Visitas
Seguidores
martes, 6 de agosto de 2024
El paraíso.
lunes, 5 de agosto de 2024
En el aula causal.
En el aula causal
- Profesor: ¿Por qué y para qué estudiar, por qué es mejor aprender que ignorar?, preguntáis... Esta es mi respuesta:
El ser humano es el animal que más tiempo biológico necesita para independizarse de su madre, desarrollarse en cuerpo y mente, adquirir un criterio propio y poder decir "este soy yo": necesita nada menos que unos 200 meses. Pensemos lo que eso significa para nuestra vida: 20 años para convertirnos en auténticos adultos; 20 ó 25 para construir y afianzar una vida fértil y agradable; otros 20 ó 25 para mejorar, gozar y nostalgiar los frutos cosechados los años anteriores. En resumen, siete décadas, por ejemplo.
- Diana: Ahora se vive más y mejor...
- Profesor: Precisemos, Diana: ahora cumplimos más años y disfrutamos de mejor salud. Lo del bienestar, lo dejamos para otro día. Y continuemos -silogísticamente, deductivamente, como siempre-: no viviríamos el último tramo si no estuviésemos vivos durante el segundo, y...
- ...que no somos niños, profe... –interrumpe Diana, olvidando que debe levantar la mano para intervenir-.
- ... Y no viviremos bien el segundo tramo -ni el tercero- si durante el primero no hemos plantado todas las buenas semillas que fructifican después... Sandra, ¿qué es inevitable deducir de esto?
- Sandra: Que el primer tramo es el más importante, o el determinante del resto de la escalera.
- Y tú, Pablo, ¿qué harías si fueras a construir una casa, o una escalera?
- Pablo: Reforzaría los cimientos y aseguraría el primer peldaño...
- Profesor: Bien... Dejemos las parábolas y vengamos a la vida: confieso que durante muchos años he dicho -acogiéndome a la cita de Diego Torres- que "cuando quiero viajar leo un buen libro", porque cada libro es un viaje a la vida de un hombre. Pero, aunque hay que leer, la vida es más que la palabra. Por tanto, hay que vivir sin malvivir... Imaginemos ahora que todos vais a hacer un gran viaje. ¿Quién se quedará en el hotel, "a la bartola", en vez de salir y traer los ojos llenos de imágenes, los oídos llenos de músicas, la mente plena de experiencias con las que cultivar recuerdos y plantar proyectos?
- María: ... me apunto ya a ese viaje. ¿Cuándo salimos...?
- ... Pues ahí tenéis la respuesta a vuestra pregunta inicial. La vida es el gran viaje. Y aunque sea un viaje no solicitado, la vida nos ofrece todo lo que un itinerario infinito nos puede otorgar. ¿No sería de necios permanecer "a la bartola" mientras el viaje fluye, en vez de llenar las maletas de la existencia con cuantos frutos y semillas encontramos, con paisajes -y libros-, realidades y sueños, conocimientos, en fin? Creo que nadie tiene derecho a malgastar la única energía racional dotada de voluntad propia y fértil. Quien lo hiciese sería esclavo de la vagancia, la inutilidad y el desprecio por lo desconocido. ¿Cómo despreciar ni lo más nimio de lo desconocido, si la Historia es una sucesión de descubrimientos? La vida es un misterio que hay que descubrir. Hay misterios que defraudan y otros que son tesoros. ¿Quién no quiere ser rico en experiencias que enriquezcan su vida? ¿Quién rechazará la mejor compañía? Pues la vida no es solo un viaje, sino nuestra mejor compañera de viaje y, a la vez nuestro único camino. En ella están la sed y el agua. Cuanto más y mejor la caminéis, mejor aprenderéis a andar y almacenar estrategias. Y este es el momento de llenar la cantimplora y las alforjas. Solo así es posible desmentir la conocida frase de M. Heredia: "Nos pasamos media vida queriendo acertar, y la otra media lamentando nuestros errores".
domingo, 4 de agosto de 2024
De la memoria.
Por el contrario, nuestros mejores aliados son las ilusiones: por muy inalcanzables que parezcan siempre queremos realizarlas; y eso nos incita a seguir viviendo.
La utopía sexócrata
La panacea
viernes, 2 de agosto de 2024
El abrazo cautivo.
jueves, 1 de agosto de 2024
El erotismo - El rostro de Eros y Tánatos

La libérrima dama enamorada
del amor y del sexo que la hostigan
ve arcoíris pletóricos de dichas
y de concupiscencias celestiales,
vislumbra sicalipsis y pavesas.
El carmesí bullente de su boca
y el místico erotismo de sus ojos
van trocándose en muerte desbocada.
Hubo en su corazón sueños y estrellas
y solo queda en él melancolía.
Ha regresado a la raíz del llanto.
Como un espejo oscuro y silencioso
varado en esta vida hacia otra vida,
el fulgor de las tumbas y los lechos
triza su corazón en la vorágine
de una salacidad insatisfecha.
Rugen panteras y erotomanías
del cuerpo estremecido en cuyos éxtasis
estallan astros, cantan madrigales.
Un trueno apocalíptico tortura
la espiritualidad de la materia,
y el esqueleto erótico reclama
misticismos y magias siderales.
El orgasmo es un éxtasis carnal.
¿Qué dulce trovador de la lujuria
cantará su catástrofe interior?
Abrazada a sí misma halla en sí misma
un oasis sitiado por la sed.
Besa el beso del ansia, sueña dioses
y en su cuerpo se engranan plenitudes.





