Biografía (1)
I
Quiero decir ahora
cómo nací. Recuerdo
que era un día de amor sobre la tierra.
Como dos pedernales golpeándose
mis padres se apretaron,
se unieron tercamente buscando entre su piel
mi vida, mi sonrisa, y yo broté
como un fuego, una furia, como un rayo
de amor hecho dolor una mañana.
Los árboles crecieron
hermanos de mi propio sufrimiento,
y sus hojas caían en mi alma
como pájaros muertos sin por qué.
II
Pasaron los diluvios sobre mí.
El sol envejeció sobre mis ojos
mientras la muerte me cercaba hiriendo
trozos de mi existencia
que yo enterré en la noche. Dije: “Dios
que tal vez no existes, rompe
mi vida que engendró tu contingencia,
dame llanto para lavar mis ojos ciegos,
derrámate en la lluvia, cae, bautiza
de fe mi corazón sediento”.
Fue entonces cuando un dardo de tinieblas
me hirió, cegó mis ojos para siempre.
III
Después
gólgotas infinitos crecieron en mi sangre.
Los muertos aventaron sus cenizas
sobre mí, sepultaron mi existencia
en una evocación de la amargura.
Siempre queda una lágrima en mis manos
y hay siempre una tristeza en mi memoria:
como si Adán gestase una venganza
en el vientre de Eva
y fuese
yo
ese vientre.
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