La semántica y su etimología
La fervorosa hermana Virgo Nuria
-cual si la prepuciase algún demonio-
ordeñaba labialmente al Antonio,
posesa de una indómita lujuria.
Lascivia era, en verdad, casta y espuria,
pues tan solo curaba así su insomnio,
que ya el abad, el padre Celedonio,
le adormilaba igual tan fiera furia.
Con ese genital medicamento
se aficionó a dormir la insomne hermana,
y el biberón sorbía noche y día.
Sabido que se supo en el convento
el milagro semántico, pagana
y devota fue siempre la abadía.
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