Palinodia
Cuando ya nada tengas que decir,
busca el silencio de la soledad.
Y en su serena estancia,
vencido el desengaño y su dolor,
reconoce que el tiempo no preserva
más que algunas palabras,
y al mundo no le importa lo que fuiste.
Sal al campo, contempla aves y flores,
la mañana y la noche
que la pluma no supo recrear.
Toca la lluvia como hermosa tinta
que escribe su creación sobre la tierra.
Abraza al ser amado
entre albas y crepúsculos.
Solo vale vivir, y la escritura,
aun queriendo dar fe de los sentidos,
es la suplantación de la existencia.