Holts: Saturno
El tiempo inexorable
Hace días que temes desnudarte
y mostrarte desnuda ante mis ojos
porque tu juventud te abandonó
y empieza a marchitarse tu belleza.
Pero no solamente amo tu cuerpo;
yo amo en ti cuanto veo y cuanto siento.
Tanto me han recorrido
tus dedos y tus labios,
y tu encendido corazón de púrpura
y rubí
me ha levantado a tanto paraíso
que soy tu mapa y tú eres su cartógrafo.
Sé bien que en cada herida tuya y mía
surcada por los años queda
el fragor de dos cuerpos que se amaron
y mantienen las brasas de su amor.
Piensa, además, que el tiempo inexorable
también me ha maltratado.
Y que no sabe amar quien no ama
la indetenible muerte del amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario