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domingo, 20 de mayo de 2012

Un poema de Ramón García Mateos (Antología, LXXV)

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Inédito
II

Quiero beberte, descender al brocal umbrío de ese pozo y humedecer mis labios en la fuente, beber con la sed de siglos y sequías, beberte con obsesión convulsa, con el temblor febril del condenado, chupar, lamer los labios que saben al resplandor del sol en los esteros, labios para mi boca como pliegues del mar salobres y abisales, como la sombra ecuestre del instinto,

quiero beber de ti, ciego y perdido, galeote en tus muslos, confundirme, negarme, quiero beber de ti: la lengua que acaricia, ávida y firme, nacarado deseo, vaivén del alma, la lengua que recoge las gotas de rocío, beber de ti, agua de amor, quiero beber de ti, llenarme de ti, la lengua por las ingles, mi lengua por la fuente con miel y hierbabuena, sabor de mar, flor de la jara, saciar mi sed, quiero saciar la sed que seca mi garganta, beber de ti, quiero estar vivo, cerrar las puertas a la muerte, desterrar el tiempo que pasa y que nos hiere, sed de eternidad, mi lengua por las ingles, la lengua por tu sexo, detener el tiempo en esta tarde de junio que te amo, en esta tarde de junio que agoniza, en esta tarde…

Quiero beberte y sentir el temblor de tu carne en mis manos, el temblor del deseo palpitando en tu cuerpo, distante y mío, el temblor del deseo que mana entre mis labios para que yo lo beba, mujer que te estremeces al son de mis caricias, arpegio enamorado, tu cuerpo es una cítara para que yo la toque, vibrando en el ocaso la música imposible asciendo hacia la cima alada de la dicha, contemplando tu gozo, sintiéndote encendida y temblorosa, mi dicha es tu placer de yegua desbocada, tu desnuda altivez de felino en arrullo, tu cuerpo es una cítara que acarician mis manos, música y agua para que yo me sacie del temblor azorado de tu carne.
                                                              ©  RAMÓN GARCÍA MATEOS