Mosha bieda Ella era triste como una lascivia insatisfecha. No sabía mirar, no sabía vivir, no sabía morir. Ella era hermosa como un suicidio de quince años. No quería ser triste, no quería ser bella, no quería ser muerte. Ella vino en la noche como un beso en la noche. Tenía el horizonte agarrado a su cuello como una horca terrible sin forma de patíbulo y se dejó caer hacia arriba, en la noche. Ella vino en un beso masacrado, ella vino. Ella era amor como una errata en un libro de lágrimas. Ella no tiene cielos ni infiernos en sus ojos. Tampoco los crepúsculos sonríen a su paso. Y sin embargo el zoclo se detiene al oírla. Ella era el cobalto, la manzana y el grítalo. Quizásmente tal vez ella es una liturgia. No hubo salacidad que rozase su piel de lepra virgen. Ella no muere nunca porque no vive nunca. Jamásmente ella ha sido lo que yo no soy nunca. No enturbia, no conoce, no sonríe, no llora. Sin embargo su pálpito eclipsa el universo. Ella vino en la noche con un beso en la noche. Ella vino en la noche como un beso en la noche. Yo amé su piel de amianto para mi fuego inútil. Murió hace doce años al erguirse hacia un beso. Murió hace doce años llevándose mi vida. La verdad: yo quisiera no haber tenido que escribir este poema. |
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jueves, 19 de marzo de 2026
Un poema, otra voz: Luisa Pastor: Moja bieda.
viernes, 12 de diciembre de 2025
Antonio Gracia - Midons
Midons
En esta hora temprana permanecen los astros
colgados como tenues recuerdos de la luz
de otras vidas que esperan reencarnarnos.
También mi dulce amada abre entonces sus ojos,
tan ciegos para mí durante mucho tiempo;
pues no sabe que adoro su efigie estremecida,
su faz renacentista pergeñada en la noche
y pintada en la aurora cuando estalla la luz
y se embriaga mi alma resurrecta
con las delicuescencias de la suya.
Nunca le dije "te amo"; y ella tampoco sabe
que espero cada día que me diga "ámame".
Este fuego abrasado me mata y me da vida,
me convierte en esclavo de un deber insufrible,
pues no sé si ella es reo de quien la desposó
y la convierte en midons de mi amor penumbroso.
Qué extraña pleitesía me domina y tortura;
sobre todo, como ahora, que no puedo evitarsentir, pensar, sufrir, gozar dolientemente que acaso a ella también le ocurrirá lo mismoy nos une y separa igual aherrojamiento.
30724
domingo, 20 de abril de 2025
jueves, 23 de enero de 2025
Don Quijote describe a Dulcinea (Teatro Expresión)
Don Quijote a Dulcinea
“La duquesa rogó a don Quijote que le delinease y describiese
la hermosura y facciones de Dulcinea... " II, 32
“Si yo pudiera hablar de tu belleza
sin que mi amor mintiera en sus palabras,
le podría decir a cuantos aman
que eres la perfección de la hermosura.
Pero cualquier amante sentirá,
como yo, que su amada es la más bella.
¿Cómo evitar romper sus ilusiones
sino callando mi íntima verdad?
Nada diré de tu cabello y ojos,
de tu boca y tu pecho y tu cintura,
ni de tu corazón de escarcha roja.
Será el silencio en mí más elocuente
que las razones de los soñadores:
Ellos tienen su verbo; yo, tus besos”.
martes, 24 de septiembre de 2024
Devastaciones, sueños (J. L. García Martín, María José Zaragoza, A. Gracia)
jueves, 5 de septiembre de 2024
Antonio Gracia - Leyenda
Leyenda
Abrí un libro buscando en él el rostro
de la existencia y la sabiduría,
y hallé solo fragmentos de verdades
que desmentían otros nuevos libros.
Miré el cielo: y no encontré la tierra;
no hay tras este infierno un paraíso,
ni la divinidad es un consuelo.
Busqué cómo librarme del dolor
y hallé que todo canto es elegía
y toda consecuencia es una causa
que conduce a causales consecuencias.
La muerte es un volcán inextinguible.
¿Cuánta vida me queda? No lo sé.
¿Quiero acaso seguir viviendo? No
lo sé.
Es delito vivir, puesto que
se paga con la muerte. ¿Hay otra vida?
Solamente la quiero si tú estás
en ella como en esta: junto a mí.
jueves, 20 de junio de 2024
¡Manzanas!
Voz: Luisa Pastor
lunes, 29 de abril de 2024
Winterreise. Antonio Gracia. Leído por Mª Antonia Lozano
Winterreise
La tarde palidece entre los árboles.
Piso las hojas secas del otoño.
Su crujido de cripta me devasta
y oteo los vencejos en su vuelo
fugitivo de la melancolía.
Tal vez existan alas
que vuelen a la luz.
Llueve con lenta suavidad: parece
que una lágrima tuya derramase
su nostalgia por mí.
¿Por qué no alumbra el sol una hora más?
Tal vez tú me amarías, o yo te olvidaría.
Lloro tu desamor y el de este mundo.
Una larga cadena de cadáveres
eslabona la Historia. El sufrimiento
es lo que hace a los hombres semejantes.
Y sin embargo, ¿no es mejor cantar
que sumar una lágrima tras otra
hasta ahogarnos en ellas?
Tal vez existan alas
que vuelen a la luz.
Ya nunca escribiré más epitafios
con tu nombre y el mío
en la triste corteza de los árboles.
Jamás la noche derrotó a la aurora.
Mi voluntad dibuja otro paisaje,
y aprendo otra estrategia:
como un grandioso ejército
que se prepara para la batalla,
ordeno las palabras en el verso
queriendo darle voz al corazón
voluntarioso y firme.
Bulle el fresco fulgor de la mañana
y el volcán se convierte en manantial.
Ámame, o no me ames; seguiré
amando la existencia.
Solo el amor puede salvar el mundo.
miércoles, 20 de marzo de 2024
La ley universal - Juana Rosa Pita - Antonio Gracia
La ley universal
Cuando la dulce Vida
-ocupada en soñar-
recibió la visita de la Muerte,
se apresuró a coger besos y joyas,
todo cuanto la había hecho feliz,
y corrió hacia la casa de su Amado
en medio de la noche, guiada por su luz.
Abre la puerta y ábreme tus brazos,
Amado, que la Muerte nada puede
contra el Amor; nos salvaremos juntos
y nos adentraremos en la eternidad.
Amado descendió las escaleras
armado con las armas de quien ama,
y se fue abriendo paso entre las sombras
por estancias, pasillos y asechanzas,
hasta llegar, luchando,
ante el umbral luciente
del Laberinto en el que
transcurre la existencia.
Cruzó el secreto y desaparecieron.



