Hace muchas entradas de este blog recordaba yo al pintor Emilio Varela y anotaba algunos poemas. Hoy por fin he topado con una estatua del mismo erigida -por fin- por el ayuntamiento alicantino en la Explanada.
Tal vez aquella incursión mía haya ayudado siquiera pocamente a tal decisión ayuntamiental. Y si no, lo que importa es que se apueste por la reivindicación de quien se esfuerza por sí mismo y los demás.
Benacantil
En el taller
Se disuelve el color en la paleta,
en turbios arcoiris escindido;
el pincel deja trazos con descuido
sobre el lienzo y la imagen que aboceta.
Apenas se distingue la silueta
del frágil laberinto desvaído,
y el pergeño persigue enfebrecido
su configuración firme, aún secreta.
Esbozo de mujer, hombre o paisaje,
el borbotón de rojos pone fuego
a la visión fugaz que busca un nombre.
Así el acendramiento del lenguaje
halla, tan visionario como ciego,
la fugitiva identidad del hombre.



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