La conocí porque ese era el destino. Me dijo: "Estoy casada". No me importa, dije yo. No te pido en matrimonio. Y pasaron los meses y los años, y la vi tan hermosa como ayer, no sé si unida de algún modo a alguien; pero aquello que tiene que pasar pasa; y nos fuimos adonde no podíamos huir uno del otro.
- Fue entonces cuando le dije: Creo que ha llegado el momento de separarnos.
- ¿Separarnos? Naturalmente, si es para estar mejor que juntos; igual que cuando nos unimos fue porque estábamos mejor juntos que separados.
- No es fácil convivir. Hay que hacer compatibles los gustos propios y ajenos. Hay que compartir los derechos y deberes, aceptar las diferencias de carácter, sacrificar los egoísmos, limar las asperezas del individualismo, ser generosos, hallar y dar satisfacción sensitiva, sensual, sexual, intelectual..., superar el desencanto inevitable, hacer que cada día nos necesite más la otra persona ... No se puede empezar una convivencia irresponsablemente, ni abandonarse sin haber luchado por mantenerla viva.
- Sí. Hay que preguntarse algunas cosas: ¿Cómo estaba yo antes de nuestra unión, cómo estaré después, qué hubiera sido de mí sin él, o sin ella? ¿Quién era yo, qué tenía yo cuando empezamos, qué tengo ahora? ¿Qué voy -qué vamos- a ganar y perder con la separación?
- Y también: ¿Espero a dar cuando ya me han dado o doy para que me den? ¿Convivir es una lotería o un esfuerzo cuyo resultado es la alegría de vivir?
- Convivir es igual que construir una casa: ladrillo a ladrillo y día a día, a partes iguales, sin forzar ni desesperar, procurando admitir que la felicidad es un mito y que lo que hay que conseguir es un bienestar conjunto, una dicha recíproca...
- Y una vez disuelta la relación, ¿vendrán de nuevo las decepciones, los problemas... con la nueva pareja?
- Pero también es cierto que si ya no hay amor...
- ¿Y después de Equis años no sabes superar el enamoramiento inicial para reconocer que amar no es permanecer en un cuento de hadas? El amor empieza cuando se acaba el enamoramiento. Qué esperas sino que se haya muerto el romanticismo y se imponga la realidad, la prosa cotidiana, la mutua aceptación de un hombre y una mujer que vencen las dificultades diarias a fuerza de voluntad y afecto... porque otra cosa es que haya surgido algún resentimiento, odio...
- Vivir es fácil mientras estás solo: tienes mucha libertad y solo responsabilidad contigo mismo. Cuando empiezas a convivir es cuando todo resulta difícil si no posees comprensión, tolerancia, inteligencia para las estrategias del día a día. - Todo fracaso de uno es el fracaso de dos. - ¡Qué tragedia! - ¡Qué comedia! - !Qué belleza vivir sabiéndose vivido! - ¡Escuchad!: (Leer original)
Canción de la Bienamada
Qué glorificación de los sentidos saber que soy amada, que alguien sueña con una vida plena porque existo. Todo exige una causa y todo tiene su consecuencia: ¿y yo inspiro amor, el gozo más sublime? ¿Cuál es el sortilegio, el milagroso tañer de las campanas que me dice que un corazón sonríe porque ve a través de mí el cosmos? ¿Y qué merecimiento tengo sino preferir el asombro de la vida, el esplendor a la fugacidad, y cantar el fulgor de las criaturas? Acaso todo es sueño y esos ojos que se llenan de júbilo al mirarme me inventan; y tal vez, cuando yo amo, embellezco a la criatura por la que siento que la vida tiene al fin sentido, dicha plena, luz. ¿Mas por qué hacer preguntas que destruyen el sentimiento, si es mejor vivirlo,
y tendrían respuestas imperfectas? Me quedo con lo exacto: ¡Qué dulce satisfacción de los sentidos saber que solamente por amar alguien errante encuentra el íntimo lugar del regocijo!
Es imprescindible una revisión y reescritura permanente de toda la Historia, la personal, la actual y la universal, para liberar nuestras conciencias: para superarlas. Es decir: hay que poner en orden a los hijos de Homero, reconsiderar sus actitudes y aptitudes. No puede negarse el penar de esteefímero infinito que es la vida, pero anclarse en él es un error. Cervantes lo resume bien: “Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si las sienten demasiado también los hombres se vuelven bestias”.Es preferible tomar como referencia momentos en los que la adversidad se transforma en voluntad de superación. Porque es cierto que algunos vivimos en el infierno; pero siempre mirando al cielo y sus estrellas.
He aquí, por ejemplo, tres momentos culminantes y ejemplares: entre torturas y cárceles, Boecio teje su Consolación por la filosofía; mientras espera ser detenido y ejecutado, durante la Revolución francesa, Condorcet escribe su Historia del progreso del espíritu humano; Messiaen compone en los campos nazis su Cuarteto para el fin de los tiempos. Actitudes así deben ser las premisas para un mundo justo: sobreponerse a los errores del pasado y sufrimientos del presente para que cada vez queden más verdades que mentiras: más hechos objetivos que interpretaciones de los mismos.
En fin: en las salas de autopsia hay una inscripción:“Este es el lugar donde la muerte se alegra de ayudar a la vida”. Debiera seruna declaración de principios. Porque también es necesaria una renovación del espíritu del arte y la escritura: una autopsia del cadáver artístico sustentado en la concepción de la existencia como un valle de lágrimas cuyo caudal conduce al paraíso: un ejercicio de voluntarismo para convertir el llanto en canto hasta cantar como un método para que el corazón se llene de alborozo.
Miro mis bibliotecas, los recintos que han mantenido viva mi existencia, los refugios en donde consolaba mi indefensión y ...
Tocar un libro, aspirar su fulgor, era apropiarme del talismán, el manantial donde las almas perdidas satisfacían su sed de infinitud.
Siento tristeza al ver esta hogaza de libros: porque si el progreso los hizo posibles para ennoblecer la mente, también es el progreso el que va a convertirlos en humo del pasado.
Faltos de perspectiva, nos preocupamos de los nuevos títulos que los reseñistas profesionales vocean por doquiera. Como si los “clásicos” no fuesen más nuevos, vigentes testigos del presente y enunciadores del porvenir. Creemos haberlos leído y en realidad solo los leímos hace mucho: volver a ellos es descubrir que la pluma sabia se ennoblece con el tiempo.
Ahora nos asalta la pantalla internética con títulos ineptos. Hemos cambiado el mundo porque el mundo nos cambia. Y al revés del revés.
La pluma planta esquejes de poemas sobre tus ojos y tu corazón.
Se traducen en fuegos abrasivos. Y la verdumbre enamorada prende como creciente llama, inacabable. El crepitar de todas las estrellas crea un infierno celestial de amor, y luzbeles y arcángeles disputan la potestad de ese dolor gozoso que da la vida mientras da la muerte. Así tú, amada mía, hipnotizaste mi amanecer, mi anochecer, mis días. Y cuando el ascua de tu cuerpo y alma ardió como una brasa en mi existencia te sumergiste igual que un mar de olvido en las estigias.