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jueves, 30 de enero de 2020

¡Maldito aquel que miente cuando escribe!



Malher: Resurrección

1.- Al ponerse en pie, el animal prehumano liberó las extremidades delanteras, que fueron convirtiéndose en manos. 
2.- Estas liberaron la función apresadora de las mandíbulas, con lo que el espacio óseo y musculoso de la cabeza permitió que se agrandase el cráneo y, con ello, el cerebro. 
3.- He ahí la progresión de la capacidad inteligente: erguido, memorioso, aprendiz de sus propias experiencias, descubridor de silogismos, comenzó la historia del progreso -que es la conquista del yo idílico-. 
4.- Solo una cosa no pudo vencer aquel homínido: la muerte. 
5.- Y para paliar tal impotencia, el hombre inventó el arte, prolongador infungible de la vida.
     Téngalo en cuenta todo homo sapiens actual y no utilice en vano la pluma, el pincel, el pentagrama: no prevarique el arte. 

miércoles, 29 de enero de 2020

Una Humanidad sin Dios

Verdi: Dies Irae

Oyes decir que tal vez ayudar a quienes mueren de hambre y guerra nos cueste nuestro bienestar así en el cielo como en la tierra. Que es un peligro abrir las puertas de nuestra generosidad y nuestras casas porque se acerca la invasión de los bárbaros. Y te gustaría darle un puntapié al decidor y a sus piadosos congéneres. Pero te vas a dormir para olvidar tanta mentecatez.
     Te despiertas con un sabor amargo entre los labios del alma: ayer no fue un día esplendoroso, sino atormentado. No pasó nada terrible, pero sí llegó el eco, como todos los días, del "Hay golpes en la vida tan fuertes, yo no sé..." del penurioso César Vallejo. Y suena el becqueriano "Hoy como ayer, mañana como hoy, y siempre igual...".
     Y qué hacer hoy, ante semejante perspectiva, sino volver a recibir el oleaje de la melancolía, del sinsentido de levantarte para hacerte preguntas sin respuesta que derriban tu afán de luchar para sobrevivir. Qué hacer, si no puedes salvarte, si no puedes salvar el mundo del desbocamiento hacia el abismo. Qué hacer sin buscar una razón para seguir viviendo.
     Miras hacia todos los lados de la vida y de la muerte; y de pronto lo ves con claridad, aunque por un instante: sí puedes hacer algo para salvar el mundo: concentra en un anhelo todo cuanto deseas para la humanidad y haz algo por una sola persona, sonríele, dale la esperanza que tú no tienes, muéstrate ante ella como si la tuvieras, dale la mano, conviértela en tu buena obra, en tu razón para seguir viviendo... Al final esa sonrisa solidariamente fingida acabará transformándote a ti, será tuya realmente, le dará un sentido a tu existencia porque has apostado por la esperanza en vez de cultivar la desesperación.
     ¿No es eso lo que predica Voltaire, al final del Cándido, cuando habla de cultivar el jardín propio? ¿No quería decir que el polen de las flores va de un jardín a otro y perfuma el mundo? ¿No hacía lo mismo Unamuno en su nivola sobre el bueno de don Manuel?
     Vuelve a mirar el mundo: eso es lo que hicieron Buda, Confucio, Jesucristo... Aunque el menestoroso y apiadado Cervantes crease a  Don Quijote para demostrar que el mundo no tiene solución (por causa y culpa de congéneres como vuesa merced, señor Despiadado). 

martes, 28 de enero de 2020

La gaviota




La gaviota

No sé si agonizaba porque acabó su tiempo
o si un ave rapaz la derribó.
Allí yacía, en medio de mi crepuscular
paseo cotidiano, sobre una roca oscura
como la muerte -dicen-, junto al batiente océano.
Su plumaje aún brillaba debajo del ocaso
y sus ojos miraban el horizonte, fijos,
guardándolo como última memoria 
de lo que fue su vida.
Triste gaviota, hermosa como el hombre 
derribado en el vuelo hacia sus sueños.
Cuántas cosas giraron en mi mente
ante aquel breve estruendo de muerte cotidiana.
Recordé el primer día en el que te llevé
unas ramas de acebo hasta tu tumba 
y vi tu corazón salir de entre la tierra 
y alzarse hasta mi pecho
devanando preguntas, igual que la gaviota.
"¿Quién soy? ¿Por qué
no estás conmigo? ¿Por qué muero?
¿Qué importa en esta vida sino amar la existencia
sin temor a la muerte, abrazarnos al árbol,
a la luz,
a todas las criaturas que iluminan el mundo?
¿Acaso lo demás no pertenece
a la noche, y acaso no es de ciegos
hurgar entre las sombras?"
Y es verdad: es la vida lo que importa;
pero en mi corazón sigues muriendo.




lunes, 27 de enero de 2020

El abrazo perenne.


Mozart: C. piano

Se encontraban cuando sus vidas les permitían fugarse de ellas para vivir en otra que hubieran querido construir: pero era tarde. Se amaban con palabras y paseos, reproches y arrebatos. Mitigaban los cuerpos sus anhelos, satisfacía su furor la carne.

Cuando se separaban sentían el dolor de no poder estar siempre juntos. Poco después admitían que no soportarían tal convivencia ni a pesar de su amor. Y aceptaban que toda perdurabilidad precisa de muchos adioses.

Hablaban, hablaban... Querían comprender. Demasiadas veces las palabras sustituían la vida que ansiaban entender con ellas. 

Dos personas se vuelven imprescindibles, una para la otra, cuando se entregan mutuamente cuanto necesitan para su existencia: amor, compañía, satisfacción, amistad, comprensión... todas esas cosas que solo divisamos cuando hay la suficiente distancia para verlas, recordarlas y mejorarlas en el próximo encuentro.



domingo, 26 de enero de 2020

Deshojando margaritas.


Purcel: Lamento


La sociedad se rige por una serie de normas que pretenden dar a cada persona equilibrio emocional y un comportamiento solidario y dichoso.
     Sin embargo, muchas de esas leyes acaban siendo las enemigas de ese bienestar porque la civilización y la naturaleza no siempre están de acuerdo y aquella disturbia esta.
     Hombres y mujeres tratan entre sí, buscan su equilibrio en el mundo, se emparejan, forman una familia, son dichosos durante un tiempo, se relacionan con otras familias... y se alimentan de esas buenas relaciones hasta que se pudre el alimento y surgen discrepancias, enfados, desequilibrios que hacen sufrir los cuerpos y la mente. 
     Vienen los recetarios y alternativas a esa catástrofe familiar, casi siempre consistentes en repetir la fórmula del emparejamiento que haga olvidar el fracaso del anterior.
      Ahora bien: no hay estabilidad individual, familiar ni social sin la satisfacción de lo que reclaman carnalidad y espiritualidad.
     ¿Por qué se rompe el acuerdo de vida entre dos sino porque ambos, o uno, no sacian su necesidad de afecto? Y aun así: ¿se unieron hasta que la muerte los separase o hasta que el amor ya no los uniese?
     Sabiendo la tragedia que surge ante esa ruptura ¿no deberían responsabilizarse los pactantes de una unión -de por vida o de por amor, o de convivencia temporal- de las consecuencias de su desunión? 
      No se trata de privar a nadie de la libertad de su albedrío, sino de evitarle caer en la impunidad de un comportamiento irresponsable.
     Pero ¿quién es guardián de sí mismo sino uno mismo?
    

sábado, 25 de enero de 2020

Lo escrito y lo escribible, 3


Lo escrito y lo escribible (I)

Scriabin: Poema del éxtasiis


7.- Según decía anteriormente, todo autor gesta su obra con cierta ceguera y alguna iluminación: con visión y técnica. Lo intuido tiene que ser verbalizado con adecuación. Y para ello son imprescindibles dos criterios o divisas: expresar sustancias memorables y huir de la idolatría retórica.
     Admitamos que el idioma poético es innumerable, indefinible e inclasificable, y el más difícil de aprender. No tiene normas precisas. En cualquier caso, solo una: debe buscar “el nombre exacto de las cosas”. Para ello debe tallar el poema como un diamante. Lo cual requiere el hallazgo de la idoneidad. Idoneidad entre concepto y expresión: y como son indivisibles, la tarea es ardua.
     8.- ¿Cuáles son los temas imprescindibles y cuáles los versos idóneos para expresarlos? La sabia conjugación de pensamiento lírico y palabra expresiva requiere sutilezas que no se improvisan, sino que las asimila el inconsciente poético hasta hacer compatibles y convertir en uno solo el trance y el intelecto, la verbalidad y su musicalidad... Quien carece de la “gracia” natural nada consigue por mucho “esfuerzo” que haga. Dicho de otro modo: el poeta se hace porque nace con los atributos para hacerse y porque rehace continuamente su poema: porque encuentra la idoneidad lírica entre lo que pretendía decir y lo que finalmente dice (siempre que ambas cosas sean categorías universales).
     Y sin embargo, todo ingrediente que parece imprescindible deja de serlo cuando el auténtico poeta no habla al margen de las poéticas, y prefiere dirigirse al poeta en vez de al hombre:


jueves, 23 de enero de 2020

miércoles, 22 de enero de 2020

martes, 21 de enero de 2020

Una autobiografía disfrazada






Una autobiografía disfrazada

Pulsar para leer 







Llevar la propia vida al pasado y vivirla como si fuera ajena: ese es el mejor modo de autobiografiarnos, conocernos; eso hice en el siguiente poema: ver en el ayer mi hoy; un friso cuyas estampas son esencias que regurgitan la íntima existencia de cualquier hombre o mujer.


El Cuaderno | enero, 2020 de 12:02 am | Etiquetas: Antonio Gracia | Categorías: Poéticas | URL: https://wp.me/p8BKjo-b6a


lunes, 20 de enero de 2020

Pensiones (por ejemplo)

Del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

La realidad del hombre cavernícola no era el bisonte que cazaba y del que se alimentaba, sino el que pintaba -el que se apropiaba al pintarlo- en sus cuevas: esa confiada conciencia de que podía saciar su hambre y anhelos, transformada en pintura sobre la roca, le hacía sentirse vivo y lo convertía en dueño del bisonte, el futuro y la Naturaleza: de este modo -igual que quien traslada lo que siente y piensa a la palabra, a la estatua, la música, o el supermercado-, él era el sujeto de la Historia, no su objeto, que es a lo que ha sido reducido hoy por los partidos políticos, los cuales le dan mucho circo, pero poco pan.
"¿Y teniendo yo más alma / tengo menos libertad?", dice el presente.

domingo, 19 de enero de 2020

Dónde estarán las músicas y versos...

The Shadows: Sleepwalk

Aquel juglar inocente y soñador que convertía en risa la melancolía, como un Pequeño Príncipe amante de las rosas.

Aquel extraño infierno compuesto del ensueño del amor y la imposibilidad de conseguirlo.

Aquel tiempo lejano en el que los enigmas de la existencia siempre iban a desembocar en un río de paz, un manantial de dicha, una entrada a un paraíso.

Aquel fuego capaz de quemar las tristezas y enarbolar canciones.

Aquel ansia de vida que sabía vencer la intrusión de la muerte.

Aquel innumerable y mágico destino que vencía, atropellando lágrimas internas,  todas las sendas hacia los abismos.


Aquel incandescente luchador que arrojaba su sufrimiento al mar para que en él se ahogasen sus tormentas.


Aquel trovador límpido que refugió su desdicha en los libros, la música y los cuadros.

Aquel imberbe cálido que quería ser Lope de Vega o morir en el intento.

(Solo por ser pasado se convierten / en nostalgia las cosas).


¡Dónde estará aquel joven que fui, dónde estará!

sábado, 18 de enero de 2020

Quien no lee es un suicida

Arvo Part: Cantus in Britten.

Dice lderlin que "solo es feliz quien halla un destino a su medida". Afirma Angrac Ianto que "los libros son heraldos del porvenir y estrategas del mañana». De modo que solamente leyendo aprendemos a trazar ese destino. Enseñemos el amor por la lectura y cambiaremos el mundo: porque el libro es la palanca de Arquímedes del progreso. En los libros está la vida. Y por ello, quien no lee es un suicida. ¿Dónde sino en los libros se guarda la memoria de la paz y la guerra, de las virtudes y de los defectos, del positivismo y de los fatalismos? Platón dijo de la escritura que era «el fármaco de la memoria». Tal vez por eso Borges afirmó: «Otros se enorgullecen de lo que han escrito; yo, de lo que he leído». El gran lector que fue Alonso Quijano el Bueno afirma: «Yo sé quién soy y sé que puedo ser todos».
Todos somos hijos de los libros. Sin ellos no existiríamos. Por ellos el cerebro es la mayor biblioteca del universo.

miércoles, 15 de enero de 2020

Lo escrito y lo escribible, 2

Pulsar para leer:

Lo escrito y lo escribible (I)


Scriabin: Poema del éxtasis

4.– La pregunta era: ¿Cómo surge el poema?
     Hay autores que trazan de antemano un esbozo de lo que van a escribir: tanto que solo tienen que ponerle palabras al pergeño. Otros van a la caza y captura de metáforas, imágenes, visiones... incluso sin premeditación temática, a ciegas, haciendo camino al andar. Tan malo o bueno es un método como otro si el proceso acaba con una implacable tachadura: sustituyendo, pulimentando, jibarizando.
     Un poema precisa unos límites que pocos saben darle. Es fácil desatar la pluma y dejar que diga lo que quiere. Lo difícil es contenerla y que en lo contenido –en sus limitaciones– haya un mundo propio, emocional e intelectual, que sea autónomo y renazca en el lector aunque no haya nacido para él.
     5.- Contra el dicho popular, el mayor enemigo del poeta es la inspiración: el arrebato. Por eso Bécquer, siguiendo a Wordsworth, afirma: «Cuando siento no escribo». Quería que sus emociones reposaran para que no se infiltrasen en su escritura desviaciones sentimentales o verborreicas. Lo cual nos dice definitivamente que es preciso domar el «rebelde, mezquino idioma» hasta encontrar la adecuación expresiva de lo que late en la mente: tensión, contención y armonía dictivas. Antes, Poe había escrito en su Método de composición: «La ejecución de un poema es una operación intelectual, no un don de la musa». Y basta recordar a Valéry, a Pound puliendo a Eliot, o las 200 versiones que Dylan Thomas hacía de muchos de sus poemas para que no nos resulte extraño oír a León Felipe exhortar a la desnudez verbal: «deshaced ese verso, quitadle los caireles ...». García Lorca resume esa unión de irracionalidad y racionalización denominándolas simplemente «gracia y esfuerzo».
     6.-  Pocos textos tienen la adecuación precisa: visión y revisión de lo vislumbrado que deben concretarse en la precisión de lo sentido a través de lo expresado. Difícil es esa urdimbre. Y es que todo poema necesita encontrar la idoneidad: 

martes, 14 de enero de 2020

El reencuentro.


 El reencuentro

 Qué dulzor contemplar en el ocaso
 de la vida la senda que anduvimos
 y cuanto en ella hallamos: las palomas, 
 los besos, las celadas de los hombres
 en las que no caímos, 
 los valles y colinas,
 las rosas que impregnaron nuestro viaje
 de un aroma de plenitud. Saber
 que todos esos horizontes viajan 
 con nosotros, conforman nuestro ser.
 Y un buen día, tras el dolor de amar
 lo que ya se perdió, y sobreponerse
 a los errores cometidos 
 -pues vivir es también equivocarse-,
 ver nuestra identidad que se reencarna
 en el hijo que vuelve y que es mejor
 que nuestro propio yo
 y el sueño que soñamos para él.


lunes, 13 de enero de 2020

NADA VALE EL POEMA...

Verdi / Abbado: Dies irae

Nada vale el poema que no puede consolar al triste, hacer que quien ama se comprenda mejor a sí mismo y sienta que también otros sintieron como él, nutrir de mayor alegría al que está alegre, ayudar al lector a identificarse. 
Nada vale la elegía que no consigue abrazar a quien ha perdido un ser amado, ni la oda que no alumbra más el corazón de quien ya sonríe ...
De nada vale la prestidigitación verbal -musical, pictórica...- si no tiene como finalidad la superación o consuelo de la condición mortal que todo arte debe tener. 


domingo, 12 de enero de 2020

Lo escrito y lo escribible, 1


Scriabin: Poema del éxtasis

1.- ¿Qué dice un poema y qué quería decir con él su autor? ¿Nos importa, nos interesa, nos abre una ventana diferente sobre nosotros mismos o sobre los demás...? ¿Está bien construido, se sobrepondrá a las modas, tendencias, escuelas, años, décadas...? En fin: ¿Qué hace que una obra resulte imprescindible y vigente?
     Difíciles respuestas para tales preguntas. Sin embargo, no tan inescrutables si nos preguntamos el porqué de la vigencia de algunos poemas que perduran tras los siglos. ¿Por qué siguen, señeros, HamletLa Gioconda y La Novena de Beethoven? Porque atañen a lo medular del ser humano y este los siente como un pálpito propio: porque quien lee se identifica con quien escribió. Y este escribió sobre inmutabilidades.

2.- Así pues,  ¿Por qué un texto mantiene su vigencia?
     Descartemos, primero, lo evidente: cuando los intereses circunstanciales se sobreponen a los esenciales la ceguera encumbra a la luz obras o autores que en seguida son desprestigiados y pasan de preferidos a preteridos. (Eso ocurre con tanto best-seller y tanto premio dinerario, y tanta confusión entre sabia escritura y opaca literatura). 
     Para saber cómo serán las obras que importen al hombre singular basta con mirar las que ha escogido el hombre plural. Aquellas en las que se identifica quien está leyendo y se dice, como en un espejo: soy yo. Y en ese yo palpita lo que ama y desama: amor, muerte, vida, temporalidad, alegría, tristeza… Todo cuanto rigen el eros y el tánatos.

3.- Muchos ejemplos hay de puro y perdurable biendecir. Concedámosle a cada uno, generosamente, la excelsitud. Supongamos que su arquitectura es perfecta, su música, intachable, su versificación, su léxico ... Todos esos y otros elementos han conseguido aunarse para que nada sobre y el conjunto nos diga contundentemente algo que nos importa como individuos sensibles y reflexivos, amantes de la belleza y de la comprensión del ser humano. Cada lector se ha visto en él o ha visto un fragmento de su identidad y la del mundo. Su autor talló un diamante al traducir a palabras la existencia y al conseguir que estas se tradujesen de nuevo en vida en quien las lee. 
     Bien: el lector que quiere ser autor se pregunta ante ellos: ¿Cómo surge el poema -una música, un cuadro-?

viernes, 10 de enero de 2020

En el aula de los racionalismos.

Grieg: Peer Gynt (la mañana)

- El tiempo pasa muy lentamente.
- Demasiado deprisa, para mí.
- Porque esperas muchas cosas.
- Y tú porque nada esperas.
- Mi abuelo quiere a veces que el tiempo se acabe, y otras que se detenga.
- En realidad, el tiempo no pasa. En el universo nada nace y nada muere. O todo nace y muere simultáneamente. La energía se transforma,  ni empieza ni acaba. Todo es resurrección continua.
- Pero lo que es debió de tener un principio y tendrá un final, aunque sea otro principio hacia otro final...
- Esa es la llamada teoría del Big-Bang: una partícula increíblemente comprimida empezó una expansión inextinguible...
- ¿Y de dónde surgió esa partícula?
- La ciencia es también una teoría que se actualiza constantemente. Y aún no conoce esa respuesta.
- Pues está claro: Dios la creó.
- Todo parece fácil, así, ¿verdad? Dime, entonces: ¿De dónde surgió Dios?
- ¡Dios no necesita surgir!
- Imagina unas cajas chinas: una contiene a otra, interminablemente. Siempre habrá una que contenga a las demás.  Pero ¿dónde está la primera, que las contiene a todas?
- ¿Y entonces qué hacemos? 
- ¡Esperamos a Godot!
- Es para enloquecer: lo que no tiene explicación me desconcierta hasta tal punto...
- La única solución es ocuparse en buscarla sin preocuparse más allá de lo debido. Toda la historia del hombre ha sido así: una pregunta sin respuesta que al fin fue contestada, tal vez erróneamente, pero cuyo error ayudó a descubrir otra verdad, quizá incompleta... que ha conducido a otro desciframiento... La conclusión es esta, tal vez la única certeza indudable: "Aceptar que hay cosas -todavía- incomprensibles ya es comprender". Destaquemos ese "todavía", único signo de esperanza y fe en la ciencia.
- ¿Y la otra fe?
- Finalmente no cabe sino creer en uno mismo, en que ha buscado el mejor criterio en un mundo de infinitos criterios.
- Sí, pero ¿y la otra fe?
- Quienes sienten una fe en un ser superior solucionador de todo lo inexplicable por métodos mágicos tienen mucha suerte, pero son poco humanos: han perdido la racionalidad, la facultad de dudar, de poseer voluntad, sentido de la lógica, que es que toda consecuencia tiene una causa, la veamos o no.
- Todo esto es demasiado confuso. Profe: reconoce que nos pides demasiado.
- Reconoce tú también que no os invito a memorizar, sino a comprender... 
- Sí, pero nos calientas el coco...
- No os pido teorías, historietas, nomenclaturas, fechas, linguísticas, inutilidades para especialistas que van a utilizarlas para inodorizar el agua de la vida... os doy los datos necesarios para que aprendáis la única asignatura que me parece imprescindible: pensar, ordenar, deducir: toda vida es un encadenamiento sucesivo de dilemas, de encrucijadas, de reflexiones sobre qué elegir: aprendo o no, le digo que la quiero o no... y en un instante o un día decidimos A ó B, decisión que conduce a otra derivada de la primera y nos enfrenta a otra, otras, cientos, miles... Claro está que cuanta mayor información poseamos mejor será nuestra elección; pero también hay que aprender a decidir qué información es desechable o desorientadora, en este mundo en el que todo es información, y cuyo eslogan es "no pienses"... Por tanto, la mejor información es la que nos ayuda a pensar cuáles son las mejores premisas que nos conducirán a la mejor conclusión del mejor silogismo. Y el mejor silogismo no es el que incluye cuántos números primos hay, ni cuál es el sujeto sintáctico, ni la capital de Alienigenia, ni el nombre de los tres centenares de huesos corporales, ni cuál es la profesión mejor pagada, ni ... No: el mejor silogismo es el que nos hace barajar los afectos, aceptar a los demás como son, si nos parecen justos, capacitarnos para autoperdonarnos si hemos intentado acertar, cumplir civilmente en la Tierra antes que en cualquier cielo, sentir el impulso de abrazarnos en vez de golpearnos unos a otros... Claro que hay que ganarse el pan de cada día con sapiencias cotidianas... pero no para alimentar el cadáver de una mente pasiva... Lo que importa es comprender, esforzarse por comprender: para actuar.

En el aula del Dios

En el aula del padre

                                  En el aula del “yo”
                       En el aula del librepensamiento

En el aula política

En el aula del mundo

En el aula de Lengua

En el aula de Historia

En el aula del arte

miércoles, 8 de enero de 2020

"La poesía, señor hidalgo..."

Beethoven / Liszt / Gould: Sinfonía Pastoral

La poesía -todo arte- es sutileza, insinuación más que dicción abrupta. Puede pensarse que para nada interviene el intelecto: y es todo lo contrario: sobre la sensación, inesperada o buscada, la mente debe trabajar hasta tachar los parásitos que acompañan todo impulso: matizar y tallar el diamante que al fin debe quedar como obra imprescindible. 
Ni la ebriedad ni la asepsia verbal. El arte necesita la artesanía del refundidor perfeccionista y la contemplación del visionario.
Sin clarividencia e inteligencia para contenerla no hay arte.