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viernes, 11 de mayo de 2018

La rebelión de un soneto


Marcello: Adagio

Ante la catástrofe descrita ayer (pulsar >>>

Caminando entre libros), Catecúmeno Absorto me envía esta improvisación en forma de sonetacillo ilustrativo, pretérito y angosto sobre las alegorías del desengaño tridimensional. Léase sin tener en cuenta lo que acaba de leerse y verá el lector que la aventura de la estantería es digna de cualquier Avellaneda de verso prosificante y duodenal, o de un Kierkegaard mustafacillo.


Alegoría del desencanto

Escribió un trovador zurdo y coplero

un soneto a su amada estantería,
pensando que la resucitaría
con solo le decir "cuánto te quiero".

"No me devolverás mi ardor primero"
-la rubia estantería le decía-,
"que, pues me amabas, mucho te quería,
y ahora sé que tu amor no fue sincero".

"No cuidaste de mí, me utilizaste
como a todo en el mundo en el que vives:
personas, libros, plumas, escritura".

"¿Quién me dará mi prístina hermosura?
¿Amas las cosas sobre las que escribes?
¡Pues engáñate como me engañaste!"




3 comentarios:

  1. José Manuel Ferrández Verdú11 de mayo de 2018, 11:11

    Antonio

    una estantería no es ninguna tontería por más que se empeñen los de la real academia de la carpintería literaria española

    la quiebra espontánea de la última defensa de la autoridad literaria nos lleva a pensar que tal vez hayas llevado demasiado lejos tu amor indecoroso hacia libros cada vez mas cargados de sabiduría y con tanto saber no es posible resistir el peso de su opresión

    ya le pasó a aquél que decía que con dios me acuesto con dios me levanto con la virgen maria y con el espíritu santo

    por la noche se esclafó la cama y todos ellos se vinieron abajo y a empezar de nuevo

    protégete de tanto libro y toma posiciones guardando una distancia prudencial ya que el desplome de la cultura podría arrastrarte consigo hacia profundidades nunca exploradas

    el hundimiento moral de nuestra civilización comienza con signos apenas significativos como la quiebra imperceptible de una estantería en casa de un poeta que no pasa de ser una anécdota literaria y que sin embargo puede ser el símbolo de algo mucho más profundo y siniestro

    sin embargo cuando la estantería de tu vecino veas derramar pon la tuya a remojar por lo que voy a echar agua bendita con un hisopo sobre las estanterías de mi pequeña biblioteca pero el que se va a remojar voy a ser yo con algún vino de mesa o de silla para que me pille alegre la posible caída del imperio libroso, decline and fall

    si todas las estanterías de los escritores comenzaran a quebrarse por medio podría decirse que la literatura había llegado a su fin y que el cielo nos daba un aviso

    pero mientras no sea más que un asunto particular tuyo podremos de momento resistir y continuar publicando decenas de miles de títulos anuales no vaya a ser que nos quedemos sin nada que leer y el hombre de repente se quede con la boca abierta y con todo leido para siempre

    sin embargo reconozco que debe haber sido un susto morrocotudo ver quebrarse de improviso y caer todo el material literario impreso y preservado durante generaciones por la simple acción del tiempo y las orugas

    salud y forsa a las estanterías y al canú

    Jodúver

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  2. Agradecido, don José Verdú -o Jodúver-.

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  3. MERODEABA EL POETA, AL REDEDOR DE SUS LIBROS, QUERÍA CAMBIAR, DE SITIO.... ALGUNOS PEQUEÑOS MUEBLES. ESTABA INQUIETO,NO PARABA DE MOVERSE, SE MASCABA LA TRAGEDIA, DE LA QUIETA ESTANTERÍA, CON LO FÁCIL QUE SERÍA, ALIGERAR DE PRESENCIAS, A SU AMADA ESTANTERÍA....BIEN CLARO YA SE LO HA DICHO, D. JOSÉ VERDÚ, EN SU RICO COMENTARIO, LAS CAMAS, TAMBIÉN SE ROMPEN. JODÚVER, ME HA DICHO GARCILASO Y CIA, QUE HUBIERAN DADO SU VIDA, POR HABER SIDO QUERIDOS SIN NINGUNA TONTERÍA.

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