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sábado, 25 de noviembre de 2023

En italiano (Antonio Gracia - Juana Rosa Pita: Hacia el origen)

Traducción al italiano, y voz: Juana Rosa Pita
Original: ©Antonio Gracia


Verso l’origine

 

Tutto è colmo di luce.

L’anima beve nell’ombra

sorgenti di quiete,

e vede se stessa, chiara

effigie della verità.

Non so come, la purezza

dell’acqua avvolge tutto

di trasparenze. Il corpo

si scioglie. Tutto ciò

ch’era oscuro è splendore.

Io non so come, scendono

i cieli fino alla mia fronte,

ed enigmi, sfingi, dubbi

smarriscono i loro segreti 

non so come si rivelano

simile ad un mistero che illumina

l’eternità: l’attimo.

L’aria scoppia in fulgori

e una gelida fragranza

vesperale invade subito

il mondo, non so come,

mentre la notte illumina

gli occhi, il cuore.

Tutto si colma di stelle

e rinasce, non so come,

l’infanzia: la luce perpetua.




Hacia el origen


Todo está lleno de luz.

El alma bebe en la sombra

manantiales de sosiego,

y se ve a sí misma, clara

efigie de la verdad.

No sé cómo, la pureza

del agua todo lo envuelve

de transparencias. El cuerpo

se diluye. Todo cuanto

era oscuro es claridad.

Descienden, yo no sé cómo,

los cielos hasta mi frente,

y enigmas, esfinges, dudas

desvanecen sus secretos

no sé cómo, se revelan

como un misterio que alumbra

la eternidad: el instante.

El aire estalla en fulgores

y una gélida fragancia

vesperal invade el mundo

de repente, no sé cómo,

mientras la noche ilumina

los ojos, el corazón.

Todo se llena de estrellas

y renace, no sé cómo,

la infancia: la luz perpetua.



Luis T. Bonmatí lee "La breve eternidad" (Antonio Gracia)


La breve eternidad


Nada existe que nunca se marchite:

la juventud, la rosa, la belleza, la vida

mueren y dejan solo el doliente recuerdo 

de que fueron y somos fugaces apariencias

de eternidad, extrañas utopías. 

La pasión de vivir, el impulso feroz

por devorar el tiempo antes de que nos mate,

nos empuja a bruñir una inmortalidad

llamada pentagrama, pincel, pluma... aceptando 

que las obras creadas -las efigies

de nuestra identidad- van a vivir

inmortales, iguales 

a los dioses que no pudimos ser.

Pero pasan los siglos y milenios;

y el caudal de poemas, partituras y cuadros

que pretenden salvarse 

es tan grande que solo algunas obras 

mantienen su vigencia, alcanzan plenitud

–pues el mundo es una íntima palabra

que muy pocos consiguen pronunciar–. 

Y tú y yo,

héroes en el esfuerzo y no en la hazaña,

autores de una breve eternidad,

debemos afrontar el desengaño:

el leve orgullo de que lo intentamos 

y el dolor de que no lo conseguimos.





viernes, 24 de noviembre de 2023

Á. L. Prieto de Paula lee "Arcadia nebulosa" (Antonio Gracia)


Arcadia nebulosa


Si algún día el dolor te sedujera

para acabar con tu melancolía,

acude al mar, contempla su infinito

como un fulgor errante y solitario

que nada necesita y lo da todo.

Mira cómo se elevan las gaviotas

entre los arrecifes; deja allí

el suicidio que ansías y desprecias.

Escucha el mar: en él nada es oscuro.

Siente su voluntad de firmamento

aherrojado en amargo manantial.

Toca su eterna transfiguración.

Inmerso en su celeste transparencia,

quiere elevarse el alma, alzarse

sobre el dolor, cantar.

Regresa a tu existencia cotidiana

igual que si una ola retornase

al abisal secreto de la espuma.

Camina montes, siembra madrugadas

en el atardecer, corona el día

con flores y templanza. Rememora

la sigilosa forma de la luz. 

En el propio naufragio está la isla 

y en el dolor su misma redención.




miércoles, 22 de noviembre de 2023

Naturaleza de la poesía

 

Massenet: Meditación
 

Naturaleza de la poesía

¿Qué entendemos por poesía sustancial? ¿Qué elementos incluye, cuál es el definitivo? Difícil precisarlo porque cada poema engendra su poética y se rige por ella. Nos atrae una oda a la belleza, pero nos fascina un poema a la rosa como emblema de lo que quisiéramos eterno y es paradigma de la fugacidad (¿Cómo olvidar el “Pura, encendida rosa,/ émula de la llama / que naces con el día...”, de Francisco de Rioja. Y nos determinan los poemas sobre el amor, no sobre los amoríos (por eso Petrarca y Garcilaso son inolvidables y Zorrilla sólo es recitable); nos subyugan los poemas sobre la muerte, no tanto sobre los muertos (¿Qué elegiríamos, si hubiésemos de elegir, entre las “Coplas” de Manrique, el “Canto a Teresa” de Espronceda, las elegías de Lorca o Hernández? ¿No vemos en ellos la muerte hecha carne?); ¿Es necesaria la rima? Por qué no, si la utilizamos como Góngora Verlaine; ¿El cómputo silábico? A. Machado escribía, refiriéndose al verso libre: “líbrate mejor del verso/ cuando te esclavice”. ¿Interesan los experimentalismos? Por supuesto: para renovar la tradición, como hace Huidobro. ¿Es importante el poema social? Sí, si se tiene como modelo el poema “Masa” de César Vallejo, que no escribe desde una consigna sino para el corazón fraterno individual y colectivo. ¿Necesitamos la poesía religiosa? Sí, pero no la dictada por las iglesias, siempre olvidadizas o castigadoras de esta vida; ¿quién no necesita a Juan de Yepes, a pesar de ser un santo, y a Bruckner? ¿Sobra la apoyatura de la anécdota? No, si se constituye en sustancia, como en el “Romance del enamorado y la muerte”. ¿Acaso hay alguna Mater Amantísima más bella que La Gioconda? En fin: ¿cuál de esos u otros elementos es el determinante para que un poema sea imprescindible? Todo puede ser bueno como medio para ennoblecer al hombre, único fin de la poesía. Importan los poemas sobre las esencias, no sobre las circunstancias, y estas sólo cuando nos conducen a aquellas. 
        Nos reconocemos en los poemas que transfiguran sus palabras en verdades que sentimos como propias. Una verdad sólo es universal cuando prescinde de lo circunstancial, una vez aprendido de ello, y consigue categorizarse en paradigma. Los tópicos lo son por algo: porque contienen los fragmentos de identidad del ser humano. De modo que quien aúna los lugares comunes -los “topoi”- liberados de su epidermis es quien acierta, sobrevive y hace vivir. El poeta ha creado los prototipos que representan los diferentes rostros de la personalidad. Y cuando digo poeta digo autor, artista, músico, poeta, pintor. Siempre he tenido un concepto sinestésico del arte; quiero decir: ninguna diferencia esencial hay entre los impulsos creadores. La página, el lienzo o el pentagrama no son más que diferentes materias que expresan ese impulso. Por eso el Fausto nunca es más trascendente que cuando Liszt y Schumann convierten a Goethe en su “Sinfonía Fausto” y sus “Escenas del Fausto”. La poesía sustancial es, por tanto, aquella que habla al hombre, no sólo al poeta o al erudito de la poesía; por eso la rima, el neologismo... son sólo apoyaturas para alcanzar la idoneidad y profundidad de lo que se pretende decir.

martes, 21 de noviembre de 2023

La densidad.

La densidad 

Chopin; Preludio op 28, 4


!Palabras, palabras, palabras...!, dice Hamlet.
     Eso es lo que le sobra a la mayoría de los poetas: el material con el que trabajan. Como si escribir fuera una verborrea y no una contención expresiva: una gesticulación en vez de un sereno rostro. O como si las pinceladas en el cuadro tuviesen que pesar dos o tres kilos, aliñadas con periódicos y néctares de basura fermentada. Y como si las miniaturas de Schumann y Chopin no dijesen más que tantas fanfarrias sinfonísticas.
     Toda obra exige densidad, y armonía, en su estructura.
     Naturalmente, el proceso creativo empieza con el aprendizaje: callar todo cuanto estorba para lo que pretendemos decir diáfanamente. Tachar los abalorios, la circunstancia que encubre la sustancia. 
     Primero llega el aluvión de las emociones, arrastrando tierra, piedras y cuanto subyace en la conciencia sentidora. Después, la reflexión pulimentadora. Hasta dejar la médula que ha gloriosamente ardido en el rusiente corazón y espera convertirse en ascua escueta, diamante atesorando la densidad del lírico elemento que llamamos poesía.


WAGNER. Capítulos 3 y 4

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