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jueves, 12 de mayo de 2022

Olivia. Cine

 



Los ojos de la mente





Que un lector no sepa leer bien no implica que el autor leído no haya sabido escribir perdurablemente. 

Causa es esa de que muchas obras sean olvidadas frente a otras multiexitosas; y de que sean necesarias las reivindicaciones y actualizaciones.


miércoles, 11 de mayo de 2022

El bienestar

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Si todos fuéramos sanamente egoístas, nuestro egotismo no sería ególatra. Nos preocuparía nuestro bienestar no a costa del malestar del otro, sino también como reverberación del bienestar del yo ajeno. Nadie se sacrificaría por nadie ni se aprovecharía de nadie. Todos seríamos un nutriente de nosotros mismos y de los demás. 

martes, 10 de mayo de 2022

Lecturas imprescindibles: Cándido

Berstein: Cándido (Overtura)

Si el mejor de los mundos posibles es este, puesto que de Dios -la Suma Perfección- no puede emanar ninguna imperfección, y este mundo es su obra, al hombre no le cabe más que admitir el optimismo ante el pasado, el presente y el futuro.
     Esto es lo que se deriva de cualquier filosofía teológica. Sin embargo, no parece que eso sea lo que dicta la Historia de la Naturaleza, del mundo y de los hombres. Y, para demostrarlo seguramente, escribe Voltaire su Cándido, un relato en el que su personaje, acorazado con esa filosofía, se lanza a recorrer y conocer el mundo. Tal recorrido le lleva de tumulto en tumulto, desgracia tras desgracia y tragedia en tragedia, hasta minar su voluntarioso criterio y reconocer que el mundanal mundo no es precisamente divino, y solo puede mejorarse el propio "jardín": el leve espacio de nuestra existencia y la de quienes se asoman a ella.
     Las aventuras esquemáticas y humorísticas de Cándido y Cunegunda, que siguen el esquema de la novela breve de aprendizaje -a la manera del Persiles y Segismunda cervantino, me atrevería a decir- con el leve argumento del amante que recorre el mundo en busca de su amada, desemboca en el realista optimismo del "no hay mal que por bien no venga", enseñándonos a prevenir; y propone además una avanzada y precursora terapia ocupacional: que el hombre no ha nacido para estar ocioso, porque tal ocio enferma, y por lo tanto hay que trabajar para no pensar en el vacío, además de para ganarse la existencia. 
     Como hoy mismo, en el que es el ocio el causante de tanto malsano sicosomatismo.

Pulsando aquí puede Leerse 
-aunque cómo sustituir el aroma del libro-

Lecturas imprescindibles

Lecturas imprescindibles, 1

Lecturas imprescindibles, 2 (Orwell)

Lecturas imprescindibles, 3 (Saint-Exupéry)

Lecturas imprescindibles (17): Dorian Gray

lunes, 9 de mayo de 2022

El viajero inmóvil

 


Pasas muy dulcemente páginas y páginas, o a veces con furor por vislumbrar cuanto antes el misterio que aguarda, el saber que te inunda. 

        Te dices que debes ejercitar también el cuerpo, que abandones el libro, que camines no solo con la mente... 

        A veces das un salto hasta la calle y contemplas la muchedumbre, esa desordenada biblioteca sin norte hacia otro sitio que esté lejos del pensamiento... 

    Intentas comprender tanta desencuadernación humana... 

            Y vuelves al sitial de tus viajes: el profundo universo de los libros.


sábado, 7 de mayo de 2022

Los muy hijos de Putin


Holts: Marte, la guerra

Resulta espeluznante ver millones de kilos de carne humana desollada y hacinada en un amasijo de hierros retorcidos y miembros desvencijados, arrancados de cuajo por los conquistadores de la muerte. 
            Tampoco son pocos los heridos resultantes. No ha estallado una bomba nuclear. Pero sus efectos son de similares proporciones. Porque tanto los ciudadanos que se restablezcan como los que convivan con los restablecidos, los que estaban próximos a los lugares de los estallidos, quienes han visto fotografías en diarios y televisiones, cuantos han estado en alguno de los lugares próximos horas antes, y tantos otros, han insertado en su cerebro, en mayor o menor medida, otro tipo de bomba: la del temor. El miedo se expande y crece en la inconsciencia individual y colectiva, y muchos no olvidarán jamás rostros quemados, cuerpos desmadejados, la salpicadura de la sangre del cadáver de al lado, amigos recién abrazados, el timbre del teléfono anunciando la pérdida del padre, del hijo, de la esposa, del novio, el horror de la muerte inexplicable como un aerolito enviado por Satán. Ese terror sin nombre y autodestructivo actúa como si de una radioactividad sicológica se tratase; y genera incontables secuelas a lo largo del tiempo, bombas retardadas que solo la voluntad puede desactivar. 
        El terror, el caos, la desorientación: esas son las armas de los muy hijos de Putin.