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miércoles, 18 de diciembre de 2024
La escritura exorcista.
martes, 17 de diciembre de 2024
Á. L. Prieto de Paula: La gloria efímera
LA GLORIA EFÍMERA
Bajo un cielo cansado que planea
sobre la espalda comba de la tarde,
en la estación de los estudios nobles,
el habitante del pasado vuelve
a esa ciudad donde vivió una vez.
Fue allí la juventud, la gloria efímera.
Sueltas las riendas de la vida, porque
no se veía el fin de ese camino,
pronunciaba palabras aprendidas
que, una vez dichas, eran solo aire.
Desde las cresterías de poniente
dispensaba el otoño luz de miel
a los campos mullidos y a sus ojos
de pasmo. El que hoy regresa a aquella casa
de oro y de papel lleva consigo
vestigios sordos, mudos jaramagos.
Nadie sabía entonces el futuro,
pero ya estaba ahí, plagado de agujeros.
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lunes, 16 de diciembre de 2024
RANLE 21-22

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LEER número 21-22
ACADEMIA NORTEAMERICANA DE LA LENGUA ESPAÑOLA (ANLE)
Cincuentenario de la ANLE 1973-2023 Décimo aniversario de la RANLE
Nueva York
domingo, 15 de diciembre de 2024
Ada Soriano: Línea continua
He aquí un conjunto de acuarelas verbales, intimistas y breves perfiladas por una nostalgia entre realista y visionaria, que dibujan la quintaesencia de una vida contemplativa; brevedad solo interrumpida por el último y más extenso texto.
Al menos en tres de ellos aparece la expresión que da título al libro: "línea continua". Podría significar el viaje de un vivir zozobrante, o sin zozobras. O el horizonte inalcanzable... Pero se deja sentir mejor como incógnita que como concreción de un estar entre las inclemencias y esperanzas de lo cotidiano. Por el contrario: la "línea continua" del conjunto es la mirada introspectiva y melancólica, en busca de una identidad (lo indica el bordón del "Soy..." en diferentes comienzos) solidaria en cuanto que se ofrece al lector. Este encuentra una sucesión de estampas anímicas, experiencias frente a realidades apenas apuntadas o sugeridas. La autora parece decir: heme aquí y hete aquí en lo que ves de mí.
Hay autobiografismo, confesionalismo, simplicidad -no simpleza-, esquematismo poemático, acuarelismo estructural, adanismo que huye del saltimbanquismo retórico y solo expone la síntesis de la autocontemplación sanadora, egotista pero no egoísta ni ególatra.
La ausencia de retórica -característica de la autora- y la presencia del adanismo, la sencillez del léxico y la llana estructura pueden interpretarse como aliteratura, o contraliteratura, rechazos de lo convencional o poesía al uso, sea novedosa o tradicional; más bien parece corresponder a un sentir personal arraigado en la consideración de que el ser humano ha sido despojado de su humanismo y aherrojado en una inhumanidad creciente. Un mundo regido y sufrido, por ejemplo, por esta trinidad: el Progreso es la fuga del trascendentalismo; el Progreso es la muerte del antropocentrismo; el Progreso es la regurgitación del epidermismo. Y la pluma se ha hecho eco de ese devenir.
De modo que, frente a la insensibilización y maquinización, la autora se decide por la huida de la máquina retórica, experimentalista, rupturista, y regresa a una dicción natural, espontánea, más sentenciosa que expositiva: a la semilla del verbo sin ungüentos superfluos. Expone su verdad doliente, nemorosa: porque ante la tristeza -y alegría- del existir basta la insinuación, y toda literaturización es un falseamiento, un oropel fungible. La poesía sustancial es la que, desprovista de abalorios, atañe al corazón de cualquier ser humano de cualquier época, liberada de argumentos y filosofismas. Estos poemas son como esguinces líricos de un pensamiento trágico.
Sé que no acierto en lo que acabo de decir, puesto que la misma Ada confirma que no vive en un mundo de hadas y cita algunos autores del territorio de la Literatura literaria, aunque también afirme que "Me debato entre la realidad / y el sueño". Sabe, en fin, que ningún poema -y menos si es "literario"- puede pronunciar el mundo y, todavía menos, salvarlo.
Libro, pues -como un "aviso de caminantes"-, de quien sueña salvarse y sabe que al final del sueño continúa la realidad física y síquica como un monstruo acechante o un dios caprichoso en sus dádivas.
He aquí el fragmento final, que bien pudiera ser un poema en sí mismo, resumen ejemplar y poema ejemplar -lo diré en expresión muy próxima- de las devastaciones y los sueños que recorren -como una "línea continua"- el libro de la existencia, los espejos de una biografía resiliente:
entre la caída de la noche
y la amanecida,
los sueños que se filtran
y el sueño que yo anhelo:
ser en mi ser superación
para sentir
translúcida
el impulso.
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sábado, 14 de diciembre de 2024
Antonio Gracia - La panacea - Ada Soriano
La panacea
Por las mañanas siento la tristeza
del mundo. El sol alumbra la ciudad
descubriendo sus tuétanos infestos,
y, si llueve, la lluvia no consigue
arrastrar el cadáver de la noche.
Entonces, para huir de tanta herida,
entro en mi corazón y me pregunto
si mi amada vendrá. Ella pone fin
a mi muerte diaria, pues con ella
vienen la única luz y el agua mansa
que iluminan y limpian la existencia.
Ella trae el amor recién nacido,
como un puro cristal arrebatado
al manantial de cuarzo del origen.
“Hoy nace el mundo”, digo cuando llega.


