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sábado, 7 de enero de 2017

La dulce desmemoria


Malher: Sinfonía Resurrección, I

Siempre fui un mal estudiante: ansioso de saber y ajeno a cualquier obediencia. El día anterior al examen, por la noche, solía colocarme ante el libro de texto y fotografiar cada página con un flax de los ojos; durante el ejercicio examinístico me ensimismaba en un viaje interior y buscaba con el escáner de la mente el lugar del libro donde estaba la respuesta. Era una buena “chuleta”, e invisible. Siempre me decía cínicamente a mí mismo, para justificar el hastío -que otros llamarían vagancia-, que ningún mérito tenía aprobar estudiando. Además: en lugar de perder el tiempo con aquel material huero que de poco servía, me dedicaba a leer la fuente del saber: libros y libros, y más libros. 
     El método daba tan buen resultado que seguí practicándolo en el palacio de Anaya salmantino: cuando me cansaba de molestar a mis compañeros, bromeándoles sin gracia en la biblioteca, empezaba la sesión fotográfica. Seguí dedicando mis días a luchar contra mis demonios y a leer las obras sobre las que los manuales teorizaban. Si algo aprendí en la Universidad fue que quien quiere aprender algo tiene que aprenderlo por sí mismo. Aprendí a inventarme frases elocuentes que atribuía a grandes autores y con las que apoyaba cuanto yo decía: y los profesores conocían tan bien su materia que las daban por válidas.
     Ahora creo que lo voy olvidando todo lentamente. La vida, como la memoria, es también un fraude. Solo por ser pasado se convierten en nostalgia las cosas. Hay tantas cosas convertidas en recuerdos que si no olvidásemos nos convertiríamos en galaxias que acabarían estallando. De modo que es como si la muerte, generosa, quisiera mitigar con el olvido el sufrimiento de la despedida. 

Heilbucth: El estudiante


viernes, 6 de enero de 2017

La voluntad hímnica, IV: Potestad




Potestad

Grita el viento. La noche queda fuera.
Como un notario, apunto las cosas que poseo: 

el mar y las estrellas, el horizonte alado
donde el pájaro ondea dibujos invisibles,
la montaña y el bosque,
los libros, las fragancias, el otoño,
la música y el sol,
las palabras azules que transforman el mundo, 

la lluvia y su arabesco solitario,
mucha melancolía y un poco de esperanza, 

espejos que repiten los anhelos.

La noche queda fuera, o nace en mí.

Anoto algunas cosas como argumento mágico 
de que la soledad no existe. 

                                      (En Devastaciones, sueños -Vitruvio-).

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La voluntad hímnica: Oda

jueves, 5 de enero de 2017

Queridos Reyes Mágicos:



Los RR MM en la pintura

Queridos Reyes Magos:
Os agradeceré que no me traigáis nada que no haya merecido. Es la única y sabia manera de sentirme orgulloso de cuanto tengo y pueda tener: porque será consecuencia de mi esfuerzo, no de loterías, dioses o malversadores de la realidad. Creo que toda buena educación debiera fundamentarse en ese afán de superación.
(Posdata: En lugar de traer más, ¿os podríais llevar a todos los políticos no altruistas?)


miércoles, 4 de enero de 2017

La música, la música, la música...


Villalobos: El descubrimiento del Brasil


Recibía yo -pero el destinatario oficial era mi hijo, de un año de edad- el boletín de la programación de Radio Clásica. Y allí estaba yo, casete en ristre, preparado para grabar cuanto me entusiasmaba. Una de esas grabaciones fue El descubrimiento del Brasil, de Villa-Lobos, que desconocía, aunque me eran familiares sus bachianas y preludios. 
     Pasaron años y perdí tal grabación, hecha esta en un magnetófono de bobinas que había comprado muy joven en Venecia. Hasta que un día, puesto que la composición no existía en el mercado discográfico, Araceli González Campos me la devolvió desde su Buzón del oyente. 
     Era entonces Radio Clásica una emisión de 24 horas en la que fluía constantemente la música que endulza el mundo. Y es la única emisora que escuchaba y escucho. Jamás la desconecto, ni siquiera para dormir porque, además de que amansa a las fieras -y a la que hay en mí-, ensordece los ruidos: ahí está haga yo lo que haga, leyendo o escribiendo; incluso, si me ausento de la habitación o mi domicilio: pero la memoria inconsciente recuerda y actualiza cuanto pasa por nuestros sentidos. 
     Estos días continúa celebrando sus cincuenta años de emisión. Pero hoy ya no es lo mismo: tal vez la han convertido en otra cosa, respetable, pero frívola y vulgar, la competencia de otras radios, el cambio de los gustos y valores sociales... 
     Qué lástima y qué lástima.

martes, 3 de enero de 2017

Cinco puntos de partida

Grieg: Amanecer



Primero: Hay que desmitificar la felicidad, darle su dimensión real en la vida cotidiana, que es el sosiego íntimo. Si no, quienes propenden a las ilusiones desmedidas se convierten en ilusos.
     Segundo: Nunca serás feliz si piensas que puedes serlo al margen de lo que ocurra a tu alrededor. Tú no eres tú sin tu alrededor, y este acaba hiriendo tu íntimo yo y sustituyéndolo, si te sientes culpable ante algo. Por lo tanto: ocúpate de los demás, aunque los resumas solamente en uno: cuanto hagas por él lo haces por todos.
     Tercero: Tú eres lo que crees ser, lo que los demás creen que eres y el que en realidad eres, cosa esta que jamás acabarás de saber. De manera que debes intervenir en lo que alcanza tu voluntad: mejorando al que crees ser y al que los demás creen que eres. El otro que hay en ti, y que te definiría, es indefinible.
     Cuarto: Puesto que la conciencia nos persigue si no nos comportamos dignamente, y siempre acaba alcanzándonos, ¿por qué no actuamos voluntariamente con dignidad y no por temor al castigo moral o a la ley?
     Quinto: ¿Por qué no empezar hoy mismo...?

lunes, 2 de enero de 2017

El manantial de las almas perdidas: Año nuevo, libros clásicos (Lecturas imprescindibles,35)


Liszt: Años de peregrinaje

Siendo el sentimiento lo que perdura en el hombre a través de los siglos, ¿cómo no frecuentar la poesía, si es en el poema donde se encuadernan las emociones y, por tanto, la identidad natural humana? ¿Y cómo no seguir el hilo conductor de la poesía para ver cómo los distintos autores de la Historia han tratado de cincelar idóneamente esos sentimientos, tallados por el criterio estético de cada época? Nos reconocemos iguales en las emociones, aunque no concordemos en el pensamiento, modulable en cada época.
     Todos los grandes temas poéticos giran alrededor de la vida y la muerte, de sus nexos, derivaciones o facetas: el amor, el dolor, la convivencia, la belleza, la pérdida, las ruinas... Todos pueden agruparse en dos grandes ejes: el canto a lo que se desea perdurable y el llanto por la mortalidad: el himno y la elegía. La poesía esencial es un muestrario de esas dos grandes pulsiones humanas; de donde se deduce que conocer el devenir poético es conocer el corazón del devenir social. Porque la escritura -todo arte- es la construcción de un yo egregio y perdurable alternativo al de esta vida.  
     Seguramente el primer poema fue el que se dijeran Adán y Eva: un escueto "Te quiero. Sobrevivamos juntos". Después, todos hemos estado repitiendo con distintos lenguajes y maneras aquel descubrimiento que, como tal, fue un estallido síquico de la creación, cuyo temblor sigue sintiendo cada nuevo corazón que nace a tan dulce escalofrío y tan difícil convivencia.  
     Se han sucedido las estéticas, búsquedas, concreciones: los Ovidios, Propercios, Manriques, Petrarcas, Garcilasos, Villones, Yepes, Donnes, Shakespeares, Quevedos, Bécqueres, Baudelaires, Nerudas… Y a pesar de las palabras, y con su sometimiento, siempre hay un poema que repite el tintineo de esos temas perennes, aunque perezcan las palabras que lo recogen, lo legan y lo actualizan. Incluso "podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía". Y no solo "mientras exista una mujer hermosa" -criterio que hoy suena misógino-, sino mientras exista un hombre vivo luchando contra la muerte propia y dando vida a la ajena.
     Así que escoja cada uno su caudal de poemas, pero no se disperse entre las "novedades", que pocas veces son nuevas más que en el hecho de ser una nueva reedición de lo malo; elíjalo tras atisbar primero en la continuidad de lo esencial del hombre: en la sucesividad de las antologías que recogen responsable y centenariamente ese itinerario: para no perderse entre las plumas furtivas, sin conciencia verbal o con mala conciencia, porque no saben que hoy el libro tiene poco que ver con la literatura: en buena medida porque la enseñanza ya tiene poco que ver con la educación. 
     Paséese primero el lector por cuantos autores forman ya la plenitud troncal de la cultura porque las sucesivas generaciones se han reconocido en ellos. ¿Qué lector no encontrará su íntimo rostro en esas páginas?
     La fuente de los libros es la vida; y darla es su desembocadura. Por eso los libros que no transmiten vida mueren rápidamente.   
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Basten tres recopilaciones: 
Las mil mejores poesías de la lengua castellana.
Mil años de poesía universal. 
Antología Cátedra de poesía universal.

domingo, 1 de enero de 2017

Un concierto pictórico

Allegri sonando con Pintores Extraordinarios I


Pintores extraordinarios II Sinfonía nuevo mundo


Pintores extraordinarios III Cantigas Alfonso X


Pinturas de Weeks con música de Glass y Sankar