El beso en el arte
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jueves, 7 de agosto de 2014
El amor es el dios de la existencia
miércoles, 6 de agosto de 2014
El abrazo nuriado
Haendel: Tirano y cruel amor...
- Cuántos años me ha costado comprender que vale más una mujer que varias, sobre todo si esta vale por todas; que es más digno un amor que cincuenta amoríos, dijo Él creyendo hacer una confesión sincera, redentora y que le haría ser amado para siempre.
- Cuántos años me ha costado aceptar que nunca es tarde para decirle adiós a quien se ama y solo devuelve sufrimiento, dijo Ella -y ella, y ella, y ella...- mientras se alejaba.
El abrazo culpable
El abrazo indomable
Monólogo del cisne (El abrazo imposible)
El abrazo entre plumas
El abrazo en el cuadro
El abrazo inasible
El abrazo iniciático
El abrazo sin plétora.
El abrazo dulcífago
El abrazo inedénico
El abrazo a la muerte.
Como si fuera mi Autobiografía (El abrazo final)
El abrazo encontrado
El abrazo insidioso
El abrazo insaciable
El abrazo inconsútil
El abrazo dulcífugo
El abrazo interrupto
El abrazo cautivo
El abrazo inmortal
El abrazo caníbal
El abrazo coital
El abrazo placebo
El abrazo sin rostro
El abrazo perdido (Carpe diem).
El abrazo truncado
El abrazo suicida
El abrazo invasor
El abrazo de plástico
El abrazo no dado.
El abrazo dichoso
El abrazo a la vida
El abrazo sin cuerpo
El abrazo ataráxico
El abrazo amoroso
martes, 5 de agosto de 2014
ÍNDICE JULIO 2014
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ÍNDICE ACTUALIZADO
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ÍNDICE General 2012
Ángel Luis Luján Atienza: "Devastaciones, sueños"
El Partenón
La belleza del cuerpo
Madre Coraje
Necesidad de la poesía
Ekaterina Kucherova: Encuesta sobre blogs
Abecedario amatorio
La deserción
Historia del lector
Algo más que un fracaso escolar
Por un puñado de versos
Joyce: Desde el Ulises
José Luis Gómez Toré: Fragmentos de inmensidad
El abrazo iniciático
Bailando en la oscuridad
El legado de Miguel Hernández
El amor es un pájaro enjaulado (13)
El abrazo de plástico
Huyendo del infierno
Lección inaugural
Poe: El cuervo
(Enero):
lunes, 4 de agosto de 2014
Lejos de toda furia (5)
Sin embargo, yo no pretendo imponer nada, sino ser consecuente con la dignidad, razonarlo todo -incluso las razones del corazón-. Y cuando alguien se queda sin argumentos, o no oye lo que quiere, suele decirme que conmigo no se puede hablar, cuando en realidad es él, o ella, quien quiere tener razón sin aportar razones. (Supongo que cuanto digo lo sufrirá más de un lector).
En este mundo en el que “lo importante es participar” y en el que se han desterrado la integridad y la autocrítica para instalar la impunidad, no quepo, ni quiero caber, porque, en mi opinión, todo lo frivoliza y hace que incluso el necio, solo por participar y encontrar aplauso en ello, se crea el más cualificado para todo: cree que lo que cree es lo que debe ser creído y asumido por todos.
No obstante, solo hay dos maneras de hacer las cosas: hacerlas simplemente porque es nuestro deber o hacerlas por amor a hacerlas bien: hacerlas bien o hacerlas mejor. Lo peor de quienes actúan de la primera forma es que instalan, como digo, la impunidad en el mundo; así que nada más queda la segunda. Lo cual -defender esta- me convierte en lo que los descalificadores califican de "perfeccionista".
No obstante, solo hay dos maneras de hacer las cosas: hacerlas simplemente porque es nuestro deber o hacerlas por amor a hacerlas bien: hacerlas bien o hacerlas mejor. Lo peor de quienes actúan de la primera forma es que instalan, como digo, la impunidad en el mundo; así que nada más queda la segunda. Lo cual -defender esta- me convierte en lo que los descalificadores califican de "perfeccionista".
Así que mejor estoy en una isla. Cuando salgo me ocurre lo que acabo de decir. Eso no me hace mejor o peor, pero sí el más autoexiliado y castigado por los ostracistas: porque la muchedumbre quiere devorar todo lo que se individualiza. Y, cuando no lo consigue con alguien, lo ejecuta.
domingo, 3 de agosto de 2014
Dolores Balsalobre: El bosque petrificado
Dolores Balsalobre: ¿Quemado o dormido?
El bosque
petrificado
Un vendaval de
fuego y de ceniza
azota los
ijares de la noche
y eleva lanzas
en el bosque como
estalagmitas
hacia las estrellas.
El color de los
cuervos invade la pizarra
del paisaje,
que gime calcinado
por la
devastación de un dios colérico
ansioso de
cadáveres y ruinas.
Igual que unos
errantes fantasmas de metal
quisieran
levitar los árboles, alzarse
sobre su
plenilúnico esqueleto
hasta
transfigurarse en astros, en antorchas
para alumbrar la
nueva luz que espera
en el umbral
del firmamento. Lucha
el pincel con
la sombra, la destierra
al fondo de la
nada, siembra esquejes
de vida. Pero
asoma
inexorablemente
el cuervo y deja
su aleteo de
muerte en la mirada.
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Delacroix: La libertad
Marc: Galope hacia la búsqueda
Marisa González: Los íntimos paisajesEl Partenón
Velázquez, Goya: La belleza del cuerpo
Miguel Bañuls: El ave enmascarada
Madre Coraje
Rodin: El beso
Castillo de Santa Bárbara
Van Gogh: Noche estrellada
La rosa inmarchitable
Isabel Rico: Crepusculario
Poema para una fotoLa Jarra Rota
Sonetuelo para Pepe Aledo
La reencarnación
Necesidad social del arte
El manantial del creador
Soliloquio del artista
Tejer la eternidad
Desde Elena Aguilera
Guillermo Bellod: Un pintor dentro de un cuadro
El libro de plomo
sábado, 2 de agosto de 2014
Lejos de toda furia, 4
Rachmaninov / Echávarri: Preludio
Los gozos y dolores del vivir los siente el hombre por causas genéticas y convivenciales. Hoy la enfermedad física es paliable con la tecnología; pero los virus síquicos son más impermeables a la curación. El ADN mental lo vamos generando en unos pocos años, y sin embargo tiene tanta potencia como el tejido por la naturaleza a lo largo de millones de milenios. Y no parece erradicable el cáncer social más que dejando morir los miembros ya corruptos, solo para eliminar el lastre de la materia muerta, no para sanar el dinosaurio de la existencia, que continúa reptando a ciegas hacia no se sabe dónde.
Se ha instalado entre nosotros la irresponsabilidad, ese libertinaje que convierte en delincuente impune a todo aquel que antepone sus derechos a sus deberes y arrasa con todo porque las leyes ya no son hijas de la justicia, sino de los intereses sociales.
Se ha instalado entre nosotros la irresponsabilidad, ese libertinaje que convierte en delincuente impune a todo aquel que antepone sus derechos a sus deberes y arrasa con todo porque las leyes ya no son hijas de la justicia, sino de los intereses sociales.
Ya lo he dicho: ¿No representa Buda el paso de la inocencia a la conciencia, el conocimiento del malestar del mundo? ¿Y acaso la filosofía, y las modernas sicologías y sociologías (desde Marx y Freud) no son simples ungüentos contra el dolor y hacia la panacea universal?
Pero las teorías quedan siempre tan lejanas de sus prácticas como los paraísos de los infiernos en que se convierten. ¿Es este mundo reflejo de un edén o de un infierno? He aquí lo que, sin ser preguntado, siente y contesta Quevedo:
Pero las teorías quedan siempre tan lejanas de sus prácticas como los paraísos de los infiernos en que se convierten. ¿Es este mundo reflejo de un edén o de un infierno? He aquí lo que, sin ser preguntado, siente y contesta Quevedo:
Mi corazón es reino del espanto.
¿No sería más acertado poder escribir un día no lejano mi corazón es reino del sosiego?Ir a
Lejos de toda furia, 1
Lejos de toda furia, 2
Lejos de toda furia, 3
viernes, 1 de agosto de 2014
La caída de los dioses
Los dioses mueren cuando el hombre piensa.
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Hoy El anillo del nibelungo, IV
El crepúsculo de los dioses
Grabación histórica: Un ensayo con Solti y Nilsson.
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