De lo que aconteció con Pajarraca
E dixo Patronio: Cuenta la leyenda que Doña Inés y don Juan, paseando por los prados de la felicidad, hablaban un día de la conveniencia de convertir sus donjuanismos e inesismos, siempre efímeros, en un estatus menos fugaz y más convivencial. A menudo lo hablaban y a menudo don Juan dudaba de su consecución, por su hábito aventurero, pero consciente de que, cuando dijesen ambos "ya", cumpliría con lo decidido por ambos. Doña Inés, por su parte, acostumbrada a las rutinas del convento, aunque decía que sí, siempre se acobardaba a la hora de poner en práctica su palabra.
Así que, Señor Conde Lucanor, ruégole que me aconseje cuál será mi consejo más prudente.
Y Lucanor dijo: más sapienciosis es no fiar de quien jurando, aunque sea una sola vez, que hará TAL COSA no cumple con lo dicho. Porque Si al principio no muestras quien eres / nunca podrás después aunque quisieres. Además: la responsabilidad es lo que rige el mundo, y la irresponsabilidad lo que trae todas sus desgracias. Quien proyecta un futuro está determinando una serie de comportamientos y hechos no solo suyos, sino del otro y aun de los otros. Bien es cierto que poco juicio demuestra el tal don Juan al no haber percibido la inconstancia y poca fiabilidad de la tal inesilla, cosa que la convierte en una mentirosilla compulsiva; además de que otras formas de convivenciar existen que no exigen una vivencia cotidiana que recuerdan la manera encarcelada del matrimoniazgo. Así que, y en resolución, quédese en buena hora doña Inés en su convento con sus rutinas, que más le vale a don Juan seguir siéndolo -o no- que sufrir la inconsecuencia e infantilismo de la tal Inesilla.

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