El arpón
Él dijo: necesito ver tu cuerpo
desnudo como un dardo de sol ciego.
Ella alzó su rampante desnudez,
y sus ardientes pechos, como almíbares,
rugieron entre palmas y albedríos
mientras la noche ardía lujuriosa
como un corazón loco y solitario.
desnudo como un dardo de sol ciego.
Ella alzó su rampante desnudez,
y sus ardientes pechos, como almíbares,
rugieron entre palmas y albedríos
mientras la noche ardía lujuriosa
como un corazón loco y solitario.
El dedo jubiloso iba sorbiéndose,
se clavó entre los labios
y estalló en el umbral de la lascivia.
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