Tan malo es encadenarse a una persona para siempre como, a fuer de presumir de libertad, caer en el libertinaje y hacer y deshacer caprichosa e irresponsablemente con las propias vidas aquello que también redunda en la sociedad: caprichosismo.
Sin duda sería mejor paliar tal vayvenir con alguna medida disuasoria, por pequeña que fuera, que iniciara un periodo de reflexión.
He aquí el acuerdo que dos facsímiles de enamorados hicieron para descartar la gratuidad de su deseo de convivencia y garantizar la seriedad reflexiva de la misma, atendiendo a la libertad y responsabilidad:
1) Yo, Arándana Alazana, libremente afirmo que desde hoy (fecha) paso a tener como domicilio habitual TAL DE Y TAL, junto a Arándano Mekachis.
2) El conviviente que abandonare la convivencia antes de los MILTRESDÍAS mal convivenciador será, y compensará al otro con EQUISMIL Euros y Besos como ayuda a los gastos emocionales y sociales que supone todo reajuste vivencial.
Aquí, a tal de tal.
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