Barry Ryan
Tino Casal
Si todos fuéramos sanamente egoístas, nuestro egotismo no sería ególatra. Nos preocuparía nuestro bienestar no a costa del malestar del otro, sino también como reverberación del bienestar del yo ajeno. Nadie se sacrificaría por nadie ni se aprovecharía de nadie. Todos seríamos un nutriente de nosotros mismos y de los demás.
Pasas muy dulcemente páginas y páginas, o a veces con furor por vislumbrar cuanto antes el misterio que aguarda, el saber que te inunda.
Te dices que debes ejercitar también el cuerpo, que abandones el libro, que camines no solo con la mente...
A veces das un salto hasta la calle y contemplas la muchedumbre, esa desordenada biblioteca sin norte hacia otro sitio que esté lejos del pensamiento...
Intentas comprender tanta desencuadernación humana...
Y vuelves al sitial de tus viajes: el profundo universo de los libros.