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sábado, 1 de febrero de 2025

Una década del blog - Visualizaciones por países


Hace poco más de una década comencé, por curiosidad y azar, este blog. Pretendí unir música, imagen y palabra. Más de cinco mil entradas, unas breves y otras extensas, han tenido cerca de un millón y medio de visitas. 

Estos son los pueblos y el número de ciudadanos -curiosos, oteadores, desconocidos- que hasta hoy las han curioseado, leído,  comentado. Gracias por la deferencia mientras me entretengo.  Véanse más abajo:

Estados Unidos
451 mil
España
372 mil
Alemania
138 mil
Rusia
43,1 mil
Suecia
40,1 mil
Países Bajos
33,3 mil
Francia
32,5 mil
Italia
31,4 mil
Canadá
26,6 mil
México
21,4 mil
Singapur
18,3 mil
Ucrania
15,8 mil
Argentina
12,8 mil
Colombia
12,5 mil
Moldavia
8,1 mil
Hong Kong
6,47 mil
Región desconocida
4,63 mil
Irlanda
4,11 mil
Bélgica
3,6 mil
Otros
186 mil

sábado, 2 de noviembre de 2024

Grupúsculos.

Ligeti: Atmósferas


Hablaba Oniria de la lírica interior, la que no sabe decirse más que cuando nos esforzamos en callar porque solamente la música la expresa en abundacia. 
Preguntó un preguntón de oficio, y cacharrero de versos, si no es este un tiempo en el que ya no puede cabalgarse por el mundo pluma en ristre y arremetiendo contra todos los que pretenden exiliar el individualismo. 
Oniria contestó, sin que se desmelenase su belleza:
  Nunca he pertenecido a grupos o erratas similares en el libro de la Poesía. Me basta con intentar ser yo. En Arte no hay democracia, sino individuo.



9713

martes, 29 de octubre de 2024

En Roma


Mozart: C. piano 23 (Adagio)

Estancias de El Vaticano

¿Qué convierte un poema -una pintura, una música- en un ente perdurable? ¿Que no agreda al lector sino que le agrade, que satisfaga su sed de satisfacciones, que todos puedan identificarse en él porque no hay terruñerismos ni particularidades excluyentes ...? 

Para no agredirme ni desagradar me ejemplifico (discúlpeme -o no- el lector):

Me pregunto por qué en tantas ocasiones se ha reproducido, en papel como en internet, mi breve poema El secreto. 

Poco tiene de particular y, menos, de grandioso. ¿Entonces? 

Debo preguntarme, para contestar, qué nos atrae de un texto, qué tiene este, si algo tiene, qué llama la atención de los "antólogos" aficionados o profesionales. Y la respuesta me viene inmediata y sencilla, como tantas veces que he pensado sobre este tema: ¿un poema breve y directo a lo esencial humano, sin circunstancias, digresiones, anacolutos, en ritmos simples como unos pocos endecasílabos y un heptasílabo? ¿O acaso el clasicismo es un arcaísmo? O sea: ¿todavía atrae el equilibrio expresivo, la sencillez, la diafanidad expositiva, la ausencia de retórica, lo sustantivo frente a lo adjetivo, la hondura metafísica sin filosofismas, la voluntad de quedar entre los vivos mientras la muerte sigue devastando, el arte como una fuente de perennidad, el eclepticismo sin retorcimientos, la autosuficiencia sin soberbias, el apartamiento del mundo que solo enseña a autodesconocernos y mercadearnos, la huida de la poética del amiguismo grupuscular, el refugio en la soledad buscada -con el zahorí de la pluma, identificatoria, mitigante y redentora- como enriquecimiento y concienciación senequista de que la rendición no existe ...? 

Creo que un poco hay de todo ello en El secreto. Quien repase su léxico y estructura encontrará reverberaciones de cuanto he dicho: el mundo que "derrota" y contra el que no debe lucharse, pues la necedad, por muy quijote que se pretenda ser, es un fanatismo incombustible que solo puede esquivarse construyendo hacia adentro "un castillo interior" en el que acomodar, mediante la belleza y la templanza, aquello que han hallado los pocos sabios que en el mundo han sido a través del estudio y la contemplación: "cuadros", músicas ("clavecín"), "libros", "escritura"... Solo hay meollo, no abalorio; solo sustancia, nunca circunstancia; nada de prédicas o manifiestos; lejanías y no aproximaciones a Gerundios campazanos; ni ardor militanciero sino escueta confidencia -porque el tú es, en verdad, un yo- de unas conclusiones o confesiones que han brotado de premisas experienciales, ajenas tanto al sentimentalismo como al logicismo marmóreo, que es leve enumeración emotiva ... Solamente quien no siente en profundidad (millones y millones de millones...) se desconoce en él ... ¿Pero quién no acepta que tratar de convertirse en Arte es aupar a todo hombre y a sí mismo a la más exacta reisiliencia?

El poema nació sin premeditación, pero sin duda es el charco limpio nacido del goteo de cuantos manantiales y arroyos van germinando en el alambique -"alquitara pensativa"- del tiempo sicológico. Es el descubrimiento de la luz íntima, de que el locus amoenus solo existe en un lugar llamado corazón. Y ese es el imán, probablemente, que atrae al buscador de humildes panaceas:

El secreto

                            Para Á. L. Prieto de Paula

Cuando sientas que el mundo te derrota
no intentes combatirlo.
Edifica un castillo en tu interior
Y cuelga terciopelos y templanza
en sus muros. Dispón un fuego manso
junto a la mesa de la biblioteca.
Mira el cielo brillar entre las llamas
y los libros. Inúndate de luz
en la frágil belleza de los cuadros.
Escucha el clavecín mientras tu pluma
persigue en la escritura algún sosiego.

* El poema apareció por primera vez en La epopeya interior, y lo leí, junto a otros cinco, en Roma, en la Embajada de España ante la Santa Sede, Vaticano, arropado por el sabio Cardenal Poupard (quien me regaló dos corbatas de seda para que pudiese entrar en el recinto), mientras otro juglar entonaba su versión al italiano. Era el año en el que el Premio Mundial Fernando Rielo, además de con la edición del libro, lo premiaba por primera vez con 7 mil euros y no con 1.000.000 de "rubias" (que hubieran sido demasiadas). Dediqué el poema a Ángel Luis Prieto de Paula porque, aun siendo experiencia mía, sé que también es suya -y de tantos que creen que no lo saben- y porque tanto se ha esforzado en comprenderme por escrito en prólogos y etcéteras. (Aprovecho para insistirle en que escriba -ya- mi elegía para darle el "visto bueno": o si no, no me muero). 


26421

domingo, 28 de abril de 2024

De cómo Dulcinea me salvó.

Telemann / Doré: Don Quijote


Yo había leído un par de años antes Guerín el Mezquino, una seudonovela "de caballerías" que me había seducido adolescentemente y que hoy, al hojearla, me parece tan horrenda como la mayoría de las que escriben los plumíferos que buscan el aplauso. 
     Un profesor me regaló, un día entre otros a lo largo del Bachillerato Elemental, un libro de muchas páginas a pesar de su pequeña letra. Y lo estuve leyendo a lo breve de tres días, tumbado en una cama, en un caserón en medio de almendros y cerezos, en las afueras de la localidad de Crevillente. 
     Cuando llegué a las páginas desde las que se alza Clavileño con sus fuegos y truenos, sentí que el calor del verano me empujaba hacia la balsa de regadío. Acabé de leer la aventura y abandoné la cama. El calzón de baño estaba abierto en el suelo y puse los pies sobre los huecos de sus perneras para erguirlo hasta la cintura. Mis brazos empezaron a subirlo... y ¡oh fatalidad y luengo escalofrío! 
     Como a cámara lenta lo recuerdo: ¡el bañador iba ascendiendo con mis piernas dentro, y cuando estaba a la altura de mis rodillas, inclinado como estaba yo, vi un escorpión, acomodado en la entrepierna telar, que trepaba con él hasta mi inquieta y pudenda lanza de la virginidad! ¡Vive Dios: algunos encantadores malandrines, de los que convierten molinos en gigantes, habían puesto allí el fieroso escorpión y este dirigía contra mí sus pinzas y su fálico aguijón, dispuesto a trincharse un revuelto de huevos con chorizo! Menos mal que el amor de Dulcinea me hizo saltar mientras el bañador se deslizaba al suelo arrastrando al maligno en su caída. El sandaliazo fue caupolicánico. 
     Repito: ¡Vive Dios! A punto estuve de entonar aquello que citase Sancho Panza: "Ya me comen, ya me comen / por do más pecado había!".
     Desde entonces no he desaprovechado la ocasión de envainar la presunta tortilla para resguardarla de enemigos y amainar su furibundez empenecinada.
     (Por cierto: ese sí es un libro: El libro de la vida; y nadie que pretenda comprenderla debe renunciar a leerlo).



Reubicar 13-6-22

lunes, 8 de enero de 2024

5.000 PÁGINAS



Como alguna vez he dicho, empecé este blog por azar y distracción. Sin embargo, como el mejor ocio es el trabajo, las entradas del blog se me fueron convirtiendo en un sustituto de las páginas del cuadernillo o papeles sueltos que aquí y allá emborronaba a cada instante para que saliese de mí cuanto me sobra y quedase o entrara cuanto me falta. 
     En este momento, tras 11 años, suman 4800 entradas, breves estas y aquellas excesivamente largas, con un total de unas 5.000 páginas, entre fungibles y vigentes. 
    Así, me he ido encontrando con series de versos, breves ensayos y otras anotaciones que finalmente se han transformado en libros (ya más de 20, demasiados). De aquí han surgido para la imprenta títulos como Lejos de toda furia, La construcción del poema, Cántico eróticoEn nombre de la luz...que recogen, junto a otros, poemas y ensayos que fueron apareciendo en este blog.
     
Gracias a quienes leen mis palabras y a quienes van en busca de otras mejores; porque de ellos es el reino de los libros.

Textos y entrevista en
LA BIBLIOTECA

Copio y pego más abajo algunas cantidades y procedencia de lectores:
Estados Unidos
423 mil
España
348 mil
Alemania
135 mil
Rusia
40,5 mil
Suecia
40 mil
Países Bajos
33,2 mil
Italia
31,4 mil
Francia
30 mil
México
21,2 mil
Canadá
21,1 mil
Ucrania
15,9 mil
Argentina
12,8 mil
Colombia
12,1 mil
Singapur
10,4 mil
Moldavia
8,1 mil
Región desconocida
4,63 mil
Irlanda
4,12 mil
Bélgica
3,6 mil
China
3,37 mil
Otros
155 mil




domingo, 2 de julio de 2023

La estructura del humo.


Strawinski: La consagración de la primavera

Dicen que poco antes de morir pasa ante nuestros ojos la película de nuestra vida. Peor debe de ser que, una vez y otra vez, pase ante nuestra mente ese telefilme melodramático: los sueños que no se cumplieron, los errores que cometimos, las tormentas en las que naufragamos... Incluso las cosas que creímos hacer bien se tiñen de melancolía y nos muestran que somos un fracaso. No hay ya otro amanecer más que el crepúsculo.

Entonces no nos queda sino levantar muros que nos defiendan, aunque siempre se convierten en celdas, o féretros, o lágrimas: trincheras mientras la vida fluye hacia la muerte.

Yo levanto palabras. De noche, sobre todo, me asomo a las estrellas y me oculto detrás de las palabras para que su contemplación me impida ver que sigo siendo cuanto no quise ser: mortal, dueño de nada, soñador.

Sin embargo, tampoco las palabras me convierten en otro. A la luz de una vela intento copiar la estructura del humo, cuya pluma invisible me dicta lo que yo, como un triste enemigo de mí mismo, no quisiera saber pero debo saber.  

La violación del cántico: eso soy.