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domingo, 8 de noviembre de 2026

Acensión al amor


Albinoni - L. Fabian: Adagio

La doncella incendiada

La noche en nuestra piel provoca lumbres,
suspiros, y seísmos, y agonías
que se convierten en resurrecciones
en ese otro universo que llaman misticismo.
Entre aquelarres de divinidades
nuestros cuerpos florecen amapolas
y légamos de dioses que antes fueron presagios
de dulces sortilegios misteriosos.
No hay laberintos falsos ni cónclaves oscuros,
atavismos espurios o ludibrios errantes,
sino voces calladas por los fuegos 
de inquisiciones turbias y héroes de los infiernos.
La noche en nuestra piel frunce oleajes
y nos convierte en astros de un cosmos interior.
El firmamento es un océano errante
y las estrellas son azules cánticos.
Si me acerco a tu cuerpo toco a Dios
y a través de la carne llego al alma.
La luz es la alba cueva en la que entramos.
Una suave columna, como una estalactita
de diamante, destila ámbar y amor
sobre mi corazón alzado hasta mis pechos
coronados de arándanos rusientes, 
y sorbes su elixir mientras mis labios 
estallan en un beso que es un grito
cuando tu estalactita azumbra (*) en mi
garganta.

(*) En otros internescritos,  estalla

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sábado, 7 de noviembre de 2026

Origen del Palimpsesto


Origen del Palimpsesto


Cuántas cosas he escrito que ya otros escribieron

y yo no conocía más que porque sentí

iguales sensaciones. Tales versos demuestran

no el fácil plagio, sino que el corazón del hombre

es único y constante, y que su entendimiento

construye silogismos y talla hermosas obras

que valen para todos. Por eso quien descubre

el verbo imprescindible habla a todos los hombres

y vive inmortalmente en cada uno.

Mejorar la escritura es mejorar la vida.

Aunque esta sería más hermosa 

si en lugar de escribirla la viviéramos

con templanza.

Soy Beethoven, Van Gogh y Dostoiewski

y cuantos efigiaron el espíritu.  

Escucho la memoria de los días, 

cuando el alma reunía las vivencias 

y lecturas

en un todo fugaz

al que damos el nombre de existencia.

Oigo voces y plumas 

y pálpitos tejiendo

al que fui y al que soy; y recordar

a aquel que quise ser es dulce y triste.

Somos semilla y légamo, torrente

en furiosa quietud.





martes, 3 de noviembre de 2026

Ella y Él

- Si lo que me dices es que prefieres que permanezca un abismo entre nosotros no me queda sino respetar tu deseo. Pero creo que ni tú ni yo encontraremos a nadie que nos consuele del hecho de vivir como durante años lo hemos hecho mutuamente. Y nos queda -tal vez- el tiempo en que más nos necesitaremos. 

- ¿Quién me reconfortará y quién te reconfortará en esos momentos? ¿De qué sirve saber que existe quien te ama si no puedes sentir su escalofrío en su voz o en su mano? Creo que el imposible amor de enamorados no debería impedir el amor más realista de personas que se comprenden y se aceptan en sus limitaciones. 

- La grandeza nace de la superación de las miserias y de la voluntad para convertir el dolor cotidiano en alegría, aun sabiendo que esta no es más que un poco de agua que ayuda a continuar el camino en el desierto. 

- Ya no me queda vida. Mejor dicho: no me quedan ganas de vivir; pero sí de recordar junto a ti que he vivido.