La originalidad
Un poeta soñó que su palabra
daría fe y consolación al mundo.
Un músico, un pintor, un hombre bueno
soñaron que su magia los alzaban
a la más alta cumbre.
Todo se convertía en perfección.
Y tejieron innúmeros vestidos
para investirse de felicidad.
Pero cuando quisieron entallarse
el uniforme de la plenitud
hallaron que eran ellos
quienes debían darle con su empeño
la forma personal definitiva.
Que no existen milagros, sino esfuerzos.
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