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domingo, 29 de abril de 2012

Un poema de Daniel Aldaya (Antología, LXVII)



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EJECUTIVO DEL AÑO SEGÚN THE NEW YORK TIMES


Yo era un ejecutivo de sonrisa fácil, juventud eterna,
gomina y mano dura, con bastante fama dentro del gremio.
Él un obrero de la compañía, sección quince.
No me tembló el pulso, la voz, al comunicarle
un despido tan improcedente como necesario.
De mi boca salieron decenas de excusas
y reducciones de plantilla
(ahora no entiendo tanta excusa
ni el aumento posterior de plantilla),
pero tenía ganas de liquidar el asunto
y dar carpetazo al expediente y finiquito.
Me felicitaron los jefes, fui nombrado
Ejecutivo del año por mi labor agresiva, creativa
y económica al frente de la empresa,
con beneficios bajo el brazo, saldo favorable
en el presente ejercicio.
Pero coincidí a la salida del cine
con el susodicho padre de familia (horror, en la misma sala)
y respectiva, mis hijos coincidieron en la Universidad
de Columbia con los suyos, mi mujer con la suya en unos 
                                                                                   / cursos
de autodefensa y, años después, coincidimos
en la misma cola del paro, donde unos ejecutivos de sonrisa
fácil, más jóvenes, gomina y mano dura
habían tenido a bien confiarme.

©  Daniel Aldaya