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miércoles, 18 de febrero de 2026

El acoso

                                        Holst: Los Planetas, Saturno

Mirar en el diamante el barro humano
y en la rosa fugacidad tan solo
porque el tiempo es también solo una rosa
que se abre en un jardín llamado muerte.
Distinguir en la muerte inexpugnable 
el puñal que nos salva del dolor,
y en el dolor el manantial oscuro
que nos hace saber que estamos vivos.
Escribir para eternizar el alma
y sentir que no hay dioses sino hombres
aceptando el destino que ellos forjan
con sus preguntas o con su silencio.
Errar de una esperanza a otra esperanza
sin nada que esperar más que un final
semejante a un principio inescrutable
que la conciencia obliga a recordar. 
Columpiarse entre cunas y entre tumbas,
la frente coronada de jazmines, 
y el sol, como azagaya penumbrosa,
domeñando los cíngulos: morir.


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