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jueves, 5 de abril de 2012

Traducción (IV): Elena Liliana Popescu / Joaquín Garrigós


Enescu / Rapsodia rumana nº 1




Dime





No creíste
que podrías vencer
cuando, renunciando a las armas,
lucharas contra tu propia imagen
por tu liberación.




Nunca podrás mirarte
a los espejos que te muestran
débil o altivo,
impávido o cobarde,
según tus deseos...



Te lo dijeron
pero no lo creíste...



En el país sin espejos,
«¿cuál será tu rostro?»,
te preguntarás entonces
una vez más, y lo sabrás
si quieres dejar que la respuesta
llegue por sí sola...



¿Qué tienes que perder
si la búsqueda es
la única realidad posible?



¿Cuál es el camino?
se pregunta el que marcha
sin saberlo por el único camino
por donde puede llegar.



¿Llegar adónde?,
si él ya está allí
aunque no pueda saber aún
que ha ganado.



¿Hay alguna competición más temible
que aquella en que tú
eres el único y obstinado participante?



¿Pero cómo se puede luchar
cuando el adversario lleva
como amuleto
solo tu rostro?


«Pierde toda esperanza», te dijeron
para que pudieses esperar de verdad.


Pero, dime, ¿de qué le sirve la esperanza
al que lo tiene ya todo?
¿O saber el camino de vuelta
al que ya ha llegado?





Enescu / Celibidache: Rapsodia rumana nº 1





Spune-mi



Nu ai crezut
că poţi învinge doar atunci
când renunţând la orice armă,
vei lupta cu propria imagine
pentru eliberarea ta.

Nu te vei mai putea privi
în oglinzile care să te arate
slab sau trufaş,
neînfricat sau laş,
după dorinţă…

Ţi s-a mai spus,
dar nu ai crezut…

În ţara fără de oglinzi,
care îţi va mai fi chipul,
te vei întreba atunci
încă o dată, şi vei afla,
dacă vei lăsa răspunsul
să vină de la sine.

Ce vei avea de pierdut,
când căutarea va fi
singura realitate posibilă?

Care este drumul,
se-ntreabă cel care merge,
fără să ştie, pe singurul drum
pe care poate s-ajungă?…

Unde să ajungă
dacă el este deja acolo,
chiar dacă nu poate încă să ştie
că este câştigătorul?

Ce competiţie este mai de temut
decât aceea în care tu
eşti singurul concurent îndârjit?

Dar cum mai poţi lupta
când adversarul poartă,
drept amuletă,
doar chipul tău?

„Alungă toate speranţele”, ţi s-a spus,
pentru a putea să speri cu adevărat!

Dar, spune-mi, la ce mai este bună speranţa
pentru cel care are deja totul
Sau cunoaşterea drumului de întoarcere,
pentru cel care a ajuns?…



miércoles, 4 de abril de 2012

La condición sinestésica (Teselas, XIII)


Scriabin: Mysterium

Creo en la condición sinestésica del arte: que el impulso creador es único y que solo cambia la vía en que se expone: palabra, pintura, música. Más aún: que la más noble y notable sensación es la que conjuga la música, la pintura y el verbo.

Creo que todas las artes son diferentes manifestaciones de un mismo yo que pretende identificarse y sobrevivirse. Ese impulso de supervivencia cósmica se traduce en palabra, pentagrama, pincel, simetría, número… pero siempre es la búsqueda, y a veces el hallazgo, del rostro individual trascendido a lo universal.

Poca distancia existe entre la experiencia mística y el estremecimiento y fascinación de Einstein al contemplar la fuga cósmica, las líneas de fuerza de Faraday, los vórtices del firmamento de Van Gogh o el 3º movimiento de la Novena: todos son éxtasis. Ninguna diferencia hay entre la semilla artística de Miguel Ángel, Wagner, Dante, Freud … Solo cambia la estrategia del lenguaje: verbal, musical, plástico… Ya lo he dicho: todas las obras del hombre son escaramuzas de la mente para hallar la imposible eternidad.

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Un poema de Adela Sainz Abascal (Antología, LV)


Schubert / J. Borja: La muerte y la doncella





¿A qué desenterrar lo oculto?
Mejor, mucho mejor
dejar ladrar al perro sin saber.
No importa contra qué,
bajo quién, para quién.
Es el mes de los muertos.
¿A qué destapar nada?
Mejor abrir los ojos
a la extrañeza de esta luz
en la que baila una mañana nueva.
Tal vez por eso, solamente por eso
aplazas buscar entre papeles.
No quieres releerte.
Inventas un nuevo horizonte
más allá de tus ojos muertos,
más acá de la niebla
de esta mañana blanca
del mes de los difuntos.


© Adela Sainz Abascal


Gauguin


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martes, 3 de abril de 2012

Un poema de Álvaro Valverde (Antología, LIV)

Schumann: Traumerei


EL LECTOR




Es al atardecer cuando ese hombre
abre la puerta y se esconde en el cuarto
donde guarda los libros.
La penumbra es dorada cuando prende la luz,
que toma por sorpresa su interior escondido.
La estantería es baja. Los volúmenes, pocos
y alineados en orden, el mismo que eligió
para su vida. Toma uno
-encuadernado en piel, como recién comprado-
y se sienta a leer.
El sofá -de terciopelo verde, un poco ajado-
está junto a la lámpara encendida.
Quedan atrás las horas en el banco,
la fiel monotonía, los paseos alrededor
del mismo laberinto, esas conversaciones
rutinarias con unos y con otros,
también con los de casa.
Dura el silencio.
Si levantara la persiana
-cerrada a cal y canto- se verían,
debajo, los jardines.
A lo lejos, el Valle y Santa Bárbara.
En medio, el río.
Pero eso le impediría concentrarse
en lo que importa ahora:
la lectura de obras que, por norma,
relee constantemente.
La Ética de Spinoza, por ejemplo.
A veces, no obstante, deja el libro,
toma papel y escribe
con su letra menuda, intraducible,
tanto como esa idea resistente
a ser interpretada con palabras.
Unos discretos golpes en la puerta
le anuncian el final de su retiro.
Es hora de cenar. Apaga, cierra.
La vida espera fuera, la que él lleva,
como cualquier lector, cuando no vive.

©  Álvaro Valverde

Blog de Álvaro Valverde

mayora.blogspot.com/



lunes, 2 de abril de 2012

INCUNABLES INTERNÉTICOS (I): Un libro de Manuel Susarte











Ediciones Oniria









Colección
INCUNABLES INTERNÉTICOS











En esta sección encontrará el lector algunos libros dados a conocer durante los primeros años de la aparición de la imprenta internética (cosa que no garantiza la nobleza de su calidad, como no la tenían muchos de los incunables gutenberguianos). Tal vez valga la pena su edición globerística por el hecho de ser difíciles de hallar en otras bibliotecas. Algunos son tan incunables que permanecen inéditos en cualquier medio que no sea el amanuense, el emailiano o el juglaresco.

No podemos disfrutar todos los libros con los cinco sentidos, pero sí con el sexto, que es el menos común: algunos nacen al margen de los públicos y eso los hace más minoritarios aún, bien por vocación ensimismatoria, bien por amor al arte, bien por misantropía. ¿Y qué editor invertiría en un libro que no fuese, también, un negocio?


La presente impresión es facsimilar del manuscrito de la mente, y consta de tantos ejemplares como el lector tenga a bien decidirse a ojear -siempre en edición princeps-.

 Contra lo establecido por la Ley del Dinero, autor y editor conceden el permiso necesario para que el libro pueda ser copiado, convertido en pdf y transferido a cualquier lector electrónico.


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EL TIEMPO VIVE EN LA MENTE
de
Manuel Susarte

Xenakis - Mists


1



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EL TIEMPO VIVE EN LA MENTE







Manuel Susarte








Eduardo Pagán






Copyright: M. Susarte
Incunables Internéticos Editores
ISBN: Mientras mi vida fluye hacia la muerte
Printed en el Universo Globario
Eternidad Primera, S/N

Permitidas todas las reproducciones
2

Pulsar  Más información »  para ir al texto del libro:

Enseñando a aprender



Brooks: Semilla de maldad