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jueves, 17 de enero de 2013

Un poema de Miguel Heredia

Bach / Gounod: A. María

La inútil biografía (VII. Relación abrupta de los hechos)

Náufrago en el océano de tus ojos
y argonauta en la tierra de tu cuerpo,
con espumas de semen inundaré tu rostro.
Con mi espolón de carne mojada por tu boca
me adentraré en tu pubis y hallaré
el vellocino de oro del orgasmo.
El sol, como una lengua, lamerá
tu cuerpo de centeno; yo me iluminaré
en un éxtasis ebrio de fulgores,
regresaré al combate y estallaré de nuevo
sobre tu pecho, en el que las gaviotas
del ocaso imposible beberán las cenizas
del fuego que despiertas en mi sangre.
Y la aurora nos hallará fundidos
como se funde el cielo en el infierno:
dispuesto a renacer una vez más.
© Miguel Heredia


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Un poema de Miguel Heredia (Antología, CXV)



miércoles, 16 de enero de 2013

En el aula de Historia


Tchaikowski: Overtura 1812 

Al día siguiente de lo que ya se dio noticia AQUÍ, el profesor repartió unas fotocopias entre los alumnos, pidió que las leyeran y preguntó si sus contenidos les recordaban algo; ante su negativa, siguió diciendo:

- Tenéis razón: lo que han leído Paula y Pedro no son más que números y nombres aislados, fechas que de poco sirven si no se integran en un todo que ayude a comprender el paso de los hombres por la Historia y, como consecuencia, contribuya a prevenir nuestro futuro. El saber sí ocupa lugar: el que desplaza para otros saberes más significativos. La memoria retiene aquello que le importa. Relacionemos esas fechas y sepamos si nos interesan hoy: 

- Grecia, 480 a. C.; Mar Jónico, 1571 d. C. ¿Qué hubiera sido de Occidente si en Termópilas 300 soldados (cierto que ayudados por otro millar de guerreros no espartanos) no se hubiesen sacrificado hasta morir bajo las armas de unos 300.000 persas? ¿Y si en Lepanto no se hubiera detenido al imperio turco? ¿Qué aprendizaje podemos extraer de esos dos hechos paralelos en sus fines? ¿Cuál sería nuestro primer paradigma o icono de la lucha por la libertad? ¿Seríamos todos hijos de Oriente, de Zarathustra, de  Mahoma

- Palestina, 33 d. C.; Alemania, 1839. ¿Qué hubiese sido de Occidente si aquel generador de historias llamado Judas hubiera desertado de su destino de traidor, y el higiénico Pilatos hubiese condenado a Barrabás? ¿Cómo hubieran sido las vidas de billones de cristianos sin un Cristo al que  adorar y por el que morir, sin circos con fiera y gladiador, sin papas y sin santos, y sin inquisiciones...? ¿Habría venido igualmente otro Lutero? ¿Se hubiera propagado de igual modo la liturgia católica si Mendelsohn, a sus 20 años, no hubiese descubierto a Bach, tras un siglo de olvido, y glorificado la Pasión según san Mateo como signo de culto? ¿Seríamos más dichosos sin el cristianismo eclesiástico?

- Cuenca del Amazonas, 1492. Cierto que Colón cometió un error de cálculo. Pero quizá llevaríamos siglos de retraso si no hubiera entrevisto, visionario, el mar como un camino para llegar a otras tierras. ¿Cuándo habría nacido un Lincoln libertario, por ejemplo? 

- Para no cansaros: La Historia no es un cementerio del pasado, sino una ciudad en la que viven ejércitos de hombres, mujeres y hechos que nos indican el camino. Hay que conocer ese camino para aprender de él y no tropezar de nuevo en la misma piedra. He aquí un ejemplo ejemplar: 

- Moscú, 1812; Stalingrado, 1943.  Afortunadamente, Hitler, por no conocer la campaña de Napoleón contra Rusia, cometió el mismo error de este y sucumbió ante la fría emboscada de la nieve. Si no, ¿sería nuestro presente un tiempo nazi? ¿No nos enseña este hecho que cada decisión que tomamos debe ser producto de la meditación y esta se nutre del conocimiento? ¿Que no hay mejor estrategia que la de la lógica implacable?



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En el aula del arte


martes, 15 de enero de 2013

Las ilusiones

Sanmartini: Sinfonía para violines, viola y bajo continuo

No hay peor enfermedad que carecer de ilusiones: quien no tiene ilusiones, o no trabaja para hallarlas, está muerto. 
No hay duda de que el mundo está en crisis: pero el mundo, como hijo del hombre, siempre ha estado en crisis; lo cual significa, realmente, que está en continua transición hacia sí mismo.
Si es verdad que todo lo que adelanta la ciencia no es un progreso para la conciencia, tampoco es falso que el miedo a avanzar implica un retroceso. 
Y una cosa es cierta: el futuro no está en el confort, sino en el bienestar del corazón.

"On ne voit bien qu`avec le coeur", dit le Petit Prince.




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lunes, 14 de enero de 2013

Poemas en sus voces

domingo, 13 de enero de 2013

El abrazo insaciable

Debussy: Preludio a la siesta de un fauno

No encontrarle sentido a la existencia había sumido a Erótica en la melancolía. Por más que buscó entre los escondites de la vida, del día y de la noche, no halló razón para seguir viviendo. Se habían detenido su natural entusiasmo y su espontáneo amor por la aventura, y nada más que la pulsión del erotismo mitigaba la frágil indolencia. 

Pero ¿por qué no hacer de su sexualidad incombustible medicamento para la alegría? ¿Quién ha prohibido el placer como método para mitigar el desencanto? ¿Y por qué negarse la satisfacción de la lujuria si es un instinto natural, que es tanto como decir impuesto por un Dios? ¿Acaso quien reprime su lascivia no es torturado por la autoimposición de la malsana castidad? Solo la saciedad de los sentidos equilibra  la carne y el espíritu.

Fue entonces cuando Erótica leyó una breve fábula y consideró, además, que sin la armonía lograda por las querencias de la líbido tampoco era posible un mundo sin violencia, puesto que esta nace de la trepanación de los orgasmos. 

Habló Erótica con Tánatos, que siempre la seguía como un inquisidor, y le indicó que podía leer tal tratadillo en el estante Equis (es decir: AQUÍ).

Erótica ya pergeñaba en sus anhelos la figura de un sátiro obstinado, un Príapo inclemente, de ebúrneo columnario genital, y sobre él se inclinaba y se lo besuviaba con tanta sed y hambre que a fuerza de labiarle y lengüetearle su fálico dolor, sorber y emascular, le despertaba un géiser o lácteo manantial  desenfrenado que inundaba su torso, sus ojos, su cabello, mientras ambos aullaban igual que debió aullar el inmenso estallido que inició el Universo.

Llegó Tánatos mórbido, contempló el lúbrico éxtasis de Erótica y no pudo negarse a sí mismo la necesidad de demostrarle que no es Amor más poderoso que la Muerte, para lo cual retó a su perseguida a que probase en él su método lascivo contra el tedio. 

Y Erótica, que no ansiaba sino saciar su gula sexual en un banquete infinitamente inacabable, se lanzó sobre la satiriasis y el priápico argumento -¡oh muerte que das vida!-, provocándole el Gran Chorro Semántico y originando -así, y no como suele contarse- la Vía Láctea. 






sábado, 12 de enero de 2013