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lunes, 24 de noviembre de 2025

El demiurgo insufrible

El demiurgo insufrible

Sufría muchos sufrimientos un poeta romano, hasta el punto de que hubo de aposentarse como limosnero a las puertas de Roma, donde padecía escarnios, hambre,  frío, y otras desgracias. 

Pasó un día Mecenas y, observándolo, dijo: Acompáñame, que yo te pondré en situación de que puedas alimentarte a ti y a tu verso, sin necesidad de perder tu talento en los menesteres cotidianos.

El sufriente poeta contestó: Disculpa, oh gran Mecenas, que rechace tu dádiva y te ruegue que a otro ofrezcas tu ayuda. Mucho agradezco tu generosidad. Pero yo escribo sobre lo que siento. Mi escritura, fruto de mi sentir y mi pensar, es mi alimento. ¿Y cómo, y qué, escribiría si no sintiera el hambre y la sed, los rigores de la injusticia y la desdicha, la lluvia, el frío, la maldad y la bondad... ¡Escribiría sobre lo que desconozco! ¡O enmudecería! Perdona mi soberbia...

Pero Mecenas, comprendiendo que el poeta rechazaba su destino porque creía ser su dueño y no su esclavo, lo convirtió en el blanco de sus iras.


domingo, 23 de noviembre de 2025

Historia del Amado y de la Amada


 Chopin; Preludio opus 28, nª 4

Historia del Amado y de la Amada.

Estaba Amada en la antigua almena de su ciudad oteando el horizonte para abrazar a su Amado en cuanto lo divisase; y este se acercaba en su alazán para recogerla y cabalgar hasta el paraíso de su amor. Tanto deseo tenían el uno del otro que olvidaron beber en el oasis y murieron de la misma sed que los empujaba hacia el abrazo. 

Pero Alá es el más sabio.


CANON DE LA OTREDAD

Strauss: Muerte de Don Quijote


CANON DE LA OTREDAD


1


Durante muchos años me salvó de la muerte

la fe en que el sufrimiento era el fiero tributo

que la existencia exige al auténtico artista.

El trágico heroísmo de soportar la vida

a fin de conseguir una obra indeleble

me concedió el valor y la tenacidad

de un sísifo orgulloso; y bajé a los infiernos

cuantas veces supuse que traería la llama 

de inmortales verdades que legar a los hombres.

Yo buscaba la obra perfecta y memorable, 

en versos tan exactos en su ensimismamiento 

que olvidaban al hombre y eran tan solo esfinges.

Después miré a los ojos de la palabra y supe 

que la poesía es solo hallarle al corazón

la sustancia verbal que permite escucharlo,

y que dar nuestra voz a quienes no la tienen

es el acto mayor de solidaridad.

Hoy sé que nada he escrito sino mi propia fábula, 

algunas elegías y un himno inacabado.

Aunque nada me duele tanto como saber 

que el hombre cotidiano padece de otras ansias

y mi hambre metafísica no ha de saciar su sed. 



2


Hay en el universo tan solo un ser consciente

de que toda existencia es un himno que fluye.

Escribe con enigmas, a veces, las verdades,

y afirma que la vida es continuo fulgor. 

Todo en él reverbera como un mágico acorde

y le otorga el secreto de que el tiempo no existe

más que para quien teme que le roben el día.

Flores, piedras y pájaros cantan para que él cante 

y arríe la tristeza con su canto a la luz.

Conoce el alma sobria de los hombres antiguos 

y comprende la noche, las estrellas y el sueño 

de la inmortalidad que hiere al ser mortal.

Él escribe su vida con verbo sosegado,

pues quien no tiene prisa es ubicuo en el tiempo.


3


Aquel que halla en el día causa para hallar luz 

y en la noche un camino que conduce hasta el alba;

aquel que ve en el fuego la savia de la vida

y escucha en las estrellas el diapasón del cosmos;

aquel que cuando llora convierte en lluvia el llanto

para que broten nuevas semillas de alegría;

aquel que ordena el mundo para que el sufrimiento,

como un fósil antiguo, solo habite en museos;

aquel que mientras canta construye paraísos

porque no hay don más alto que el de la voluntad;

aquel que cuando llega la muerte la perdona

como al amigo cuya misión es traicionarnos;

aquel que reconoce que aunque todo está escrito

debe tomar la pluma y añadir su palabra.


sábado, 22 de noviembre de 2025

Visión de futuro. El abrazo...


                                                                    Marcello: Adagio

Alicia y Peter Pan avizoran su porvenir y para ello se envían mutuamente el siguiente correo:

Me gustaría que me escribieras brevemente sobre 

A) Cómo me veo dentro de tres años si convivo con alguien. 

B) Cómo me veo dentro de tres años si continúo como ahora.

Antonio Gracia El Ojo Crítico

viernes, 21 de noviembre de 2025

Origen

Brahms: Inicio Primera Sinfonía 

Orígenes 

En el principio el uno se hizo todos
y fuimos separados de las bestias.
Una incipiente Nada Oscura urdió
la conciencia de que éramos distintos
a las piedras, al árbol y a las aguas.
El mundo era mayor que nuestra mente:
somos una respuesta que pregunta.
Alguien dijo que el nombre del misterio
era Divinidad, Arcano, Magia.
Primero fue la tierra, luego el cielo
aclarador de todos los enigmas.
Un cosmos sin principio o transmutable,
un bigbánico tiempo atemporal,
una causa incausada -¿pero cómo?-
en un lugar sin límites- ¡y cómo
si todo espacio y tiempo necesitan 
otros en los que ampliarse eternamente
y no hay eternidad que sea eviterna!
Todo se concertó contra nosotros.
La tormenta dispuso sus arietes
y nuestro nombre fue el de antagonistas.
Puntas de hueso, pedernales, hierros, 
obsidianas y flechas, fuegos, odios... 
todo fue un enemigo de la vida,
el tasajo carnal de nuestro espíritu.
De pronto el corazón fundió pasiones, 
carnalidades y espiritualimos,
concupiscencias físicas y síquicas,
bienes todos mostrencos del amor.
Un insomne cometa me arrastraba. 
Yo me introduje en mí titaneando
como un saurio de luz, como una antorcha
seduciendo cavernas y aerolitos.
Y encontré un monstruo que he llamado yo.
Preguntas sin respuesta me acosaban.
Así brotaron las mitologías,
las babeles y las cogitaciones.
Las brasas del dolor incandescente
me efigiaron el rostro de Caín.
Somos una respuesta que pregunta.


El Extraño del Tercer Piso | El Origen del Cine Negro