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sábado, 15 de junio de 2019

Lecturas imprecindibles: Anatomía de los celos (El túnel).


Katchaturiam: Adagio (de Espartaco)


Amar sin saber a quién y temer no alcanzar al ser amado: esa es la intrahistoria de tantos (y la de mi adolescencia). 
     En algunas personas ese amor y temor se convierten, con el tiempo, en una monstruosa soledad que solo se apacigüa al encontrar un rostro en quien depositar la energía erótica. Pero, también, transforma al amador en un verdugo temeroso de perder al ser que cree amar. Y la tortura lleva a la destrucción y la autodestrucción.
     Esa es la historia que Ernesto Sábato nos relata en El Túnel, la primera y más breve de sus tres grandes novelas. La aventura terminal del pintor Juan Pablo Castel, quien ve en María Iribarne su otro yo complementario porque presta atención a un detalle de un determinado y determinante cuadro.
     En El túnel creo que desembocan -sin que pueda hablarse de influencias, aunque sí de paralelismos síquicos- las lucubraciones de Otelo y demás celosos, junto a los delirios de Van Gogh y muchos personajes de Dostoiewski. De este le viene la tensión silogística del personaje, al pretender dominar las pasiones con una estricta lógica deforme que altera sus conclusiones.
     Qué terrible la consideración de que el amor más poderoso que la muerte pueda transfigurarse en la locura y el asesinato.
     Desgarradura es la de este viaje al fondo de la mente, preludio del más desaforado Informe sobre ciegos
     Imprescindible para quien pretenda conocer la aberración de los celos: que, contra lo que suele decirse, nada tienen que ver con el amor y no son más que la enferma manifestación de la autodesconfianza.
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viernes, 14 de junio de 2019

Casi todos mis títulos


                                 Schumann: Ensoñación


jueves, 13 de junio de 2019

Manuel Molina: Palimpsesto




Manuel Molina: "Palimpsesto", de Antonio Gracia.
Sinaya. Alicante, 1980.

Verdaderamente no es fácil enfrentarse con una obra como esta. Casi todos los libros de Antonio Gracia, tanto en prosa como en verso, han obtenido premios, pero escasa y difuminada crítica. Porque sus trabajos son de difícil catalogación. La dificultad de su lectura estriba en la profundidad de las claves, en el armamento expresivo que las acompaña. Un vocabulario que comienza en el balbuceo primitivo y llega a la terminología actual, ametralla al lector. Y no hay escapatoria: o se abandona la lectura o entra uno en su mundo original.
     En este mundo, el autor es un hombre desesperado, un hombre empeñado en encontrar una vía nueva, una senda nueva, un camino limpio de pisadas. Antonio Gracia aquí, en "Palimpsesto", se ahoga. Quiere huir de la tierra trillada, de la piedra manchada, de la palabra tópica. Y quiere, para no morirse de un verso, ser el mismo verso que pueda sobrevivir, que pueda vencer el deterioro de la vida, desde la misma intensidad del poema.
     "Palimpsesto" es una "autoelegía", una despedida, un adiós; es un final para darle fuerza a un principio. Una catarsis de un poeta que quiere vivir en una nueva obra, en una obra que sea totalmente suya, para dársela al otro completamente entera. Esperemos su renacer del silencio.
Manuel Molina
Idealidad, nº 25. Abril-junio 1981


miércoles, 12 de junio de 2019

Tres o cuatro propósitos.


Grieg: Amanecer



Primero: Hay que desmitificar la felicidad, darle su dimensión real en la vida cotidiana, que es el sosiego. Si no, quienes propenden a las ilusiones desmedidas se convierten en ilusos.
     Segundo: Nunca serás feliz si piensas que puedes serlo al margen de lo que ocurra a tu alrededor. Tú no eres tú sin tu alrededor, y este acaba hiriendo tu íntimo yo y sustituyéndolo, si te sientes culpable ante algo. Por lo tanto: ocúpate de los demás, aunque los resumas solamente en uno.
     Tercero: Tú eres lo que crees ser, lo que los demás creen que eres y el que en realidad eres, cosa esta que jamás acabarás de saber. De manera que debes intervenir en lo que alcanza tu voluntad: mejorando al que crees ser y al que los demás creen que eres. El otro que hay en ti, y que te definiría, es indefinible.
     Cuarto: Puesto que la conciencia nos persigue si no nos comportamos dignamente, y siempre acaba alcanzándonos, ¿por qué no actuamos voluntariamente con dignidad y no por temor al castigo moral o a la ley?
     Quinto: Equiligual y por consiguiente...

martes, 11 de junio de 2019

JAZZ.


No siempre la causa provoca inmeditamente su lógica respuesta. El dolor que produjo la esclavitud derivó hacia una música que terminó siendo el deleite de algunos grupos y glorificando el arte universal. Así que bien podría aplicarse aquello de "el himno en la elegía" a este dolor jubiloso, a su pesar, que es el jazz:

Breve historia del jazz



Pulsar para oír >>>
4 horas de jazz


Bolero jazzístico

Charlie Parker

S. Vaughan: Summertime

McFerrin: Swingings Bach