Desde un punto de vista estrictamente lógico, pocas dudas quedan de que no hay, ni habrá, retorno a la "normalidad"; la normalidad del Universo es, por definición, metamorfosis: cósmica, terrestre, climática, vegetal, animal, humana... Los seres, las cosas... están en una perpetua mutación (Ya lo predijo la dicotomía Heráclito-Parménides y lo atestiguó Darwin).
Por eso, probablemente, se dice que el más inteligente es aquel que mejor acepta y se adapta al cambio.
Otra cosa es que utilicemos la esperanza como un buen beleño.
Todos tendemos a la perfección, a conseguirla en nosotros mismos y a encontrarla en los demás. Pero la perfección no existe: es una utopía que, como todas, acaba engendrando monstruos. Es preciso aceptar las imperfecciones -síquicas, físicas- propias y ajenas.
La negación del homo y mulierludicus nos pierde, nos condena al fracaso, porque somos humanos, no dioses, perfeccionables (mejorables), no perfectos.
Condenar en vez de admitir aquel rasgo que no nos satisface, pero que tampoco nos importuna la existencia, es empezar a convertir la convivencia en una dictadura. Si no se cae en el exceso imperfectivo, seamos indulgentes: todos tenemos un punto definitorio desde el que irradian grandes virtudes y menudos errores. Y son inseparables. Estos son las válvulas de escape de aquellas.
En cualquier caso, prefiero la real y moldeable imperfección humana a la posible pero improbable perfección divina.
1.- Rememora tu vida durante el año que ahora acaba.
2.- Intenta no repetir los errores.
3.- Potencia los aciertos.
4.- Enumera cuanto has oído sobre ti.
5.- Ten en cuenta las opiniones ajenas, pero no hasta el punto de que anulen la tuya si no las ves más razonables y poderosas.
6.- El mundo es un océano y todos naufragamos en él: aprende a nadar en sus aguas salvándote de sus tormentas, sin que tu auto-salvación ahogue a los demás.
7.- Si ya tienes más vida detrás que delante de ti, vive intensa y sensatamente porque nunca es tarde para seguir viviendo y dar más vida.
8.- La vida es como los rosales: los días y los años marchitan las rosas anteriores, pero ofrendan otras nuevas.
9.- Ofrece una rosa a quien te acompaña en el camino y recibirás otra que te perfumará el resto del viaje. Y aunque te vayas, recuerda que siempre habrá otros caminantes recorriendo tu camino: así que alfómbralo con flores, no con espinas.
10.- No persigas bañarte en paraísos sin haberte bañado muchas veces en los jardines de los oasis cotidianos.
11.- Di a quienes amas que los amas; si esperas a que te lo digan tal vez los demás hagan lo mismo y nunca sepáis de vuestro amor.
12.- Enamórate de las personas, no del Amor.
13.- El mejor método para ser feliz mañana es intentar serlo hoy. Porque siempre partimos de lo que somos, no de lo que seremos.
14.- En cualquier caso, de casi nada sirven las palabras; así que antes de decidirte a hablar un poco, intenta escuchar mucho; oirás muchas necedades y aprenderás que es mejor callar que hablar demasiado.
15.- Entra en el nuevo año como si fuera el último: y, por eso, para disfrutarlo; no para hilvanar lamentaciones.