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martes, 19 de junio de 2018

El hombre que saneaba la escritura


Lo seguí simplemente, sin cuidado ninguno. Disparé con solaz, como si cazase un antílope. ¿Para qué iba a preocuparme? Hubiese despertado las sospechas de un mundo que se siente culpable y necesita perdonarse asistiendo a culpabilidades mayores que las suyas. 
Cuando los noticiarios y otras fantasmagorías difundieron la noticia fui propuesto al Nobel del Fija, Limpia y Da Esplendor Universal por haber librado a la Sociedad Lectora de una pluma tan podredumbrosa que había engendrado tantos ciegos.

lunes, 18 de junio de 2018

786-795

Vivaldi: Andante


786.- Quien teme fracasar anticipa su fracaso, provoca su derrota. 
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787.- Si quieres disfrutar la vida, házsela disfrutar a los demás.
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788.- No hay país más pequeño que el fanatismo: por mucho que lo recorras siempre estás en el mismo lugar.
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789.- No es difícil conseguir que nos amen; lo difícil es lograr que nos sigan amando. 
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790.- La belleza -la grandeza- solo adquiere su verdadera dimensión si se conoce la fealdad -la pequeñez- desde la que se consigue. 
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791.- La ignorancia consiste en no saber que somos ignorantes. 
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     792.- No se imita a los dioses -demasiado perfectos para ser imitados-, sino a los hombres que se comportan como ellos.
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793.- Tanto en la vida como en el arte solo acierta la experiencia: y esta dicta que incluso lo mejor es memorable. 
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794.- Lo que da validez a la escritura es que en lo propio se reconozca el ajeno; que en lo particular esté lo universal; que desde el yo emerja el todos: que la literatura no sea un acto de egolatría sino de solidaridad interminable. 
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      795.- La buena literatura consiste en recuperar un fragmento del mundo que fue mundo tan de otros como nuestro, actualizar lo perseverante del pasado, poner una semilla para que el futuro sea un aprendizaje del ayer.
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sábado, 16 de junio de 2018

viernes, 15 de junio de 2018

El compromiso dual.


Wagner: El corno solitario

1.- Hace un millón de años la mujer quedaba en la caverna cuidando de los hijos, mientras el hombre salía a cazar y recoger el alimento para todos. Esa misma caverna, como una cápsula en el tiempo, ha ido manteniéndose, viajera y con apenas cambios, durante milenios. 
     2.- Digamos que hace un siglo la mujer se asomó con deliberación y voluntad por la ventana de los rascacielos cavernícolas: y le gustó lo que veía. Y se lanzó al páramo en busca de la vida que había llevado el hombre. Quería cazar, traer manutención, ser libre. 
     3.- Surgió un problema, entonces: si se igualaba, justamente, al hombre, los niños que cuidaba quedaban sin cuidado. El dilema consistió en conversar o disputar sobre la solución: dos medias jornadas de trabajo -una para cada miembro de la pareja- o un solo trabajo para uno de ellos; o dos trabajos y pagar a quien se encargara del cuidado de los hijos. 
Pero como la pobreza no cuenta entre las victorias, y el mundo se rige por el número de logros, y estos por el dinero que se adquiere, venció la discusión y no hubo dejación de privilegios, sino lucha por adquirirlos, mantenerlos y elevarlos: dos sueldos y poca relación de los miembros de la pareja como emparejados y como padres.
     4.- Claro está que vivir es más fácil que convivir: para esto último hay que regirse por el do ut des: y ese recíproco te doy porque nos damos significa renunciar al yo estrictamente individual para integrarse en un yo dual en el que "tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando", sin machismos ni feminismos, posesividad ni exclusividad, esclavos ni verdugos dentro de la unidad de dos. 
     5.- Todos los desajustes y desafueros de las sociedades actuales -porque no hay regla con más validez universal que la del efecto dominó- vienen de no haber encontrado solución a ese problema.


miércoles, 13 de junio de 2018

Cómo encumbrar el mal arte

Liszt: Años de peregrinaje


Con la llegada de la Era del Tiempo Libre -o Constelación del Ocio- se ha multiplicado incesantemente el número de artistas, pintores, músicos, poetas... 
     Para doctorarse en tales saberes basta autodenominarse artista o llegar a la jubilación: automáticamente muchos anoréxicos de la cultura y demasiados jubilados mentales "descubren" la faceta de su personalidad que siempre habían querido cultivar: la de artistas. Descubren el brochazo, el poemazo, el fotografiazo ... Y, claro: los ministeriazos, ayuntamientazos y otras institucianazas, que no saben dónde aparcar tanta juvenilidad artistizoide y tanta tercera edad longeva -por otra parte bien merecedora de atenciones físicas, síquicas y culturales-, dispendia emolumentos en talleres de grafitis pintureros, poetuscos y demás beligerancia contra la desocupación. 
     Hasta aquí nada que objetar, si no fuera porque la inmensa mayoría de tales ofrendatarios de la pluma o el pincel pregonan e imponen su genialidad en tales actividades. 
     Hacen bien los que disfrutan del descanso social, y harían bien los ministerios de la edad terciaria y la primogenitaria si aconsejaran que una cosa es la tinta, el color y el pentagrama y otra su sabia utilización. Lo mismo deberían promover entre la excesiva población que se guía por la euforia de creer en su genialidad porque no saben que la ignorancia consiste en no saber que somos ignorantes. 
     No es difícil reconocer cuándo una obra es simplista y cuándo su desnudez de retórica se asienta en un profundo "sentipensamiento": basta con leer atentamente tres o cuatro antologías de poemas supervivientes de los siglos y comprender el porqué de su supervivencia: la palabra densa, esencial y humana desprovista de sentimentalismos y de excesos; y luego aplicar a lo propio el criterio entresacado de esos textos ejemplares: ver qué hay de perdurable en sus palabras. Igual ocurre con un cuadro, por ejemplo: por qué La Gioconda transfigura a quien la mira y por qué el cuadro recién salido del aprendiz senecto o jovenoide solo contiene buena voluntad -en el mejor de los casos-.
     Hace falta fomentar la autocrítica constructiva, no la destructiva. Tanto en la vida como en el arte solo acierta la experiencia: y esta dicta que incluso lo mejor es mejorable. 


martes, 12 de junio de 2018

Postulado educativo


El fracaso escolar no depende tanto de quien estudia como de quien enseña. El primer educador es el Estado, que es el que bosqueja la sociedad, la familia, la calle, el centro educativo y al propio individuo. "Quien controla el presente, controla el futuro", que escribió Orwell.


Kubrick / Burgess

lunes, 11 de junio de 2018

La ideación del futuro.


Bach / Gould: Arte de la fuga


1.- El futuro es un proyecto del pasado que se malogra en el presente. 

2.- El futuro no existe más que en el ansia de quien lo sueña. Y como todo sueño, impide vivir la realidad cotidiana. Así, podemos decir, con Quevedo: 

Soy un fue y un será y un es cansado.


3.- Pero, ¿quién se contentará con ser visionario de la abstracción del mañana y ciego para la concreción de su vida diaria? Es mejor darle sentido al instante que a la temporalidad. 

4.- De modo que, puesto que la vida no tiene sentido, procuremos dárselo a cada instante inmediato para que este nos haga olvidar el sinsentido del todo.


5.- Porque no parece ético soñar con una hermosa existencia pudiendo hermosear con voluntad la vida cotidiana. Digamos, por lo tanto, con Cantero: 

Soy el que quiero ser más que el que fui.