Prokofief: Romeo y Julieta (danza de los caballeros)
Todas las amadas * del mundo nostalgian a su amado cuando son olvidadas, y darían 100 años por cumplir solo 15; mueren cada mañana cuando saben que nacen para ser contempladas por espejos verdugos. En sus ojos sus lágrimas parecen el rocío y el latido del pecho aldabas al amor. Los besos son fantasmas en sus labios ansiosos, los pájaros semejan campanas aurorales y el universo estalla cual si Luzbel pudiera hacer que la belleza no acabase jamás. No quisieran morir antes de que un juglar tallase en un poema la carne que fue amada y la lepra del tiempo marchitó. Todas las amadas del mundo son emblemas de la fugacidad de la existencia.
(*) En otras versiones, donde dice "amadas" dice amantes, com la consecuente adecuación de las palabras que le afectan.
¿Quién no ha sentido, siquiera ocasionalmente, esa otra dimensión a la que nos lleva un paisaje, una música, un beso? Se estremece la carne y contemplamos la invisibilidad. Todo se transfigura.