Aparece en mis noches tu fantasma de carne
disuelto entre la niebla de mis sueños,
y una bruma de aurora y de azahar
forja un anillo que une nuestros cuerpos
y despierta el fragor del mar callado;
el tronar silencioso de la luna
finge estridencias mudas, sierpes cálidas:
como un corcel dormido entre nosotros
que insustancia y empuja tu corazón y el mío
hasta unirnos en un solo animal.
La plétora del ansia estalla rígida.
Y me derramo sobre ti como una

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