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viernes, 30 de julio de 2021

Postmortem, Previda (haikusoncillo aborigen)

 

Ketelbey: El santuario del corazón

Si esperas otra vida cuando mueras

vívela en esta porque en esta mueres.

La muerte es el umbral de un laberinto;

y si hubiese salida,

¿querrías seguir siendo el que ahora eres?

Intenta vivir hoy como si fueras

a morir mañana.


martes, 27 de julio de 2021

Tanhauser

Escucha el

Ahora puedes oír esta versión histórica de TANHAUSER


Aunque Radio Clásica ya no es lo que era hace unas décadas -porque, siguiendo los desvíos del hombre, se ha trivilizado, como todo, para ponerse al servicio del ocio más superfluo-, sigue emitiendo estos días, como hace anualmente, esa victoria extraordinaria del Arte sobre la Economía -no sé si en la más alta ocasión que vieron los siglos o porque la soberbia de un hombre pudo más que la de un rey-.
     Me refiero al Festival de Bayreuth que iniciase Wagner para gloria de sí mismo -en 1876- y para gozo de la Humanidad. 
     Si hay que citar cuatro himalayas de la Música, el primero en el que suele pensarse es Mozart. Pero frente a la facilidad natural de tal pentagramista para construir belleza -que lo hace parecer un dios o extraterrestre entre los hombres-, prefiero a los hombres cuyo esfuerzo los convierte en dioses terrenales.
     Prefiero -cierto que ma non troppo- a Bach, Beethoven y Wagner (a pesar de que siempre Schumann haya sido mi alter ego). La pluma, el pentagrama, el pincel y demás herramientas creadoras de la prolongación del universo debieran ser forjadas por sus dueños en el mismo crisol que esta tríada inmensa forjó sus péñolas: la sensatez, el equilibrio, la armonía, la ambición, la constancia, la revisión ... todo lo que determina que un poema -y sus sinónimos artísticos- sea tallado como un diamante.
La música es la única palabra 
que desmiente la inefabilidad.

lunes, 26 de julio de 2021

El holandés errante


Pulsa para escuchar El holandés errante  >>

Festival Bayreuth en directo


También puedes verla completa, en diferido:

Ser amado con tan grande amor que el amor sea el que nos salve. 
Esa podría ser la divisa de muchos seres atormentados por sí mismos y por el destino adverso, de tal manera que, considerándose indignos para sí, necesiten la aceptación amorosa ajena para perdonarse y escapar del laberinto.
Digo esto porque esta es, en buena medida, o me lo parece, la idea central de muchas obras de Wagner y de tantos autores-: la redención por amor. Así es en el Fausto de Goethe y así, más modestamente, es en el Don Juan Tenorio de Zorrilla, por ejemplo: Margarita y doña Inés son las salvadoras: el eterno femenino redentor.
Y así aparece por primera vez en Wagner, quien también es la primera vez que introduce los caracterizadores leitmotiv. 

Obertura

Coro de marineros

La balada de Senta

La leyenda

La ópera completa

domingo, 25 de julio de 2021

En la noche se oía un fandanguillo


El día en el que amamos



La vida empieza el día en el que amamos 

y muere cuando muere nuestro amor. 

Puesto que me has amado un solo día, 

un solo día he vivido yo.

En ese breve tiempo he abrazado 

todos los sueños de este mundo; 

pero también 

todas las muertes del dolor.


sábado, 24 de julio de 2021

Festival Bayreuth

Este año, a pesar del virus, se reanuda el ya centenario Festival Bayreuth, por primera vez dirigido por una mujer. 

Solo cuatro de las grandes obras de Wagner; la primera, El holandés errante:

jueves, 22 de julio de 2021

Consuélenme tus besos.




Consuélenme tus besos

Este mar que contemplo te observa en esa orilla
en la que tú contemplas que te miro
anhelante y lejano, como un lecho
de líquido esplendor en el que nos amamos.
No es este el mar de Ulises, pero es mar:
el alto cielo convertido en lluvia.
La transustanciación inicia el vértigo
de nuestros corazones trascendidos,
y el agua es como un pájaro que se posa en tu cuerpo
y lo inunda de besos, caracolas y brisas.
En él vuelo hasta ti, te abrazo y dejo
que vuelva con tu abrazo.
La lentitud sonora de sus olas
briza con su plumaje la tierna acometida
de tu amor y mi amor, mientras la noche
rutila con estrellas la frágil singladura
de nuestra mutua ausencia.
Sálvame del naufragio:
Consuélenme tus besos en la aurora.


domingo, 18 de julio de 2021

Media hora con Borges



Leer 

EN VíRGULA

https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/116532/1/Virgula_2-3_10.pdf

 Media hora con Borges

Antonio Gracia


(El maestro contempla ciegamente un aleph diluvial, fantasma levitante en un maná invisible).


- Periodista: Usted es argentino, pero dicen algunos que no se preocupa por su tierra.


- Borges: Importan las esencias universales, no las patrias físicas, las fechas y demás circunstancias... Yo soy oriundo de los libros, no de la arcilla. ¿Serían esencialmente distintos Homero o Virgilio, Shakespeare, o Hugo... si hubieran nacido en otra patria o en otro tiempo? ¿Son griegos, romanos, ingleses, franceses... o son universales y, por lo tanto, apátridas? Cuando pasan los siglos incluso el autor se convierte en una mera circunstancia de su obra. ¿Soy argentino? Yo solo soy de mis palabras y de aquellos que, por ellas, me sienten suyo. La mente no pertenece ni al polvus eris ni al reverteris.


- Periodista: ¿Qué me dice del Nobel, que tampoco entiende de nacionalidades? Se supone que es un premio a toda una vida escribiendo bien.


- Borges: ¿Escribir bien? Cualquiera puede escribir bien. Basta con empeñarse en aprender. ¿Pero sentir bien y convertir las emociones en un buen pensamiento emocional expresado idóneamente? Hay pocas cosas cuya dicción, buena o mala, sea imprescindible. Son las que apresan la sustancia humana y trazan el ADN de la identidad histórica, vigente en cada época. ¿Pero a quiénes y a cuántos les importa tal empresa?


- Periodista: A mí, a muchos lectores...


- Borges: ¿Escribir bien? ¿Ordenar las palabras certeramente para remitir al lector una buena prosa, unos versos rumiantes, tener éxito? ¡Claro! Hay que satisfacer también al homo ludens. Aunque eso es insatisfactorio para el homo sapiens. Este escribe para el lector que busca su íntimo rostro -llamémosle la efigie trascendente- en lo que lee, el que sufre porque por sí solo no se basta para hallar esa efigie y necesita la ayuda de quienes la han visto y saben legarla. Hay un lector al final del horizonte que preserva esa escritura. Vive ”en conversación con los difuntos”, en realidad siempre más vivos que los que presumen de estar vivos. Sabe que en algún lugar de un libro hay una frase esperando  sus ojos para darle sentido a su existencia. ¿Pero cuántos empuñadores de la pluma prefieren ser malos escritores si ello les procura el pasaporte a la fama? ¿Cuántos se preguntan, antes de publicar, "se avergonzaría Montaigne, o Ronsard... de firmar esto que acabo de escribir"? Repito: ¿Escribir bien? El mundo es una gran palabra que solo unos pocos saben pronunciar. Escribir es descubrir. Así lo entiendo: Sentipensar, sentivivir en la escritura, nombrar lo no nombrado, vislumbrar lo eviterno, donar la vida en la palabra exacta, inmortal por resurrecta. Crear un cuerpo y una mente humana: escribivir. 


- Periodista: ¿Le molesta que su poesía -como la de Cortázar- no sea tan egregia como su narrativa?


Borges: ¿Egregia? Son los otros los que -tal vez- escriben peor que yo, no yo quien lo hace mejor que los otros. En cualquier caso: mis cuentos son mis poemas; mis versos, ludopatías estrábicas.


- Periodista: Nombre algunos autores en español.


- Borges: No existen los autores; existen algunas obras de algunos autores. Las obras completas son el peor enemigo de las grandes obras porque esconden estas entre las de aprendizaje y las de decadencia. Diré dos títulos: “El túnel”, “Informe sobre ciegos”.


Periodista: ¿No quiere hablar del Nobel? ¿Discrepa de García Márquez o Vargas Llosa?


Borges: La coetaneidad es muy injusta. No premió en vida a Cervantes, ni a Gracián, ni a Dostoiewski... y sin embargo sí a Echegaray, Cela... El factor común de la humanidad sincrónica es la mediocridad... Por eso la muchedumbre, para la cual se urdió la democracia, imposibilita su buen ejercicio y la convierte en una disfrazada dictadura...


- Periodista: ¿Se considera antidemócrata?


Borges: Solo digo que en democracia ya no sabes quién es tu enemigo porque lo son todos aquellos que conforman la muchedumbre... no se puede convencer a nadie con razones porque la multitud es esencialmente sinónimo de fanatismo... El mismo Beethoven compatibilizó su misantropía ("prefiero un árbol a un hombre") con la solidaridad universal ("Sinfonía Coral”); claro: que con la mediación de la “Oda” de Schiller… Confieso que, por casualidad, topé con unos versos de un tal Goytisolo, un poeta de los que ustedes llaman sociales -¿qué plumidiestro no lo es?- que dicen: "un hombre, una mujer, así tomados de uno en uno son como polvo, no son nada...". ¿No son nada? Lo son todo. Quien niega la individualidad niega la identidad; y, por lo mismo, la libertad. Hay que reivindicar el "uno para todos", pero también el “todos para uno"; y esto es lo que olvida o pierde la convivencia en la mala democracia. Ha inventado el todos contra todos, malinterpretando a Darwin. En Arte no hay democracia, sino individuo. Incluso las obras del pueblo, como “Las mil y una noches” o “El Romancero” pertenecen al individuo, quien, uno tras otro, juglar tras trovador, miniaturista tras copista, las han pergeñado, pulimentado, salvaguardado, posteriorizado para la multitud… En fin: ¿No es el triunfo de la democracia el asesinato del yo?


- Periodista: Bueno, bueno… Sorprende oírle hablar de música. Solo recuerdo en su obra una alusión musical: al Réquiem alemán de Brahms.


- Borges: La música es la única palabra que desmiente la inefabilidad. Y los músicos son los únicos autores contra los que no puedo nada. Yo me quedé en los tangos; y eso sí es Argentina pura.



sábado, 17 de julio de 2021

Inspirado en hechos irreales...

Guridi: Amorosa (Diez melodías vascas)




Ocurrió por tierras de Colunga, Gijón... o Santander...

Una epidemia semejante a la que propició la escritura de El decamerón los obligaba a permanecer distantes, ajenas sus realidades, pero no sus emociones. Y le envió una nota:

Prohíbeme que vuelva a mirar tu fotografía o me matará el síndrome de Stendhal. 

Acogiéndose a las juiciosas palabras de la hermosa pastora en el episodio de Marcela y Grisóstomo (Quijote, I, 12-14), fue desoída aquella petición.

El lector ya conoce cómo acabó la historia.


viernes, 16 de julio de 2021

Érase un texto invisible (Elena Aguilera)

 Donde se nace; donde se muere


La exposición de Elena Aguilera, en el MUA, introduce al espectador en una luminosa estancia íntima en la que la serenidad parece provenir de los cuadros -de diferentes dimensiones- tras los que se trasluce un paisajismo físico que el siquismo autorial ha convertido en lindantes con la abstracción. Esta fisicidad aprisiona al espectador en un espiritualismo que la pintora ha extraído de su trayectoria y su talante, cosa que importaría poco, puesto que toda obra es una manera explícita o implícita de autobiografía. Pero lo que interesa aquí es que tal dibujo de la “realidad”, sin ser concreta o abstracta, sino híbrida, sumerge a quien contempla en una avariciosa claridad. Esto último, tan necesario en el mundo actual -lo de la claridad como camino a la esperanza- entra dentro de esa máxima que llevo defendiendo hace 20 años, la de la voluntad hímnica, implícita en la otra de construir “el himno en la elegía”. Y eso lleva dibujando-pintando la autora a lo largo de su obra. Baste recordar su serie “El azul no es un color”. Y no lo es: porque es un estado del ser, del ánima, de la vida.

Parece que los objetos de la naturaleza física hayan sido desdibujados añadiéndoles naturalezas síquicas -o al revés- para conjuntar entes mixtos de abstracción y figuración. Torsos, ramajes, roquedales, ríos, indefiniciones… despojados de todo cuanto les sobra mediante trazos gruesos fugitivos de convertirse en siluetas perfiladas, parecen ser los arbotantes del diseño inicial sobre el que se construye esta presencia mural. 

Poco importa la causa que provoca un efecto si este es digno de una celebración. Y este lo es. Y además, muestra una gradación y conquista en el estilo de la pintora, que indica no un azar encontrado sino un estilo buscado.

Cada artista -cada ser humano- aglutina una serie de sensaciones y fórmulas expresivas que actúan como premisas irracionales que se van racionalizando a fuerza de trabajo y elección de lo sentido, pensado y materializado. Lo que aquí resulta es un breve espacio de serenidad coloreada “donde se vive, donde se muere”, según la artista titula su conjunto pictórico-vital.

     Pocas veces el autor sabe mucho de su obra: este suele saber de ella que sintió una necesidad imperiosa de crearla y convirtió, mediante búsquedas y hallazgos, su intuición en creación. Y pocas veces el ciudadano sabe por qué acude a una exposición. Los asistentes al MUA tal vez no distingan -aunque sientan- la identidad o contenido de cada uno de estos cuadros, o de su conjunto; pero saldrán transformados porque una íntima alegría habrá invadido su hartazgo de contemplaciones pintureras. 


Donde se nace, donde se muere... Elena Aguilera


Donde se nace, donde se muere - 

Diario Información 


Antonio Gracia

Elena Aguilera 



lunes, 12 de julio de 2021

Minihaiku


Albinoni: Adagio



 Cuando escribas procura que tu verso

no engendre la nostalgia del silencio;

y si la engendra, calla.


domingo, 11 de julio de 2021

Sicalipsis

 

Por la voz parece que la lectora de un poema anterior repite con este. Doblemente agradecido, aunque prefiera mantenerse anónima.
Ha cambiado el texto mínimamente, lo suficiente para que parezca que quien habla no es un -sino una- protagonista.

Sicalipsis


jueves, 8 de julio de 2021

Perro Mundo

 

No importa que esté subtitulada: la película es un muestrario de brevísimas "hazañas" de las distintas culturas.  
Desconocer las miserias del mundo no las hace desaparecer; tal vez sí al revés.
Ciertamente, no es para que nos sintamos orgullosos ante tanto disparate como se muestra en la película. Ni hace olvidarla la hermosa melodía que la acompaña y que podía escucharse ayer  aquí

Mondo Cane (MORE)


Mondo Cane (MORE)


Se tituló Mondo Cane.
La película era una enumeración de despropósitos de la humanidad -que el espectador puede saltar sin menoscabo de su entendimiento-.
La canción era hermosa.
Aquí pueden escucharse algunas versiones.

Orquestación:

Piano


Andy Williams
Sinatra

Nat King Cole


Doris Day

Julie London


Charlie Bird Trio


Roy Orbisosn


Bob Mcgrath


miércoles, 7 de julio de 2021

La catedral sumergida

Debussy: La catedral sumergida


Solía pasear yo mi melancolía juvenil por las frías callejas de Salamanca. Al doblar las esquinas me asaltaban fantasmas y laberintos síquicos que me iban persiguiendo como una jauría de mastines. 
     La Casa de la Muerte derramaba sus cirios, la estatua de Fray Luis brindaba por la luz, y hasta el puente romano -donde el toro del doncel Lazarillo mugía como un sauce- no dejaba los duendes muy atrás. Solo tras caminar por la alameda regresaba con algún menor lastre de tragedias y brisas.
     Entonces escalaba la frágil escalera hasta la puerta de la Catedral Vieja: y allí me acurrucaba, adormecido por el oleaje: era mágico aquel arrullo de las olas que venteaban su sonido imposible: y era el mar de mi infancia, el del Mediterráneo y Torrevieja, el que se arracimaba de pronto y me daba consuelo con su eco de sirenas y arrecifes del pretérito. Alguna golondrina le ponía a la tarde su imagen de gaviota: y era como si regresase.
     Allí brotó mi historia con Oniria, la leyenda infinita, el verbo manantial.
     Allí se escucha el mar, solemne, reiterado.


lunes, 5 de julio de 2021

Doña Inés

Mozart: Laci daren la mano (Don Giovanni)

Doña Inés se despierta del hechizo


Dices que has conquistado a cien mujeres

y que me quieres más que a todas ellas.

Te jactas de gozar de cien victorias

olvidando que implican cien derrotas

de cuantas te lloraron al marcharte.

Me susurras tu hazaña como un mérito

definitivo para conquistarme.

Pero dime: ¿de qué te enorgulleces?

¿No será que buscaste otros amores

porque no conseguiste retener 

ninguno de los muchos que presumes?

¿Burlabas damas o eras tú el burlado?

¿Decepcionaste o te decepcionaron?

¿Dejaste alguna lágrima en sus ojos

o quizá fuiste tú quien las lloró?

¿No estarás pregonando tus fracasos?

En fin: después de tantos amoríos

me susurras tu hazaña como un mérito

definitivo para conquistarme.

¿Y de verdad esperas que te ame?

¿Cómo aspiras a enamorarme si 

solo inconstancia y necedad me ofreces?


sábado, 3 de julio de 2021

Concierto para ver

 

Rodrigo: En busca del más allá

Quienes tienen el oído prisionero del Concierto de Aranjuez se extrañarán al ver y oír esta música del mismo Joaquín Rodrigo.

Una pequeña orquesta con la que homenajea los viajes espaciales y su trasfondo metafísico.


viernes, 2 de julio de 2021

La lontananza

La lontananza
 

La lontananza


Amar a quien amamos y no poder amar

con el cuerpo y el alma porque el amor se fue

-o se quedó- muy lejos de donde nos quedamos 

-o allí donde nos fuimos-. Vivir es un gran viaje,

y amar una estación hasta la que llegamos

cargados de caminos, estaciones y trenes

con destinos que fueron decepciones y sueños.

Inextricables lazos nos unen y desunen

y convierten en bielas y hierros destrenzados  

el corazón fugaz en busca de un imán

a través de las vías que recorren el tiempo.

Y al fin ríes un día porque en una estación

encontramos al otro transeúnte que mira

con nuestros mismos ojos, y siente con el mismo

abrazo la existencia: una desilusión 

voluntariosa de serenidad y sueño:

la certeza frugal de que la lejanía

es tan solo el disfraz de un gran amor

que es nuestro propio rostro en otro rostro.