores más y menos diestros, sensatos o contumaces -a los que les cuesta mucho echar a consagrados y admitir desestimados-. Y es que la tradición es un camino que anda. Lo repito:  La originalidad consiste en apropiarse de la tradición y renovarla. 

(Pero revisar la subjetividad es otra subjetividad. Porque no es "pienso, luego existo" -válido para establecer un firme principio deductivo-, sino que pienso porque existo -ya que vivir no es una actividad del pensar sino que pensar es una función del vivir.