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domingo, 18 de octubre de 2026

Donosa...

 


Èxtasis  hay inexplicables

En el año dos mil y veintiséis
-eran las cinco en punto de la noche-
un planeta -como un Caín errante-
rodaba transportando ochomiltrece
millones de alienígenas
de la estirpe humanoide.
Es algo formidable que vio la vieja raza.
Las estrellas rupestres estallaron
cual si de pronto amaneciera el día
y agnósticos silentes de ultratumba
enajenaron próculos bastardos 
mientras la identidad se entredichaba. 
Y es que a veces olvido que te amo
y me enamoro de cualquier olimpo.

miércoles, 14 de octubre de 2026

Todas las amadas del mundo

Prokofief: Romeo y Julieta (danza de los caballeros)


Todas las amadas * del mundo
nostalgian a su amado cuando son olvidadas,
y darían 100 años por cumplir solo 15;
mueren cada mañana cuando saben que nacen
para ser contempladas por espejos verdugos.
En sus ojos sus lágrimas parecen el rocío
y el latido del pecho aldabas al amor.
Los besos son fantasmas en sus labios ansiosos,
los pájaros semejan campanas aurorales
y el universo estalla cual si Luzbel pudiera 
hacer que la belleza no acabase jamás.
No quisieran morir antes de que un juglar
tallase en un poema la carne que fue amada
y la lepra del tiempo marchitó. 
Todas las amadas del mundo son emblemas
de la fugacidad de la existencia.

(*) En otras versiones, donde dice "amadas" dice amantes, com la consecuente adecuación de las palabras que le afectan.

                                        131023


viernes, 9 de octubre de 2026

A una dama inconsecuente


                                                                     Ligeti: Lux aeterna

A una dama inconsecuente

Amada mía: tú, 
mi gran amor, me dictas
lo que anhelas oír como si fueras 
autora de una fábula amorosa,
el gran teatro del mundo de este mundo.
Lloro por ti, por cuanto llorarás
cuando aceptes que tu verdad es esa, 
la de que necesitas engañarte 
para creer que es cierta tu mentira. 
Yo, que tanto te quise y aún te quiero, 
abjuro de tu turbia identidad.  
Antes eras 
hambre de amor y una mirada limpia; 
ahora muestras las manchas de una ciénaga
que te nubla los ojos y la mente.
No puedo convivir con quien no sabe 
vivir consigo mismo. Nadie puede  
ser el fantasma de quien quiere ser. 
Preciso es elejarnos y lograr 
morir lejos de aquellos en los que 
nos hemos convertido.

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domingo, 6 de septiembre de 2026

La Nochebuena del Diablo

 

Anna Moffo: Rachmaninoff, 'Vocalise' Op. 34 No.14

Aquella noche todos se reunían para darse lo que quisieran darse diariamente y el mundo había trepanado de la sentimentalidad: afecto, amor, la solidaridad del corazón. Él, por los laberintos que surgen en la vida, había vivido al margen de los otros y no los culpaba, ni a sí mismo se inculpaba. Vivir solo y estar solo eran una opción y un destierro. Pero -se dijo- sobrevivir no es lo mismo que convivir; somos como nos han hecho y son como los hacemos. No hay culpa, solo causa. La naturaleza social ha suplantado a la naturaleza natural y el yo público oculta el yo íntimo; el abrazo ha sido derrotado por el aplauso. Todos carecemos de lo que más deseamos: la riqueza interior. Sin embargo nadie hay tan pobre que no pueda dar amor, ni tan rico que no quiera recibirlo. Pero la ceguera mental es la peor enfermedad del ser humano.

Recordó la frase de Rousseau: "Heme aquí, pues, solo en la tierra, sin más hermano, prójimo, amigo o sociedad que yo mismo".

Así que se sentó junto a su amada La Música y esperó no sabía qué.

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sábado, 1 de agosto de 2026

La canonización del poetastro.,



Prokofiev: C piano. 3



Nacido en cualquier lugar y cualquier tiempo, el autor que traigo hoy existe también en Akra Leuka, con imnúmeros nombres de todos conocidos, incluso si los callan.
Y como la mejor publicidad que puede hacérsele a los impostores es el silencio, póngales nombre aquel que así lo quiera:

Oda a un falso poeta

Estupra los conceptos, ludibria la belleza,

regurgita palabros y rebuzna cadáveres:
necrofágiate en versos de prosa cotidiana.

Jamás te sinestesies, pronúnciate liróforo.

Ignora que realmente eres un ignorante.
Aprende la liturgia del aplauso sin méritos.

Arrímate a los ciegos, que son los que demuestran

su solidaridad con lo mediocre y frívolo,
virtudes esenciales de la gran multitud.

Sé digno de su herrumbre y agrúpate con ellos:

te seleccionarán para una antología
si has sabido esquivar la dignidad.

Si no, no existirás hasta que te hayas muerto

y los hijos de quienes preterieron tu nombre
prefieran preterir al que no se les rinda.

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miércoles, 15 de julio de 2026

Lejos de toda furia



Crusoe


Tantos años ansiando regresar

al mundo que perdí, y encuentro ahora

continentes de inepcia, verdaderos

piratas del honor disuelto en oro. 

Era mi isla -aquella luz- un fuego

en el que la inocencia campeaba

como en un paraíso un mástil puro. 

No es verdad 

que la Naturaleza hostigue al hombre.

Son estos los que entierran en su entorno

la solidaridad y hacen de su alma

islas terribles, unas contra otras. 

Qué paz allí. El solar del corazón 

se regaba con dicha.

La soledad, primero impuesta y luego 

dominada, y ahora deseada, 

fue un soliloquio torrencial que halló

cauce sereno hacia el descubrimiento

del continuo fluir de la conciencia. 

Nadie ha hablado consigo tanto tiempo,

tan ordenadamente; nadie ha dado 

a los hombres la extrema relación 

de sus penas y glorias,

la aventura interior de la existencia. 

Todos los libros son 

heraldos y estrategas del futuro, 

la afirmación precisa 

de que el destino es la voluntad.

Yo soy el argonauta de la mente, 

el contador de todas las historias

porque todas son una: la del yo.

Soy el gran viaje hacia la mismidad.

Semejante a Noé, cabalgué el mar.

Llegué a la isla como un ser esclavo 

del interés del mundo y aprendí 

a conocer la libertad 

de los desasimientos. 

Si llegué, como Adán, desnudo, alcé

los hitos de la civilización; 

y a ella me vuelvo, a la incontaminada,

purificado por la austeridad.

 

                                        


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miércoles, 3 de junio de 2026

Atravesar la luz


Berlioz: Sinfonía fantástica, 2

     Cuando Berlioz sepulta bajo una frase de su Sinfonía fantástica a su amada, le estaba dando vida, en realidad. 
     Cuando Wagner hace morir a Isolda, consigue que el amor se inmortalice. 
     Y cuando Schumann, después de oír entre los pentagramas a los ángeles, se arroja levemente al Rhin, no buscaba suicidios, sino vida. 
     De igual modo, tampoco Mozart hablaba de la muerte en su Requiem, sino del júbilo de atravesar la luz y ser la luz. 
     Incluso el desdichado Eróstratos destruyó la memoria de una diosa para ser recordado y vivir sobre el tiempo ejecutor de la existencia. 
     ¡Tanta es la fuerza con la que el hombre ama su identidad e intenta prolongarla! 
     Eso sintieron Gauguin y Mary Shelley, y cuantos con pincel, pluma, instrumento, volcaron su ansiedad en sus anhelos. 
     ¿No hay más vida en la vida que esta vida?



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martes, 26 de mayo de 2026

Me olvidé de la vida al escribirla

Schumann / Echávarri: Estudios sinfónicos, XI


Melancolía llueve en el paisaje. 
Lo contemplo en la tarde silenciosa.
Veo un hombre que corre al horizonte
queriéndolo atrapar, 
devolverlo a su punto de partida 
para empezar un nuevo viaje y luego 
volver a comenzarlo. 
Lleva en su cuerpo días, meses, años, 
anhelos incumplidos, sueños rotos, 
preguntas sin respuesta. ¿Cómo 
aprenderá cuanto aún no sabe y queda 
en el sendero, a quién
enseñará lo que aprendió 
ya que vivir es un aprendizaje?
¿Quién le dará sentido a su vivir 
si el mundo ya no es el que él vivió?
Mientras va caminando esparce libros, 
recuerdos y deseos 
que ningún caminante salvará 
del naufragio del tiempo, 
y considerará ruinas de ayer, 
lastres para el futuro.
Fijamente contemplo su mirada 
perdida en el secreto de la búsqueda: 
y soy yo descubriendo que soy nadie.
Me olvidé de ser alguien para el hombre 
a fuerza de intentar 
ser dios en el poema.
Me olvidé de la vida al escribirla.

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lunes, 11 de mayo de 2026

El ateo creyente

 

De la incredulidad


¿Quién no quiere creer en un gigante 

tan infinitamente poderoso 

que lo salve de todo, del temor 

a las fieras y al hombre, 

a cualquier contingencia tortuosa, 

y más, a la agonía y a la muerte?

Invócame en el día de la aflicción; 

te salvaré y me glorificarás.

Ese es el Dios de los creyentes, 

el resplandor que impide ver el miedo, 

ilumina las sombras del futuro 

y asegura la luz en todo tiempo.

No condenéis, por tanto, mi tragedia, 

sino alentadme para que mi falta 

de fe se fortalezca con mesura,

la simple humanidad de que estoy hecho.  

¿Quién no querrá creer en esa magia 

que abraza la razón y la apacigua?

Y sin embargo, ¿cómo responderse 

a las inevitables embestidas

del pensamiento?¿Cómo 

aceptar que el creador de toda perfección,

en vez de sonreírme me da lágrimas, 

me hace imperfecto y no se apiada 

de mis imperfecciones, me abandona 

en medio de un naugragio 

que también él ha creado?

¿Si existe un Ser perfecto considera

que crearme imperfecto es su deber 

y forma parte de la perfección?

¿Me castiga por qué?

¿Porque es delito haber nacido? ¡Pero 

si es él el que me empuja a la existencia!


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viernes, 3 de abril de 2026

Jesucristo el zeúpida

Bach: Pasión...

Jesucristo el zeúpida


Dime si es hora de decirle al hombre
que debe abandonar supersticiones
porque pensar es elegir, dudar,
tener miedo al error; y que la fe
es el exacto y firme sacrilegio
de la razón.
¿No es la mejor conquista el albedrío,
saber que somos causa y consecuencia
de otros y para otros?
Ni siquiera yo sé si soy un dios
o creo serlo porque me lo has dicho.
Puedo seguir con mi disfraz de hombre
o desvestirme de hombre y ser el dios
que aguardan cuantos sufren, cuantos sueñan
que la mentira salva a quien la cree.
¿No es superstición la religión?
Dejemos que descrean o que crean
—sin promesas,
prestidigitaciones o milagros—
en una vida plena tras la muerte.
Quien no duda no busca la verdad.
¿Tengo yo libertad para elegir?
¿Puedo elegir, acaso, no morir?
La verdad es el único cadáver
que siempre resucita.
No sé si soy un dios o soy un hombre.
Los dioses mueren cuando el hombre piensa.

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viernes, 20 de febrero de 2026

Obras maestras a granel

                            Mendelssohn: Overture 'The Hebrides' 


Sincronía diacrónica

Dice Lucio que está leyendo un libro 
que es el más novamás de la escritura.
Quién tuviera la suerte de encontrar 
siempre libros que fuesen novamases. 
Me criticáis porque yo nunca alabo 
novelas o poemas, u otras letras:
como si yo quisiera horrorizarme 
ante cada creación con la que topo. 
Le rezaría yo a todos los dioses 
si tropezase con obras maestras 
como las que alabàis. Acaso sea 
que yo sufro de anedonía; o que el mundo 
ve montañas en donde hay precipicios; 
o que el hambre nos lleva a ver jamones 
allí donde ni hay cerdos que plantar... 
Y aún hay otra razón que echa por tierra 
la acusación de que soy criticón 
solo de autores vivos. Por ejemplo: 
¿es que no viven con salud creciente 
los que siguen leyéndose tras siglos 
-y esos sí son bestsellers en la historia?-. 
Y además: ¿cuál es el factor común 
de la humana entidad, la inteligencia 
cultísima o el fácil conformismo?


sábado, 17 de enero de 2026

Emilio Varela - Benacantil - Vrl 4


Benacantil


Anotación

                        Estoy pintando en Perefort…Hay días que 

                no tengo los 0`65 para el tranvía…


Todo lo que no está dentro del cuadro 

no existe.

Es la naturaleza un espejismo 

-un paisaje, un bosquejo, un bodegón-

que solo cuando pinto se convierte 

en plena realidad.

Mi paisaje es tan poco provinciano

como son los de Arlés o Saint-Victoire. 

He visto el fuego al ver 

el rostro de Van Gogh, he contemplado

la luz al contemplar a Rembrand y

siento la libertad si miro 

a Delacroix, igual que abrazo

la cotidianidad si observo a Goya.

¿Pintar enigmas o diafanidades?

¿Hablar consigo mismo o con el hombre?

¿Tradición estancada o progresiva?

¿Cómo olvidarme del menesteroso?

¿Somos como una antena que al nacer 

percibe la señal de la conciencia 

y al morir la perdemos para siempre?

Esbozo efigies, ilumino lienzos, 

siembro luz en la imagen, creo mundos.

El pincel es el dios de la existencia. 

Y solo existe lo que componemos, 

escribimos, pintamos:

Solo existe lo que hay dentro del cuadro.




miércoles, 31 de diciembre de 2025

La prohibición de amar

La prohibición de amar


El amor es un cráter de púrpura y semillas.
Hay quienes, por edad, huyen de enamorarse, 
como si el corazón tuviese edad 
y no más sueños que devastaciones. 
El erotismo escribe sus anhelos 
en el alma y el cuerpo,
y cambia su estrategia
con misticismos y carnalidades.
Todos los años mueren y dejan corazones 
encendidos que temen no encontrar  
nuevas hogueras en que zambullirse 
como volcanes ebrios de lava y fumarolas.
El corazón es un diamante rojo,
un talismán que no quiere rendirse
y prefiere morir en la batalla.
Ejércitos de ansias y de cuerpos
gritan su potestad contra los dioses
que no ungieron de muerte al desamor.  
¿Qué dirás a tu dios cuando pregunte,
cruzada la laguna de Caronte, 
para qué te di el cuerpo?


martes, 11 de noviembre de 2025

La existencia verbal

Bach: Suite 3, Aria

Un dios verbal

Qué hermosas y qué vivas las palabras:
ellas son la sustancia de mi ser.
Somos lo que ellas dictan, lo que emergen 
de los libros leídos: las imágenes 
que traducen el mundo y nos lo muestran.
Ellas dibujan en mi mente tu alma,
tus ojos y tu pecho constelado,
tu perfume de rosa y azucena 
el embrujo del agua cuando llueve,
la belleza, el amor, la epifanía 
de la felicidad. Un dios verbal 
disuelto en un torrente melodioso
crea mi ser, mi estar y mi conciencia. 
El tiempo nos convierte en nuestra propia 
prehistoria: nos salva solo el verbo.
La verdadera soledad consiste 
en no sintonizar con otro ser 
bajo la nombradía de la noche
en el alto lagar del firmamento.
La palabra es, así, la gran vigencia.
La portadora del amor perenne.
Tal vez por eso si me quedo solo,
sin el embrujo de lo cotidiano
y sin tu cuerpo de azorada carne,
las palabras solivian mi orfandad. 
Pero aun así debo abrazarte, oír 
tu corazón
y abrevar en tus labios la existencia.


sábado, 8 de noviembre de 2025

La vida - la previda - la masvida

 

Lang, Hechizo de la serpiente, D. Paget
            I

La claridad del día estalla, fulge 
en el nido del pájaro, en el fuego
del color de las flores, el sonido 
del agua al derramar sobre las hojas
el rocío caído desde el cielo 
con su sabor a estrella, nube y céfiro  
recordador atávico y fluyente 
de edenes y principios de la vida 
y cavernas, menhires y obsidianas,
océanos, estanques y templetes 
y babeles, pirámides, vivaldis, 
salomés y giocondas, profecías, 
desengaños también, sueños errantes, 
heterodoxias, infinitas lágrimas 
y risas devanándose en la púrpura 
de ángeles y demonios deslumbrados... 
todo eso y más como un surtidor mana 
mientras la vida fluye hacia la muerte 
del corazón del agua en una gota 
de esta mañana sideral y mínima 
de iridiscencia y de carmín oh exordio...

        II

¿Dónde estarán todas aquellas vidas 

que quisimos vivir y no vivimos?

El amor que callamos, el dolor

que, ciegos, infligimos al callarlo;

la incierta voluntad, la ociosa muerte

de un presente que no nos atrevimos

a abrazar por temor a su futuro.

No eres tú, ni soy yo; somos fragmentos

amputados del que quisimos ser.

¿Y seguirás viviendo sin vivir?

El que yo fui se obstina en seguir siendo,

y lucha contra aquel que quiero ser;

el que seré me dice que no sabe

todavía su nombre; y entre tantos 

vagidos de mí mismo me diluyo

inexacto, inconcreto, inacabado.

¿Y seguiré viviendo sin vivir

las vidas con que sueña el corazón?


domingo, 19 de octubre de 2025

Poemas impropios, 1 - Lesbia mía.

Poemas impropios, 1 - Lesbia mía 
Brahms: Inicio Primera Sinfonía 


Lesbia mía

Cuántas obras forjadas para explicar el mundo.
Lovecraft escribió más de cien mil
cartas;
necesitó el de Aquino dos millones
de palabras para sus teologías;
y Telemann compuso dos mil horas 
de música. 
Doscientos mil versos suma el Majabarata.
La Biblia es el Quijote más leído.
Escribió Valèry 30.000 páginas...
Shakespeare necesitó unos 15.000 
vocablos diferentes
para esculpir sus personajes,
y 13.000 Cervantes.
Ello a pesar de que la inefabilidad
advierte que es inútil todo intento 
dictivo y expresivo.
Por eso otros autores
legan tan solo un mínimo catálogo; 
muy por ejemplo: Webern creó apenas 
200 minutejos musicálidos,
Rimbaud tan solo un centenar de escritos... (*)
Y es que, en verdad, Oh Artífice Supremo,
¡Para qué empecinarse en descifrar
la vida, el universo,
si cualquier silogismo en apariencia 
irrefutable será pronto 
refutado por otro superior
y nos engañará nuestro afán de verdades!
¿No es toda certeza un espejismo
con el que reavivamos la esperanza?
¿Y no es toda verdad una mentira
indesenmascarada todavía?
¿Tiene entonces sentido 
buscarle algún sentido al sinsentido 
de nacer con instintos inmortales 
y conciencia de que hemos de morir? 
¡Víveme, Lesbia mía,
que yo te viviré!


(*) Probablemente, todos los autores 
defenderían su obra con su vida, 
preferirán morir a no crear 
breves mundos perfectos: ahí están 
Virgilio y Kafka como paradojas
y extraños argumentos.


martes, 7 de octubre de 2025

El cósmico priapismo

Holst: La vejez



Alocución innúmera

Se llamaba a sí mismo El caballero de la breve estatura, y en verdad solo rozaba por encima los 165, aunque los años algunas micras le habían acortado. Tal circunstancia fue, en su adolescencia y pubertad, causa de no pocos complejos y de algunos mamporros, que diera y recibiera; eso fue antes de que sus ojos se convirtieran en el más feroz Atila y su lengua en el látigo más cruento. Eso decían. Por donde pasaba no volvía a crecer la hierba; no se consolaba pensando que era emblema de "lo breve, si bueno, dos veces..."; tampoco con la consideración de que la estatura de un sapiens no es aquella que alcanza su cabeza sino su mente. Y menos aún aduciendo que las virtudes que otorga la naturaleza no son méritos, sino azares. Así que si la inteligencia fuese uno de sus atributos, lo era por azar. Haciendo recuento, en sus últimos años, de victorias y derrotas, no veía ninguna de aquellas, a pesar de las 8 decenas de muliéribus que habíansele rendido -menuda hipérbole-, porque en tal terreno su mayor derrota era la imposibilidad de enamoramiento que le había caracterizado. Su anhedonía contrastaba con la facilidad de embeleso de la gente honestamente común, mayormente en la raza femenina, si más inteligente menos armada. Así que ya que otros tenían amigos o amiguetes él tuvo libros y escritos, raciocinios y sentencias, venenos y tríacas o piropos. Cuando le invadía el "instante privilegiado" se encerraba a oscuras y en celada y anotaba lo que los dioses y luzbeles le dictaban. Convirtióse en decidor de historietas y poemas en los que no creía pero en los que descubría su verdadera identidad de buscador que odia encontrar porque el hallazgo edénico siempre es una decepción y mata la esperanza de encontrar otro mayor. Además: en el tal aspecto erótico, poco antes de llegar a los dos sietes constató que la genitalidad también es un bien caduco. En este punto escribió unas palabras que lo dignificaron, aunque su contenido era irrebatible: 

El amante vencido 
(El amor en los tiempos del frío, II)

Amor mío, amor mío: 
han pasado los años y te amo 
con la misma lujuria que hace 30. 
Mis besos aún mantienen su esplendor; 
pero mi carne ya no me obedece 
y no logra saciar nuestro arrebato.
Tú sabes que te amo, y sé que me amas; 
pero la ley de la existencia ordena 
que el Cuerpo sea más frágil que el Espíritu; 
tal vez debiera comprender que el tiempo 
es el que manda sobre la existencia;
aunque temo que aquel amor furioso 
solo fuera expresión apasionada 
del ansia de vivir y este de ahora, 
tan silencioso y breve, sea la muerte 
la que me lo concede como una 
despedida o un acostumbramiento 
a los sepulcros de la eternidad. 
Perdóname si no puedo elevarte 
con mi fuego a la hoguera del placer.
Te quiero; pero el Dios está celoso
y castra mi pasión para que no haya
quien compita con él, pues te desea.
Envidio su potencia inextinguible
y maldigo su eterno priapismo.



viernes, 3 de octubre de 2025

El más poetazo entre mil


El poeta
Poeta desafinando

Leía un poetazo un gran poema
de un autor que entendía la poesía
como un trasunto de ludopatía,
y era la estupendez su único tema.

Y se dijo, soberbio y con gran flema:
<¡Tráiganme un diccionario y cena fría
y antes de que amanezca el nuevo día
os daré versos de belleza extrema!>.


Y, así, trazó sobre el papel "estética",
"mentecatez, "asnalia", "taxi", "yo",
"cogitación", "estrábico", "ignorancia"...

Batió el léxico, hallóle una poética 
zarrapastril: y el alba contempló 
un bodrio excrementando su fragancia.

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