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martes, 17 de febrero de 2026

El acoso

                                        Holst: Los Planetas, Saturno

Mirar en el diamante el barro humano
y en la rosa fugacidad tan solo
porque el tiempo es también solo una rosa
que se abre a un jardín llamado muerte.
Distinguir en la muerte inexpugnable 
el puñal que nos salva del dolor,
y en el dolor el manantial oscuro
que nos hace saber que estamos vivos.
Escribir para eternizar el alma
y sentir que no hay dioses sino hombres
aceptando el destino que ellos forjan
con sus preguntas o con su silencio.
Errar de una esperanza a otra esperanza
sin nada que esperar más que un final
semejante a un principio inescrutable
que la conciencia obliga a recordar. 
Columpiarse entre cunas y entre tumbas,
la frente coronada de jazmines, 
y el sol, como azagaya penumbrosa,
domeñando los cíngulos: morir.


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