Wagner: Música del Viernes Santo
1.- José Luis Zerón, además de autor de varios libros de poemas, es un inquieto instigador cultural.
Dos dicciones hay en él: la palabra expresándose entre ruinas y la explosión de la claridad entre esas ruinas reconstruidas. Fiel a esas dos maneras, o infielmente de una con la otra, o complementarias ambas, los dos poemas que siguen merodean alrededor de un mismo tema en dos momentos distintos.
Teniendo como arbotantes la reflexión experiencial y lectora, Zerón construye un discurso enunciativo que huye del lirismo tradicional tanto como se apoya en la asepsia emocional. Con el sustrato lector y una mismidad tangente con el existencialismo, el pensamiento hilvana prosas dispuestas en versos que hallan sus mejores logros cuanto menos se distancian del sentimiento al que ha conducido el pensamiento. El verso libre liberado del cómputo, pero no del ritmo lírico, irreductible a prosa, se ciñe a la estructura clásica y el pensamiento desbastado deja paso a la emoción contenida.
El mundo es un laberinto al que hay que encontrarle la salida, una pregunta que crea más preguntas cuantas más respuestas se esperan. ¿Cómo saber cuál es la formulación idónea de lo que sentimos y pensamos? Porque el mundo cabe en un verso; / pero ¿quién sabe escribirlo? -que decía Cantero-.
