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sábado, 23 de marzo de 2019

Una traducción al francés


Le Parthénon
Traducción al francés e imágenes: ©Índigo-2014 (nuria p.serrano)
Original: ©Antonio Gracia


L'harmonie cisèle sur la haute colline
un chant à la pierre. Les colonnes
tiennent dans l'air l'univers,
accentuant le volume, condensant
l'infini. Les symétries tracées
sculptent la lumière dorique. La peau
du ciel polit la rougeur du marbre
et la beauté devient transit dans le temps.
Frises et statues, dieux et péricles
se hissèrent parmi poulies et échafaudages
pour forger l'autel des dieux.
Le rectangle se fit partition
du cosmos pythagoricien, hymne exacte
à la silhouette de la perfection,
saphir lévitant au crépuscule,
menhir sur le sommet, dolmen ivre.
La poudre, le séisme et les pillages
violèrent sa splendeur. Et pourtant,
jamais les ruines ne furent aussi étincelantes.

©Antonio Gracia

La armonía bisela en la alta cumbre
un cántico a la piedra. Las columnas
sostienen en el aire el universo
acendrando el volumen, condensando
el infinito. Trepan simetrías
esculpiendo la luz dórica. Pule
la piel del cielo el arrebol del mármol
y la belleza es tránsito en el tiempo.
Frisos y estatuas, dioses y pericles
se irguieron entre andamios y poleas
para forjar el ara de los dioses.
El rectángulo se hizo partitura
del cosmos pitagórico, himno exacto
a la silueta de la perfección,
zafiro levitando en el crepúsculo,
menhir sobre la cima, dolmen ebrio.
La pólvora, el seísmo y los expolios
violaron su esplendor. Y sin embargo,
nunca las ruinas fueron tan fulgentes.

viernes, 22 de marzo de 2019

Programa doble


PULSAR >>>>

La historia de un buscón.


El filo de la navaja
La historia de un buscador.

El galán Tyrone Power encontró, finalmente, un director que lo convirtió en actor.

jueves, 21 de marzo de 2019

No disputarás



Aprendiendo a ser político

Difícil es entenderse en un mundo en el que las palabras han perdido su significado denotativo para quedarse con la más pobre de las connotaciones, puesto que las esencias humanas han sido suplantadas por la circunstancias epidérmicas y la prisa por decir algo lleva a no expresar nada. 
     Así, una hora de conversación resulta ser una retahíla de despropósitos, una carrera de relevos interruptores de quien está hablando, o una disputa que confunde más a quienes empezaron a hablar con ánimo de entenderse.
     Ejemplo: 
     X y Z empiezan costésmente; y cuando uno de los dos opina de distinta forma que el otro, la conversación deriva hacia el desencuentro, la violencia fonética y la disputa pletórica. Al final, tras otras conversaciones convertidas igualmente en disputas, la amistad que mantenían se ha convertido en distanciamiento, frialdad, enemistad.
     ¿Por qué no mantener la serenidad expresiva y gestual, aunque se discrepe de lo que se oye? ¿Hablamos para tener razón o para razonar? ¿Si ya conocemos nuestro propio criterio, por qué no escuchar el ajeno y enriquecernos con él, en vez de pretender convertirnos en protagonistas del diálogo con nuestro monólogo?
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miércoles, 20 de marzo de 2019

3500 páginas



Como alguna vez he dicho, empecé este blog por azar y distracción. Sin embargo, como el mejor ocio es el trabajo, las entradas del blog se me fueron convirtiendo en un sustituto de las páginas del cuadernillo o papeles sueltos que aquí y allá emborronaba a cada instante para que saliese de mí cuanto me sobra y quedase cuanto me falta. 
     En este momento, tras seis años, suman 2800 entradas, breves estas y aquellas excesivamente largas, con un total de unas 3500 páginas, entre fungibles y vigentes. 
    Así, me he ido encontrando con series de versos, breves ensayos y otras anotaciones que finalmente se han transformado en libros (ya más de 20, demasiados). De aquí han surgido para la imprenta títulos como Lejos de toda furia, La construcción del poema y Cántico eróticoque recoge, junto a otros, los poemas que fueron apareciendo en este blog bajo el título de Los versos de Trovadorius y Libro de Teluria.
     Gracias a quienes leen mis palabras y a quienes van en busca de otras mejores; porque de ellos es el reino de los libros.

Textos y entrevista en
LA BIBLIOTECA





martes, 19 de marzo de 2019

Casi un poema.


Bach: Adagio


Hacía yo aquel ejercicio de inutilidad que la España ordenaba a la juventud para que supiese cómo morir por ella con un arma en la mano y como carne de cañón, supongo. Entonces apareció mi primer librito -que poco después hurté, para quemarlo, de todas cuantas casas visitaba-. 
En aquel inejemplar título había, no obstante, y sin nada que ver con el resto de su contenido, un poema que ahora recojo de una antología que lo rescató. La causa es evidente: tiene poco que ver con la literatura.


Casi un poema

Padre.
Palabra desterrada del poema.
Qué puedo decir de ti para cantarte.
Apenas si en la Historia hay algún verso
que cante a los que fueron como tú
padres del sentimiento de sus hijos.
Mas no basta el silencio de la Historia
para callar mi voz en tu alabanza.
Tal vez nunca existió
un padre como tú,
que callas y no dices
que lo malo está mal,
que callas y no dices, pero tienes
un silencio que es un consejo alegre.
Qué puedo yo decirte, qué
para cantarte,
para hacerte ternura en mi poesía
si ni siquiera has muerto
para que el sentimiento de tu muerte
se entierre en estos versos
y sea él mi poema.
Cómo amarte y decirte que te amo
con letras y con tinta
si me puedo acercar a tus oídos
y, si no susurrártelo, besártelo,
dejarte una palabra en la mejilla.
Este amor que te tengo es un plumaje
que acaricia mi alma lentamente,
un trozo de silencio que me envías
desde tus ojos cuando nos miramos.
Este amor que te tengo es una tarde
que ha perdido el crepúsculo en su luz,
como mi sombra pierde su silueta
cuando viene la noche y estoy solo,
sin esa compañera de mi gesto.
Qué puedo yo decir para hacerte poesía.
Padre.
Pronuncio tu palabra y no me sabe
más que a piedra o paloma, trigo, amor.
No encuentro de tu vida
nada que el mundo no haya hecho mil veces.
Y estás viejo y no harás
seguramente nada perdurable.
Qué puedo yo decir entonces, dime.
Dime lo que tú quieres que diga yo a los hombres.
No te puedo dejar marcharte así,
olvidando un silencio entre tus huellas.
¿No hay un grito en tus pasos, una guerra?
¿No escondes una herida en tu regazo?
Dame sangre y haré de ella tu épica,
forjaré un mundo donde tú seas sol.
Dame sangre, tu sangre, dame sangre... 
O tal vez te has dejado la sangre allá, en la vida,
en las otras heridas que no sangran,
cuando yo te pedía un pan que fue
el precio de tu sangre sin espinas.
Si es este tu martirio ya tienes redención;
porque puedo pensar que nada hiciste,
nada que el corazón recuerde sobre el bronce,
porque tuviste una batalla propia
donde yo era el fusil que te sangraba
las fuerzas cada día
cuando el perro del hambre me ululaba...
Qué no diré de ti, qué callaré.
Tengo voz para siglos si este yugo
que ciñe mi garganta, si el sudor
que me brota del alma no me ahoga
y seca mis palabras, estos gritos
que mi pluma, como a la par de mí,
llora tan húmedos ya, tan como lágrimas...
Y entonces, aquí, ahora, en este verso
es el dolor
el que me hace sentir que el otro mundo,
el de fuera de ti y de mí, no ha de saberlo,
ha de seguir oyendo tu silencio
porque yo ya no quiero repudiarlo.
Y me voy junto a ti, donde me miras,
y te dejo y te dejo y te dejo
una frágil palabra silenciosa
y una leve paloma en la mejilla...

domingo, 17 de marzo de 2019

LA EXPOSICIÓN

- ¿Has ido a la exposición colectiva?
- ¡Pues claro!
- ¿Mucho público?
- Sí: estaban todos los autores.
- ¿Y qué?
- ¡Muy gwena, muy variada, mucho aguacate azul y giénjoles en tinieblas alfombrados con chorizos telesinésicos. Hay de todo, desde lo malo hasta lo peor, pasando por lo frankenstéintico, representando las diferentes trascendentencias... Yo, rodeado de tanta anomalía seráfica, sentí con certeza absoluta que jamás allí padecería el síndrome de Sthendall...
- ¿Y alguna obra que destacar?
- Una me pareció genialoide, supersuprarrealista y que solo se parece a sí misma, que es lo que debe definir a toda obra de arte. 
- ¿Cómo se titulaba?
- No ostentaba título ni nombre de autor. Parecía una frondosa puerta que ni el mismo Belázkez... Me acerqué para respirar y no asfixiarme entre tanta incógnita fugaz y era una puerta real que daba a un pasillo y a la calle ... así que aproveché y me desaparecíme entre los transeúntes... 
- ¡Qué magnifiquez la tu aventura...!