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viernes, 6 de septiembre de 2013

El cautiverio de la inteligencia

Shostakovich: Cuarteto nº 8

1.- Nadie debería permitirse creer en algo sin antes haber puesto en duda aquello que -con buena o mala intención, acertada o erróneamente- le han enseñado a creer. Solo así es posible el progreso ideológico, artístico y científico. Porque creer significa anquilosar el pensamiento, el proceso de duda y, por tanto, de las nuevas certezas descubridoras de los errores. 

2.- El mundo camina tan deprisa que aquel que se detiene retrocede. Cualquier razonamiento inteligente puede ser devastado por una inteligencia superior (incluido este mismo argumento). Por eso, cuando alguien dogmatiza desde un púlpito, una cátedra o una ideología está aferrándose a un principio que, pretendiendo ser inamovible como única verdad, inmoviliza, aprisiona y estanca el devenir de las ideas

3.- Significa esto que la fe -la irracionalidad aceptada como logicidad- es la afasia de la razón, la negación del pensamiento y, por tanto, del hombre. Es el sacrilegio de la racionalidad. Y todos tenemos derecho a ser sacrílegos: pero tenemos el deber de ser racionales. El hecho de que haya creyentes solo demuestra que el hombre posee más imaginación -y desesperación- que razón -y esperanza-. 

4.- No es digno aquel que se conforma con las respuestas de los otros; eso es tanto como declararse defensor de la esclavitud y condenatorio de la libertad. Todos los jefes de todos los países de todos los tiempos han impedido que el hombre se hiciese las preguntas necesarias dándoles de antemano las respuestas que los consolasen y acallasen. El hombre es una eterna pregunta. Creer es asumir enigmas. No es posible aceptar conclusiones desde el fanatismo. Quien no duda no busca la verdad. El más sabio no es el que posee más respuestas, sino el que tiene más preguntas. Y Dios -o el Poder- es la respuesta que anula cualquier pregunta. 

5.- Envidio a los condenados a muerte: ellos no tienen que elegir.
G. Bellod
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jueves, 5 de septiembre de 2013

Un poema de María José Collado (Antología, CXLVII. Segunda serie)


Rameau

Aterrizaje en lunes

Desde la torre de humo
llegan confusos aleteos,
pájaros en la distancia
con plumaje de cenizas.
Inconfundible  alboroto
de hostiles campanas,
crótalos o platillos
para atraer  la vigilia.
Entre las sábanas aún neblina,
restos de naufragio en los párpados,
acude al exorcismo del agua,
al café preparatorio.
Extraño en su envoltura gris,
manso ante el látigo de la semana,
como exigen los lunes ortodoxos.
                                                                            María José Collado


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Otros poemas

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Mesié Rajuá:

Estábase mirando en un espejo Oniria: y le pareció que era la más pura y cristalina agua la que en él veía. 
Pasó mesié Rajuá cuacuacuando mentiras y pidiendo consuelo.
Oniria, sin mirárlolo, consolólo musitándole:
En una democracia el fracaso de los gobernantes es el fracaso de los electores.
Y Rajuá se perdonóse, el muy cuacuátero.


martes, 3 de septiembre de 2013

La palabra esculpida

¿Qué autor se sentirá como tal sin haberse esforzado por aprender de sus maestros y luego desprendido de ellos para lograr un yo tallado por sí mismo? Un hombre -una mujer- es eso: lo que añade y quita de cuanto heredó y dejará como legado. Y un poema es lo mismo: lo que decidimos que permanezca después de que las "musas" impongan su dictado.

Biblioteca Virtual Cervantes


ÍNDICE GENERAL 2013 Septiembre

lunes, 2 de septiembre de 2013

Cumplemuertes feliz

Saint-Saens

Sabemos cómo evolucionan las células, cómo se originan y se deterioran. 
Las ciencias biológicas avanzan tan deprisa que no solo conocemos el ADN de la Humanidad, sino que, gracias a su estudio, pronto cada uno podremos celebrar, igual que nuestro cumpleaños, el día de nuestra muerte. 
Entonces quizá deseemos tener mala memoria.



domingo, 1 de septiembre de 2013

En Auralaria

Luisa Pastor ha tenido la gentileza de poner voz al poema Mosha Bieda, tan querido por mí. Puede escucharse en su blog Auralaria, pulsando

El texto figura en:
                        La leyenda de Oniria