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jueves, 17 de junio de 2021

Antonio Ferrández Verdú (Poemas en Akra Leuka - XXXVI)


Mozart: Lcrimosa

1.- Hay quienes sienten la vida como una muerte prematura y la viven como desahuciados, buscando convertir su ansia de paraíso en un puñado de palabras inmortales. A veces esa búsqueda los conduce a un laberinto del que no pueden salir. Esa es su nobleza y, también, su tortura. Asumir el dolor como un afrodisiaco es el paso hacia el malditismo: y una vida constante bebiendo esa cicuta con forma de ambrosía nos convierte en malditos: vampiros de nuestra propia existencia.

2.- Llegó hace algunas décadas y timbreó mi casa. Tenía 17 años y quería ser poeta. En seguida trabamos una amistad en la que la alucinación era un mundo que creábamos mientras nos creaba.

Mozart: Dies irae

3.- Recibí desde Ediciones Empireuma un librito con el argonáutico título de Analjasilasa, así  intitulado por su autor, Antonio Ferrández Verdú, hijo de la "Generación de la preguerra" que cañoneó la Orihuela autista en tardofranquismos de hace unas décadas.
    Contiene Analjasilasa un poema fragmentario, de la estirpe del buscador que odia encontrar -porque si hallase finiquitaría su búsqueda, único estambre que lo mantiene unido a la marchita flor de la existencia-. 
        La ráfaga visionaria, el automatismo como cicerone de la mente, la automarginación como identidad asumida para huir de la marginación social y existencial, son los cánones obstinados de esta rapsodia elegíaca que deviene en griterío anasintáctico y palábrico. Manotazos a las olas del verbo para que nos salve en el naufragio de la vida. Y el sufrimiento gesta su escorbuto. (Alguien dirá que estoy hablando más contra mí y mis primeros libros que de este: y tendrá razón: yo mismo debo entonar, y entoné, un mea culpa -que no por eso me justifica-).

    Lo dije en una poética. "Otra es la misión de la escritura: / transformar la muerte en vida / y convertir en himno la elegía". No es más que una opción: pero desde ella no puedo aceptar la asunción del dolor como un afrodisíaco. Porque la vida es más que la palabra. Esta puede santificar a los lúcidos locos, egregios o no; sin embargo, la vida debe apartarlos, o condenarlos, si huyen de la sensata lucidez. Una cosa es mostrar el sufrimiento humano y otra brindar por el masoquismo. La autofagia síquica no es horizonte digno de explorar. ¿Y por qué confundir el experimentalismo con el saltimbanquismo? La escritura nueva no consiste en romper la tradición, sino en actualizarla. No consiste en equilibriastear escrituras estrábicas.

    Enigmas quería llamar Miguel Hernández a sus octavas de perito en laberintos innecesarios, confundiendo misterio por desentrañar con embrollo gestado para desorientar y por desorientación expresiva. Mejor que crisantemos de la sombra es ofrecer perfumes de la luz.
 
    No es fácil descubrir un mundo nuevo en la palabra: el poema Un coup de dés, de Mallarmé, roza el genio; el Van Gogh de Artaud, la disentería. No me parece muy inteligente utilizar la inteligencia para autodestruirnos: sin embargo, cuántas veces mostramos un cociente intelectual nulo, siendo pleno.

    Por otra parte, la amistad, como el odio, pone demasiadas dioptrías en los ojos y hace ver lo que no hay, y tachar lo que está y no queremos ver. Suele ocurrir cuando la muerte teje los bienintencionados o malintencionados pedestales y abismos que deforman la estatua y estatura del estatualizado. Mucho me cuesta decir lo que estoy diciendo, por razones de una ya larga amistad (que la muerte tajó hace tres años) y porque estoy priorizando la actitud ante la vida a la ejecución poética. Sé que lo que importa no es cómo se llega a un poema, sino el poema, su noble idiosincrasia: y yo estoy opinando desde el pre-juicio de que la vida vale más que la palabra -ya lo he dicho-, y tomando ese "prejuicio" como estética. Pero: al margen de su exordio literario -su lucha con la inefabilidad-, son estos versos ojos de la metáfora abisal, contumaz regodeo seudomalditista. 

"Si Dios no existe, todo está permitido", decía Karamazov. Ahora bien: el hombre existe: y todo cuanto pueda hacerle sufrir queda prohibido.

Poesía para el hombre en lance de superación: no para el poeta o el lingüista buscón de horizontes destructivos o descoyuntados.

4.- El fragmento que sigue, perteneciente a Abisal (que le publiqué tras insertarle algunos poemas en Algaria 0) muestra ese desbocamiento por la búsqueda de una canalización expresiva, como un arado empeñado en convertir la piedra en tierra, en donde el fácil atractivo de la heterodoxia y el mimetismo ciego hacen deambular la pluma por cegueras que parecen luces; y el pretenciosismo de hallazgo deviene pérdida de "fondo" y "forma" (aunque los conocedores del contexto temporal reconocerán que también es un oculto homenaje: la estructura del ansia, leemos en el segundo fragmento):

de indecibles trompetas echada 
de bruces sobre todas 
cada una de nuestras frágiles 
muertes individuales pero yo seguí corriendo 
hacia el espejo ubicuo del mar desbócame 
a la hostia de tu cuerpo mar entiérrame 
a tu sangre sortilegio 
y crezca la palabra en el labio 
mineral de mí tonsúrame tu alta 
sombra insemina mi frente de gaviotas rodéame 

tu arteria los ojos del sueño del 
tacto anega la estructura 
del ansia derrama el vaso de la 
sed extiéndeme 
a tu púrpura de légamos donde 
una letálica ola de recorrernos en la sola dimensión 
de tu lengua vertiginosa liturgia de umbilicales 
peces asida 
horizontales del surgimiento verticales de 
genera... 

Matarás historia de la salvación en zoos 
obsequio 
honor                 culto                 criatura

INTRODUCCIÓN - Poemas en Akra Leuka

Poemas en Akra Leuka (I) M. Carmen Ramírez 

Poemas en Akra Leuka (II) Esther Abellán

Poemas en Akra Leuka (III) - Vicente Valls

Poemas en Akra Leuka (IV). Carlos Sahagún

Poemas en Akra Leuka (V) - Manuel Molina

Poemas en Akra Leuka (VI) - Luis T. Bonmatí

Poemas en Akra Leuka (VII) - Angélica Sevilla

Poemas en Akra Leuka (VIII) - Miguel Ruiz Martínez

Poemas en Akra Leuka (IX) José Luis Zerón

Poemas en Akra Leuka (X) - Tina Pastor

Poemas en Akra Leuka (XI) - José María de Mena

Poemas en Akra Leuka (XII) Mariano Sánchez Soler

Poemas en Akra Leuka (XIII) - Consuelo Jiménez de Cisneros

Poemas en Akra Leuka (XIV) - Carmelo S. García

Poemas en Akra Leuka (XV) - Diane Boucher

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Miguel Ruiz Martínez (1957 - 2009) 

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Helena Vilella Bas

Poemas en Akra Leuka (XVII) - Pedro Ramírez

Poemas en Akra Leuka (XVIII) - Francisco Mas-Magro y Magro

Poemas en Akra Leuka (XIX) - Clemencia Miró

Poemas en Akra Leuka (XX) - Josemanuel Ferrández Verdú

Poemas en Akra Leuka (XXI) - Pilar Duet André

Poemas en Akra Leuka (XXII) - Ángel Luis Prieto de Paula

Poemas en Akra Leuka (XXIII) - Diego Torres



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