Visitas

Seguidores

viernes, 16 de abril de 2021

Stalker - 1979. Tarkowski

 



Pulsar y volver a pulsar donde dice 
VER EN YOUTUBE

STALKER

La búsqueda de un más allá a través de un laberinto metafísico invisible.


jueves, 15 de abril de 2021

¡VACUNAS!

 


Dicen quienes pueden decir porque saben lo que dicen que una vacuna no es panacea, ni siquiera una triaca milagrosa aplicada a los virus, sino que pone la semilla para que el cuerpo humano active su latencia antivírica y se defienda por sí misma del enemigo.

Por lo tanto quien no se vacuna no recibe ese despertador de su potencial defensivo. 

Es natural temer los efectos secundarios; pero el pánico raya en el absurdo, puesto que ese riesgo no alcanza al uno por millón: en España, sumaría una treintena o cuarentena, en total, de afectados. ¿Quién no preferirá esa lotería a la de la exposición al contagio sin vacuna? 

Así que...


martes, 13 de abril de 2021

La canción del pirata redivivo


¿Hay algo más justo para un publicador que recomendar su lectura? 

Pulsar para leer un paralelepípedo de La canción del pirata:

La canción del pirata redivivo

http://www.unionescritores.com/2017/10/julio-alcala-neches.html


¡Qué pena penita pena que no sea akraleukano para incluirlo en la serie!

lunes, 12 de abril de 2021

Querido escritorzuelo:

Saint-Saens: El carnaval de los animales: Elefantes




 

Querido escritorzuelo:

Te lamentas porque no te conceden siquiera el premio al peor poetastro. Pero ya llegará: ¿No sabes que en un concurso en el que se pretendía premiar el peor libro presentado ganaron todos?

Te ocurre como a aquel que fue a visitar a Quevedo para que le aconsejara sobre dos poemas; este, tras oír el primero dijo: "el otro es mejor".

Reúnete con los tuyos: sé solidario. Cuando te veo con ellos recuerdo la frase de Tristan Tzara: "El otro día fui a una reunión de imbéciles: había muchos".

No puedo  hacerte más justa publicidad que aconsejar que te lean.

Es la mejor estrategia para conseguir que "no escribas versos más, por vida mía!".

Pero si no te importa mi opinión, ¿por qué te importa que la dé?



domingo, 11 de abril de 2021

Poemas en Akra Leuka (xx) - Josemanuel Ferrández Verdú


Schoenber: Cuarteto nº 2

El hacinamiento de detritus mentales fue una de las consecuencias de la escritura automática, descontrolada de la razón, medio que se utiliza en la siquiatría para que la libre asociación de imágenes resuelva la ecuación de la identidad de quien parece haberse disociado del mundo. Proceso es este similar al de echar la red y recoger cuanto haya en el mar: y lo que importa es saber ordenar esos detritus hasta descubrir el rostro que conforman. De modo que el surrealismo y sus adláteres no son sino una visión oculta y fragmentada de lo que descubre quien sabe diafanizar la oscuridad.

        Poética es esta de todo buen creador: sembrar semillas de cualquiera clase, mezcolanzarlas para descubrir nuevos frutos, flores nuevas. Desde el primer poeta hasta el último: todos han padecido el ataque de la fiera Metáfora y han perecido en el intento de domesticarla, o la han domesticado: uniendo dos sonidos guturales, dos palabras, dos notas, dos colores... hasta forjar un lenguaje de lenguajes, una ecuación verbal que contenga el universo y exprese lo inefable.

        Este poema de José Manuel Ferrández Verdú -que fue más contemplativo que partícipe de la que llamé, humorísticamente, "Generación de la preguerra" oriolana- no es ajeno a ello: indaga en el decir numeroso apoyándose, desde el título, en el poema de Mallarmè y sinuosidando con recurrencias un más allá y un azar que nunca es objetivo como no lo es nunca la pluma:  


JAMÁS AUNQUE LANZADO               
  18-12-17

Jamás aunque lanzado
En  circunstancias inversas
Un golpe de mar tirará  los dados
Contrarios al crepúsculo
Entre el azar de las alas
Aunque lanzáramos las alas mismas
De naufragados suburbios
De crepúsculos inciertos
Oigo un ejército de ojos
Subir a la encinta noche
De lagunas,  cumbres
Un hombre clama  a Job
Dice vamos al valle
De Eliam e Israel
A compartir la elocuencia
Con los ciegos
Con los tramposos
Con los emisarios de la agonía
Donde abunda la espiga
Jamás aunque lanzado
En circunstancias desnudas
Desde un desierto fondo
Un golpe de azar
Abolirá el ansia
Somnolienta
Sin laderas ni espuma
Furiosamente dócil
Planee como símbolo
Por los claustros de la sombra
Jamás aunque hundido
Bajo el baile terrenal y a la luz de los dados
El dulce rincón boca abajo
Daríamos por perdida su cosecha de salvajes espigas
En los días en que fluye la bestia
Hacia modestos misterios
Liberados de su pasión por las terrazas
Jamás
Aunque ya no la quiera
Nosotros los que hicimos el viento
Desde el oprobio infantil y sagaz
Ya no lanzaremos los granos de uva
Y el guarismo se irá pareciendo al sol
Entonces ellos sí la querían
Y tú sobre el árbol triste
Lanzando  amarillas hojas de fuego
En circunstancias de fuego jamás aunque
En su navegación verde y negra
Con botavaras de cansado azúcar
Viento de pomposo malestar
Y un viejo candil para su silencio fuerte
Aunque yo no profesara su miel
Sabríamos acceder a la piedra
Piedra limpia como las gaviotas
Nacidas durante el naufragio aunque jamás
Se hayan acabado los perdidos días de invierno
Encontraríamos el azar rondando  su lecho anónimo
Viento que jamás repartirá sombras
Ni siquiera para los suyos
Los de entonces, conocedores del ámbar
Desde un grito precoz
Nave para la cueva
Ella nació como una sílaba
En abril con la íntima corriente
En el limbo estrecho y generoso
Ansia ocupada al azar que la nutre
Voraz imagen de estrellas consumidas
Pasó cerca del hombre y le dio un eco
De los surcos y las enredaderas
Vaciándose en el horizonte
Por silenciosos motivos que alentaron los decálogos
Frágiles como tumbas
Codiciosos y llenos de alimentos
Nunca más lanzaremos el terrenal desnudo
Mordaz agujero de la lluvia
Que viniera adverso
Y agita  a su  padre despojado de las antiguas urnas
Ellas y el cabello de los esclavos
En dulce procesión sin cadencia
Caducado ritmo convertido
Herodías a nuestro alrededor
Puso a saltar desde el ligamento
Su alta lengua
Y le dijo  calla   antigua
No sabes que hoy es día de difuntos
De los secos y del oro
Pero ella roció su cuerpo con sonidos tapados
Tapáronse los ojos de barro
Y segaron la hoz con su boca
En las cumbres
Por azar

Ir a

Poemas en Akra Leuka (I) M. Carmen Sacristán 

Poemas en Akra Leuka (II) Esther Abellán

Poemas en Akra Leuka (III) - Vicente Valls

Poemas en Akra Leuka (IV). Carlos Sahagún

Poemas en Akra Leuka (V) - Manuel Molina

Poemas en Akra Leuka (VI) - Luis T. Bonmatí

Poemas en Akra Leuka (VII) - Angélica Sevilla

Poemas en Akra Leuka (VIII) - Miguel Ruiz Martínez

Poemas en Akra Leuka (IX) José Luis Zerón

Poemas en Akra Leuka (X) - Tina Pastor

Poemas en Akra Leuka (XI) - José María de Mena

Poemas en Akra Leuka (XII) Mariano Sánchez Soler

Poemas en Akra Leuka (XIII) - Consuelo Jiménez de Cisneros

Poemas en Akra Leuka (XIV) - Carmelo S. García

Autores de la vida





Chopin: Berceuse

Si lo que dignifica al hombre frente a los demás animales es la adquisición del lenguaje verbal, no hay duda de que la Literatura es la más admirable de sus manifestaciones y el mejor autorretrato de la Humanidad. 

Unamos a la palabra las demás artes y tendremos el más grande planeta de la galaxia inteligente. 
Y para modular su arquitectura, aún nos queda la Ciencia.

Tal vez, reconocer que cada ser humano es, siquiera mínimamente, autor de la creación del mundo en que vivimos nos conceda un poco de nobleza que nos ayude a mitigar o vencer las limitaciones de nuestra existencia y a no esquilmar nuestra autoestima.



viernes, 9 de abril de 2021

Sonetario amoroso - Índice

 



 Estos días, poesía 


PULSAR>>>

Estos días, poesía (I): Boscán

Estos días, poesía (II): Garcilaso

Estos días, poesía (III): Hurtado de Mendoza...

Estos días, poesía (IV): Perdido ... entre la gente

Estos días, poesía: (V): Aldana

Estos días, poesía (VI): Cervantes

Soneto desde Azulinda (Estos días, poesía, VII)

Mentira disfrazada es la verdad (Estos días, poesía, VIII)

Definiendo el amor (Estos días, poesía. IX)

El rostro de la amada (Estos días, poesía. X)

El amor invisible (Estos días, poesía. XI)

La castidad del amor (Estos días, poesía, XII). Somoza

Miedo al amor (XIII) Góngora, Sor Juana Inés

Del ser y el parecer (Estos días, poesía, XIV). Iriarte

Dictaduras del amor (Estos días, poesía, XV). Iriarte

Carnavalandia (Estos días, poesía, XVII) Anónimo XVIII

Qué palabras decir para decir "te quiero" (Estos días, poesía, XVIII). Neruda

Poemas en Akra Leuka (XIX) - Clemencia Miró


Mozart: La Clemencia de Tito



Se negó a publicar Clemencia Miró los poemas que escribía (algún lector tal vez aplauda tal decisión, y no la de quienes la contrariaron), y dedicó su vida, alejada de su vocación de violinista, a guardar y editar la obra de su padre, Gabriel. 

La sombra de este (el miedo a no estar a la altura del progenitor) se manifiesta en el final del primer poema que reproduzco, escrito el día del 7º aniversario de la muerte del autor de "El humo dormido"): "sabiéndome hija tuya y escribiendo / con esta pluma que guió tu mano".

El segundo, que tal vez sea un apunte, refleja la angustia ante el horror de la guerra y los combatientes muertos. 

No puedo ver esa montaña alpina 
apretada de abetos y de nieve, 
donde fue modelando mi deseo 
tu figura yacente, 
exacto tu perfil en cielo puro, 
profunda paz, inmensa, en tu descanso.
No puedo ver tampoco en este Mayo 
esa isla gris que encierra tu misterio, 
que en su deriva inmóvil recibía 
rosas y lágrimas, 
y tu silencio, ahogado por la tierra, 
nuestro mensaje más desesperado. 
Sólo puedo mirar hoy tu mirada 
que diste a este paisaje 
o en sus caminos encontrar tu paso, 
pero te sentiré vital junto a mi vida 
sabiéndome hija tuya y escribiendo 
con esta pluma que guió tu mano.

                                                        (27, mayo, 1937)


Oh, tierra, abre tus brazos 
y a tu entraña vayan, 
para nacer en bosques de silencio, 
estos hijos que mueren en plena 
sed de vida, en un ímpetu claro 
de victoria.
No habrá bastantes campos 
ni bastantes coronas y laureles, 
para labrar sus fosas 
y recoger su sangre, 
todos son héroes y su angustia pura.
Las aguas llevan su dolor y quejas, 
toda la España huellas 
de sus pasos, 
y en cada roca queda hincado 
un grito, y en cada valle 
un cántico.
En estas noches claras, 
recostadas en ancha paz idílica, 
un frenesí de muerte se derrama, 
acoge, madre-tierra estos soldados 
y pide a las estrellas 
la eternidad de sus lejanas lágrimas.
                (Otoño, 1937)

Ir a

Poemas en Akra Leuka (I) M. Carmen Sacristán 

Poemas en Akra Leuka (II) Esther Abellán

Poemas en Akra Leuka (III) - Vicente Valls

Poemas en Akra Leuka (IV). Carlos Sahagún

Poemas en Akra Leuka (V) - Manuel Molina

Poemas en Akra Leuka (VI) - Luis T. Bonmatí

Poemas en Akra Leuka (VII) - Angélica Sevilla

Poemas en Akra Leuka (VIII) - Miguel Ruiz Martínez

Poemas en Akra Leuka (IX) José Luis Zerón

Poemas en Akra Leuka (X) - Tina Pastor

Poemas en Akra Leuka (XI) - José María de Mena

Poemas en Akra Leuka (XII) Mariano Sánchez Soler

Poemas en Akra Leuka (XIII) - Consuelo Jiménez de Cisneros

Poemas en Akra Leuka (XIV) - Carmelo S. García

jueves, 8 de abril de 2021

Poemas en Akra Leuka (XVIII) - Francisco Mas-Magro y Magro

 


Desalojada la escritura de su vida para dedicarse a la medicina, Francisco Mas-Magro Magro pronto se propuso recuperar el tiempo perdido para la poesía; y, sustituyendo el termómetro y el bisturí por la pluma, se lanzó -recientemente- al poema y a la publicación. La hilvanación del pasado, el amor a la música y ahora el planteamiento culturalista parecen empujarlo al homenaje a sí mismo -recuerdos y anhelos- y a las lecturas que bullen por sus ojos y encabezan sus textos.

Hijo de esa recuperación del tiempo proustiano a la que todos nos vemos sometidos, he aquí una leve exposición entre elegíaca y retratística, biografía de su presente y su pasado, rasgo que define sus libros. Recuento e insinuación de acompañamientos sicológicos es este texto inédito, perteneciente a su próximo libro Obstinada memoria

Gusta el autor de esparcir sus palabras por el espacio de la página, como si pretendiera dibujar su contenido o fueran hojas de un libro, o gaviotas en la tarde, o gotas de una lluvia que rezuma su interior: 

 

HAY LIBROS SOBRE LA MESA


                   (La memoria me lleva a Andréiev

                    o quizás a Guadalupe Grande)


Porque hay libros sobre la mesa.

(oh, Dios, ¿será por eso?)

he visto salir volando

                                    algunos.

Como abrirse, como elevarse con sus hojas

repletas de palabras.

                                    ¿Los he visto volar?

Volar 

y percibir un llanto de gotas,

                                            líquido ennegrecido,

como tinta,

                     tal que lágrimas 

                                                 de discursos,

relatos rodando desde su corazón de pasta. 

Gotas saladas que mueren, al cabo, 

                                                sobre una mesa sorprendida.

¿Son mis fantasmas aún ávidos de lo imposible?

Sí, mis fantasmas.

¿O es Juan Larrea, 

                                  suspicaz,

                                                  regresando del  Celeste?

(Guadalupe, recién huida, corriendo hacia el pasado).

O ese espíritu, que es mi madre

con la voluntad  de mujer fuerte,

                                                      poeta sometida a las costumbres.

Quizás Chejov jugando con mi padre.

Y jugando con mi hermana, ignorante de su estado.