Visitas

Seguidores

domingo, 25 de octubre de 2026

Angrac Ianto

 


Angrac Ianto



Si debo confesar por qué os escribo,

primero he de decir que la existencia 

no me basta, y que escribo

para saber quién soy.


Nací en verano. El fuego

del calor y el tronar de las cigarras

dejaron un estrépito en mi mente

que quise concordar, como una música

serena, y que fue estruendo,

vorágine y dolor.


El invierno también dejó su lluvia

y sus tormentas en mis ojos, puso

laberintos y cólera en mi alma.


Fue mi infancia una lucha contra el miedo

y una desolación, mientras sonaban

profecías de edenes y celajes

que mostrarían el azul fulgente

del cielo sosegado.

Me persiguieron las clarividencias

del infierno, la imagen luminosa

de la mujer, el sueño

y los abismos hacia el desengaño.


Más tarde, amé; y odié cuanto había amado,

pues todo eran cenizas del anhelo.

Ni amores ni deidades existían

sino en mi corazón, cautiva estancia

del ruinoso sentir.

Cuantas veces llamé

a la rendida muerte, tantas veces

la sinrazón de la existencia pudo

más que mi libertad encadenada.


Y en fin: posó la edad

su turbia esclavitud sobre mi cuerpo

y he mirado hacia atrás, y hacia delante:

   nada existe en el mundo tan hermoso

como la vida limpia,

aquella que soñé y que no viví

más que en el verso que tampoco he escrito;

pues mi escritura es sólo

la tentativa de vivir un himno

que siempre ha emborronado la elegía.


Mirad ahora si el orgullo puede

sentirse satisfecho o desdichado;

porque escribe mi pluma a mi pesar,

y solamente os doy

el recuento final de una derrota.




Cavatina

 


Cavatina

El cuarto poder

 


Pulsar: Bogart

sábado, 24 de octubre de 2026

Todo poema es un autorretrato


Biblioteca Virtual  Cervantes: Necesidad de escribir

onanismo

todo poema tiene la forma de mi rostro (*)
o me mira diciéndome que debiera tenerlo
yo esculpo miembro a miembro los versos biselados 
persiguiendo lo exacto de todo autorretrato
a veces las palabras hacinadas
levantan su estatura y me muestran su autopsia
yo devuelvo el cadáver a su féretro
después de haberme muerto un poco más
medito la estructura de mi muerte
y me ubico de nuevo en la punta de mi pluma
como un jíbaro terco e insaciable
o regreso a mi mente observándome si
todo poema tiene la forma de mi rostro
o me mira diciéndome que debiera tenerlo. 
                                                            (de Palimpsesto)

(*) En otras ediciones, "todo poema tiene el rostro de mi nombre / mente".

viernes, 23 de octubre de 2026

Condenado a Morir (1940) con Boris Karloff | Película Completa🕵️‍♂️

Si con tus suaves manos

 Escribir es descubrir


Si con tus suaves manos me acaricias
no te podré dejar cuando la muerte
sea más fuerte que yo y quiera llevarte
al reino de los pájaros. La luna,
errante ruiseñor de nuestras noches,
cantará un madrigal. Tú entonarás
desde mi corazón un salmo dulce, 
y el manantial de nuestras noches albas
salpicará de estrellas el maná 
que nos espera en la alta cumbre. Todo
será una luz nacida de tus ojos.
Vive el presente para que el mañana
se lleve solamente su pasado.

jueves, 22 de octubre de 2026

El abrazo cautivo.


Chopin: Opus 10, nº 3 ("Tristeza")

Claudia no pudo soportar el fracaso de su relación sentimental y se sumió en una melancolía enfermiza y depresiva. Su vida se transformó en una inmensa caja rota cuyas astillas se le clavaban inexorablemente. 

Cuando, pasado mucho tiempo, recuperó cierto equilibrio, su temor al sufrimiento se hizo tan poderoso que, sin proponérselo, acorazó su corazón de modo que la cota de mallas con la que lo vistió impidiera pasar cualquier sentimiento: porque, insensibilizándose, nada le dañaría. 

Pasaba la existencia y Claudia no sufría desengaños, ya que el escudo detenía cualquier flecha que pudiera ilusionarla y, por lo tanto, según ella, desilusionarla y destruirla. 

Ni Pedro, ni Juan, ni Felipe consiguieron arrancarle una cita, un beso, una lágrima. No había vuelto a llorar; y tampoco a reír.

El espejo le dijo un día que vio su rostro frígido: Olvidaste que si te prohibías sentir para evitar la tristeza tampoco sentirías la felicidad.