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martes, 2 de abril de 2024

Una carta encontrada

Rimski: Sherezade, III


(Ya en Amazon)

 Querida Mía:  
Evoco nuestra historia. 
Nos vimos pocas veces, hace tiempo, en la noche. 
Un día yo te dije que eres la más hermosa. 
El brillo de tus ojos esplendió entre dos sombras. 
Tu corazón y el mío rompieron sus fronteras. 
Y luego nos amamos. 
Y pasó un tiempo azul. 
Y acabó nuestro amor. 
        Apareces ahora, de nuevo, como un rito. 
Continúas fulgente. 
He escuchado tu voz, tus palabras de ayer 
resonando un instante en mi memoria. 
Y el cielo ha desbordado su lluvia sobre mí. 
Has vuelto, como entonces. Y soy ya nada más 
lo que siento, lo que me haces sentir.     
          Amo tus ojos hechos de miel y de tristeza. 
Amo tu boca de coral sangrante. 
Tus labios parecen estallar desde la púrpura. 
Tienes la piel del ámbar 
y la sensualidad de las panteras. 
Tu cabello es el sol que ilumina mi noche. 
Cuando te miro siento que el corazón galopa 
hacia tu abismo, donde 
quiero perderme. 
Amo tus ojos como el firmamento 
y tu boca con la medida exacta 
del beso más añil, 
y tus pechos con la precisa forma 
del metal seducido. Amo 
tu cintura de abrazo y tus muslos de fuego 
y tus piernas de nardo 
y tus manos 
que me arrastran al vértigo. 
Eres una gacela y un puma en solo un cuerpo. 
Amo cuando susurras y amo cuando jadeas 
y amo cuando me muerdes y amo cuando me sorbes 
hasta tu misma entraña. Tienes 
el tacto de las rosas y el color de las cúpulas 
y el sabor de las fieras envueltas en la bruma. 
Eres el arcoiris nacido en mi tormenta 
y si desapareces la tristeza por siempre 
lloverá sobre mí. 
Moriré si te alejas más allá de tres besos, 
más de cuatro palabras, 
más de cinco sonrisas.    
            Miro tu corazón y te sorprendo. 
Adivino tu entraña vencida hacia el deseo, 
y tus ingles sedientas. 
Y tu pubis se extiende por mis sueños 
como una enredadera anudando mi vida, 
abrazando mis ansias. 
¡Qué júbilo tu cuerpo acuñado en la brisa, 
y tus labios de néctar, y tu tez de coral 
amasado entre pétalos, 
tu cabello resuelto a ser de oro!     
               A veces estás triste. 
Parece que la luz te abandona, de pronto. 
Quisiera ser tu bálsamo, cuidar de tus heridas, 
lavar esa tristeza que asoma en tus pupilas 
y que escondes, celosa de tus párpados, 
como una honestidad de la alegría 
que hay en tu corazón, 
allí donde tú eres más tú 
y no te dejas ver. 
Descúbrete a mis ojos: sé que tú también sueñas.
               Ya no podré ser solo el que soy ni el que era. 
He descubierto el mundo. Tú me lo has enseñado. 
Tu mirada me ha abierto el amor por la vida. 
Eres tú la dulzura transparentada en vértigo. 
Y tú ahí, sin saber 
que eres como la lluvia con que riego mis sueños. 
Solo quien ama mucho recibe mucho amor. 
Si es así, me amarás 
con la fuerza que emergen las montañas, 
los volcanes, el día. 
Tu rostro es una estrella que alumbra mi esperanza. 
El amor es tu fuerza y mi atributo.
               Aquí te dejo un beso. Pon tu boca sobre él. 
A tus labios me entrego y a tu cuerpo me doy 
sabiendo que sabrás hacer de mí 
lo que tu justo corazón te dicte.
               Recuerda que te amo.


viernes, 6 de octubre de 2023

Sensación oblicua


Rachmaninov: Variación 18 sobre Pganini

Sensación oblicua


Hace hoy exactamente más de un siglo
cruzaba el exquisito caballero
las tierras de Bohemia.
Un otro día exacto al día de hoy, 
tres siglos, más o menos, antes,
el viaje de la vida 
de un músico y un bardo iba corriendo 
también en su calesa por Europa.
Nada sabían 
uno del otro aquellos dos viajeros,
pero ambos componían -al ritmo de caballos, 
de lluvias y de nieves-,
sendos poemas, dos obras iguales
que cambiaron el rostro de todos los conceptos
y ya no hubo más antes ni después 
porque luego fue todo un solo verso, 
oh sortilegio extraño.
Hay muchos otros hitos esparcidos
por cavernas y túmulos y tiempos
en forma de grafitis de todos los tamaños.
Tantas vidas han ido por caminos ubicuos
en tantas diligencias y transportes,
llevando algún poema, partitura o efigie 
-palimpsestos facsímiles de todos los demás-, 
que ya se ha pronunciado el gran secreto 
-o acaso el gran vestigio- de la Historia.
Cada humano que nace es una otra palabra
en el léxico de la Humanidad.
Algún día, por fin, he ahí la frase, el signo
magno.

sábado, 29 de abril de 2023

Eutanasanación

 

Eutanas-i-anación

Aceptada la muerte 
como liberación 
del mal de la existencia
-y no como un infierno-,
ya no existe el dolor
ni el miedo al sufrimiento. 
Si acecha la agonía
basta con un suicidio
redentor.


martes, 11 de abril de 2023

Primer motor inmóvil


Primer motor inmóvil

Es probable que Tales de Mileto 
fuese el primero en prescindir de un dios
irracional garante de las cosas
al aceptar que puede el Universo
comprenderse si hay un ente inmutable 
que a la vez muta en otros y es substrato
de todos: es el agua, -el fuego, el aire, 
la tierra- dulce magia
que pervive en cualquier metamorfosis 
porque es incorruptible.
El mundo, pues, encubre un orden lógico
y el hombre puede comprenderlo todo
con su razón y almacenando, sabio,
cuantos conocimientos lega
hombre tras hombre al hombre inextinguible.  


miércoles, 8 de marzo de 2023

En el principio

Rachmaninov: Variación 18 sobre Pganini


En el principio


El hombre no alcanzaba los frutos de los árboles 
y aprendió a prolongar su mano con fragmentos 
desgajados del árbol; esa causa y efecto, 
esa extensión 
de su capacidad sintiente y cognitiva 
le llevó a concebir una estrategia 
para hallar alimentos y detener la muerte. 
Quiso dejar constancia de su conquista de 
la naturaleza; 
y escribió en las paredes sus hazañas. 
Pasaron muchos tiempos y los hombres vivieron 
experiencias terribles y también armoniosas, 
y quiso que los hijos de sus hijos 
las tuviesen en cuenta para que erraran menos. 
Entonces prolongó su mano hasta la pluma 
y escribió su experiencia: la legó 
a cuantos descendiesen de los dioses 
pero tan solo fuesen hombres desorientados 
ante aquel mundo hostil.
Así avanzó la historia, y la escritura 
se convirtió en semilla de los aprendizajes: 
una vida lejana del dolor 
y el sufrimiento. 
Con los siglos, el cuento y el poema,
la relación de cuanto sucedía, 
fueron causa de toda consecuencia
y se guardaba en códices, legajos,
habitantes de pueblos llamados bibliotecas. 
Se almacenaba la sabiduría 
en historias reales y fingidas,
en cánticos y plantos, dando fe
de la vida y de cuanto se quería vivir.
Hasta que la estrategia de su pensamiento 
llegó a la conclusión de que él era también 
un animal humano, no divino 
y no podía 
alzarse al cielo sino conformarse 
con la tierra, el anhelo, sus hermanos,
la voluntad de la supervivencia.
Tras muchos sufrimientos, devastaciones, sueños
y otras muchas premisas llegó a una conclusión:
debía perdonarse el hecho de ser solo
un hombre, un animal como tantas otras fieras
y no sentir la culpa de no poder ser dios.