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viernes, 31 de agosto de 2018

Una sonrisa

Grieg: Amanecer

¿Qué has hecho desde que amaneciste al nuevo día? ¿Enriquecerte, ganar prestigio, ser el centro de todas las miradas?
Hoy no puedes sentirte orgulloso de ser hombre o mujer hasta que no despiertes, siquiera, una sonrisa ajena. 



jueves, 30 de agosto de 2018

Teatro: Óscar Wilde



La comedia de enredo de Óscar Wilde que hace unos días podía verse pulsando aquí: 
El abanico de lady Windermere

En esta versión teatral pueden observarse todas las invirtudes de la interpretación española en general: engolamiento, superficialidad expresiva, falta de naturalidad, afectación, desconocimiento del ser humano ... todo aquello que hace que el teatro parezca simplemente teatro. Porque nada hay peor para un intérprete que se le note que está interpretando; eso no lo hace creíble.


Traidor, inconfeso y calvo

Rachmaninov: Adagio 2ª Sinfonía

Lo que ennoblece al ser humano sobre todas las criaturas es la facultad de pensar. Puede sacar conclusiones de sus experiencias, convertidas en premisas. Así es como comprendemos la existencia, y el mundo; y así es como avanzamos desde las cavernas a los rascacielos y las estrellas. Cuanto más sabemos, más aprendemos a saber más.
     Sin embargo, el poder se fundamenta en la negación de pensar: porque el pensamiento lleva a cuestionar lo ya pensado y concluido como verdad. La ley militar, por ejemplo, tiene como principio la obediencia ciega a la consigna. Es esa fidelidad al deber, incluso convertida en contumacia, la que hace posible al dictador y las dictaduras. La primera dictadura: yo soy Yavé y aquí mando yo: la expulsión del paraíso por atreverse a saber y, por lo tanto, a sumar premisas para pensar por uno mismo en lugar de obedecer el pensamiento único.
     Qué mundo este en el que casi todos prefieren ser hijos de los demás en vez de tratar de ser solo hijos de sí mismos mediante el aprendizaje. Qué sociedad la nuestra en la que quien no sabe cree que puede elegir impunemente a quienes no saben para que los represente sin saber cómo en no se sabe qué asociacionismo partidista y consignatario. 



miércoles, 29 de agosto de 2018

El abrazo amorísimo

Bizet: El amor es un pájaro rebelde

      Vivían en un jardín que parecía un paraíso; hasta entonces nadie había sido tan feliz como ellos. Un día empezaron a no estar de acuerdo en el porqué de que, sin haber hecho nada, más que ser naturales, fueran tan felices. Y en el murmullo de la conversación dijo Adán a Eva -y Eva le dijo a Adán-:

     - No piensas como yo; luego no me quieres.
     - Me dices que me amas, pero me tratas como si me odiases.
      - Me quieres tanto que me amenazas con abandonarme, en vez de hacer nuestra compañía más dichosa.

Siguieron, así, diciéndose inteligencias de semejante sandez, disputando. Hasta que, uno detrás del otro, hubieron de abandonar aquel edén sin admitir que el ángel flamígero era cada uno de ellos.


Cine: El abanico de lady Windermere


Amable adaptación cinematográfica de la obra de Oscar Wilde. 

martes, 28 de agosto de 2018

806 - 815


Canteloube: Bailero

Welista: Despojamiento lacónico

806.- Aprender a leer bien las grandes obras es un deber de todos; escribir, siquiera una obra menor, un derecho que muy pocos debieran concederse.
***
807.- El amor es la sed que nos redime.
***
808.- Toda verdad revolucionaria resulta más increíble que cualquier mentira conservadora.
***
809.- Trata de cantar aunque desees llorar y tendrás la alegría más cerca.
***
810.- La verdad es una simplificación fértil del laberinto mental.
***
811.- La meta del poder siempre es la misma: la conquista del poder.
***
812.- Toda aventura artística -y vital- es un viaje cuyo destino es el de insertar un renovado equilibrio en la tradición. 
***
813.- Los recuerdos nostálgicos son nuestros peores enemigos: por muy agradables que sean siempre acabamos queriendo revivirlos, y eso nos mata.
*** 
814.- Nuestros mejores aliados son las ilusiones: por muy inalcanzables que parezcan siempre queremos realizarlas; y eso nos incita a seguir viviendo.
***
815.- Todos tenemos un techo intelectual; pero no todos distinguimos su estatura ni aceptamos que no podemos sobrepasarlo.
*** 

lunes, 27 de agosto de 2018

Oda a los falsos


Haendel: Zarabande

Oda a los falsos

De poco ha de servirte llenar hermosamente
tu vida con palabras, músicas o pinturas
si no transmiten estas la vida que has vivido
o debiste vivir. Estarás rodeado
de terciopelos y artes, pero lejos 
de aquellos que padecen y gozan la existencia.
Tus poemas jamás serán tu identidad,
sino tristes intrusos y pálidos testigos
de que para los hombres no exististe.
Sentirás el aplauso de las manos vacías
y el pálpito estruendoso del corazón sin nombre.
Serás igual que un rey de un brillante desierto
habitado tan solo por fantasmas y huesos,
pero no por la carne, las risas y las lágrimas
de aquellos que vivieron y murieron
habiendo cultivado el arte de vivir.
Y tu castillo de belleza inhóspita
caerá sobre tu frente: será tu propia tumba.


domingo, 26 de agosto de 2018

Cociente intelectual.


Vivaldi: Adagio

Todos tenemos un techo intelectual; pero no todos distinguimos su estatura ni aceptamos que no podemos sobrepasarlo. 
 Sin embargo, cuántas páginas, pinturas y músicas perdurables han nacido del noble y doloroso reconocimiento de nuestras limitaciones, y cuánta superchería abominable ha engendrado la contumacia del artista soberbio.


sábado, 25 de agosto de 2018

Celos


Jealousy

No tiene celos quien ama, sino quien padece la enfermedad de los celos, que no es más que un excesivo amor a sí mismo no correspondido -por un exceso de autocrítica negativa- y por eso necesitado continuamente de ser refrendado por el amor de otros a los que se intenta esclavizar con malos tratos sicológicos.      
     Toda la personalidad del celoso es un naufragio que se convierte en diluvio cuando siente la primera duda. Entonces, el volcán incontenible. 
     Cuando dejan de amarnos sufrimos una ausencia. El celoso no necesita pérdidas porque las inventa para justificar su creencia de que el mundo es su enemigo. 


viernes, 24 de agosto de 2018

Obras imprescindibles


Pinturas 

Músicas


Literatura


Una obra es imprescindible cuando comprobamos que sin ella el mundo hubiera avanzado más despacio o mejorado menos. 
     Sin Cervantes, la utopía solidaria sería menos creíble, así como que Ulises no necesita océanos para sus desventuras descubridoras de los cíclopes y las circes del mundo.
     Sin Shakespeare, ni Defoe y Dostoiwesky el paisaje interior, la mente humana, se hubiese retrasado la llegada de Freud.
     Sin embargo, la gran tragedia de la Humanidad, que es el nazismo, se hubiera evitado si se hubiese leído "Mi lucha", de Hitler: en ella, muchos años antes, se teorizaba lo que luego se practicó.



jueves, 23 de agosto de 2018

Trincheras contra la inepcia.




He oído a mesié Político asegurar que iba a solucionarlo todo: y me he muerto un rato para imaginarme el paraíso y disfrutarlo, al menos, un instante. Después he concluido que, sea ese Político u otro quien prometa o juramente una solución, solo será otro mesié Político. 
   En seguida he pensado nacionalizarme extranjero ipso facto
     Sin embargo, también he deducido que en todos los países -y todos los partidos- hay sinónimos de Político, o sea, "políticos": porque para ser buen estadista no basta con ser wena persona, ni las wenas intenciones son suficientes para lograr buenas acciones. De modo que he decidido alienigenarme. Ahora bien: lo malo es que ocurrirá igual en otros universos. 
     Así es como he llegado al corolario de que, efectivamente, hay que quedarse allí donde está el mal para combatirlo. Aunque sea en la trinchera de los brazos caídos y la prédica en el desierto. Y he descubierto la solidaridad: contra la inepcia no hay panacea. 


miércoles, 22 de agosto de 2018

Cine: ¿Ángel o diablo?



Un desconocido llega a una ciudad desconocida...

La muerte del intelecto


Saint-Saens: Muerte del cisne
 


Hermosos tiempos aquellos en los que abrir un libro era descubrir la vida. Es verdad que un libro no es el mismo leído a los catorce que a los treinta o los cincuenta, y pocos de aquellos se sostienen ante su relectura. Pero los nuevos libros -la inmensa mayoría- solo muestran modos de perder el tiempo, de ocupar el ocio. 
     Muchos son los que leen para "matar el tiempo" en vez de para vivificarlo. Y al menos, esos leen. Ejercitan, así, el músculo mental. Los otros mantienen una continua huelga de intelecto.            
     Pronto el libro será el enemigo público nº 1. Los clásicos ya se están enterrando. En seguida, también a los modernos que merecen la pena. Finalmente, la mente parecerá una tumba alumbrada por las luces de la televisión.

martes, 21 de agosto de 2018

La palabra elocuente.


Marcello: Adagio oboe

Si tomamos un texto y tachamos cuanto no importa por coyuntural o seudoliterario quedará reducido a unas pocas palabras elocuentes que siguen descubriendo, consolando, abriendo ojos, troquelando emociones, tejiendo pensamientos. 
¿No es posible que el autor se autoimponga ese ejercicio? 
Cuántos poetas ganarían si publicasen poemas y no libros.




lunes, 20 de agosto de 2018

Desventuras



Grieg: Canción de Solveig


Toda aventura artística -y vital- es un viaje cuyo destino es el de insertar un renovado equilibrio en la tradición. 
Lo demás son desventuras seudoartísticas.

domingo, 19 de agosto de 2018

Cine. Minnelli: Dos semanas en otra ciudad



Otro de los grandes melodramas de Minnelli.
Un actor problemático vuelve a encontrarse con su ex-esposa mientras intenta rehacer su vida cinematográfica.

sábado, 18 de agosto de 2018

El abrazo real

Katchaturiam: Adagio

Capítulo Primero:

Nunca digas: 
- Como te quiero tanto, te querré siempre. 
Porque el amor puede ser perdurable, pero no imperecedero; y acaba mal, si se le fuerza a no acabar. Di, mejor: 
- Quiero vivir contigo siempre, pase lo que pase; y para lograrlo haré lo que más une a dos personas, que es quererse cada día; miraré constantemente tus virtudes para que te sientas tan hermosa y digna que no desees afearte con ningún error o defecto; y con ese cariño cotidiano jamás desearé que acabe nuestra convivencia.
.........
Capítulo Final:

Nunca digas: 
- Como te quiero tanto, te querré siempre. 
Porque el amor puede ser perdurable, pero no imperecedero; y acaba mal, si se le fuerza a no acabar. Di, mejor: 
- Quiero vivir contigo siempre, pase lo que pase; y para lograrlo haré lo que más une a dos personas, que es quererse cada día; miraré constantemente tus virtudes para que te sientas tan orgulloso y digno que no desees afearte con ningún error o defecto; y con ese cariño cotidiano jamás desearé que acabe nuestra convivencia.
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El abrazo amoroso




jueves, 16 de agosto de 2018

Música ensimismada


Bach: El clave bien temperado

Bach: El arte de la fuga

Bach: Variaciones Golberg

¿Música para todos? 
He aquí al irrepetible Glen Gould entrañado en El clave bien temperado, El arte de la fuga y las Variaciones Golberg, ajeno en su ejecución al mismo Bach (cuatro superordenadores se necesitarían hoy para hilvanar el tejido sonoro de estas obras), al auditorio y al propio canturreo que no puede evitar mientras exorciza el teclado y su cuerpo para que su éxtasis tal vez estrafalario materialice en sus manos la música, la música, la música... 

Una adaptación para cuarteto de cuerda



miércoles, 15 de agosto de 2018

Cine: Deseo


Deseo

La hiperbolizada Marlene y el futuro Gary Cooper.

La verdad de la leyenda o El ser del parecer

Wagner: El corno solitario

Primera versión: 
Preguntado un autor qué le parecía el acto que le habían dedicado, contestó: "No sé si yo merezco un homenaje; de lo que estoy seguro es de que los asistentes no merecían semejante ultraje".
Segunda versión: 
Preguntado un autor por el homenaje que le infligieron, contestó: "Tengo suerte: quienes no han asistido pueden seguir creyendo en la calidad de mi escritura. Es una gran publicidad: algunos acudirán a mis libros para comprobar si los textos originales son tan malos como los han mostrado los intérpretes".
Tercera versión:
"¡Qué tristeza: haberme empecinado durante toda una vida en legar algo digno a los hombres -pues somos nuestro legado- y ver cómo algunos lo estupran!".
Colofón:
Un poema publicado es más del lector que de su autor. Así que léelo bien porque mientras lo lees es tuyo y, por tanto, eres tú el juzgado.


martes, 14 de agosto de 2018

Dios Proveerá...


Messiaen: 20 miradas al Niño Jesús


La vida no es una lotería en la que el premio es el bienestar, sino un esfuerzo por crearlo. Así que eso de que “ya surgirá el momento en que seré feliz" es improbable. 
     Una cosa es el azar y otra la necesidad de que nos favorezca; una cosa es evitar los riesgos y otra blindarse de tal manera que no nos llegue ni lo malo ni lo bueno. No se puede esperar a que la suerte nos dé su bendición; hay que crear la propia suerte. 
     No hay peor mentiroso que quien se miente a sí mismo: su aparente sinceridad termina por confundir a quienes creían en él. Así que quien no construye su destino es un perdedor, por mucha suerte que le acompañe en su vida.
     Frente al azar, la voluntad. La felicidad -la serenidad- solo llega si la conquistas.
     Y esta es la divisa: Trata de cantar aunque desees llorar y tendrás la alegría más cerca.


lunes, 13 de agosto de 2018

La danza de las palabras.

Webern: Bagatelas

La mayoría de los escritores concibe la escritura como una profesión, y a lo más que llega es a rubricar ejercicios de inteligencia, olvidando que el hombre es el objeto y sujeto de la literatura, no un mero autor y lector de lindezas. (Extiendo esta afirmación al arte en general).
Porque hay dos clases de autores: los que se autobiografían incluso sin saberlo, construyendo la Biografía esencial de todo hombre y de la Humanidad, y los que se mienten inventándose. 
Hay que despojar el sentimiento, el pensamiento y la palabra de todo cuanto impide reconocer su desnuda verdad universal. 
Hay que practicar el nudismo verbal.
La verdad es una simplificación fértil del laberinto mental.




sábado, 11 de agosto de 2018

Amor definitivo

Elgar: Ninrod

No sé por qué, llegados a una edad, tememos cumplir años. Toda una vida esperando el gran amor y, al final, temer encontrarlo de repente. 

Cuantos más años cumplimos más cerca estamos de conocer a la Dama definitiva y amante -o al Caballero fulgente- que nunca nos defraudará ni nos abandonará. Nos amará tanto que se fundirá con nuestro cuerpo y no permitirá que suframos ningún dolor: jamás ya nos herirá el pasado ni nos preocupará el futuro porque saciará nuestro presente. 
¿Qué otra felicidad puede esperarse?
 

Cómo evitar los errores.




Toda persona debe preguntarse SI ES CIERTO QUE

- Cada uno hace de la vida un traje a medida de sus intereses.
- Si al hacerlo hace bien, pero no debe obligar al otro a que se ponga ese traje, ni enfadarse porque se vista el que se ha hecho también a su medida.
- Si, lo mismo que cambia de talla porque la vida cambia, debe o no actualizar su traje.
- Si el traje es de uso privado o público y le gusta mantenerlo porque, aunque la vida cambie, solo lo hace de forma superficial y él vive en lo esencial.
- Si la vida privada de dos personas tiene que verse afectada en esas esencias por los factores sociales. 
- Si el respeto mutuo en lo particular tiene que alterarse porque no coincidan sus criterios.
- Si la apariencia es más o menos importante que el espíritu individual que a nadie daña.
- Si la Historia está movida por la sociedad o el individuo.
- Si cada acto individual no tiene un imparable efecto dominó universal -social- y es ese acto, responsable o no, el que crea la sociedad y la Historia.

jueves, 9 de agosto de 2018

El abrazo interrupto.


The Shadows: Cavatina

Decidieron compartirlo todo hasta que la realidad cotidiana, que no entiende de sueños, vino a mostrarles su inexorable desengaño. Entonces lloraron, se separaron y volvieron a encontrarse muchas veces; encuentros que condujeron a otras sucesivas separaciones y reconciliaciones. Se despedían alegres y saciados y, sin saber por qué, quizá porque así son las cosas, al volver a encontrarse ya no estaban en el mismo lugar emocional: porque todo lo arrasa el tiempo con su furia.

Una noche determinaron compartir, ya que no les quedaba otra cosa que entregarse, una botella de buen vino.

Por la escalera, él sentía deseos de apretarla contra sí y apoderarse de ella en tanto que ella se apoderaba de él, dejándose mutuamente vencer en la batalla mientras la ganaban. Pero, uno a uno, los escalones iban desapareciendo bajos sus pies sin que ningún cuerpo caminara hacia el otro.

El ascensor tampoco los abrazó ni los fundió carne con carne, aunque eso era lo que deseaban. Y conforme subían, los besos lamentaban quedarse entre los labios.

Al pasar junto a la habitación, que tanto había gemido dulcemente a través de sus ansias y sus cuerpos, temblaron las paredes, y los muros del mundo parecían romperse para impedir la eterna despedida. 

¿Por qué no se abrevaban, uno en el otro, sus mutuos corazones y calmaban la sed de eternidad e instante?

A lo lejos, el mar se abrazaba a las rocas como un ciclón obstinado en su herida. Una estrella cayó: caía más allá de la ventana.


Después de la botella volvieron a llorar. Y se escanciaron todos los diluvios.




miércoles, 8 de agosto de 2018

La excelsa paradoja.


Holts: Marte

¿Hay algo más implacable y trágico que un hombre sobre una roca estelar -llamada Tierra-, viajando a velocidad cósmica sin saber adónde y con la única certeza de la muerte?
     Sin embargo, ese dolor es el que causa la búsqueda de una lógica que rija el sinsentido del vivir y consuele la existencia. 
     De esa hecatombe mental nacen el pensamiento, la filosofía, la escritura, las artes y las ciencias.
     A ese estruendo existencialista le debemos la obra de Platón y Aristóteles, Leonardo y Miguel Ángel, Beethoven y Bach, Shakespeare y Cervantes, Eisenstein y Hawks, Copérnico y Einstein.
     A tal inarmonía debemos la armonía de las obras del hombre, y a tal fealdad inescrutable la búsqueda de la belleza.
     Porque una gran inteligencia conlleva una gran soledad y, también, una inmensa pregunta que precisa infinitas respuestas.

martes, 7 de agosto de 2018

Azúmbrame tus penas


Tartini: Adagio

Durante los últimos años, en muy pocas ocasiones he comprado libros: porque no sé dónde ponerlos y porque no quiero participar en la promoción de la cultura de la incultura; así que hojeo y ojeo muchos y los dejo flamantemente en sus estantes deseándoles buen viaje inmóvil de allí mismo; porque si un fragmento, o tres, leídos al azar, parecen estangurrias es lícito concluir que el conjunto es prostatítisco.
     Esto es referible, claro, a las novedades, narratolándicas o versísticas, que da lo mismo, porque los últimos poetas no hacen sino disponer en versos de tres o cuatro sílabas -o de quince- las líneas de una mala cuentititis que no saben contar, y los narratorius solo alcanzan a prolongar hasta un capítulo y media yema del otro los versoazumbres de lo que no saben sentir.
     Y hete aquí que, con precaria alegría, he descubierto que no soy el único que carece de la adecuada sensibilidad para admirar tales engendros: algunos conocidos, sabedores de mi fugitivación del negocio prosaceopoetístico, me regalan los ejemplares que han tenido que adquirir en la presentación de un amigo, por ejemplo. 
     Unos basurean lo que compran; yo no compro lo que basurean. Eso es lo correcto: huir de la agresión de cuantos plantan herrumbres en un libro.

   

lunes, 6 de agosto de 2018

Wagner, cap 9 y 10


Cap 9


Cap 10




La música, la música, la música...





La Novena, Adagio

Ama el hombre la música porque la sangre es ritmo. Todo en él es galope pausado o trote rápido. Su cuerpo es el primer instrumento que pulsa: las manos y los pies danzan, el corazón cabalga.
     Convirtió su voz en el primer violín de la naturaleza, y luego hizo que las piedras y otros objetos sonaran como tambores: y descubrió la orquesta con sus manipulaciones de homo faber.
     Un concierto es un congreso de sonidos armonizados por la mente. No es extraño que la música sea el libro que más lectores, y más versiones de su lectura, tiene: cada interpretación es diferente aunque emane de la misma partitura, y no solo para  cada director, que traduce su tempo y su materia, sino para cada oyente, que lo acomoda a su sentir más íntimo. Por eso hay tantas Opus 125 de Beethoven -por ejemplo- como discos en directo o de laboratorio y amantes de escuchar cualquier versión. 
     Esa capacidad de sugerir cualquier estado de ánimo, similar pero distinto por personalizado, es lo que hace de la música el más completo y puro "Arte abstracto". Obsérvese, si no, cómo el adagio que ahora está sonando sumerge al oyente en las galaxias aunque cada uno trepe a una distinta estrella. Como dice el poema, "cómo te transfigura en ese otro / que has querido ser siempre".


domingo, 5 de agosto de 2018

Wagner, cap 7, 8


Cap 7


Cap 8


El abrazo sonámbulo.

The Shadows: Sonámbulos


Esto es lo que se dijeron Glauca y Ausonio:

- Acabo de despertarme. Todavía siento la tibieza del sueño en los ojos. Esta noche te he soñado. Ahora, ya despierta, todavía te sueño. Y llega el día. Y cierro los ojos cuando deseo tu abrazo. Ayer sentí tu abrazo dentro. Lo añoré. Te añoraba. En mí. Si ahora mismo me pidieras que dejara de pensar en ti, no podría. Un día me pediste que me abrazara a mí misma y me entregara a ti. Soñaste entonces. Y quizá sin quererlo ni pretenderlo, al soñar apenas un solo segundo, hiciste realidad mi sueño. Y ahora estás en mí. En mi carne y en mis sueños. Yo te soñaré para que vuelvas a soñarme. 
- Eres una Bella Durmiente soñando con un príncipe que no soy yo.
- Soy una mujer que sueña con un hombre que sea su cómplice y compañero. No soy ilusa aunque sea soñadora: sé que los sueños no compartidos no se realizan.
- Pues sueña hasta que me hagas soñar, hasta que se haga realidad tu sueño.
- No paro de soñarte... y de intentar hacerte soñar. También tú tendrás que intentar soñar. Y soñarme más. Es bello acompasar los sueños.
- Entonces, arráncame las pesadillas.
- No sé si podré matar todos tus fantasmas; pero si dejas que te ame y me amas, sé que al menos parte de tus pesadillas desaparecerán. Y sentirás la luz y el sosiego. Yo no podré hacerlo todo. Tú tendrás que luchar con voluntad y determinación para ahuyentarlas; y, cuando vuelvan, y me mires a los ojos y me hables desde el miedo de saberlas cerca de ti, mis ojos te devolverán luz y fuerza para espantarlas otra vez. Pero solo si tú quieres. Solo así, queriendo, podrás. 
- No puedo. Desde que no estás. 
- ¿Cómo hemos llegado a esto? ¿Qué nos ha pasado? ¿Dónde se habrá ido lo que había y ya no existe? 
- Se quedó en la parte de ti -y de mí- que tampoco existe. Todo está en ese tú que fuiste y ya no eres, en ese yo que fui y no soy, en el nosotros que fuimos y hemos dejado de ser. Y no volverán. Y si volviesen no nos encontrarían porque nosotros somos otros; tendríamos que admitirlos como a unos desconocidos a los que se les da posada para aprender de ellos. 
- Si quieres, te escucho, me escuchas, nos escuchamos. Sin creer que lo que pensamos es lo que debe pensar el otro. Sin considerar al otro un enemigo.
- Sigo queriendo lo mejor para ti. Pero es tarde.
- Aun así, un abrazo y un beso.
- Aun así: un abrazo; y un beso.


sábado, 4 de agosto de 2018

Un delito mortal

Sanmartini: Adagio

Aprender a leer bien las grandes obras es un deber de todos; escribir, siquiera una obra menor, un derecho que muy pocos debieran concederse; publicar esta, un delito mayor.
***

viernes, 3 de agosto de 2018

Wagner, cap 5 y 6


***
La serie Wagner, cap 5


y 6


Hijos, padres, abuelos (El abrazo frutal)

Elgar: Nimrod


- Mandolina: Explícamelo otra vez.
- Mandolino: Primero somos hijos: y dejamos de serlo cuando nos vamos a nuestras vidas.
     Luego somos padres: y dejamos de serlo porque nuestros hijos se van a sus vidas.
     Después somos abuelos: y lo somos temporalmente porque nuestros nietos solo lo son cuando sus padres nos piden ayuda. 
     Nuestra identidad está formada por ese encadenamiento. ¿Quién nos acompaña a lo largo de nuestra vida de adultos y hasta la muerte? ¿Nuestros padres, nuestros hijos, nuestros nietos? No: esos pasan por nuestra vida y nosotros pasamos por las suyas. Somos y son circunstancias; muy amadas, pero circunstancias; fragmentos de identidad.
     Los únicos que nos acompañan desde el comienzo hasta el final son nuestras parejas, maridos, esposas… , que son quienes nos apoyan y a quienes apoyamos. Y por eso es prioritario escoger buen compañero o  buena compañera de viaje. Para esa persona somos una esencia, no una circunstancia. Todos los demás siempre regresan a sus vidas. Solo esta persona permanece en la nuestra.
     Tal vez digas que en el mundo no ocurre así; pero es que el mundo no ha entendido bien el do ut des: que engendrar otras vidas no nos obliga a matar la nuestra. Por eso: Yo me voy a una isla en la que los corazones no estén contaminados de errores aceptados como verdades. Allí encontraré, antes o después, un corazón primigenio, puro y honesto que no tema amar ni rectificar si se equivoca: esta sí es una divisa para convivir.



jueves, 2 de agosto de 2018

Wagner, Cap 3 y 4

Capítulo 3

Capítulo 4


En otro cuerpo


(¿Qué mente tan chata habrá prohibido que se oiga el texto y se vea la imagen?)

Amar en otro cuerpo

Se fueron nuestros cuerpos, cada uno
buscando a cada uno en otro cuerpo
para encontrar consuelo y olvidarnos.
"Es ley de vida separarse, irse
por el propio camino", nos decíamos.
Pero no era verdad, nunca es verdad
que dos cuerpos que se aman con el alma
puedan hallar su alma en otros cuerpos.
Pueden clamar pasión, pero no amor.
No lo olvides jamás:
cuando te unes con el otro cuerpo
te estás uniendo al mío, como yo
sigo uniéndome al tuyo en otro cuerpo. 

miércoles, 1 de agosto de 2018

Wagner, Cap 1 y 2

Capítulo 1


Capítulo 2


Obras maestras y maestros sin obra.


Mágica interpretación en directo (Toledo, 2008, con instrumentos originales y contratenor) de una breve y maravillosa obra maestra del tantas veces maestro y maravilloso Monteverdi: "Tan dulce es el tormento...".

Todo texto, de cualquier arte, precisa una trabazón de elementos difíciles de concordar. Esa concordia solo unos pocos la han conseguido a lo largo de la Historia. De modo que -salvo los euforistas- pocos lectores responsables lanzarán las campanas al vuelo enumerando innumerables obras maestras, aunque el esfuerzo de tantos autores lo merezca. 
     La obra maestra es una ecuación que suma en sus factores la tradición y compendia el saber anterior catapultándolo al mañana, para lo cual precisa eliminar lo efímero y sentenciar lo imprescindible. 
     ¿Cuántas de esas obras existen? El número depende de las exigencias de quienes eligen. Probablemente para Miguel Ángel, Monteverdi o Petrarca no había más de un centenar, lo cual les llevaba a exigirse mucho más que cualquier autorzuelo y, por ello, a crear verdaderas obras insuperables. Pero aquel que cree que hay millares de perfecciones en pintura, música, literatura... también cree que puede igualar fácilmente con sus obrillas las que, siendo mediocres, considera grandes logros. 
     Y así, reunidos en cónclave de necios integrales, es como la muchedumbre de engreídos seudocreadores esparce por el mundo su basura e impide ver -o retrasa su visión- el alto esfuerzo y la conquista artística del auténtico artista, que tiene que esperar a que desaparezcan los intereses creados. Ya lo decía Stendhal: "Escribo para dentro de cien años".