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miércoles, 17 de junio de 2020

Una azula que pasaba...

Haydn: La creación (Adán y Eva)

Violín y soprano


Nacieron un hombre y una mujer en medio de un jardín. Cuentan que el Jardinero les había dado vida juntando flores, agua y arcilla; pero no hay constancia porque aún no existían los turistas todofotografiantes que prefieren recordar a su regreso lo que no han visto.
    El hombre y la mujer pasaban el tiempo comiendo manzanas y aprendiendo que aprender era bueno. Un día el Jardinero se disfrazó de serpiente y les mostró un guiñol en el que quien comía manzanas -es decir: quien aprendía- era delincuente. Como les gustaba -a los ambos hombre y mujer- saber cosas, tuvieron que marcharse del jardín para conocer otras cuestiones que allí estaban prohibidas. Tras recorrer muchos desiertos, ser heridos por alimañas y sufrir el frío y el hambre, dedujeron que era mejor regresar al jardinzuelo en el que estaba prohibido saber más que el Jardinero. Pero este, malvado como cualquier benilde que se precie, los dejó a la intemperie y fueron comidos por lobos y demás jaurías de los dioses. Sin embargo, antes habían escrito un testamento afrodisiaco en la pizarra del crepúsculo.
     Una azula que pasaba por allí recogió aquel memorándum y lo divulgó entre los pregoneros de la Torre de Babel. Fue entonces cuando nació la Filosofía: qué hago aquí, por qué mi padre no me quiere, "este mundo bueno fue", "apurar cielos pretendo", "que haya un cadáver más qué importa al mundo", "ser o no ser", E=MC2 ...




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