
De la naturaleza de las cosas
(Para Luis y Ángel Luis, traductores de Lucrecio)
Cuando estaba la vida de los hombres
gobernada por las divinidades
y sometida por la religión,
se alzó un griego y dispuso que sería
la inteligencia el único principio
desde el que descifrar el universo.
Así nació la ciencia, una verdad
que acepta que, aunque efímera, pudiera
ser premisa de otras infinitas.
El principio causal fue que la muerte
convierte la existencia en un cadáver,
si bien sigue este siendo ágil materia.
Por tanto solo existe lo tangible
aunque adquiera distintas estructuras,
que van desde la simple a la compleja,
agrupando esta a aquellas, ordenadas
en diferentes cuerpos. Así el cosmos
es la suma de múltiples corpúsculos
visibles e invisibles: son los átomos.
7624
Excelente interpretación de Lucrecio y su elogio de Epicuro. Pero es la interpretación de un poeta, que no se siente atado (y hace muy bien) a las cadenas del texto original. En una traducción, sin embargo, el traductor debe "cortarse las alas" de poeta, si las tuviera, y someterse a esa función vicaria que consiste en trasladar una obra a otra lengua y otro tiempo distintos, sin que se note demasiado la inevitable y necesaria intermediación (o sea, sin imprimir su personalidad tanto que contamine el texto que traduce). Así que de la traducción cabría decir lo que dijo del estilo Proust (creo que fue él: no me paro a comprobarlo), y es que el estilo logrado no debe llamar la atención sobre sí. Lo cual no deja de ser una dolorosa renuncia: trabajar para "no estar". Por lo demás, y ciñéndome a los versos de arriba, reitero: excelente interpretación.
ResponderEliminarAgradecidamente
ResponderEliminar