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domingo, 17 de abril de 2016

Bergman: Gritos y susurros


De cómo un fragmento de la vida real puede causar más horror que las películas de terror.
Otros títulos:
(Algunos títulos dejan de verse cuando ya se han visto un determinado número de veces. En ese caso basta con buscarlos en youtube o google para acceder a ellos).

Wilder: El apartamento

Hitchcock: Rebeca

Brooks: Los hermanos Karamazov
El hombre tranquilo

Dreyer: Ordet

Maureen O´Hara: Posada Jamaica
30 años sin Welles

S Kramer: Adivina quién viene esta noche

Mankiewicz: Cleopatra

Hawks: Nace una canción

LANG: LA MUJER DEL CUADRO

Orson Welles: El extraño

El día después

S. Salkow: El último hombre sobre la tierra

Hitchcock: Frenesí

Stemberg: Crimen y castigo
Visconti: El Gatopardo
Preminger: El hombre del brazo de oro

Cacoyannis: Las troyanas
Kazan: La ley del silencio
Mercero: La cabina
Renoir: Esta tierra es mía.
1984
Siegel: Invasión de los ladrones de cuerpos
Roger Corman: La obsesión

Kubrick: Senderos de gloria

ORSON WELLES: Sed de mal

sábado, 16 de abril de 2016

El abrazo a la nada

Shostakovich: Cuarteto nº 8, I


¿Por qué no se había quedado junto a aquella hermosa tentación? A la mañana siguiente acababa el congreso y volvía a su país. Una noche de amor o incontinencia más...
      Pero no. 
     Mientras regresaba por las calles oscuras y bullentes se veía a sí mismo, noctámbulo durante tantos años... ¿Para recoger qué cosecha? ¿Recuerdos de una vida que no había dejado sino retazos de existencia? ¿No era su nombre la inutilidad?
     Abrió la puerta de su casa. ¿Y para qué volver a ella? ¿Y para qué levantarse a la mañana siguiente? ¿Para qué y para quién vivir? ¿Por qué hijos o compañía desvivirse, esforzarse en alzar alegrías, por quién luchar? Incluso quien siempre le había amado había dejado de sentir lo que sentía. Y aquel triste vacío se llenaba de angustia.
     El espejo le devolvió su rostro ausente. Una razón para seguir viviendo: eso necesitaba desde siempre. Ya desde niño aprendió a vencer su soledad combatiéndola con libros, con cuadernos escritos, con sueños, con simulacros de vida. Y después ocultando su soledad y solitariedad en las de muchos cuerpos. Aprendió a matar sus sentimientos con la reflexión. Pero es el corazón el que termina venciendo siempre.
     Una razón para seguir viviendo, un ser vivo que le hiciese sentir que estaba vivo, alguien con quien compartir las pequeñas cosas cotidianas y no las metafísicas que ocultan la auténtica existencia. Alguien a quien ofrecerle y no solo aceptarle. Eso necesitaba y por eso se esforzaba.
     ¿Cómo iba a aceptar, siquiera fugazmente, aquella joven tentación que solo podía darle lo que ya detestaba? 

El abrazo salvífico

El abrazo egoísta

El abrazo maligno

El abrazo marchito

El abrazo quimérico

El abrazo alevoso

El abrazo perfecto

El abrazo corrupto

El abrazo a sí mismo 

El abrazo temido

El abrazo ultrajado.

El abrazo en la roca

El abrazo indomable

Monólogo del cisne (El abrazo imposible)

El abrazo del otro

El abrazo iniciático

Como una yegua pútrida (El abrazo irredento).

El abrazo entre plumas

El abrazo en el cuadro

El abrazo inasible

El abrazo iniciático

El abrazo sin plétora.

El abrazo dulcífago

El abrazo inedénico

El abrazo a la muerte.

Como si fuera mi Autobiografía (El abrazo final)

El abrazo encontrado

El abrazo insidioso

El abrazo insaciable

El abrazo inconsútil

El abrazo dulcífugo

El abrazo interrupto

El abrazo cautivo

El abrazo inmortal

El abrazo caníbal

El abrazo coital

El abrazo placebo

El abrazo sin rostro

El abrazo perdido (Carpe diem).

El abrazo truncado

El abrazo suicida

El abrazo invasor

El abrazo de plástico

El abrazo no dado.

El abrazo dichoso

El abrazo a la vida

El abrazo sin cuerpo


El abrazo amoroso

viernes, 15 de abril de 2016

Coautor de la creación


Honegger: Pacific 231

Si lo que dignifica al hombre frente a los demás animales es la adquisición del lenguaje verbal, no hay duda de que la Literatura es la más admirable de sus manifestaciones y el mejor autorretrato de la Humanidad. 
Unamos a la palabra las demás artes y tendremos el más grande planeta de la galaxia inteligente. 
Y para modular su arquitectura, aún nos queda la Ciencia.
Tal vez, reconocer que cada ser humano es, siquiera mínimamente, autor de la creación del mundo en que vivimos nos conceda un poco de nobleza que nos ayude a mitigar o vencer las limitaciones de nuestra existencia y a no esquilmar nuestra autoestima.


jueves, 14 de abril de 2016

Donjuanismos

Strauss: Don Juan (Fragmento)
    
Una de las causas del donjuanismo es probablemente la necesidad de llenar el hueco afectivo heredado de la infancia y adolescencia: el traumatizado siente que nadie lo ama y nadie lo va a amar porque “no se lo merece”; así que, venciendo su amargura se lanza a una carrera de amoríos que oculten su carencia de amor: enamora y no ama porque así se demuestra que puede ser amado y nunca abandonado, con lo cual exorciza su pánico a la indefensión ante la soledad erótica.           
     Compulsivamente, una tras otra, la mujer -o el hombre, en el caso de las doñajuanas- es un reto que debe vencer y cuya victoria en realidad no goza porque, al no permitirse amar, al prohibirse la entrega, la donación de sí mismo a quien empieza a amarlo, busca otro desafío en una carrera interminable de victorias que son, en el fondo, la demostración de su derrota afectiva. Habiendo asumido que nadie podrá amarlo, se prohíbe amar y ser amado cercenando el amor en el inicio del enamoramiento. 
     (En otra dimensión, pero en igual sentido: los últimos planos de “Ciudadano Kane” muestran el almacén abarrotado de objetos con los que, a lo largo de su vida, Kane ha intentado sustituir la ausencia del “Rosebud”. Pues así, en el donjuán: la acumulación de mujeres solo es un disfraz para ocultar la falta de lo que estas debieran significar: amor. 

miércoles, 13 de abril de 2016

Los versos de Trovadorius (VIII)

Borodin: Nocturno (versión orquestal)


Los versos de Trovadorius (I)

Los versos de Trovadorius (VI)

Los versos de Trovadorius (VII)

Niegan algunos malpensantes la existencia de Trovadorius: como si sus obras no la demostrasen.

XXXIII.- La rosa inmarchitable
No volverás a contemplar la rosa
en todo su esplendor
como puedes mirarla en este instante,
ni gozar de su aroma, o cómo
encarna la belleza y lozanía
de la existencia. No podrás
creer que cualquier rosa es esta rosa
para darle un consuelo
a la mortalidad, que deja solas
a las criaturas en un mundo airado.
Pero yo tengo en ti
unidos los jardines
del cielo y de la tierra, condensados
la hermosura del tiempo y la memoria,
fundidos el recuerdo y el anhelo.
Tú eres la rosa de la vida,
                                               tú
me entregaste tus pétalos y sigues
perfumando mi corazón; y cuando
el ámbar de tu piel se seque
marchito por los años, yo
te abrazaré y seguiré viendo
en ti la misma rosa.


XXXIV.- Debajo de la noche
De bruces hacia el cielo contemplamos
la luna, y más allá
las estrellas lejanas, el final
sin principio del cosmos:
las fronteras sin límites del sueño.
Te abrazo y siento el universo amado
que fluye por tu cuerpo, cada célula
mordida, erotizada; y nos dormimos
dentro del firmamento de la cópula.
Amanece y miramos una nube
como una ola celeste
brillando en nuestros ojos.
¿Cómo puedes estar fuera de mí,
dentro de mí, ser parte
y todo, realidad y sueño,
metamorfosis, potestad y magia?


XXXV.- Locus amoenus
Ha caído el invierno sobre el árbol
y florece la nieve en los senderos.
A lo lejos, los montes son azules
y el mar un río verde.
Qué pureza en el aire;
y, en el alma, qué pura mansedumbre
al calor de este fuego en el hogar,
sobre la mesa el pan, la fruta, el vino,
y el paisaje a través de la ventana
mientras tu corazón
late en el mío
al despertar.
Si hay algo que merece que la vida
sea vivida
es la contemplación de la belleza.

El hombre que mejor comprendió...