Ceniza sideral
Cansado cuerpo mío: acabarás
matándome, enterrando
el cadáver de mi alma en tu sepulcro
de carne fracasada. Este clamor
de eternidad que soy irá cediendo
su luz ante tu sombra, y las cenizas
no albergarán más fuego. Mientras tanto,
escucho el palpitar de tu existencia
tan próxima a la mía; admiro el frágil
armazón que me sirve de camino
hacia el color y el tacto: el mundo
sabe de mí porque lo abrazas; yo
lo reconozco porque en tu retina
se refugia el azul y vuela el pájaro
y duermen los crepúsculos.
Pronto me dejarás, cuerpo cansado;
cesarán tu fulgor y tu promesa;
mi ceguera será
definitiva.
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