- Fue entonces cuando le dije: Creo que ha llegado el momento de separarnos.
- ¿Separarnos? Naturalmente, si es para estar mejor que juntos; igual que cuando nos unimos fue porque estábamos mejor juntos que separados.
- No es fácil convivir. Hay que hacer compatibles los gustos propios y ajenos. Hay que compartir los derechos y deberes, aceptar las diferencias de carácter, sacrificar los egoísmos, limar las asperezas del individualismo, ser generosos, hallar y dar satisfacción sensitiva, sensual, sexual, intelectual..., superar el desencanto inevitable, hacer que cada día nos necesite más la otra persona ... No se puede empezar una convivencia irresponsablemente, ni abandonarse sin haber luchado por mantenerla viva.
- Sí. Hay que preguntarse algunas cosas: ¿Cómo estaba yo antes de nuestra unión, cómo estaré después, qué hubiera sido de mí sin él, o sin ella? ¿Quién era yo, qué tenía yo cuando empezamos, qué tengo ahora? ¿Qué voy -qué vamos- a ganar y perder con la separación?
- Y también: ¿Espero a dar cuando ya me han dado o doy para que me den? ¿Convivir es una lotería o un esfuerzo cuyo resultado es la alegría de vivir?
- Convivir es igual que construir una casa: ladrillo a ladrillo y día a día, a partes iguales, sin forzar ni desesperar, procurando admitir que la felicidad es un mito y que lo que hay que conseguir es un bienestar conjunto, una dicha recíproca...
- Y una vez disuelta la relación, ¿vendrán de nuevo las decepciones, los problemas... con la nueva pareja?
- Pero también es cierto que si ya no hay amor...
- ¿Y después de Equis años no sabes superar el enamoramiento inicial para reconocer que amar no es permanecer en un cuento de hadas? El amor empieza cuando se acaba el enamoramiento. Qué esperas sino que se haya muerto el romanticismo y se imponga la realidad, la prosa cotidiana, la mutua aceptación de un hombre y una mujer que vencen las dificultades diarias a fuerza de voluntad y afecto... porque otra cosa es que haya surgido algún resentimiento, odio...
- Vivir es fácil mientras estás solo: tienes mucha libertad y solo responsabilidad contigo mismo. Cuando empiezas a convivir es cuando todo resulta difícil si no posees comprensión, tolerancia, inteligencia para las estrategias del día a día. - Todo fracaso de uno es el fracaso de dos. - ¡Qué tragedia! - ¡Qué comedia! - !Qué belleza vivir sabiéndose vivido! - ¡Escuchad!: (Leer original)
Canción de la Bienamada
Qué glorificación de los sentidos saber que soy amada, que alguien sueña con una vida plena porque existo. Todo exige una causa y todo tiene su consecuencia: ¿y yo inspiro amor, el gozo más sublime? ¿Cuál es el sortilegio, el milagroso tañer de las campanas que me dice que un corazón sonríe porque ve a través de mí el cosmos? ¿Y qué merecimiento tengo sino preferir el asombro de la vida, el esplendor a la fugacidad, y cantar el fulgor de las criaturas? Acaso todo es sueño y esos ojos que se llenan de júbilo al mirarme me inventan; y tal vez, cuando yo amo, embellezco a la criatura por la que siento que la vida tiene al fin sentido, dicha plena, luz. ¿Mas por qué hacer preguntas que destruyen el sentimiento, si es mejor vivirlo,
y tendrían respuestas imperfectas? Me quedo con lo exacto: ¡Qué dulce satisfacción de los sentidos saber que solamente por amar alguien errante encuentra el íntimo lugar del regocijo!
leDesalojada la escritura de su vida para dedicarse a la medicina, FranciscoMas-MagroMagro pronto se propuso recuperar el tiempo perdido para la poesía; y, sustituyendo el termómetro y el bisturí por la pluma, se lanzó -recientemente- al poema y a la publicación. La hilvanación del pasado, el amor a la música y ahora el planteamiento culturalista parecen empujarlo al homenaje a sí mismo -recuerdos y anhelos- y a las lecturas que bullen por sus ojos y encabezan sus textos.
Hijo de esa recuperación del tiempo proustiano a la que todos nos vemos sometidos, he aquí una leve exposición entre elegíaca y retratística, biografía de su presente y su pasado, rasgo que define sus libros. Recuento e insinuación de acompañamientos sicológicos es este texto inédito, perteneciente a su próximo libro Obstinada memoria .
Gusta el autor de esparcir sus palabras por el espacio de la página, como si pretendiera dibujar su contenido o fueran hojas de un libro, o gaviotas en la tarde, o gotas de una lluvia que rezuma su interior:
HAY LIBROS SOBRE LA MESA
(La memoria me lleva a Andréiev
o quizás a Guadalupe Grande)
Porque hay libros sobre la mesa.
(oh, Dios, ¿será por eso?)
he visto salir volando
algunos.
Como abrirse, como elevarse con sus hojas
repletas de palabras.
¿Los he visto volar?
Volar
y percibir un llanto de gotas,
líquido ennegrecido,
como tinta,
tal que lágrimas
de discursos,
relatos rodando desde su corazón de pasta.
Gotas saladas que mueren, al cabo,
sobre una mesa sorprendida.
¿Son mis fantasmas aún ávidos de lo imposible?
Sí, mis fantasmas.
¿O es Juan Larrea,
suspicaz,
regresando del Celeste?
(Guadalupe, recién huida, corriendo hacia el pasado).
Tal vez ya no te escriba más poemas porque mi corazón no puede más y quiere convertir en una espada mi pluma para hundírmela en el pecho. Tal vez digan de mí quienes me lean que la vida no es solo una palabra,
y que no es tiempo ya de compararte
a las rosas, y menos ofrecerte
un racimo de versos,
porque murió ese mundo, aunque perduren
en mi mente y mi pluma sus jardines.
Tal vez debí morir sílaba a sílaba
en vez de convertirme en mausoleo. Pero tú, que conoces cuanto he escrito, sabes bien por qué vivo y por qué muero.