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domingo, 27 de septiembre de 2026

HABÍA UN PADRE (Yasuhiro Ozú, 1942) - Mis Obras Maestras del Cine

En mitad de la noche

 


Aparece en mis noches tu fantasma de carne
disuelto entre la niebla de mis sueños, 
y una bruma de aurora y de azahar 
forja un anillo que une nuestros cuerpos 
y despierta el fragor del mar callado; 
el tronar silencioso de la luna
finge estridencias mudas, sierpes cálidas:
como un corcel dormido entre nosotros 
que insustancia y empuja tu corazón y el mío 
hasta unirnos en un solo animal.
La plétora del ansia estalla rígida.
Y me derramo sobre ti como una 
nieve furiosa que tu amor derrite.

sábado, 26 de septiembre de 2026

Cenizas

 

Cenizas 


El cuerpo envejecido se contrae 
como vieja armadura, y las herrumbres 
de dama y caballero no sostienen 
los fuegos que ayer fueron corazones
encendidos, volcados uno en otro 
como vaina y espada en mutuo abrazo.
Los besos, que eran almas, ya son ruinas 
de un palacio que vive en la memoria 
y recuerda el enlace cotidiano 
con más asombro que pasión. Ya no es
abrasador el fuego helado. Pero  
la boca sigue siendo íntima brasa.
Ha desaparecido la nostalgia
de las flores y el viento en el ocaso.
La luna es un murciélago que sueña
y el hombre el descendiente de unos dioses
que forjaron un mundo de naufragios.
Todos los avatares del dolor
nacieron cuando, nueva Eva, naciste 
y mentiste a los hombres y mujeres 
con tu disfraz de hermoso y noble espíritu.
Eras azul, igual que un cielo diurno
persiguiendo los astros de la noche,
y las gaviotas parecían blancos
fantasmas sobre el arrecife.
El esqueleto de la hipocresía
de ti tomó la forma.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Poemas en Akra Leuka (XVII) - Pedro Ramírez


Debussy: El mar (Baile de olas)


Enamoradiño de Susana estaba Pedro, aquel verano en Torrevieja. Fue por allí durante tres o cuatro años, en los meses de agosto. Y, cuando un día ambos salieron del mar, como dos peces brillantes jugando a perseguirse, y se sentaron sobre la toalla, él le dijo a ella con su voz susurrante y melancólica: "Se te han quedado dos gotas de océano en los ojos, y son como dos olas que me inundan. Qué hermosa es la tormenta que hay en mi corazón".
    Así la enamoró.
Escribió prosas y versos que tal vez solamente yo conservo; y, tras algunas cartas, desapareció con su amorosa estatua y sus inviernos. No sé más.
    (Sospecho que al menos uno de los dos poemas que aquí copio no fueron dirigidos a la misma ninfa de la playa: los ojos de la destinataria del segundo son "negras lunas", no del color de las marítimas olas como las gotas del océano de Susi).

La estatua

Como una estatua líquida, sonríes,
carámbano de cielo, frente al mar,
mientras las olas leves te persiguen
para abrazarte con tu propio abrazo.
Playas sin horizonte, errante piélago
que se acerca y se aleja igual que un péndulo
precipitado a la desolación.
Pareces de coral y carmesí,
devanación de esfinge alborozada,
y brillas como un chorro de alegría.
El agua se deshoja entre sus olas
y teje su guirnalda ante tus pies.
Triste melancolía la del mar,
que no te alcanza y deja al retirarse
su corazón como un dibujo muerto.


Mensaje en una botella
                             

Me dolía la vida 
y un día te encontré.
Me dibujé en tus ojos,
que me llamaban como negras lunas.
Tu sonrisa me hizo sonreír
y entró en mi corazón
como una luz serena
cargada de promesas.
Yo soñaba que estaba en una isla,
abrazado a tu cuerpo y a las olas.
Náufrago del dolor,
me buscaba en tu boca,
y en la mía tú hallabas 
el beso, talismán que nos unía.
Ahora, ya despierto, yo me digo:
tal vez tú eres mi isla,
y en ti quiero adentrarme
hasta amarrar mi sexo en tus entrañas.

                      
 © Pedro Ramírez

miércoles, 23 de septiembre de 2026

El abrazo perfecto


Historia de Marujita y Marujito

Sucedió por Entonces que Adán y Eva vivían acomodados cada uno en su paraíso.
    Un día se conocieron y se hallaron cada uno digno del otro: en su ser y en su estar. 
    A menudo hablaban de que serían más felices todavía si compartieran sus días en el mismo paraíso; pero no se decidían a ponerlo en práctica por temor al fracaso. 
    No se daban cuenta de que la felicidad está dentro de cada uno, no en su exterior físico o social: que importa menos el alrededor que el centro porque este es la creación de un ser independiente -el te amo y te necesito mutuos- nacido de dos independencias que se abrazan y conviven hasta encontrar la generosa cotidianidad esencial como verdadera substancia de sus vidas -o vida-. 
    Que bastaba sustituir el miedo a abandonar sus respectivos paraísos solitarios por el construido entre ambos. De conservarlos, y así tener tres: el vergel del Tuyomío, el del Míotuyo y el de "Ahora necesito estar solo conmigo mismo-a y tú me lo permites como te lo permito yo". De tal manera bastaba con decir: "Me voy a desendemoniarme".
    Surgían de este modo tres convivencias: tú conmigo en mi casa; yo contigo en tu casa; y cada uno en la propia sin el otro. 
    No existía así el fracaso, sino el acostumbramiento a las cotidianidades -victorias sobre los egoísmos-  que son las que atemorizan por si no las vencemos. Así siempre existe el "tequiero-nosqueremos", estemos  en cualquiera de esos paraísos. 
    Es la única eternidad de dos.

(¡Pues empecemos ya! No vamos a perder nada y podemos ganarlo todo!)
Utopia habemus .- Se oyó graznar a Luzbel cercanamente a lo lejos. 

martes, 22 de septiembre de 2026

Gorgona

Escuchar 

GORGONA  

La gorgona

Eran sus ojos como dos venenos

que me invitaban a una muerte dulce. 

Los ojos son sirenas que hipnotizan 
con su canto a la luz.

La tempestad del corazón renueva 

su oleaje de lágrimas ardientes, 

y dos gotas de zarca simetría 

-igual a la esmeralda tras la lluvia-

dilatan sus océanos convertidos 

en vítreos manantiales de luz fénix

hipnotizantes: como dos gorgonas 

dispuestas a matar a quien los mira. 

Eran sus ojos como dos venenos

que me invitaban a una muerte dulce.