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jueves, 29 de enero de 2026

REVISTA DE LA ACADEMIA NORTEAMERICANA DE LA LENGUA ESPAÑOLA

ANTONIO GRACIA


Catulo


Si después de mi muerte me siguieras amando, 
recuerda que vivir es abrazar el día:
no ocultes tu belleza bajo un manto de luto,
pues su fulgor merece brillar junto a otro cuerpo. 
Siente ya ese momento de temblor y lujuria
frente a otra carne ansiosa. 
Y cuando te estremezcas envuelta en el delirio 
de la sangre votiva
ven y sáciate en mí, ahora que estoy vivo.

Antonio Gracia es autor de La estatura del ansia (1975), Palimpsesto (1980), Los ojos de la metáfora (1987), Hacia la luz (1998), Libro de los anhelos (1999), Reconstrucción de un diario (2001), La epopeya interior (2002), El himno en la elegía (2002), Por una elevada senda (2004), Devastaciones, sueños (2005), La urdimbre luminosa (2007). Su obra está recogida selectivamente en las recopila- ciones Fragmentos de identidad (Poesía 1968-1983), de 1993, y Fragmentos de inmensidad (Poesía 1998-2004), de 2009. Entre otros, ha obtenido el Premio Fer- nando Rielo, el José Hierro y el Premio de la Crítica de la Comunidad Valenciana. Sus últimos títulos poéticos son Hijos de HomeroLa condición mortal Siete poemas y dos poemáticas, de 2010. En 2011 aparecieron las antologías El mauso- leo y los pájaros Devastaciones, sueños. En 2012, La muerte universal Bajo el signo de eros. Además, el reciente Cántico erótico. Otros títulos ensayísticos son Pascual Pla y Beltrán: vida y obra, Ensayos literariosApuntes sobre el amorMiguel Hernández: del amor cortés a la mística del erotismo La construcción del poema. Mantiene el blog “Mientras mi vida fluye hacia la muerte” y dispone de un portal en Cervantes Virtual. Información obtenida en https://elcuadernodigital. com/2019/05/29/dos-himnos-elegiacos-de-antonio-gracia/

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REVISTA DE LA ACADEMIA NORTEAMERICANA DE LA LENGUA ESPAÑOLA


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Séneca


Agazapada dentro de la luz
está la oscuridad. Brilla en el alba
el germen de la noche. Crece el niño 
hacia su ancianidad. Nace la muerte 
en la cuna. El dolor finge ser dicha. 
Está la consecuencia
contenida en su causa. El primer beso 
preludia el desamor. Todos los fuegos
son ceniza y urdimbre de la muerte. 
También tú morirás.
Tan solo permanece la palabra.


Luis de León

La dicha es el lugar al que llegamos 
cuando la suavidad de la memoria 
olvida cuanto no pudimos ser.

Lope

Solo en la inmensidad del universo, 
bajo el párpado azul del alto cielo, 
el corazón tan solo halla consuelo 
en el cuadro, la música y el verso.

Por sosegarme, con la luz converso 
del músico paisaje, del desvelo
del viento al salmodiarse, del anhelo 
de infinitud, y en versos me disperso.

En las constelaciones prodigiosas 
de la frágil palabra que persigo 
sin esperanza, pero incontinente.

Las luciérnagas arden como rosas 
alumbrando senderos, y las sigo 
armado con la pluma solamente.


Karoline Günderrode

La imagen pura del dolor antiguo 
signa mi corazón y lo condena
a sentir a través del sufrimiento.
Veo el mundo reír. Quiero abrazarme 
a la alegría. Lucho
contra el estigma que atenaza al hombre. 
Me aferro a la esperanza
de que el amor redime la existencia.
Sé que el arte transforma la agonía
en inmortalidad
y hace del hombre un dios. 
Conjuro las tinieblas en silencio. 
Mas solo llueven nubes y derrotas 
sobre mi voluntad.


Heligenstadt

Sé que debo morir mañana, acaso 
hoy se cierren mis ojos y no vea 
nunca más esta luz que me hace libre 
incluso para darme ahora la muerte
y matar el dolor que me acongoja. 
Pero aún hay suficiente plenitud
y alegría en mi alma: no podrán
la muerte y su equipaje de tristeza 
impedirme vivir esta armonía 
jubilosa y doliente hasta que llegue 
el espasmo inasible de la nada.

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Invenciones - Palabra

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REVISTA DE LA ACADEMIA NORTEAMERICANA DE LA LENGUA ESPAÑOLA

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Eneas

Resuenan en mi mente las espadas,
las voces de los dioses y el estruendo
del pífano y la muerte. Nada había
que me alegrase más que la batalla,
el destello del casco,
los cuerpos desmembrados, los escudos 
defendiendo las vidas, el chirriar
de las armas ardientes.
Para mí fue la sangre más preciosa que el vino, 
pues con ella brindaba por el honor triunfante. 
Y de pronto, piafaron los caballos
absortos ante el mágico de Ulises
que, en la noche, entre hogueras,
engendraba guerreros y ceniza
sobre la hermosa Troya. Todo fue
precipitado hacia el olvido. Escucho
el estertor doliente de la patria,
y siento que si yo seguí viviendo
es para que me mate la memoria.

                                                    de Hijos de Homero (2010) 

Soneto sobre el ansia

El instante en que vivo es de ayer y mañana 
tanto como de hoy. Por ti no pasa el tiempo
o eres el tiempo. El pájaro posado en esa rama 
vuela y descansa milenariamente
en un inmóvil vuelo que lo lleva
de árbol en árbol hasta el mismo árbol
que estoy mirando y no he visto jamás.
Con mi pluma han escrito Homero y Dante.
No brota el fuego: existe a pesar de sus cenizas; 
y el río es manantial y mar remoto.
Yo soy aquel que ansía regresar
para quedarse enhiesto y solitario
entre la multitud de los que soy.
Jamás podré morir pues no he nacido.

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Hombre

Naufraga la razón y el sortilegio
de la lógica muere. La materia
no explica la sustancia. El arrebato 
que nos acecha y que nos transfigura 
no es de sangre ni arcilla. El corazón 
siente el fulgor, acepta lo sublime 
queriendo retenerlo; y solo roza 
esquirlas de belleza y plenitud.
Hay una grieta atávica por donde
la inmensidad azul emerge clara
y el cuarzo se convierte en un diamante 
tallado en el cerebro. Esa alta cima
de los sentidos teje su albedrío
y fracasan ante él la inteligencia
y los asedios de la voluntad.

Invenciones - Palabra

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