Escribir es descubrir
Si con tus suaves manos me acaricias
no te podré dejar cuando la muerte
sea más fuerte que yo y quiera llevarte
al reino de los pájaros. La luna,
errante ruiseñor de nuestras noches,
cantará un madrigal. Tú entonarás
desde mi corazón un salmo dulce,
y el manantial de nuestras noches albas
salpicará de estrellas el maná
que nos espera en la alta cumbre. Todo
será una luz nacida de tus ojos.
Vive el presente para que el mañana
se lleve solamente su pasado.
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