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domingo, 16 de agosto de 2026

Poemas en Akra Leuka (XXII) - Ángel Luis Prieto de Paula.

Sexteto

Shoenberg: Noche transfigurada

Orquesta


Cuando leí una selección del lucreciano "De Rerum Natura", traducida en endecasílabos por A. L. Prieto de Paula, me dije que era una lástima que su dedicación a la ensayística crítica hubiese desplazado al poeta. Ahora lo invito y fuerzo a que me envíe unos poemas y el lector comprobará enseguida que es mejor poeta que la mayoría de los que estudia y antologa. Tienen, sus poemas, equilibrio, que es lo que le falta a los demás.

1)

En el primer texto, el relator poético, tras repasar, insomne, su jornada anterior y vislumbrar su futuro, se dirige en plena madrugada a sus quehaceres estudiosos; y sus pasos peldañean hasta otro él, el de su adolescencia, en el que, también adormilado pero en duermevela, sintió la visita madrugadora y tierna de su padre, quien, tras vigilar su sueño, se dirige, como él ahora, hacia su noche. El yo recordador se desdobla y el referidor de la experiencia adquiere la penumbra del adolescente, difuminadora de lo que fue.

Mesura, meditativismo, melancolía y exaltación paterna contribuyen a que el recuerdo sea una elegía a la vez que un himno cuya versatividad melódica y endecasílaba, de claro y llano decir, diafaniza la nostalgia de cuanto se dice, y se constituye en un mágico recuento condensado de una adolescencia en la que la magia del edén empieza a diluirse para ser una asunción de realidad difusa. 

El corazón y la mente son unas antenas que sintonizan con la emisora de la lírica al margen de su material, aunque, como toda circunstancia, influya este en la esencia. Los creadores -las obras- que permanecen son los que consiguen que las esencias humanas sean el rasgo distintivo de cualquier poema. ¿Hay algo más identificativo que la memoria, cambiante espectro del tiempo, algo más "eterno" que la filialidad y la paternidad? Por eso el relator lírico, pudiendo detenerse en cualquiera de los asuntos que enumera, se ha detenido en la habitación del dormidor amado.

Y de ahí las alusiones a Atlas ("sostuviese / el frágil equilibrio de los astros"), sostenedor del orbe, y al martirio de san Lorenzo ("mi cuerpo en la parrilla / enojosa del lecho"), porque su lecho es más quebrantador que descansador, y que orientan sobre la vocación y oficio de la paternidad: amar al hijo. La noche de quien escribe, reinante en el poema, sirve de nexo síquico entre un pasado que se expone, el futuro de quien vigila el sueño juvenil y un presente que otea el durmiente, sobresaliendo, en fin, la ternura de quien admira en el recuerdo la del padre, que se retira hacia "su noche" tras vigilar el alba de su hijo, demiurgando, al cerrar el postigo, el equilibrio de los astros, invasores hermosos de los sueños. 

2)

El segundo poema sustituye el canto a la vida y el himno al pasado del anterior por la muerte del presente -la existencia como un tramo de un camino que el propio camino mata- concretado en el pulvis ... reverteris de otro poeta estudioso (Ángel Herrero) empeñado en ponerle idioma al "decir numeroso" e innumerable de quienes no pueden pronunciar el verbo. En dos estrofas -de 12 y 13 versos- los endecasílabos son quebrados en su término por un heptasílabo abrupto y cortante que, al reiterarse y amplificarse en la segunda,  engarza y unifica las dos partes en vez de separarlas. 

Así, la elegía vuelve a convertirse en himno, puesto que no "se canta lo que se pierde", sino el instante en el que el buscador, tras el esfuerzo, oficializa sus hallazgos y los lega para siempre. No hay planto solamente, pues. No hay mejor homenaje: porque se preserva el acto de conquista humana.


1) 
EL EQUILIBRIO DE LOS ASTROS



Luego de muchas vueltas en la cama
tratando en vano de abrazar el sueño;
desempolvando algún recuerdo triste
que me acompaña y me acompañará
hasta que la vejez me desconecte
de mi propio pasado; percibiendo
oscuramente algún dolor difuso
que empieza poco a poco a concretarse;
pensando todo lo que pudo ser
pero no pudo ser; atribuyendo
una admirable biografía a esa
mujer que me he cruzado por la calle;
oteando el futuro mientras doy
media vuelta a mi cuerpo en la parrilla
enojosa del lecho..., finalmente
me levanto aturdido. Todos duermen
en la casa. La noche es aún muy noche,
y yo subo despacio los peldaños
hacia el estudio. Sobre el suelo brilla
un gran charco de luz. Por la combada
claraboya del techo veo la luna
helada del invierno, que me lleva
hasta otro invierno gélido y remoto.
Mi padre entra en el cuarto y se reclina
sobre la cama para ver si duermo,
con el esmero de quien sostuviese
el frágil equilibrio de los astros.
Quizás musita una palabra, porque
un vaho se desprende de su boca. 
Un momento después, cierra el postigo
por donde entra el claror que me desvela,
antes de retirarse hacia su noche.


                                                              

2) 
EL DECIR NUMEROSO
                                                                        Ángel Herrero.
                                                                        In memoriam.

En claustros de granito, entre melismas
que atinó a embalsamar Guido d’Arezzo,
en talleres o en eras fatigadas
de lluvia mansa y luz crepuscular,
en campos de cebada a la que peina
el viento del oeste, en un jardín
o en los tejados donde el barro quiso
apostarse por ver de cerca el cielo,
en las espumas sucias de este mar
asfixiado entre plásticos y herrumbres,
en el marjal, el muladar, la nieve,
el ejido y la tundra, tú dictabas
el decir numeroso.

El decir numeroso tú dictabas
con una voz que conocía el óxido
-pero también el tamo y su caricia-,
pregonabas el verbo, y con las manos
hacías signos de interrogación,
tendías puentes, dibujabas nubes
sin más que levantar los dedos índices,
desde el orto al ocaso fecundabas
de sentido las cosas de la tierra.
Cuando, al caer el sol, te retraías
hacia el eremitorio de la noche,
musitabas, en un silencio añil,
una salmodia allí donde ya nadie
alcanzaba a seguirte.

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Poemas en Akra Leuka (I) M. Carmen Sacristán 

Poemas en Akra Leuka (II) Esther Abellán

Poemas en Akra Leuka (III) - Vicente Valls

Poemas en Akra Leuka (IV). Carlos Sahagún

Poemas en Akra Leuka (V) - Manuel Molina

Poemas en Akra Leuka (VI) - Luis T. Bonmatí

Poemas en Akra Leuka (VII) - Angélica Sevilla

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Poemas en Akra Leuka (IX) José Luis Zerón

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Poemas en Akra Leuka (XII) Mariano Sánchez Soler

Poemas en Akra Leuka (XIII) - Consuelo Jiménez de Cisneros

Poemas en Akra Leuka (XIV) - Carmelo S. García

Poemas en Akra Leuka (XV) - Diane Boucher

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Poemas en Akra Leuka (XX) - Josemanuel Ferrández Verdú

Poemas en Akra Leuka (XXI) - Pilar Duet André

19421

viernes, 14 de agosto de 2026

El amor es un pájaro enjaulado (5).


Glazunov: Las estaciones

  6.La identidad contradictoria.- 
Contradicción como certeza, duda como pesadumbre, entrega y desencuentro, satisfacción y sufrimiento, dolor, placer, esquizofrenia... viene a sentir Lope de Vega: porque amor es egoísmo y es altruismo, es pasión desatada y atadura del otro y por el otro. Olvidamos en medio del amor que somos contingentes y cambiantes, que somos en el tiempo, que somos temporales, que sentimos y que dejamos de sentir, que nace y se nos muere el sentimiento como la vida nos nace y se nos muere, arrebatadamente y sin explicaciones que nos satisfagan. Lope aclara lo que confuden los amantes, tejiéndole un error de temporalidad a lo que en esencia es efimeridad: A lo que es temporal llaman eterno: que el amor se termina es sustancial como lo es su inicio y su transcurso. Pero el acabamiento nadie lo persigue y pocos lo superan sin disfrazarlo en otra historia, la misma en otro cuerpo, otro beso, otro nombre. Pues no se acepta que lo que es deje de ser, que nos está esperando otro sendero del camino, que nos estamos esperando para ser lo que debemos ser y no podemos si no abandonamos lo que somos y sentimos. Cuando el amor se muere, el corazón se estremece, porque cuando dejan de amarnos, de repente cumplimos muchos años, por la misma razón que, cuando amamos, el corazón se llena de juvenilidad. Y el corazón popular lo entiende bien.Salvador Rueda lo recoge en su "Romance del tango": 
               Al Cristo que hay en mi cuarto 
               le referí mi dolor: 
               qué penas no le diría 
               que el Cristo se estremeció ... 
               Mi corazón dice, dice, 
               que se muere, que se muere, 
               y yo le digo, le digo 
               que se espere, que se espere”.                            
       La dualidad dolor-placer la conocían otros amadores: Celestina sabe que el corazón de Melibea es devorado por serpientes, porque su “enfermedad” es “Amor dulce”: y 
       es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso               veneno, una dulce amargura, una delectable dolencia, un 
    alegre tormento, una dulce y fiera herida, una blanda muerte
Pero, como toda enfermedad, sabe sabiamente que hay que sanarla entre sábanas. Las contradicciones del amor, su jánico esplendor y tragedia, su bisagra hacia el dolor y los celos, explica las transformaciones a las que puede inducir al amador. El amor cambia a quien ama. Ennoblece al que es noble y, a veces, incluso al que es protervo. Y el desamor, sin duda, entristece y aumenta la protervidad. La ternura y el júbilo, la crueldad y el rencor son sendas hijas suyas. “El collar de la paloma” defiende el amor como bienhechor e inteligenciador de los amantes.Quevedo insiste en la identidad contradictoria (soy un fue y un será y un es cansado) del amor:
               Es hielo abrasador, es fuego helado, 
               es herida que duele y no se siente, 
               es un soñado bien, un mal presente, 
               es un breve descanso muy cansado. 
               Es un descuido que nos da cuidado, 
               un cobarde con nombre de valiente, 
               un andar solitario entre la gente, 
               un amar solamente ser amado. 
               Es una libertad encarcelada 
               que dura hasta el postrero paroxismo, 
               enfermedad que crece si es curada. 
               Este es el niño amor, este es su abismo: 
               mirad cuál amistad tendrá con nada 
               el que en todo es contrario de sí mismo.
          Efectos varios, complementarios y suplementarios, cara y cruz de la moneda. Igualmente conocemos el dolor y la rabia de Vulcano (de todos cuantos sufren el amor) por boca de Quevedo:Nadie le llame dios a Amor, que es gran locura: / que más son de verdugo sus tormentos;  Perdí mi libertad y mi tesoro; / ¡Triste de mí, que mi verdugo adoro!, grita bajo su égida. 
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El amor es un pájaro enjaulado (1)


jueves, 13 de agosto de 2026

Elogio de la isla

 

Elogio de la isla


Porque quiero entender al hombre, vivo 

muy lejos de los hombres. Cada día

cultivo la templanza en los jardines

de la amorosa soledad.

Aprendo juventud de los rosales,

y la encina 

me habla de la vejez. El agua fluye

como un río de tiempo por los campos.

Los pájaros anidan en la luz,

y la floresta verde me acompaña.

Leo, a veces. Evoco algún recuerdo 

o los combato. Escribo

sobre la noche. Miro las estrellas 

y contemplo la lluvia. Lo demás

pertenece a este mundo. 


miércoles, 12 de agosto de 2026

La majestad interior

 La majestad interior


Cuando ya nada tengas que decir 
oye el silencio de la soledad 
y siente que no hay música más pura 
que la del soliloquio estremecido 
para escuchar en ti lo que hay de todos 
y lo que puedes darle 
a todos desde ti.
La palabra es un número inconcluso
cuya ecuación siempre es indefinida. 
Solo quien entra dentro de sí mismo 
vislumbra la verdad del universo.
El sufrimiento es ley inexorable
y la felicidad una conquista.

lunes, 10 de agosto de 2026