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viernes, 26 de junio de 2026

Vivir, amar, convivir.


Para vivir nos basta con haber nacido y seguir unas normas sociales.
     Amar es otra cosa: es una fiera que de pronto nos topa el corazón y nos muerde la carne.
     Convivir sí es difícil. Primero hay que vencer al egoísta que hay en nuestro interior, hacerle comprender que las masas no cuentan, que lo que importa es la solidaridad de dos que se completan y toleran, que mantienen su individualidad sin interferir en la del otro y al mismo tiempo forman una unidad de dos interdependencias. Es preciso haber vencido a la fiera del amor que nos enfebreció, domarla, domesticarla, convertirla en animal de compañía, quitarle su agresividad, meternos en su piel como en un traje cómodo que nos ayuda a vivir con alegría y también sin cupidos, ni hadas, príncipes o princesas. Volver a enamorarnos, sí: enamorarnos de lo cotidiano, de la dicha del sosiego.
     No es difícil conseguir que nos amen; lo difícil es lograr que nos sigan amando.
     Decididamente: no es fácil convivir. Sobre todo cuando se espera que sea el otro, la otra, quien lo dé todo.

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jueves, 25 de junio de 2026

Poemas en Akra Leuka (XXXIII) - Rafael Azuar

Milhaud: La creación del mundo


En los años cincuenta alicantinos predominaba, junto al tema social (Manuel Molina, Ernesto Contreras...), el religioso, más eclesiástico que espiritual (Santiago Moreno, Vicente Ramos...). Fue Rafael Azuar (*) quien, con un espíritu proteico, más helenístico y sensual, juntó lo pagano y lo cristiano, el amor hogareño y el amor pánico a la existencia, tratando de conciliar a Dios con los dioses. Dios está en la Naturaleza, como se observa en el siguiente poema.  

    El título inicia una estampa del origen de la creación. 20 endecasílabos arromanzados -y no muy inspirados, pero sí algo deslabazados, como si el poema estuviera sin finiquitar- pretenden ilustrar el instante en que empezó el mundo: milagrosamente, una luz, "eco de Dios", intemporal, abisal y cegadora, como un "éxtasis de almendra", ilumina, creadora, los elementos arcillescos: "el arroyo, el árbol y la tierra".     

Fiat lux


Rodeados de sombra luminosa,
de una luz que nos ciega y nos desvela, 
inmensa luz desconocida, intacta, 
que gira como rosa dulce y lenta ...
¿Desde cuándo, hasta dónde, la luz gira? 
Y nadie puede ungirla, detenerla,
tocar su entraña de amorosos hilos,
desnudar en el aire su materia.
Eco de Dios que de los cielos vino,
abismo cegador que al alba llega.
Nunca fue una palabra obedecida 
de tan hermosa y ejemplar manera.
De Su palabra al rayo un breve instante 
generador de un éxtasis de almendra,
una mañana desde dentro y pura 
que ignoraba su eterna primavera...
Y nada que rozar y nada en torno... 
¡Solo la luz, sobre la nada inmensa!
Más tarde, la luz pura y detenida 
sobre el arroyo, el árbol y la tierra.


(*) 

Hace años enviaba yo a diferentes alumnos a entrevistar autores, a fin de que viesen que la literatura no era un cementerio de cadáveres del pasado sino también una ciudad de vivos del presente. Conservo una vídeograbación de Azuar, entre otras, hecha en su casa -a la que él me había invitado para entrevistarme años antes y cuyo coloquio publicó, junto a algún poema, en un periódico alicantino.

INTRODUCCIÓN - Poemas en Akra Leuka

Poemas en Akra Leuka (I) M. Carmen Ramírez 

Poemas en Akra Leuka (II) Esther Abellán

Poemas en Akra Leuka (III) - Vicente Valls

Poemas en Akra Leuka (IV). Carlos Sahagún

Poemas en Akra Leuka (V) - Manuel Molina

Poemas en Akra Leuka (VI) - Luis T. Bonmatí

Poemas en Akra Leuka (VII) - Angélica Sevilla

Poemas en Akra Leuka (VIII) - Miguel Ruiz Martínez

Poemas en Akra Leuka (IX) José Luis Zerón

Poemas en Akra Leuka (X) - Tina Pastor

Poemas en Akra Leuka (XI) - José María de Mena

Poemas en Akra Leuka (XII) Mariano Sánchez Soler

Poemas en Akra Leuka (XIII) - Consuelo Jiménez de Cisneros

Poemas en Akra Leuka (XIV) - Carmelo S. García

Poemas en Akra Leuka (XV) - Diane Boucher

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Miguel Ruiz Martínez (1957 - 2009) 

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Helena Vilella Bas

Poemas en Akra Leuka (XVII) - Pedro Ramírez

Poemas en Akra Leuka (XVIII) - Francisco Mas-Magro y Magro

Poemas en Akra Leuka (XIX) - Clemencia Miró

Poemas en Akra Leuka (XX) - Josemanuel Ferrández Verdú

Poemas en Akra Leuka (XXI) - Pilar Duet André

Poemas en Akra Leuka (XXII) - Ángel Luis Prieto de Paula

Poemas en Akra Leuka (XXIII) - Diego Torres

miércoles, 24 de junio de 2026

Homo viator


La Odisea

Homo viator

Mi nombre es Odiseo, el que divisa
desconocidos horizontes, légamos
de otras maneras de entender, vivir
y circunferenciar el universo.
Amo la lejanía, en la que hallo
a quienes, como yo, quieren ser otros
para ser uno ecléctico de todos.
Mi camino es el mar, cuyas orillas
me descansan del viaje de la búsqueda.
Mi bitácora apunta mundos nuevos,
fecundas realidades, argonáuticas
lejanías. Las olas son caballos,
émulos del troyano, que me abisman
en torbellinos mientras me dirijo
a mi origen, la cruel constatación
de que ayer y mañana son otro hoy.
El tiempo es un camino inexorable
y el pasado regresa como un túmulo.
Yo soy un cinegético animal.
Busco el amor en cada singladura 
mientras Penélope en sus brazos
mi cárcel va tejiendo y destejiendo.

   

martes, 23 de junio de 2026

La búsqueda ancestral - Leído por Índigo Horizonte

 

La búsqueda ancestral


Hace un millón de años, el hombre contemplaba 

el crepúsculo, luego

de haber cazado el alce, o defendido

el cenagoso oasis bajo la gran caverna

del cielo; y descansaba

tallando en las paredes

animales y signos, metáforas y estrellas.


Pasaron los milenios. El ocaso seguía

admirando a los hombres 

que, a las puertas de Atenas,

reposaban después de la batalla,

soñando con la anchura 

del secreto universo 

entre urdimbres y brújulas.


Y los siglos corrieron tras el tiempo 

y levantaron pórfidos y torres

bajo el sol, que ocultaba 

su lumbre cada día 

a quienes lo miraban desangrarse

en púrpuras enjutas.


Legó el ansia su fábula.


Dentro del corazón hay una isla

con prados y palomas, almendros y granados.

Siguiendo los senderos del tilo y la retama, 

se llega a una alta roca, 

como un ciprés erguido

cerca de las estrellas; y desde su estatura

desciende el infinito hasta los ojos

y es todo transparente.

El mar bate sus olas y baña el cielo azul; 

el día se confunde con la noche

en una penumbrosa claridad,

y la brisa trasiega 

la luz como una espora

por todo el firmamento iluminado.


Allí quiero llegar para quedarme,

luz yo también,

contemplando la dicha, el color de los días,

la soledad fecunda.


Escucharlo en otra voz:  Á L P




4124

lunes, 22 de junio de 2026

El Laberinto

                                     
                                                Katchaturiam: Adagio de Spartacus

El laberinto

Triste es amar a aquel que no te ama
y no saber cómo dejar de amarlo 
porque anhelas que un día llegue a amarte:
el amor se transforma en sufrimiento
y el sufrimiento empuja a amarlo más.
De ese modo he caído en tal abismo
que cuanto más te alejas más me acerco
y cuanto menos me amas te amo más,
pues más amor espero cada día
sin causa ni esperanza ni razón.
Qué doliente pasión, qué oscura luz.
Qué triste que amor funda vida y muerte.
¿Cómo puede vivir un corazón 
que no ama?

domingo, 21 de junio de 2026

Un Trovadorius póstumo

                                     

Borodin: Adagio

Llorens Ferri

Cuando a los estudiosos les da por perseguir y exhumar a un autor no lo dejan en paz. A buen seguro que este poemilla elemental que sigue no nació de la pluma de Trovadorius -aunque bien pudiera ser-. Aquí lo copio, por si quizás, tal vez y acaso...

Si yo fuera un poeta
de la estirpe de Dante o de Petrarca,
y pudieras creerme, te diría:
Para mí son más bellas tus palabras
que todo el universo constelado,
y prefiero tu risa
al cascabel que irradian las estrellas.
No hay más materia que la de tu cuerpo
ni más alma que la de nuestro amor.
Ni siquiera los dioses
tuvieron tanta dicha.
Soy la felicidad cuando me abrazas.