Visitas

Seguidores

miércoles, 3 de junio de 2026

Casi Auden

 

Predeterminación


Los antiguos maestros jamás se equivocaron 

en lo que rige el mundo. Por ejemplo, el dolor.

Qué bien que comprendieron su función en la vida, 

cómo unos hombres sufren 

mientras los otros cenan, o cierran la ventana,

o caminan sin rumbo. Cómo, ya que hay ancianos 

que esperan un milagro, también existen niños

que juegan sin pensar en un futuro.


No olvidaron jamás los hombres sabios 

que el sufrimiento es una ley del cosmos

que, como la alegría, se adueña con igual indiferencia

de débiles y fuertes, y salvaguarda al mismo tiempo a otros.

Por ejemplo, observemos el Ícaro de Brueghel:
con qué armoniosa magia se expone su tragedia
sin nombrar lo evidente: que un labrador
oyó el fragor del agua y el grito del doncel. 

Y no dio fe de ello.
Que el sol brilló tanto en el mar como en el blanco  

cuerpo cuando se ahogaba; y nadie se inmutó 

-ni siquiera el pintor: porque nada hubiese cambiado

ni en el ayer ni el hoy-.


Así el bello navío -también en otra elipsis- 

continuó su viaje ajeno al sufrimiento inevitable

Y es que está todo predeterminado.

Y el universo es solo un cementerio.


No hay comentarios:

Publicar un comentario