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jueves, 29 de abril de 2021

INTRODUCCIÓN - Poemas en Akra Leuka


Schumann: El paraíso y la Peri


Poetas alicantinos


De nada sirve hablar de poesía si no se admite que esta, lejos de ser asunto de poetas, es cosa necesaria para la vida cotidiana. No la poesía malentendida como ingeniería intelectual, juego retórico y pretenciosamente secreto que no llena de carne, sino de vacío, las palabras con las que se adorna. Por el contrario, me refiero a esa poesía que descifra con sencillez y pureza retratos escondidos de la identidad del ser humano y que, por eso, hace que el lector se reconozca o se descubra en ella. Las millonarias ediciones de los 20 poemas de amor, de Neruda, o las Rimas de Bécquer confirman ese estado emocional permanente en el que se debaten el hombre y la mujer. No son grandes best-sellers estas obras porque traten el tema del amor -que es el más universal por originario de los demás-. Lo son porque, además de ese tema, exponen otros muchos concordados en él: los anhelos y los desengaños, la existencia interior que cada día emerge de los corazones -a pesar de las ocupaciones diarias- en lugares remotos y prosaicos, pero pegados a la piel, y en instantes antipoéticos. “Una palabra entonces, una sonrisa, bastan”: porque renace la esperanza, la necesidad de soñar a pesar de los naufragios. 


Si alguna duda hubiese sobre la preponderancia de la poesía sobre las otras artes, basta con repasar los pasajes gloriosos anclados en la memoria de los hombres: recuerdan de una novela, de una película, aquellos en los que prevalece la inmersión en las emociones, territorio, por antonomasia, de la buena poesía.


Tal vez no exista hoy ningún poeta próximo de talla semejante a los antedichos. Sin embargo, creo que merecen atención las tentativas de unos pocos que se esfuerzan en nombrar con claro verso y huyendo de escribir “literatura”, que es el animal que más ahuyenta a los lectores y malversa la ya aludida identidad humana. Y si hubiese de citar algunos de esos nombres de nuestro entorno, aun siendo yo enemigo de las adscripciones terruñeras, escribiría, por ejemplo, los de Rosa Martínez GuarinosAntonio Moreno, Pilar Blanco. Y si se me apurase, añadiría como otros bienes inmuebles en esta declaración de renta positiva, los de Vicente Valls, Juan Vicedo, J. L. Vidal, Nemesio Martín, J. L. Zerón, J. R. Torregrosa, Ramón Bascuñana, Mariano Estrada, por citar de entre los que he leído y cuya lectura siempre deja algún verso en la memoria, cosa difícil de encontrar. Y no olvidaría resaltar a Miguel Ruiz Martínez, Antonio Ferrández Verdú, Roberto Gómez Pérez. Nombres a los que habría de adjuntar el de J. L. Ferris, ya regresado al verso... Y puesto en la tarea de nombrar, he ahí a Luis T. Bonmatí -injusto sería no decir que muchos de esos poetas no existirían, o habrían empezado más tarde, sin el esfuerzo de Luis T. Bonmatí, quien, además de creador, fue director de la editorial alicantina Aguaclara-. 


Retrasando la mirada unas décadas, dentro de los ilustres, resulta obligatorio nombrar al ya más ensalzado que leído Miguel Hernández, a Juan Gil-Albert, a Pla y Beltrán. Y por qué no incluir, también, a Manuel Molina, a Ernesto Contreras, Vicente Ramos, Rafael Azuar, a Carlos Sahagún. A otros que olvido ahora... y a los emergentes...


Vehículos de sus comienzos fueron, para bastantes, revistas y colecciones como Verbo, Forma Abierta, Algaria 0, Indicios, Alimentando lluvias... 


Cierto es que muchos son los llamados y pocos los elegidos: pero, ¿cómo desechar a quien no se conoce? Lea, por tanto, el ciudadano libros de poesía, si no de cuantos acabo de nombrar, de otros que no se ensalcen a sí mismos. Y huya de aquellos que se convierten en su propia abuela laudatoria o se refugian en la poética del amiguismo grupuscular, tan estupradora de las artes. (*)

Ir a

Poemas en Akra Leuka (I) M. Carmen Ramírez 

Poemas en Akra Leuka (II) Esther Abellán

Poemas en Akra Leuka (III) - Vicente Valls

Poemas en Akra Leuka (IV). Carlos Sahagún

Poemas en Akra Leuka (V) - Manuel Molina

Poemas en Akra Leuka (VI) - Luis T. Bonmatí

Poemas en Akra Leuka (VII) - Angélica Sevilla

Poemas en Akra Leuka (VIII) - Miguel Ruiz Martínez

Poemas en Akra Leuka (IX) José Luis Zerón

Poemas en Akra Leuka (X) - Tina Pastor

Poemas en Akra Leuka (XI) - José María de Mena

Poemas en Akra Leuka (XII) Mariano Sánchez Soler

Poemas en Akra Leuka (XIII) - Consuelo Jiménez de Cisneros

Poemas en Akra Leuka (XIV) - Carmelo S. García

Poemas en Akra Leuka (XV) - Diane Boucher

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Miguel Ruiz Martínez (1957 - 2009) 

Poemas en Akra Leuka (XVI) - Helena Vilella Bas

Poemas en Akra Leuka (XVII) - Pedro Ramírez

Poemas en Akra Leuka (XVIII) - Francisco Mas-Magro y Magro

Poemas en Akra Leuka (XIX) - Clemencia Miró

Poemas en Akra Leuka (XX) - Josemanuel Ferrández Verdú

Poemas en Akra Leuka (XXI) - Pilar Duet André

Poemas en Akra Leuka (XXII) - Ángel Luis Prieto de Paula

Poemas en Akra Leuka (XXIII) - Diego Torres

(Y si el ciudadano prefiere la novela, lea novela. Pero lea: en estos días, tan buenos como cualquiera otros, para cambiar la imagen insensible que se nos da del mundo).
    


miércoles, 28 de abril de 2021

Un discurso para la Humanidad



Un discurso para la Humanidad

Safo: Igual parece a los eternos dioses.

 

Todo tiene sus precedentes. Incluso el suicidio acuífago -llamémosle agüicidio- por desamor y depresiva ceguera ante los mundos.

Antes de las Wirginias Woolf y Alfonsinas Stornis, "la décima musa" -según Platón- Safo -coqueteadoras triambas con el lesbianismo- dijo adiós a la vida zambulléndose en el agua de los ríos marítimos. He aquí uno de sus poemas:



Igual parece a los eternos Dioses 
quien logra verse frente a ti sentado.
¡Feliz si goza tu palabra suave,
 
Suave tu risa!

A mí en el pecho el corazón se oprime
Sólo en mirarte ni la voz acierta
De mi garganta a prorrumpir, y rota
Calla la lengua.

Fuego sutil dentro de mi cuerpo todo
Presto discurre; los inciertos ojos
Vagan sin rumbo; los oídos hacen
Ronco zumbido.


Cúbrome toda de sudor helado;
Pálida quedo cual marchita yerba;
Y ya sin fuerzas, sin aliento, inerte,
Muerta parezco.

sábado, 24 de abril de 2021

Bibliocuenca: OTROS CAMINOS DE LA LÍRICA

Haendel: Oh Lord...

BIBLIOCUENCA


Otros caminos en la Poesía española de los 70: nuestra 
recomendación para el "Día de la Poesía".

El domingo, día 21 de marzo, se celebró el día mundial 

de la Poesía. 

El Día Mundial de la Poesía, fue propuesto en 1998 por la Unesco (la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Según esta organización, el Día Mundial de la Poesía es una ocasión, para honrar a los poetas, revivir tradiciones orales de recitales de poesía, promover la lectura, la escritura y la enseñanza de la poesía.

También fomentar la convergencia entre la poesía y otras artes como el teatro, la danza, la música y la pintura, y aumentar la visibilidad de poesía en los medios. 

Para celebrar ese día, elegimos la antología Otros caminos en la Poesía española de los 70 publicada hace unas semanas y realizada por Ángel Luis Luján, poeta, crítico, investigador y profesor universitario de la Universidad de Castilla la Mancha en el campus de Cuenca.

¿Qué vamos a encontrar en esta antología?

Pretende recoger a todos aquellos poetas españoles que, a pesar de su indudable calidad, no han sido tenidos en cuenta en otras antologías anteriores que recogían esa época, por diversos motivos, por ejemplo, que no acaben de encajar en el canon, o porque su obra ha tenido problemas de difusión.

Hace referencia sobre todo a una antología muy conocida de José María Castellet, que se llamó Nueve novísimos y a otras dos de José Batlló, Antología de la nueva poesía española, y Poetas españoles poscontemporáneos. 

¿Qué criterios ha seguido para seleccionar a los poetas?

Son poeta nacidos entre 1940 y 1954 (se considera que una generación abarca 15 años), que estén aún en activo y que hayan seguido publicando de manera continuada hasta el momento.

Y poetas cuyas primeras publicaciones estén comprendidas entre los años 1968 y 1983, que también son los 15 años de una generación.

Son en total 37 autores que tienen muchos aspectos en común, puesto que han compartido el mismo ambiente, afinidades, pero que constituyen un panorama diverso, y amplio.

Dejamos algunos poemas para hacernos una idea de esta variedad:

Este primero es de Antonio Gracia, poeta alicantino, nacido en 1946, autor de 14 libros de poesía, y cuya obra se ha recogido en varias recopilaciones. Este poema es de “Reconstrucción de un diario”, editado por Pre-textos en el año 2001:

"El secreto"

Cuando sientas que el mundo te derrota
no intentes combatirlo.
Edifica un castillo en tu interior
Y cuelga terciopelos y templanza
en sus muros. Dispón un fuego manso
junto a la mesa de la biblioteca.
Mira el cielo brillar entre las llamas
Y los libros. Inúndate de luz
en la frágil belleza de los cuadros.
Escucha el clavecín mientras tu pluma
Persigue en la escritura algún sosiego.


El siguiente es de Ángeles Mora, poeta de Córdoba, que vive en Granada desde comienzos de los años 80. Ha recibido varios premios por su obra, entre ellos el Premio Nacional de Poesía en 2016.

“Cosas que suceden allá arriba”

Busqué en mis versos
el aire de la Alhambra
y brillando surgió desde el olvido
aquella noche
de luna en los estanques y en tus ojos:
años ochenta, Alberti recitando
a Lorca entre arrayanes,
rumor de agua.
Tu voz roja en mi oído.
Altas torres guardando a los poetas.

Por úlitmo, un poema de José Luis Amaro, un autor cordobés, de su libro Fronteras en la niebla, del año 99, porque creo que en estos tiempos de incertidumbre tiene un mensaje que me parece muy adecuado o al menos inspirador:

“Fronteras en la niebla”

Llueve, las fronteras están cerradas,
cerrado está el cielo,
las carreteras hundidas en la niebla,
la prensa no ha llegado,
los teléfonos comunican,
todo parece bajo control.
Pero de pronto puede suceder algo,
la sensación de que las barreras
se alzarán de nuevo,
de que las vigilancias cederán
en cualquier momento,
de que el cielo al fin se abrirá,
y que los periódicos llegarán pronto
a nuestras manos, 
y aunque no existe garantía de que salga el sol
tras un amanecer incierto,
mientras los aviones aguardan en la pista
la orden de salida
desde la torre de control,
algo puede suceder
de un momento a otro.
Esperamos, y para esto
no existe remedio.
Pero un poco de esperanza mezclada
como el azúcar en el café,
no está mal a la hora del desayuno.

Breve biografía

Ángel Luis Luján es uno de los principales especialistas en Poesía de nuestro país.

Se doctoró en la Universidad complutense de Madrid, aunque nació en Cuenca, y trabaja aquí hace muchos años, aunque trabajó en el Instituto de Lengua Española del Centro Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C), en Madrid, durante seis cursos académicos, entre los años 2001 y 2007, año este último en el que se incorporó como profesor, en el Área de Lengua y Literatura, a la Escuela de Magisterio de Cuenca. 

Ha publicado una veintena de libros, entre ellos, un conocidísimo manual editado por Síntesis en 1999, titulado “Cómo se comenta un poema” y otro de los más consultados por estudiantes de Literatura: “Poesía y Educación Poética”, editado por la UCLM en 2010 y escrito junto con el profesor Pedro Cerrillo.

Otras obras son: “Pragmática del discurso lírico”, “Desde las márgenes de un río, la poesía coral de Diego Jesús Jiménez”, o “Los rostros de Medusa. 20 años de poesía conquense”.

Además, ha aportado capítulos a casi una treintena de libros de autoría colectiva. Es miembro de la Real Academia Conquense de Artes y Letras desde el año 2016.

Esta era nuestra recomendación de hoy, aunque en general, recomendamos leer poesía, de cualquier estilo, época, hay tantos tipos de poesía como autores, y encontrar algún texto que nos inspire, nos sorprenda o nos resulte evocador, es cuestión de tiempo.dación para "El día de la Poesía"

 Esta semana, en nuestra colaboración con "El Rincón de los libros" de Hoy por Hoy Cuenca (Cadena Ser Cuenca) hemos recomendado: Otros caminos en la Poesía española de los 70, antología realizada por Ángel Luis Luján.

OTROS CAMINOS DE LA LÍRICA

https://www.diariocordoba.com/cuadernos-del-sur/2021/03/27/caminos-lirica-45924468.html


AUTORES

Ramón Buenaventura, Clara Janés, Jesús Munárriz, Francisco Ferrer Lerín, Manuel Jurado López, Javier Lostalé, Pablo Del Barco, Antonio Carvajal, Antonio Hernández, Elsa López, Alfonso López Gradolí, Justo Jorge Padrón, Carlos Clementson, Juan De Loxa, Rafael Álvarez Merlo, Juana Castro, Francisco Gálvez, Pureza Canelo, Antonio Gracia, José Infante, José Antonio Moreno Jurado, Francisco Díaz De Castro, Jesús Fernández Palacios, Cecilia Domínguez Luis, Rosa Romojaro, José Luis García Martín, Ana Rossetti, Álvaro Salvador, Francisco Ruiz Noguera, José Luis Falcó, César Antonio Molina, Ángeles Mora, José Ramón Ripoll, Bernd Dietz, Julia Otxoa, José Luis Amaro, Antonio Jiménez Millán.

viernes, 23 de abril de 2021

De cómo Dulcinea me salvó.

Telemann / Doré: Don Quijote


Yo había leído un par de años antes Guerín el Mezquino, una seudonovela "de caballerías" que me había seducido adolescentemente y que hoy, al hojearla, me parece tan horrenda como la mayoría de las que escriben los plumíferos que buscan el aplauso. 
     Un profesor me regaló, un día entre otros a lo largo del Bachillerato Elemental, un libro de muchas páginas a pesar de su pequeña letra. Y lo estuve leyendo a lo breve de tres días, tumbado en una cama, en un caserón en medio de almendros y cerezos, en las afueras de la localidad de Crevillente. 
     Cuando llegué a las páginas desde las que se alza Clavileño con sus fuegos y truenos, sentí que el calor del verano me empujaba hacia la balsa de regadío. Acabé de leer la aventura y abandoné la cama. El calzón de baño estaba abierto en el suelo y puse los pies sobre los huecos de sus perneras para erguirlo hasta la cintura. Mis brazos empezaron a subirlo... y ¡oh fatalidad y luengo escalofrío! 
     Como a cámara lenta lo recuerdo: ¡el bañador iba ascendiendo con mis piernas dentro, y cuando estaba a la altura de mis rodillas, inclinado como estaba yo, vi un escorpión, acomodado en la entrepierna telar, que trepaba con él hasta mi inquieta y pudenda lanza de la virginidad! ¡Vive Dios: algunos encantadores malandrines, de los que convierten molinos en gigantes, habían puesto allí el fieroso escorpión y este dirigía contra mí sus pinzas y su fálico aguijón, dispuesto a trincharse un revuelto de huevos con chorizo! Menos mal que el amor de Dulcinea me hizo saltar mientras el bañador se deslizaba al suelo arrastrando al maligno en su caída. El sandaliazo fue caupolicánico. 
     Repito: ¡Vive Dios! A punto estuve de entonar aquello que citase Sancho Panza: "Ya me comen, ya me comen / por do más pecado había!".
     Desde entonces no he desaprovechado la ocasión de envainar la presunta tortilla para resguardarla de enemigos y amainar su furibundez empenecinada.
     (Por cierto: ese sí es un libro: El libro de la vida; y nadie que pretenda comprenderla debe renunciar a leerlo).



jueves, 22 de abril de 2021

Poemas en Akra Leuka (XXIII) - Diego Torres



Amante del arte, dedicó varios textos a cuadros y músicas, a menudo en forma de sonetos. Más abajo, comento el tercero.


1)

Greuze: La jarra rota



La frágil levedad de la mirada
ha dado luz al aire, sombra al viento,
y espaciosa quietud al movimiento
de la doncella gris enamorada.

Con pétalos y cántaro ataviada
sobre el vestido ajado y ceniciento,
el pincel no escondió el arrobamiento
de la azucena púrpura violada.

No es flor ni es manantial cuanto acompaña
su desmayada soledad marchita,
sino aroma perdido, fuente rota.

Quien sueña un sueño azul se desengaña
ante la oscura realidad, que incita
al agua negra y a la flor remota.

                    (De una carta personal)
 Greuze: La jarra rota

2)

Dánae


Mística, lujuriosa, y extasiada
en la contemplación del oro ardiente,
delirios bebe Dánae, que siente
sobre su piel la lluvia eyaculada.


Siente mil veces que una roja espada,
presa de una pasión incandescente,
atraviesa su carne transparente
y, al hacerlo, también el orbe horada.


Vorágines de esperma y de ceniza
sacuden sus entrañas, mientras suena
la furia de un celeste cataclismo.


Un resplandor el cosmos fertiliza
con músicas y estrellas; y se ordena
todo según la ley del erotismo.

                                  (De Bajo el signo de Eros)

Tiziano

3)
Son tantos, y algunos tan excelsos, los sonetos que se han escrito en castellano, desde que Boscán y Garcilaso adaptaran los de Petrarca, que han convertido esa estrofa en la más noble y exquisita, y la más difícil. Sin duda, ninguno como los de Lope, Góngora y Quevedo. Y son escasísimos los autores que no han escrito alguno, incluso cuando se impuso el verso libre; probablemente porque el soneto, además de un desafío, exige cuanto debe tener un poema: precisión, síntesis, sobriedad, profundidad, eliminación de la retórica. Cosas estas que el cómputo, el ritmo y la rima dislocan, conduciendo hasta el ripio, y que solo el buen poeta pule hasta convertir su voz en un diamante.

Este es una presurosa tentativa de vencer el desafío, tratando de detener en la cárcel de la estrofa la torrentera verbal sobre el tema también más tratado por la pluma y el más vívido en la vida, que es el amor, aquí concretado en la descripción de un rostro, torso, retrato a la manera de un pintor.
                  Una pintura verbal

               La párvula belleza de la rosa
               ha ascendido a tu rostro sonrosado
               mientras el albo lirio ha dibujado
               su blancura en tu frente luminosa.

               Qué fulminante luz la esplendorosa 
               claridad de tus ojos, qué dorado
               frenesí tu cabello, y qué encrespado
               enigma el de tu roja boca hermosa.

               Qué diré de tus hombros y tu pecho,
               almenas y esplendores que quisiera
               conquistar y arrasar beso tras beso.

               Qué batalla de amor habría en tu lecho
               si porque te amo tanto consiguiera
               hacerte prisionera y ser tu preso.

El texto va enumerando las bellezas físicas de la amada (rostro, frente, ojos, cabello, boca), atribuyéndoles la hermosura de los elementos de la naturaleza con los que se asocia entre hiperbólicas metáforas (rosa, lirio, luz, frenesí, enigma), galope enumerativo y pasional al que apunta el encabalgamiento del segundo cuarteto, deteniendo pudorosamente su retrato en los hombros y los pechos (almenasesplendores), y desatándose finalmente en el ensueño de un erotismo tan sugerido como en el límite de la explicitud de la copulación: lecho, arrasar beso tras beso, prisionera / preso. 

El poema no oculta su empaque clasicista, sino que lo exhibe, puesto que es un homenaje a los Siglos de Oro. Como él dice: "Ningún poema mío estará nunca en una antología esencial; ¿por qué no homenajear lúdicamente a los que sí lo están?".

domingo, 18 de abril de 2021

Poemas en Akra Leuka (XXI) - Pilar Duet André



Clara Wieck: Mazurka

A)
Seudónimo confeso de Miguel Heredia, firmó su primer libro como mujer al presentarse a un concurso en el que solo podían participar féminas.

Fue premiado el libro (pero no él, quien se contentó con la burla o el alterego). Inédito quedó, y en mi poder una copia, tras su demostración de la ineficiencia del jurado y la inútil tentativa del mundo de separar poesía femenina y masculina. Se limitó a decir: "El corazón y la mente son unas antenas que sintonizan con la emisora de la lírica al margen de su material mujeril o varonil, aunque, como toda circunstancia, influyan en la esencia. Los creadores -las obras- que permanecen son las que consiguen que las esencias humanas sean el rasgo distintivo de cualquier poema".

B)
Dos poemas breves, claros, unidos en uno solo como se unen los cuerpos que se aman: la diafanidad venciendo la oscuridad, inmaterialidad en la carnalidad. Sinceramente: no sé si era ella quien firmó como él o él quien lo hizo como ella. ¿Tiene nombre el erotismo mistizoide? 
Diapasón

Uno

No hay más hermoso adiós que aquel que deja
un cuerpo en otro cuerpo.
El alma siente el resplandor desnudo
de la carne tremante.
Brilla la oscuridad y transparentan
sus enigmas las sombras.
El fragor de los sexos ilumina
con diamantes y estrellas
el laberinto de la plenitud.
Y todo es melodioso.


Dos

Asomada a tus ojos miro el cielo
oscuro y transparente, donde yacen
terciopelos, diamantes, armonías.
Abrazo tu cintura y los jazmines
perfuman mi dolor y lo transforman
en suavidad y lasitud: en júbilo.
Si me acerco a tu cuerpo toco a Dios
y a través de la carne llego al alma.