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jueves, 19 de febrero de 2015

El gran best seller


Brooks: Semilla de maldad


Otras veces lo he dicho: el único libro que hoy se lee es la televisión, de la editorial Populacho y Muchedumbre, que edita el Ministerio de la Ignorancia. Libro que, tristemente, en unas pocas décadas se ha convertido en el mayor best-seller de la Historia. 


¿Qué enseña ese libro? Enseña a atrofiar el músculo de la mente, a hacer creer al niño, al adolescente, al alumno de cualquier edad, que la existencia es un juego irresponsable, una lotería insolidaria,  una frivolidad, no un esfuerzo de autosuperacion.

Enseña que la vida es un carpe diem superficial y no una energía física y metafísica que recibimos al nacer para que disfrutemos mientras nos mejoramos y construimos un camino mejor para quienes nos suceden. 

El homo ludens suplanta cada día más al homo sapiens y enarbola la ignorancia como bandera en su creencia de que el estado de bienestar está en el bolsillo y no en el corazón.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Nuria P. Serrano: Le Parthénon


Permítame el lector que le ofrezca la traducción al francés de un poema ya aparecido en este blog. Es el primero del libro cuyas pruebas estoy corrigiendo. Agradezco a la traductora su regalo y su esfuerzo.
Aquí puede leerse el original: El Partenón

Le Parthénon

L'harmonie cisèle sur la haute colline
un chant à la pierre. Les colonnes
tiennent dans l'air l'univers,
accentuant le volume, condensant
l'infini. Les symétries tracées
sculptent la lumière dorique. La peau
du ciel polit la rougeur du marbre
et la beauté devient transit dans le temps.
Frises et statues, dieux et péricles
se hissèrent parmi poulies et échafaudages
pour forger l'autel des dieux.
Le rectangle se fit partition
du cosmos pythagoricien, hymne exacte
à la silhouette de la perfection,
saphir lévitant au crépuscule,
menhir sur le sommet, dolmen ivre.
La poudre, le séisme et les pillages
violèrent sa splendeur. Et pourtant,
jamais les ruines ne furent aussi étincelantes.

martes, 17 de febrero de 2015

La palabra sin verbo

Copland: Fanfarria

¡Cómo negar que hoy también hay obras señeras, si somos tantos millones de seres vivos y solo tres o cuatro centenas admiten no ser escritores!
Pero aceptemos que cuanto más progresa el hombre social más se aleja del hombre individual, que es el que crea, el que escribe. Si es cierto que hay grandes poetas, también lo es que la mayoría ha ido olvidando al hombre por el camino y suplantándolo con abalorios: por ejemplo, la palabra sin verbo. No obstante, lo que debe quedar y queda, a pesar de endriagos mestureros, es la poesía humana, no la poética; la esencial, no la circunstancial: ni cotilleos, ni esteticismos, ni compromisos que no sean con el hombre sufriente que anhela renacer.
Esa es la causa de que del caudal de autores del Siglo de Oro, o del Romanticismo, permanezca una escasa nómina; y lo será de que la multitud de antologías del último siglo se reduzca a una docena de poetas o a medio centenar de poemas.


lunes, 16 de febrero de 2015

Fragonard: La carta de amor


Fragonard: La carta

Fragonard

Canción de la Bienamada

Qué glorificación de los sentidos
saber que soy amada, que alguien sueña
con una vida plena porque existo.
Todo exige una causa y todo tiene
su consecuencia: ¿y yo
inspiro amor, el gozo más sublime?
¿Cuál es el sortilegio, el milagroso
tañer de las campanas que me dice
que un corazón sonríe porque ve
a través de mí el cosmos?
¿Y qué merecimiento tengo sino
preferir el asombro de la vida,
el esplendor a la fugacidad,
y cantar el fulgor de las criaturas?
Acaso todo es sueño y esos ojos
que se llenan de júbilo al mirarme
me inventan; y tal vez,
cuando yo amo, embellezco a la criatura
por la que siento que la vida tiene
al fin sentido, dicha plena, luz.
¿Mas por qué hacer preguntas que destruyen
el sentimiento, si es mejor vivirlo,

y tendrían respuestas imperfectas?
Me quedo con lo exacto: ¡Qué
dulce satisfacción de los sentidos
saber que solamente por amar
alguien errante encuentra
el íntimo lugar del regocijo!
                                                                              Ir a

Böcklin: La isla de los muertos

Kokoschka: La novia del viento

Eduardo Lastres: La puerta del milenio

domingo, 15 de febrero de 2015

Vacunas contra la muerte


Llevas toda una vida buscándole razón a la palabra y al silencio, haciendo de la férrea voluntad y el pensamiento responsable las únicas armas con las que defenderte en las pequeñas y grandes batallas cotidianas y metafísicas... Topas con dioses, sansatanases, iglesias, políticos, vecinos, televisiones, depredadores del arte, poetisos y poetastras...
                 Y viene un simple virus gripal a derribarte una semana, convirtiendo tu sangre en un volcán, descerrajándote la garganta y el pecho, anulándote la facultad de pensar con nitidez, hundiéndote, en fin, en una derrota que ni el Bálsamo de Fierabrás de Don Quijote podría cataplasmar para empeorarte.

            No hay enemigo menor, en realidad: porque los rigores de la muerte no sé cómo serán; pero estos, pasados como un preso en su isla napoleónica, y sin apenas víveres, solo son sufribles porque se sabe que no son mortales. De donde se deduce que no hay mal que por bien no venga: que si temiéramos la muerte solo como a un mal común, nuestra vida sería un poco más dichosa -o menos fúnebre-.

sábado, 14 de febrero de 2015

Álvaro García: Antonio Gracia y la palabra como salvación



Antonio Gracia y la palabra como salvación
ÁLVARO GIMÉNEZ GARCÍA 13.02.2015 | 04:51

Si algo caracteriza los tiempos que estamos viviendo desde que se inició el periodo de crisis económica es el resquebrajamiento de aquellos valores que el siglo XX había fijado como inamovibles. El último que se ha puesto en duda ha sido el de la libertad de expresión. Tras los atentados contra el semanario francés Charlie Hebdo, se ha abierto el debate sobre un presupuesto que parecía inalienable a las sociedades modernas y democráticas.

La expresión de un pensamiento independiente, ya sea por medio de la creatividad plástica de una viñeta, a través de la palabra hecha poesía o proyectada en artículos de opinión y novelas con fina pero acerada ironía, ha jalonado los distintos periodos de la centuria anterior con la fortaleza de un derecho universal. En el campo de la poesía, por ejemplo, son numerosos los autores que nos hablan de este hecho, desde Miguel Hernández y su poesía recogida en libros como Viento del pueblo o El hombre acecha, a Gabriel Celaya y su verso convertido en arma cargada de futuro. 

En nuestra contemporaneidad, y alejándonos de las urgencias de periodos tan convulsos como los vividos por esos poetas, la importancia de la palabra como un elemento liberador de la conciencia del ser humano sigue vigente en el fenómeno poético. Un buen ejemplo de ello es la trayectoria del poeta Antonio Gracia. 

Con una extensa obra publicada desde 1975 en casi una quincena de poemarios, Gracia indaga en sus versos sobre la complejidad del ser humano. En un primer momento, aquel que se recoge en la antología Fragmentos de identidad (Aguaclara, 1983), el poeta se centra en intentar explicarse a sí mismo, alumbrando un oscuro y zozobrante universo interior amenazado por la devastación y el dolor. Ese camino, marcado por la palabra y el verso elegíaco, cambia, sin embargo, a partir de su poemario Hacia la luz (Aguaclara, 1998), y en los siguientes, integrados posteriormente bajo el título Fragmentos de inmensidad (Devenir, 2009). Gracia abandona su ensimismamiento y pone la palabra poética al servicio de la salvación del ser humano. Ya no aparece el canto dolorido, sino el himno enaltecedor y el ansia de infinitud y eternidad. Antonio Gracia nos manda un mensaje optimista y que debe clarificar la duda sobre los límites de la libertad de la expresión artística. Por encima del mundo caótico en el que vive, el ser humano debe trascender y su arma no es otra que la creatividad que le ofrece el arte, las artes, de la pintura a la música pasando por la literatura, donde el pensamiento fluye libremente: el arte concebido como un conjuro para ayudar a vivir, en palabras de Ángel Luis Prieto de Paula. 

La obra de Gracia, pues, nos recuerda la necesidad que el hombre tiene de la poesía y de la literatura, en particular, y del arte, en general, para salvar y enaltecer su existencia y su pensamiento. El miedo solo es la expresión de los que todavía se aferran a las oscuras grutas de la caverna platónica.

Auralaria, la Fundación Cultural Miguel Hernández y la Concejalía de Cultura, organiza el III encuentro del Aula de Poesía Miguel Hernández dedicado a Antonio Gracia, el 21 de febrero en el Auditorio de la Lonja de Orihuela