Visitas

Seguidores

miércoles, 9 de octubre de 2019

Chaplin y Keaton





Uno era más fiel a la inteligencia sin concesiones; el otro fue fidelísimo al público y condescendió a sus afanes sentimentaloides y ploreros. Uno era más payaso que actor, más rosalindo que árbol. A uno le gustaba llorar para contagiar su llanto al público. El otro prefería que el espectador sintiese sin empujones visuales. 
Claro está: parece mejor el que sabe venderse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario