Historia de Marujita y Marujito
Sucedió por Entonces que Adán y Eva vivían acomodados cada uno en su paraíso.
Un día se conocieron y se hallaron cada uno digno del otro: en su ser y en su estar.
A menudo hablaban de que serían más felices todavía si compartieran sus días en el mismo paraíso; pero no se decidían a ponerlo en práctica por temor al fracaso.
No se daban cuenta de que la felicidad está dentro de cada uno, no en su exterior físico o social: que importa menos el alrededor que el centro porque este es la creación de un ser independiente -el te amo y te necesito mutuos- nacido de dos independencias que se abrazan y conviven hasta encontrar la generosa cotidianidad esencial como verdadera substancia de sus vidas -o vida-.
Que bastaba sustituir el miedo a abandonar sus respectivos paraísos solitarios por el construido entre ambos. De conservarlos, y así tener tres: el vergel del Tuyomío, el del Míotuyo y el de "Ahora necesito estar solo conmigo mismo-a y tú me lo permites como te lo permito yo". De tal manera bastaba con decir: "Me voy a desendemoniarme".
Surgían de este modo tres convivencias: tú conmigo en mi casa; yo contigo en tu casa; y cada uno en la propia sin el otro.
No existía así el fracaso, sino el acostumbramiento a las cotidianidades -victorias sobre los egoísmos- que son las que atemorizan por si no las vencemos. Así siempre existe el "tequiero-nosqueremos", estemos en cualquiera de esos paraísos.
Es la única eternidad de dos.
(¡Pues empecemos ya! No vamos a perder nada y podemos ganarlo todo!)
Utopia habemus .- Se oyó graznar a Luzbel cercanamente a lo lejos.
