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jueves, 11 de junio de 2026

Pascual Pla y Beltrán - Poemas en Akra Leuka


Shostakovich: Sinfonía Leningrado

1)
De Pascual Pla y Beltrán nada sabía yo en 1981 sino su nombre. Sin embargo, me concedieron una beca de investigación y pronto fui descubriendo algunos datos que me convertían en detective de una vida y una obra, que era tanto como decir de todas, sobre todo la mía. 
     A lo largo de un año, un dato me llevó hacia otro: escribí cartas a diferentes países, recibí textos, fotografías y correspondencia de aquel desconocido a sus amistades, visité a sus amigos, cuevané archivos... Finalmente, entregué un mamotreto un tanto deslavazado que, sin yo tener noticia, se publicó a la carrera, sin que pudiera ordenarlo y roído por las erratas, por no sé qué ajustes de presupuestos del Instituto de Estudios Alicantinos. Ese desencorsetado libro, de escasa entidad, ha sido la fuente callada de quienes se apropian subrepticiamente de lo ajeno aunque sea para mejorarlo. Muchos documentos y poemas inéditos conservo en el cajón de mi abulia y mi creencia de que no hay que añadir innecesariedades al mundo. 
En su casa de Caracas, con Neruda

     Fue Pascual Pla y Beltrán un hombre afeado por la naturaleza, luchador contra su falta de estudios oficiales, autodidacto y cantor de la rebelión social. Cuestiones estas que lo condujeron a la cárcel, al exilio y a su muerte en Venezuela. 
Fruto de estas preocupaciones y experiencias son, por citar algunas, su cuento "Los pasos de los hombres del castigo", su teatro "Seisdedos" o sus libros de poemas sociales; si bien, su mejor libro es "Poesía", publicado, para evitar la censura franquista, bajo el seudónimo de Pablo Herrera. 
 Si Napoleón dijo que "una revolución es un criterio sostenido por las bayonetas", Maiakowsky escribió: “nuestras plumas son bayonetas”; y fue Pla y Beltrán, muerto en el exilio, el primero en suavizar esa afirmación al relacionar arma y palabra: "que nuestros versos sean ágiles bayonetas en las manos de los obreros del universo”. 

2)
Sin embargo, confundió en sus primeros libros poema con manifiesto, concienciación con fuegos artificiales. El primer poema, de su libro Narja, es un vociferio encendido y exaltatorio, una ametralladora cuya única función es disparar: 

100.000 voltios rodados de poleas más ágiles. 
Que la luz, la impaciencia, la imagen y el retorno. 
Mediodía de grúas encendidas de grillos. 
Fuego de hierro y fragua. 
Yunque en constelaciones de martillos sin sueño. 
Bajo el brazo tendido de músculos 
y de puras distancias. 
Entre mares de hulla se consumen 
los cerebros más vivos. 
En la niebla, la niebla que confunde 
la ruta de los astros sin cielo. 
Con el mudo cansancio de estos hombres de cobre. 

Ilumina el sol lunas en los espejos de los hornos. 
Roja lumbre se agita en las poleas impacientes. 
Y el canto sin gracia de los obreros 
con voluntad de bayonetas. 

Abecedario ardido en las esquinas 
de los yunques calcinados de hierro. 
Humo oxidado en las espadañas de los crepúsculos. 
El cansancio olvidado de la vida de 
los obreros se despereza sobre la playa de los siglos. 

¡Hierro, martillo y yunque! 
¡Hombre, trabajo y alba!


Pero vivir enseña que las primeras estaciones del tren de la existencia son para equivocarse, si no de ideales, sí de maneras de alcanzarlos, y que las posteriores  son aprendizajes de los errores, entre ellos el de la exaltación, canalizado en templanza. Por eso el segundo poema, sin abandonar su preocupación y tema patriotil, es más sereno: de cuando, en la posguerra, firmaba como Pablo Herrera, sabedor de que las armas solo traen desolación y ruinas; y así, los alejandrinos recorren un paisaje de desolación en la que no cabe la esperanza:

País bombardeado

El hombre allí no duerme. Sus ojos no se cierran.
Abiertos permanecen socavando la noche
cuando un cuerpo veloz se precipita ciego
y el terror como un alga su corazón devora.

Ya sabéis que incansables arpegios o alaridos
son las casas en llamas, los postigos que crujen
y esa tierna muchacha que con su mano busca
un poco de reposo a su larga fatiga.

Si los ojos se cierran las sombras se disipan.
Nadie podrá dormir, nadie estirar sus huesos
entre manos que aferran feroces el vacío,
entre sesos de niño pegados al zapato.

Delgadamente roen los seres su congoja
e igual a la lombriz su dignidad esconden.
Ni al rayo de la muerte pueden cerrar los ojos,
pues si el ojo se cierra la vida se disipa.

Imagen de la librería
PASCUAL PLA Y BELTRAN, vida y obra.
Editorial: Instituto de Estudios Alicantinos, Alicante, 1984
ISBN 10: 8400056108 / ISBN 13: 9788400056100
Usado / Tapa blanda / Cantidad: 1
Librería: Librería DANTE (Alicante, ., Spain)

miércoles, 10 de junio de 2026

Poemas en Akra Leuka - INTRODUCCIÓN -


Poetas alicantinos


De nada sirve hablar de poesía si no se admite que esta, lejos de ser asunto de poetas, es cosa necesaria para la vida cotidiana. No la poesía malentendida como ingeniería intelectual, juego retórico y pretenciosamente secreto que no llena de carne, sino de vacío, las palabras con las que se adorna. Por el contrario, me refiero a esa poesía que descifra con sencillez y pureza retratos escondidos de la identidad del ser humano y que, por eso, hace que el lector se reconozca o se descubra en ella. Las millonarias ediciones de los 20 poemas de amor, de Neruda, o las Rimas de Bécquer confirman ese estado emocional permanente en el que se debaten el hombre y la mujer. No son grandes best-sellers estas obras porque traten el tema del amor -que es el más universal por originario de los demás-. Lo son porque, además de ese tema, exponen otros muchos concordados en él: los anhelos y los desengaños, la existencia interior que cada día emerge de los corazones -a pesar de las ocupaciones diarias- en lugares remotos y prosaicos, pero pegados a la piel, y en instantes antipoéticos. “Una palabra entonces, una sonrisa, bastan”: porque renace la esperanza, la necesidad de soñar a pesar de los naufragios. 


Si alguna duda hubiese sobre la preponderancia de la poesía sobre las otras artes, basta con repasar los pasajes gloriosos anclados en la memoria de los hombres: recuerdan de una novela, de una película, aquellos en los que prevalece la inmersión en las emociones, territorio, por antonomasia, de la buena poesía.


Tal vez no exista hoy ningún poeta próximo de talla semejante a los antedichos. Sin embargo, creo que merecen atención las tentativas de unos pocos que se esfuerzan en nombrar con claro verso y huyendo de escribir “literatura”, que es el animal que más ahuyenta a los lectores y malversa la ya aludida identidad humana. Y si hubiese de citar algunos de esos nombres de nuestro entorno, aun siendo yo enemigo de las adscripciones terruñeras, escribiría, por ejemplo, los de Rosa Martínez GuarinosAntonio Moreno, Pilar Blanco. Y si se me apurase, añadiría como otros bienes inmuebles en esta declaración de renta positiva, los de Vicente Valls, Juan Vicedo, J. L. Vidal, Nemesio Martín, J. L. Zerón, J. R. Torregrosa, Ramón Bascuñana, Mariano Estrada, Francisco Mas-Magro, Ada Soriano, por citar de entre los que he leído y cuya lectura siempre deja algún verso en la memoria, cosa difícil de encontrar. Y no olvidaría resaltar a Miguel Ruiz Martínez, Antonio Ferrández Verdú, Roberto Gómez Pérez. Nombres a los que habría de adjuntar el de J. L. Ferris, ya regresado al verso... Y puesto en la tarea de nombrar, he ahí a Luis T. Bonmatí -injusto sería no decir que muchos de esos poetas no existirían, o habrían empezado más tarde, sin el esfuerzo de Luis T. Bonmatí, quien, además de creador, fue director de la editorial alicantina Aguaclara-. 


Retrasando la mirada unas décadas, dentro de los ilustres, resulta obligatorio nombrar al ya más ensalzado que leído Miguel Hernández, a Juan Gil-Albert, a Pla y Beltrán. Y por qué no incluir, también, a Manuel Molina, a Ernesto Contreras, Vicente Ramos, Rafael Azuar, a Carlos Sahagún. A otros que olvido ahora... y a los emergentes...


Vehículos de sus comienzos fueron, para bastantes, revistas y colecciones como Verbo, Forma Abierta, Algaria 0, Indicios, Alimentando lluvias... 


Cierto es que muchos son los llamados y pocos los elegidos: pero, ¿cómo desechar a quien no se conoce? Lea, por tanto, el ciudadano libros de poesía, si no de cuantos acabo de nombrar, de otros que no se ensalcen a sí mismos. Y huya de aquellos que se convierten en su propia abuela laudatoria o se refugian en la poética del amiguismo grupuscular, tan estupradora de las artes. (*)

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Poemas en Akra Leuka (I) M. Carmen Ramírez 

Poemas en Akra Leuka (II) Esther Abellán

Poemas en Akra Leuka (III) - Vicente Valls

Poemas en Akra Leuka (IV). Carlos Sahagún

Poemas en Akra Leuka (V) - Manuel Molina

Poemas en Akra Leuka (VI) - Luis T. Bonmatí

Poemas en Akra Leuka (VII) - Angélica Sevilla

Poemas en Akra Leuka (VIII) - Miguel Ruiz Martínez

Poemas en Akra Leuka (IX) José Luis Zerón

Poemas en Akra Leuka (X) - Tina Pastor

Poemas en Akra Leuka (XI) - José María de Mena

Poemas en Akra Leuka (XII) Mariano Sánchez Soler

Poemas en Akra Leuka (XIII) - Consuelo Jiménez de Cisneros

Poemas en Akra Leuka (XIV) - Carmelo S. García

Poemas en Akra Leuka (XV) - Diane Boucher

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Miguel Ruiz Martínez (1957 - 2009) 

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Helena Vilella Bas

Poemas en Akra Leuka (XVII) - Pedro Ramírez

Poemas en Akra Leuka (XVIII) - Francisco Mas-Magro y Magro

Poemas en Akra Leuka (XIX) - Clemencia Miró

Poemas en Akra Leuka (XX) - Josemanuel Ferrández Verdú

Poemas en Akra Leuka (XXI) - Pilar Duet André

Poemas en Akra Leuka (XXII) - Ángel Luis Prieto de Paula

Poemas en Akra Leuka (XXIII) - Diego Torres

(*) Y si el ciudadano prefiere la novela, lea novela. Pero lea: en estos días, tan buenos como cualquiera otros, para cambiar la imagen insensible que se nos da del mundo).
    

martes, 9 de junio de 2026

La condición sinestésica.


Scriabin: Mysterium

Creo en la condición sinestésica del arte: que el impulso creador es único y que solo cambia la vía en que se expone: palabra, pintura, música. Más aún: que la más noble y notable sensación es la que conjuga la música, la pintura y el verbo. 

Creo que todas las artes son diferentes manifestaciones de un mismo yo que pretende identificarse y sobrevivirse. Ese impulso de supervivencia cósmica se traduce en palabra, pentagrama, pincel, simetría, número… pero siempre es la búsqueda, y a veces el hallazgo, del rostro individual trascendido a lo universal. 

Poca distancia existe entre la experiencia mística y el estremecimiento y fascinación de Einstein al contemplar la fuga cósmica, las líneas de fuerza de Faraday, los vórtices del firmamento de Van Gogh o el 3º movimiento de la Novena: todos son éxtasis. 
Ninguna diferencia hay entre la semilla artística de Miguel Ángel, Wagner, Dante, Freud … Solo cambia la estrategia del lenguaje: verbal, musical, plástico… 
Ya lo he dicho: todas las obras del hombre son escaramuzas de la mente para hallar la imposible eternidad.

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lunes, 8 de junio de 2026

Fantasía

 Fantasía sarimática - nolilándica

Sus dulces ojos y su pecho hermoso 
me sedujeron como dos racimos 
y libé su mirada y sus arándanos
hasta que diluviaron su elixir.
Las dos fuentes manaron en mi boca
sus blancos manantiales
igual que firmamentos desbocados
en el palacio azul de las estrellas.
El éxtasis fulgió y ascendí al cielo 
convertido en hoguera de amor. 
                                                            Fue
-entre mieles y légamos de azúcar-
la vez primera que he creído en Dios.


domingo, 7 de junio de 2026

La causa y la demiurgia


Aunque tú no lo creas eres causa del mundo.
Tú eres la creación de cuanto me rodea.
Aunque tú no lo admitas
y pienses que son cosas de poetas,
tú eres causa del mundo que he forjado por ti.
Antes yo no existía; era solo un vacío
en medio de penumbras y de sueños. 
Tú has ido componiendo la existencia.
El color de tus ojos ha fraguado la aurora,
el rojo de tus labios ha encendido el crepúsculo,
y tu sonrisa estalla cada día
para que los duraznos copien su color.
Los jardines aspiran tu fragancia
de rosa ajardinada en el frondal del cielo.
Los pájaros imitan el vuelo de tus manos
y el mar se encrespa como tu cabello,
aunque pienses que son versos y fábulas.
Tienes la majestad de la belleza.
Si llorases la lluvia envidiaría 
la magia de tu llanto.
Me ilumino mirando tu figura.
Eres causa y demiurgia de mi vida.


Barber: Adagio


sábado, 6 de junio de 2026

BECKET



                                                Pulsar para ver 

                                 BECKET 

viernes, 5 de junio de 2026

Nosferatu


 Un siglo de Nosferatu

Hace 104 años Murnau filmó esta sinfonía del horror, versión encubierta o no confesa del vampiro de Bram Stoker.

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