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miércoles, 23 de agosto de 2017

Entre dos aguas

Entre dos aguas

Versión original (en primer plano)

Tico- Tico

En Aranjuez

Concierto flamenco

lunes, 21 de agosto de 2017

Genialidad y locura

Nietzche: Ecos de la noche

En demasiadas ocasiones suele asimilarse la locura a la genialidad. Así es si pensamos fugazmente en Schumann, Holderlin o Van Gogh, por citar solo tres. Sin embargo, no son sino excepciones a la regla, como demuestran Bach, Beethoven, Wagner, Homero, Dante, Cervantes, Velázquez, Renbrant, prodigios del equilibrio.
     De modo que hay que acudir a otro criterio que explique el porqué de esa dilogía genialidad-locura y apuntar que tal vez esta esté más cerca de la lucidez y sus empeños en comprender las premisas de un mundo incomprensible. 
     Cualquier humano sueña con un paraíso, pero no todos pretenden conseguirlo. Y esa es la diferencia: que algunos humanos se obstinan en introducir el océano en una vasija, el inmensurable sinsentido de la vida en su mente y su necesidad de darle sentido a cuanto existe. De cuerdos es soñar y saber que los sueños son inconseguibles -y que por eso siguen siendo sueños-. La historia está llena de utopías y distopías urdidas por lúcidos artífices que tal vez se liberaron con ellas, al urdirlas, de la amenaza de las disfunciones de sus mentes. Otros igualmente lúcidos fracasaron en su obstinación de conseguir y sucumbieron ante el enervamiento de su obstinación. Es como si Dios, al contemplar el fracaso de su Edén, se hubiera suicidado en vez de dedicarse tranquilamente a contemplar el devenir de su fracaso.
     Ver más allá de donde todos ven para hacer visible lo invisible -para sí mismo y los demás- es un mérito, no un demérito. Y por eso tales visionarios son elevados a la categoría de genios, creadores, artistas...
     Lo que ocurre es que a veces la propia creación, o su intento, pesa más que las fuerzas del creador: y lo derriban. Pero ahí quedan sus obras y sus tentativas como consecuciones o puntos de partida para otros lúcidos geniales cuyas mentes no pudieron -no podrán- soportar la visión de la luz.


domingo, 20 de agosto de 2017

sábado, 19 de agosto de 2017

Laconismos 696-705


Addinsel: Concierto en Varsovia

Welista: Despojamiento lacónico

696.- El mejor profesor es el que enseña que los límites del mundo están allí donde empieza la ignorancia, que el saber es el mejor equipaje para el viaje de la vida, y que el libro es la única arma pacífica en la conquista de la felicidad.
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697.- La inteligencia es una enfermedad ya erradicada.
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698.- Si yo gozara de alguna inteligencia, diría que no me parece muy inteligente utilizar la inteligencia para decir necedades.
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699.- La esclavitud empieza cuando, autoafirmándonos, afirmamos que somos absolutamente libres. Eso nos estupidiza porque nos convierte en libertinos. 
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700.- La ignorancia consiste en creer que somos sabios y que nuestra sabiduría es autosuficiente.
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701.- Pocas cosas hay tan próximas a los otros como el propio yo esencial.
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702.- El sabio sabe que casi todo lo ignora, y el necio cree que todo lo sabe.
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703.- Mañana es siempre tarde.
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704.- Ningún genio conoce la verdadera dimensión de su genialidad. Si es doloroso reconocer nuestro escaso  techo intelectual, de necios es no admitir nuestras limitaciones.
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705.- ¿Tan larga es la vida como para que el temor de vivir impida vivirla?
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jueves, 17 de agosto de 2017

Querer no es poder

Addinsell

¿Por qué hay quienes se empeñan en escribir sin haber aprendido a leer? ¿Por qué hay presuntos poetas que escriben versos ausentes de poesía?  
Esa es, Querida Inopia, la simple y gran pregunta que nadie se hace y, por eso, no tiene respuesta.
(Semejantemente ocurre en la pintura y la música).
Es como si yo quisiera componer un gran poema o un concierto en Varsovia: Querer no es poder.


miércoles, 16 de agosto de 2017

El donjuanismo.


Zorrilla

Demasiados hombres creen ser o haber sido donjuanes. Pocas mujeres confiesan ser su trasunto femenino. Pero existen tantas seductoras como seductores. En realidad, Don Juan es la Beatriz de Dante vista por la mujer machista: la posesión del Amor interpretada como la utopía de ser poseída -y poseer en ese instante- por el Amante. 
     En cualquier caso, sería necio aceptar la descalificación que se hace de Don Juan considerándolo un inepto, un superficial, pues supondría admitir que más de la mitad del género humano -las mujeres y, en el caso de las doñajuanas, los hombres- se enamora de lo intrascendente, lo liviano. Algo hay en el símbolo “Don Juan” que atrae más allá de la común atracción: el misterio, el enigma, la oscuridad que preludia transparencia. 
     Y, no obstante, es curioso observar que el donjuán (el seductor, la seductora) jamás es genialmente inteligente: porque la genialidad y la artisticidad producen miedo, cohíben, empequeñecen mientras deslumbran; y a la larga el deslumbramiento se llena de temor, y huye la deslumbrada y empequeñecida, pues ve, cada vez más, más evidente su pequeñez frente a la estatura mental de un ser de tal calibre. 
     Y al revés: no es extraño que un alto índice de artistas haya sido sujeto y objeto de numerosos amoríos, precisamente por el deslumbramiento que la personalidad del creador ocasiona, y, paradójicamente, porque al huir las enamoradas de su extraño e hipnótico mundo se ven impelidos hacia nuevas amantes. La misma singularidad de su vida íntima imposibilita al creador para vivir una vida común. Por eso Don Juan siempre es “el otro”: el que pretende ser mientras asume su fracaso.
Strauss: Don Juan